El Medio

Los piratas y la economía atlántica en el siglo XVIII


Dos personas saben dónde está mi tesoro: El diablo y yo. El que viva más tiempo podrá quedarse con él.
(Edward Teach)

América del Norte

En 1661 el gobierno inglés estableció una ley de comercio con respecto a sus colonias americanas: según dicha ley se prohibía a las colonias comerciar entre ellas, o con otros barcos que no fueran ingleses. De este modo los comerciantes americanos habían de aceptar los precios fijados por la metrópoli, no pudiendo deshacerse de aquellos productos que ésta no absorbiera.

Como era de esperar, esto trajo como consecuencia la creación de una extensa red de contrabandistas, a la que se sumaron alegremente los piratas antillanos en el siglo XVIII, cuando se produce el ocaso de la filibustería caribeña.

Los piratas encontraron pues en las colonias inglesas un mercado seguro para vender el producto de sus saqueos. Primero Carolina, más tarde Rhode Island, Pensilvania y en general todas las colonias de la costa este de América del Norte se convirtieron en refugio de piratas (9)

La mayoría de los piratas se reciclaron en contrabandistas, en especial de productos coloniales (sobre todo tabaco). En Carolina, sin embargo, llegaron a extenderse patentes de Corso, y a construirse barcos especialmente diseñados para la piratería. Con ellos, gentes como Avery o Davis llegaron hasta el Mar Rojo y Madagascar, teóricamente en "viajes comerciales" (10)

Los piratas que, como Barbanegra, siguieron saqueando los mares americanos terminaron siendo exterminados por las acciones punitivas de los gobernadores Spotswood y Johnson (11) . La piratería libre, al margen de toda ley, había muerto definitivamente.

América Latina

El movimiento decenal de los buques mercantes entre la metrópoli y las Indias desciende paulatinamente desde 1650 hasta 1714 (12) . este descenso es debido a la crisis económica que sufre la Corona, agrabada por las continuas guerras en las que se ve involucrada.

Esta crisis no se ve reflejada en las Indias. De hecho, éstas experimentan un ciclo de expansión económica a partir de la década de 1670-1680. esta prosperidad se debe en gran parte a la presencia de las primeras comonias extranjeras en el caribe: desde ellas las diversas potencias apoyan a los piratas, comprándoles el producto de sus rapiñas y vendiéndoles suministros; y, más importante, practican el contrabando de mercancías europeas y esclavos negros en todos los puertos españoles del Caribe. Este contrabando aumenta progresivamente, a medida que aumentan las necesidades de las colonias y disminuye el comercio con la metrópoli.

Finalizada la Guerra de Sucesión, la nueva administración Borbónica debe enfrentarse a dos hechos consumados: La reina del comercio atlántico es ahora Inglaterra (13) y las Indias no necesitan a España, pudiendo valerse perfectamente ellas mismas. España, en cambio, sí que necesita a las Indias. Así pues se llevarán a cabo una serie de medidas, encaminadas a detener la irrupción del comercio extranjero: Creación de la "Secretaría de despacho de Marina e Indias (1714); Traslado de la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz (1717); Creación del Virreinato de Nueva Granada (también en 1717) para apuntalar la defensa militar de Cartagena de Indias y del Panamá. Para combatir el contrabando en los puertos indianos se crean nuevos astilleros en la Habana (1723) y se concede el monopolio comercial de una provincia o región determinada a Compañías privadas, con autoridad para detener a comerciantes no autorizados.

Estas medidas tuvieron un éxito relativo 14 , pero no consiguieron erradicar el contrabando extranjero (francés e inglés, principalmente) que formaban ya parte indispensable de la economía indiana.

Notas:

(9) Los piratas, sin embargo, habían aprendido la lección caribeña, y procuraron aliarse con el gobernador de la colonia que elegían como base: así, Barbanegra se colocó bajo la férula del gobernador Eden, el capitán Kidd bajo la del gobernador Fletcher y Lafitte lo intentó sin demasiado éxito con el gobernador Claiborne.

(10) El capitán pirata Davis, por cuenta de un sindicato de comerciantes de Carolina, realizó un periplo de cuatro años hacia el Oriente. regresó con sus naves cargadas de oro, especies, marfil y demás productos exóticos. En el reparto de botín a cada pirata le correspondieron más de 3.000 libras exterlinas.

(11) Dos últimos focos de piratería resistieron, pese a todo, hasta finales del siglo XVIII: las Bahamas y Nueva Orleans (que vería su época más brillante con Laffite, en plena guerra de la Independencia americana)

(12) De 1701 a 1714 se despacharon dos pequeñas flotas a Veracruz, y sólo un convoy de galeones a tierra firme. Todos ellos con escolta francesa, en previsión del bloqueo inglés.

(13) Inglaterra consigue el "Asiento de Negros", es decir, el monopolio de tráfico y distribución de esclavos africanos por toda América. Este tráfico sirvió de tapadera para introducir gran cantidad de productos de contrabando.

Igualmente consiguió la concesión de un "Navío de permiso", un buque inglés de 500 Tn que acompañaría a cada flota española, pudiendo vender su carga en la feria correspondiente: dada la irregularidad de las flotas españolas, el "Navío de permiso" se convirtió en una concesión anual, que al ir acompañado de buques auxiliares "de suministro" se convertía, en la práctica, en una auténtica flota.

(14) Tras la Guerra de Sucesión la participación española en el comercio exterior de las Indias había quedado reducida a un 4% del total. En 1780 la administración borbónica había conseguido alcanzar apenas el 10%


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