| El origen de Imperio Oscuro: Transición parte
directamente del estreno de La Amenaza Fantasma. Como pasó en
otros muchos sitios, un grupo de amigos de Sant Andreu aficionados a La Guerra
de las Galaxias decidieron presentarse al estreno vestidos de gala. Es
decir, disfrazados a modo como los personajes de las películas. Tras esto, y aprovechando
que ya tenían el vestuario hecho, se animaron a echarse al monte -literalmente, como
veremos después- y a rodar su propia aportación a la saga de las galaxias. Así, durante
un año de rodaje y posproducción, tomó forma un mediometraje, de una hora de duración,
que podría ser la fan-fiction más importante que se haya rodado hasta el momento en
nuestro país sobre el universo de Star Wars.
Y es que el estreno de Imperio Oscuro: Transición fue de
auténtico lujo para una producción amateur, constituyendo el plato fuerte del miniciclo La
Globalización de los Mitos del festival de Sitges de este año (que
también incluia versiones aficionadas de Spiderman o Terminator), y prácticamente de
programa doble con la película de animación del celebérrimo comic de Cels
Piñol, Fanhunter.
En cuanto a la historia, Imperio Oscuro: Transición
prescinde de los días de la Vieja República y retoma a los personajes de toda la vida,
Luke Skywalker, Han Solo y la Princesa Leia, utilizando elementos tanto de las películas
originales como de las novelas y los comics que han continuado la historia, y ubicando su
trama, cronológicamente, entre las novelas de la Trilogía de la Nueva
República de Timothy Zahn, y el comienzo de los comics de Imperio
Oscuro de Dark Horse. El argumento, a grandes rasgos,
seguirá a Luke Skywalker, embarcado en su búsqueda de nuevos miembros para hacer renacer
la orden de los Caballeros Jedi, mientras que Leia, escoltada por Han y Chewbacca,
se dispone a cerrar nuevas alianzas con otros planetas para fortalecer la república.
Todos ellos se veran amenazados por un grupo de Siths con ansias de exterminar cualquier
vestigio de los jedis.
Antes de nada, una puntualización. Que
nadie espere una producción al más puro estilo de Hollywood. Ni siquiera al de
Almodovar. Los creadores de la película no son ni actores ni guionistas ni cineastas
profesionales, los medios son muy escasos y esto lógicamente se nota: La película está
rodada claramente cámara al hombro y grabada con sonido directo, los medios son pocos, y
los decorados son bastante limitados (casi todos los exteriores están grabados en medio
del campo, a excepción de la batalla final entre Luke y el villano de turno, rodada junto
a una playa). Yo debo admitir que a mí me costo meterme en la película al principio,
cuando aparecen los tres señores de Sith, claramente sobreactuados y reunidos en lo que
parece una masía del Penedés. Pero con un poco de buena voluntad, no es dificil obviar
estos defectos y percibir el entusiasmo, el cariño, el esfuerzo y el sentido de la
diversión de la pandilla responsable de esta aventura.
Es por eso que, en cuanto a los actores, los resultados son desiguales. Así, por
ejemplo, Victor de Jesús, como Luke Skywalker, tendría
que haberle echado más entusiasmo a sus líneas de diálogo como último caballero jedi,
si bien hay que admitir que en las escenas de acción, como ya veremos, está estupendo.
Por otra parte, David Rosales, uno de los responsables del resultado
final, está bastante convincente como Han Solo. Kyra Bosch nos brinda la
posibilidad de ver por fin a la princesa Leia empuñando un sable laser y peleando cual
jedi. Y mención cum laude a Jaume Culell, otro de los productores y que
interpreta el doble papel de Wedge Antilles y de Chewbacca (llevando
un grueso disfraz de piel que probablemente le causó más de una lipotimia durante los
meses del rodaje que tuvieran lugar en verano). Eso entre un larguísimo reparto repleto
de personajes nuevos que, lamentablemente, no puedo mencionar aquí...
  En cualquier caso,
interpretaciones aparte, uno de los mayores disfrutes de la película es el hecho de que
se nota que los artífices de Imperio Oscuro: Transición tienen un
conocimiento enorme de la mitología de La Guerra de las Galaxias,
tanto de las películas como de la continuidad que han creado comics y novelas
posteriores. Así, por ejemplo, parte de la trama de la película se basa en los esfuerzos
de Luke para revivir a los caballeros jedi, que terminarán dando lugar a la Academia
Jedi, según vimos en los libros de Kevin Anderson. Igualmente se
menciona a los gemelos jedi de Leia y Han, o podemos ver en acción al Rogue
Escuadron de Wedge. La película también abunda en citas a momentos
estelares de las películas clásicas: Cuando uno de los jedis perdidos afirma que
intentará reintegrarse en la orden de caballeros jedi, la pronta respuesta de Luke
recuerda rápidamente al maestro Yoda: "No. Hazlo. O no lo hagas. Pero no lo
intentes.". Igualmente volvemos a oir la declaración de principios de Han y
Leia: "Te quiero", "Lo sé". En resumen, la película juega
claramente con la complicidad del espectador, homenajeando continuamente la fuente
original casi con reverencia.
Y en cualquier caso, la mencionada falta de experiencia y conocimientos
técnicos no debe hacer pensar que la película ha sido rodada de forma descuidada, y es
evidente en cada fotograma el esfuerzo por aproximarse lo más posible al original dentro
de la evidente limitación de recursos. Así, los creadores vampirizan la música de John
Williams creada tanto para la trilogía original como para La Amenaza Fantasma,
integrándola en el transcurso de la película con evidente acierto. Igualmente, las
escenas de acción, rodadas muchas veces con métodos rudimentarios, se nota que están
coreografiadas con detalle, mereciendo mención especial las numerosas peleas con
sable-laser, donde tanto el actor que interpreta a Luke, como los señores de Sith y los
jedis perdidos, están que se salen, siendo unos alumnos más que dignos de Ray Park...
Y, por cierto, por si os
lo estais preguntando, SI, podemos ver en la película espadas de luz en acción, y
disparos de lasers por doquier. De hecho, uno de los puntos en los que Imperio
Oscuro: Transición es más afortunada es en los informáticos efectos
especiales, que dan perfectamente el pego, a pesar de que evidentemente se han conseguido
con un ordenador que no se aleja demasiado del que podemos tener en casa,
"pintando" cada uno de los efectos de laser fotograma a fotograma, en lo que
evidentemente ha debido de ser una tarea de chinos...
Pero el puntazo definitivo, y que ya justificaría por si sóla la existencia de Imperio
Oscuro: Transición es la batalla final entre el Halcón Milenario, el Escuadrón
Pícaro, decenas de cazas tie y dos Destructores Estelares: Creada nuevamente por
ordenador usando herramientas de animación en tres dimensiones, los resultados no quedan
tan lejos de, por ejemplo, Babylon 5, que usa las mismas técnicas. Y de hecho,
tanto la planificación como el tono épico de dicha batalla capturan el tono de similares
momentos de la trilogía original con mucha más fortuna que, por ejemplo, el climax
espacial final de La Amenaza Fantasma, más próximo a Sólo
en Casa que a Star Wars, en la humilde opinión de
este cronista...
En resumidas
cuentas, una producción amateur que, salvando las distancias con las películas
profesionales, constituye una diversión absolutamente disfrutable para los fans de toda
la vida. (Eso sí, les hubiera faltado incluir a Mara Jade entre los
protagonistas para rayar la perfección ¿quizás en una segunda parte...?)
(Aquellos que querais conseguir una copia en
video de Imperio Oscuro: Transición podeis informaros accediendo a http://personal1.iddeo.es/millennium
. Y los que querais saber más sobre sus efectos especiales, podeis pasaros por la
página de Eduard Grau, http://www.edcri.cjb.net )
)
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