

En 1989 había conseguido cierto renombre en el mundillo de los juegos de rol (lo que, por otra parte, en esa época tampoco era gran cosa). Mis módulos y colaboraciones para "Troll" y "Líder" habían llamado la atención de Francesc Matas, gerente de Joc Internacional, que un buen día me propuso diseñar el primer juego de rol de producción nacional... con ambientación nacional. Como el lector seguramente ya sabrá, de tan chauvinista propuesta salió Aquelarre, nuestro juego de rol demoníaco medieval.
Así que en Verano de ese año le dije a Pepe Jara (por aquél entonces Redactor Jefe de Líder) que iba a dejar de escribir aventuras para "La Llamada..." por una temporada, para centrarme en la redacción de mi juego. Pepe tenía otras ideas. Quería que hiciera una campaña, una serie de tres o cuatro aventuras estructuradas por un nexo común. Y Pepe sabe ser muy convincente cuando quiere...
Así nació "La Bestia no debe nacer", campaña de cinco módulos que se publicaron en "Líder" desde Agosto de 1989 (número 12) hasta Abril de 1990 (número 16). Luego llegó Aquelarre, y me desentendí durante unos años de ella. De cuando en cuando, en alguna de esas Jornadas a las que tan aficionados somos los jugadores de rol, venía algún que otro "fan" a comentarme lo bien que se lo había pasado con ella. Y yo, para variar, no sabía qué decir.
Hace un tiempo un tal "Bene" cometió la humorada de empezar a introducir el texto de "La Bestia..." en internet. Por desgracia, solamente publicó las dos primeras entregas, dejando con la miel en los labios a varios miembros de la "nueva hornada" que habían llegado más tarde a esta afición nuestra.
Y mientras tanto, yo me miraba el ombligo, cosa que se me da muy bien
Entonces sale en escena un tal Paco Badía, más conocido en la red como "zetilla" . Aparte de acusarme de perro (Guau, Guau) se dedicó al sano deporte de incordiarme (y animar a otros a que lo hicieran) para que buscase las viejas fotocopias en el fondo del portafolios, escanease los mapas y acometiese la humorada de re-picar todo el texto de nuevo, aunque solamente fuera para que dejase de pegarme la vara. (De hecho, a la hora de la verdad el chico se comportó como un hombrecito, y buena parte del trabajo lo hizo él, una vez le envié las fotocopias que me pedía)
Y ahora que por fin voy a librarme del incordio del chaval éste, pues al fin tiene lo que quiere... Bueno, he vuelto a releer el texto, y solamente puedo decir dos palabras: Gracias, Paco.
Y si alguien quiere darle las gracias también, por pesado, que le envíe un e-mail (a ver si hay suerte y se te satura el servidor como me ha pasado a mí, pesao)
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