"Mí" Aquelarre
Confesiones de un aficionado llamado Antonio Polo
A veces me preguntan cómo es que, a mi edad, sigo metido en esto del rol. Evidentemente, la respuesta no está en mí, sino en que, a veces, recibo de la lista de correo cosas como ésta: Hola a todos:
Pues estoy en el curro en pleno 2 de mayo, a las 5 de la tarde (que a saber quien ha sido el listo que ha decidido que no hagamos puente... ¡que hasta la cafetería ha cerrado!¡Que somos 6 contando funcionarios, becarios y usuarios...!), con 35º que tenemos ya al sur de Despeñaperros (y sin aire acondicionado, que el administrador no ha dao el permiso, el hijo de...), y después de haber dormido sólo 3 horas y media esta noche (mecagoentolosmuertosdelqueinventolahipotecaysupuñeteramadre...), así que con un litro de cola y un café solo entre pecho y espalda estoy a punto de quedarme dormido...
Y diréis: ¿A que viene que el desgraciao este me cuente su vida? Pues viene a que hago algo, como escribir cualquier cosa en la lista de Aquelarre, o directamente me echo encima de la mesa de referencia y me hago una siesta...
Como veis he decidido la primera opción, así que dejaremos de lado mi vida y hablaré sobre Aquelarre, que pa eso estamos...
Así, de paso, a lo mejor animamos un poco esto (que no digo yo que esté desanimao, válgame Dios...;)).
Veamos, veamos... ¡Ya sé! Voy a hablar del Aquelarre que me gusta... Luego, los que queráis, habláis del Aquelarre que os gusta, y así (igual que los clubs de lectura), cada uno descubrimos como un mismo juego cambia según el DJ y los jugadores que lo manejan...
Mi Aquelarre es demoníaco-medieval.... ¡Un momento! Antes de que soltéis a los perros por la perogrullada que acabo de soltar dejadme que me explique... Gracias (tuso, tuso, perrito guapo, ale, ale...;)).
Yo juego (sobretodo dirijo, aunque jugué mucho en su momento) a Aquelarre porque me gusta la historia (no solo la medieval, sino la historia en general), sobre todo la historia cotidiana, la del día a día, los "Usos y Costumbres" si queréis encontrarlo en un catálogo bibliotecario: como vivía la gente en tiempos pasados, qué comían, cómo criaban a sus hijos, cómo vestían, cómo hablaban, que se contaban, a donde viajaban, qué era lo que les entretenía, como "folgaban" (y en qué posturas), cómo se relacionaban, cómo nacían, crecían y morían... Me encanta este subgénero de la Historia (historia social creo que la llaman algunos: yo estudié Historia del Arte, y los objetos cotidianos se solían encuadrar en artesanía o artes menores, pero qué sabrán ellos...)
Estamos acostumbrados a leer libros o ver películas que utilizan la Historia, pero la disfrazan con nuestra realidad: extraen los hechos de su época y nos los embellecen o empobrecen con nuestros hechos. Señores, que en la Edad Media, llegaba la Semana Santa y cogían a un judío, lo arrastraban a una iglesia y le daban una soberana paliza que podía acabar con la vida del individuo: y los que estaban allí, llevarían a sus mujeres y niños al espectáculo y esa noche se acostarían tan felices... Es que estamos hablando de un sistema de valores totalmente alejado del nuestro. Si alguien hiciera un libro o película sobre ese asunto, tendría que rebajarlo un poco, y no lo digo por la violencia, sino por los valores (probablemente hubiera un protagonista al que le repugnara el espectáculo que estaba contemplando, por ejemplo...)
Pero con esto no quiero decir que fueran tiempos violentos o xenófobos o equivocados: eran tiempos diferentes. Para nosotros (o para la mayoría de nosotros) sería algo inconcebible hacerle eso a una persona simplemente por ser judía (o de cualquier otra raza), pero ellos, si pudieran vernos por un agujerito, se horrorizarían de algunas cosas que nosotros hacemos y ellos no pueden entender (los valores de solidaridad entre vecinos o la hospitalidad con los viajeros estaba un poco más desarrollada que en nuestros tiempos).
Bueno, que estoy dando rodeos... Retomemos el tema: que Aquelarre es un juego medieval, y por tanto histórico, que se basa en referencias históricas y en hechos concretos de nuestro pasado, y es algo que me gusta hacer notar en mis partidas (aunque no siempre puedo conseguirlo, naturalmente, pero espero ir mejorando con los años). Me gusta dejar caer algún acontecimiento histórico aunque sea de refilón aunque los brutos de mis jugadores, veterinarios, químicos, electrónicos y arqueólogos ellos, ni siquiera se enteren, los muy...), o utilizar algún término concreto utilizado en la Edad Media por ejemplo, las chimeneas se denominaban "fumeros", y las entradas a las casas eran "casas-puertas", denominación que todavía sigue en boga en algunas regiones, como Cádiz...).Lo segundo es lo demoníaco: entiéndase por demoníaco, la fantasía, la imaginación y la leyenda que envuelve el pasado (y presente) de nuestra geografía (y de más allá), un imaginario colectivo (que bonita ha quedado la palabra) que ha demostrado ser tan poderoso y fuerte como los elfos ñoñas y los enanos cejijuntos de la mitología celta y nórdica. Si le echáis un vistazo a buena parte de juegos de rol fantásticos del mercado, veréis que no inventan nada nuevo (ogros, hadas, duendes, vampiros, hombres lobo, orcos, sprites, pixies, demonios, etc, etc, etc), pero en Aquelarre tenemos un bestiario que da forma al juego y lo anima (es la sal en las lentejas, el chorizo en las migas, el vinagre en la ensalada, y la mosca en la sopa): se acabaron los gnomos de gorro apuntado, ya que estamos hablando de demonios tan hijoputas como su puñetero padre; las hadas son capaces de darte una bendición como de dejarte estéril para tu vida (y lo harán siempre con una sonrisa); los demonios no se conformarán con darte un papel en blanco y te pincharán suavemente el dedo para que firmes, no señor: se bajarán los pantalones y te pedirán que le beses directamente el culo (si no, no hay trato); los juglares no cantarán al filo de tu ventana hasta que se harten, sino que aprovecharan cualquier descuido para meterse en tu cama, hacerte un bombo y si te he visto, no me acuerdo...
Y eso, amigos míos, me llega al corazón, ya que es la historia gamberra y negra que he mamado desde pequeño, la España (o el Estado de las Comunidades, como queráis, que me es igual) de Mortadelo y Filemón (llevad un niño a ver la película, y luego me lo contáis...), la de los renglones torcidos de Dios, la de "la letra con sangre entra", la del enano de El Ferrol, la de la Inquisición española (una de tantas, pero con más mala fama que otras), la de Superlópez, la del Geyperman Funcionario (que a las 3 dice que ya no juega), la de Reconquista y reina con camisa de cuatro años, la de judíos go away, la de Puerto Urraco y salto de mata, la de los Desastres de la Guerra, la de la Autonomía de Campanario de Iglesia, la del pelotazo, corrupción y nueva derecha, la del tocino en los bigotes y mondadientes de oro, la de "tira palante que ya nos la arreglaremos"
Eso, queridos, es mí Aquelarre, y no lo cambio ni por dos Tierras Medias, tres Dungeons & Dragons y cuatro Mundos de Tinieblas con regalo de una bolsa de dados nacarados con chispitas de libélulas...
Es el único juego donde mis jugadores se pueden meter rápidamente en el papel: sólo tienen que rememorar su yo anterior...;)
Espero no haberos aburrido con todo esto.
Por cierto, por si os interesa, parece que se me ha pasado un poco el sueño.
Volver a la página principal