Había una vez una serie de países productores de una droga determinada, y que carecían de un mercado interno de consumo. Al mismo tiempo existía un gran país consumidor de la misma. Un grupo de comerciantes compraban la droga a muy buen precio y la revendían con enormes beneficios. ¿Les suena, esta situación? No se engañen. Estamos hablando del comercio del Opio entre Inglaterra y China, en 1840. Cuando la nación China, harta de luchar contra los cada vez más audaces contrabandistas (¿narcotraficantes?) dictó medidas realmente severas y eficaces, Inglaterra declaró la guerra a China, forzándola a aceptar un tratado desigual con el cual se abrieron las puertas al comercio del opio en China. La Civilización había ganado la batalla a la Barbarie, una vez más. Por supuesto.
Otro tiempo, y otro continente. La misma situación. Pero esta vez el que tiene el poder es la nación consumidora, Estados Unidos. Ante lo cual las medidas que propone para terminar con el narcotráfico son la erradicación del cultivo de un producto cuyo consumo tradicional se remonta a miles de años.
En Latinoamérica prácticamente no hay consumidores de cocaína. El narcotráfico genera puestos de trabajo, aporta divisas y es una fuente segura de beneficios. Para las apuradas naciones latinoamericanas, es una mina de oro.
Pero al gran papá blanco del norte le molesta. Pese a que en su territorio es donde se obtienen mayores beneficios. Quizá (aunque no deberíamos ser tan malpensados) porque estos beneficios no se canalizan hacia el estado, como sucede en los países productores.
Por favor, vuelvan a leer la frase de Antonio Gala. La que se encuentra en la primera página de este ensayo. Contéstenme luego.
Este ensayo no pretende ser una justificación hacia aquellos que fabrican y comercian con una sustancia capaz de degradar a un individuo hasta el punto de destruirle su personalidad. Lo único que pretende es mostrar las cosas de una manera un poco menos manqueista que el conocido binomio de "buenos y malos" al que tan acostumbrados nos tienen los tan exquisitamente vestidos chicos de "Corrupción en Miami".
Mis disculpas a aquellos que, no entendiendo esto, pudieran ofenderse.
Barcelona, Junio de 1991.
Bibliografía
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EDUARDO MARTIN Colombia: los márgenes de la economía subterránea. Rev. Panorama Económico núm. 159
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JOSE RODRIGUEZ ELIZONDO. La transnacional con más éxito.EL PAÍS 3/7/1990.
RAFAEL SANCHEZ FERLOSIO. Del mirto a la yperita. EL PAÍS 23/9/1990
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