El camino de la cocaína
El consumo de la cocaína como droga se extendió en Europa y Estados Unidos en la primera década del siglo, para luego casi desaparecer, aumentando de manera alarmante a partir de los años 60. A partir de esos años ya se puede hablar de una estructura organizada de fabricación, transporte y comercio de la cocaína.
A grandes rasgos, la vía del Narcotráfico es la siguiente: La hoja de coca se cultiva en Perú, Bolivia y, en menor cantidad, en Ecuador. Mediante un proceso relativamente sencillo se transforma en pasta de sulfato de coca. Dicha pasta se transporta clandestinamente a Brasil y (sobre todo) Colombia, donde se transforma en cocaína pura. De allí saldrá hacia los mercados consumidores, principalmente a los Estados Unidos por vía Miami y Nueva York.
Este comercio mueve unas cantidades increíbles de droga, generando fabulosos beneficios: Con 110 kg. de hojas de coca se obtiene 1 kg. de sulfato de coca, por el cual los campesinos reciben aproximadamente 5.000 dólares. En los laboratorios brasileños y colombianos el sulfato se transforma en clorhidrato, ascendiendo su valor a 15.000 dólares o más.
Esta cocaína pura se vende a los mayoristas americanos a un precio que oscila entre los 40.000 y los 60.000 dólares. Los traficantes estadounidenses adulteran la droga, mezclándola con sustancias tales como la lactosa, anfetaminas, talco, leche en polvo, etc... hasta que el producto final no contiene más que un 15% de cocaína pura. El kg. original de sulfato de coca que salió de Bolivia o Perú vale ahora entre 200.000 y 300.000 dólares. En otras palabras, los traficantes norteamericanos obtienen un beneficio con la droga del 400% (10).
La narcoeconomía
Este fructífero mercado influye directamente en las economías de los países implicados.
Para el campesino que cultiva la coca, y a pesar de que comparativamente está mal pagado, es un negocio rentable: los cultivos alternativos que podría realizar en sus tierras le proporcionan beneficios mínimos o nulos, sin contar con que su país no dispone de la infraestructura necesaria (buenas carreteras, o siquiera puentes que salven los obstáculos naturales de la geografía andina) que sirvan para transportar a bajo costo productos agrícolas a donde pudieran alcanzar un mejor precio (11).
El narcotráfico genera puestos de trabajo: se calcula que en toda América latina trabajan en la producción de droga unos 2'5 millones de personas. De sus ingresos dependen unos 12 millones de personas más (familiares o personas dependientes), ante lo cual se convierte en un elemento estabilizador de primer orden. Se da el caso, (por otra parte lógico) de que el número de empleados en el narcotráfico crece de manera simultánea a cómo decrece el número de empleados en la economía formal. Algo muy parecido a lo que sucede en nuestro país con la llamada "economía negra", o encubierta, a la cual se acogen la mayor parte de los desempleados "oficiales".
Por otra parte, parte de los beneficios del narcotráfico se invierten en el país de origen, creando una infraestructura económica legal que permita "blanquear" el capital obtenido por la droga. Se pretende sufragar los gastos de producción de la coca con los beneficios obtenidos por empresas legales, justificando además los beneficios obtenidos por la droga gracias a dichas empresas. (12)
Por último, el narcotráfico proporciona a los países productores una importante fuente de divisas, de la que se benefician indirectamente gracias a las inversiones de los narcotraficantes.
El rol de los países protagonistas
Pasaremos revista, uno a uno, a las circunstancias particulares de los países implicados en el fenómeno del Narcotráfico:
- Bolivia
Es el mayor productor de coca del mundo, ya que en su país el consumo de la hoja es legal (aunque no el consumo de la cocaína). Simultáneamente es el país latinoamericano más dependiente de la narcoeconomía: el Producto Nacional Bruto oficial del país es de 4.000 millones de dólares; se calcula que el 75% del mismo (3.000 millones) deriva del narcotráfico, y al menos la mitad se integra de diversos modos en la economía del país. Cerca del 90% de los ingresos del narcotráfico boliviano provienen de la exportación de hojas de coca, bajo la forma de pasta base. El resto (sólo un 10%) corresponde al mercado de consumidores bolivianos. La droga genera unos 650.000 puestos de trabajo, cantidad más que respetable teniendo en cuenta que la fuerza de trabajo del país no excede los 2 millones de personas. El gobierno del país se ve obligado a llevar a cabo una política de contradicción: por una parte sufre constantes presiones por parte de los Estados Unidos y la Comunidad Internacional para que declare ilegal el cultivo de coca en Bolivia. Para ese fin existe un programa de erradicación de cocales, que tiene mayor presupuesto que el desarrollo agrícola nacional. Paralelamente su situación financiera le obliga a la libre compra de divisas, sin importar su procedencia, lo cual significa en la práctica "blanquear" los beneficios de los narcotraficantes.
- Perú
Aunque en menor grado, la situación de Bolivia se repite en Perú (13) . El cultivo de la coca es perfectamente legal, y su consumo tradicional, muy extendido. La coca se consume sobre todo en forma de té, como un estimulante ligero en la enrarecida atmósfera de las alturas andinas. A medida que se ha ido agravando la situación económica nacional se ha incrementado año a año el número de hectáreas dedicadas al cultivo de la coca. Al igual que en el caso Boliviano, el 90% de los ingresos de los narcotraficantes Bolivianos procede de la exportación de la hoja de coca. El negocio genera 900.000 puestos de trabajo (14)
- Colombia
En este país se encuentra el más extendido centro de procesamiento de cocaína del mundo. Sin embargo, la situación económica del país no es tan desesperada como en el caso de Bolivia y Perú (15) . Colombia cuenta con un crecimiento económico bastante más alto que el de sus vecinos (5% en 1987). Los narcotraficantes colombianos, aparte de efectuar el procesado químico de la droga, desarrollan una función de intermediarios y gerentes. Aproximadamente, unas 250.000 personas reciben ingresos de la cocaína. La mayor parte de los ingresos no se reinvierten en el país, dado el carácter internacional de la organización Colombiana, sino que se invierte en el extranjero. El poder de los narcotraficantes colombianos se encuentra en sus relaciones con la guerrilla y el terrorismo organizado, y al elevado índice de corrupción de la administración del país.
- Estados Unidos
Si Bolivia y Perú tienen el rol de los países productores de la coca, y Colombia el de intermediario, Estados Unidos es el consumidor. Se calcula que más de 20 millones de norteamericanos consumen cocaína con regularidad (16) . El consumo de la cocaína se propagó entre la juventud americana a raíz de la guerra del Vietnam, durante la cual muchos soldados se engancharon al consumo de ésta y otras drogas. Sencillamente, y siguiendo el espíritu capitalista típicamente americano, se organizó una infraestructura para satisfacer una demanda. Las conexiones Bolivianas, Peruanas y Colombianas sólo son extremidades del auténtico corazón del problema. Recordemos que los mayores beneficios del narcotráfico (a razón de un 400%) los obtienen los narcotraficantes americanos (ver nota 10).
La cocaína es de uso casi obligado en según qué sectores de la sociedad americana. Es un símbolo de prestigio social, y asimismo es muy valorada entre profesionales agresivos (los famosos "yuppies") y entre estudiantes. Despeja, da energía, quita el sueño, hace pensar con claridad... Al contrario que otras drogas como la heroína o la morfina el consumidor de cocaína está más cerca del superhombre de Nietzsche que de los monjes budistas en su Nirvana particular. Completamente introducida en la sociedad, es posible adquirir legalmente toda una serie de artículos relacionados con el consumo de cocaína: Sorbete nasal de "Alpine Creations"; Balanzas de precisión; instrumental para analizar la pureza de la cocaína como el "Hot Box". Incluso se venden por correo un "Kit de la cocaína": contiene un espejo, una navajita para peinar la droga, un inhalador y un cristal para extenderla en rayas.
Hace veinte años, en los telefilmes americanos, los policías buenos luchaban contra los drogadictos malos. Hoy siguen haciéndolo. Siempre me pregunté por qué los buenos permitían que las cosas continuaran.
El rol que adopta Estados Unidos en este juego peligroso de la droga es, simultáneamente, el de víctima y culpable.
Notas:
(10) Se calcula que en 1980 se introdujeron en los Estados Unidos 40 Toneladas de cocaína pura, que produjo unos beneficios de 30.000 millones de dólares. Los narcotraficantes latinoamericanos obtuvieron un beneficio de 2.400 millones, mientras que sus colegas del norte se embolsaban la friolera de 27.600 millones. (Conclusiones de la Conferencia de Lima contra el tráfico internacional de la droga. Julio 1981)
(11) La demanda legal de hoja de coca en Bolivia es aproximadamente de 15.000 toneladas anuales. En la década de los 80 la producción alcanzó las 80.000 toneladas.
(12) Los narcotraficantes latinoamericanos prefieren invertir en valores poco productivos pero seguros: bienes raíces como complejos de viviendas, haciendas, o campos cultivables; o valores financieros internacionales como acciones de grandes compañías multinacionales, certificados de tesoro estadounidense o bonos "Triple A".
(13) No en vano entre ambos países se produce el 90% de la coca que se consume en el mundo.
(14) Datos del año 1987. La población de Perú en dicha fecha era de 21.100.000 habitantes.
(15) Se calcula que el porcentaje del narcotráfico en el PNB colombiano es del 23%.
(16) En una encuesta efectuada en 1979 por el Instituto Nacional para el Estudio de Abusos de las Drogas, cerca del 28% de los jóvenes entre 18 y 25 años confesó haber tomado cocaína en alguna ocasión.
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