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James Tiberius Kirk

La encarnación del héroe

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El personaje de William Shatner ha sido frecuentemente desconsiderado y maltratado tanto por la historia, la crítica o los fans más desalmados e inhumanos. ¿Por qué, nos preguntamos aquellos que hemos estudiado cuidadosamente la vida paralela entre Shatner y Kirk, se ha de malinterpretar toda una carrera dedicada a salvaguardar los avances de la humanidad? Ataques indiscriminados sobre el personaje más emblemático de la USS Enterprise, sobre su peluquín o sobre su incipiente abdomen, permanentemente mal entendido por sus detractores, han motivado que Hiperespacio rompa una, ¿que una?, cientos de lanzas, en favor del benefactor por definición de la Sci-Fi hertziana y plebeya.

¿Qué es un héroe ? A finales del S XX, parece obligatorio desmitificar a nuestros ídolos de la infancia, juventud, madurez, vejez y/o senilidad, con el único objeto de pasar el rato o liberar la nada secreta frustración que les supone a muchos no estar a la altura física o moral de grandes personas o personajes. A tal efecto, léase algún libro de Pedro Voltes, a la sazón gran historiador, pero que cae en este reprochable defecto una vez más. Un héroe es alguien, según la Real Academia de la Lengua,... Héroe: Del lat. heros, -ois, y este del gr. Àrwj.1. m. Entre los antiguos paganos, el nacido de un dios o una diosa y de una persona humana, por lo cual le reputaban más que hombre y menos que dios; como Hércules, Aquiles, Eneas, etc., 2. Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes. 3. El que lleva a cabo una acción heroica. 4. Personaje principal de todo poema en que se representa una acción, y del épico especialmente. 5. Cualquiera de los personajes de carácter elevado en la epopeya. Descartando la primera opción, ya que, ni somos tan antiguos, ni está demostrado que Q participase (al menos de una manera activa) en la concepción (nada de bromas con Inmaculada) ni de Shatner ni de Kirk, la versión subrayada es acaso la más apropiada para nuestros propósitos analíticos. Jim, como le llamaban a bordo de su nave, destaca por haber deshecho entuertos y solucionado crisis a cual más gorda, amén de tirarle los trastos con notable éxito a cualquier extraterrestra que se cruzase en la sideral marcha de la Enterprise.

El bueno de Tiberius es perfectamente identificable como un Ulises del s. XXIII, con una Penélope conceptual de nuevos saberes y conocimietos para repartir entre los seres humanos. No es cuestionable, bajo ningún supuesto, que James Tiberius Kirk, como Capitán de la Flota Estelar, no lo sea.

Kirk, el personaje (no el hombre) es un dechado de virtudes que no se lo salta un galgo. Kirk es el paradigma del líder guerrero, a la vez comprensivo y humano, encarna a la perfección, como ya hemos puesto en las letras gordotas del titular, al héroe bueno y simpático y de buen rollo. Hablamos de un ser capaz de enfrentarse cara a cara a la muerte o a algo peor, de hablarle a Dios de tú a tú, de batirse en duelo contra amebas espaciales, reencarnaciones de Jack el Destripador, vampiros alienígenas, aguantar varias posesiones, convencer a las piedras y manifestar una habilidad fuera de lo común en lo que a empatizar con otras especies se refiere, en concreto con las versiones femeninas de las mismas. El liderazgo de T. Kirk destaca por su intensidad: lo manda y se responsabiliza absolutamente de todo. Son públicas y notorias sus neurosis a este respecto: dispara órdenes constantemente y hacia todas las direcciones. Míticas se recuerdan frases como "Beam me up, Scotty" o, aludiendo al cargo del oficial científico "Spock, ¿qué es eso?". Como varón seductor, sus conquistas se escriben con letras de oro en el amor interracial y estelar. No hemos visto, dicho sea de paso, a nuestro héroe metiéndole mano a más de un puñadito de terrícolas o humanas, pero se le dan estupendamente los seres con apariencia de hembras algo alienizadas (que no alienadas, que no tiene nada que ver). Sus dotes diplomáticas no tienen parangón en toda la historia militar de la Flota Estelar (que rima tan chula, eh?). O bien se te marca un farol de los de echarle morro o a la mínima te revienta un pájaro de presa con un par de torpedos de fotón, costumbre bastante arraigada, por otro lado, en la Flota Estelar. Jim Kirk es, sin asomo de cartesiana duda, el héroe de la película con todas sus grandezas y miserias , como tal le rendimos respeto (y algunos hasta sumisión ).

Una vez solucionado este pequeño tema, hemos de aludir a la no tan evidente separación que existe entre Kirk y William Shatner. Este tema, que parece francamente sencillo para cualquier mente que tenga un registro de más de 70, implica serios problemas para gran parte de la población de los países que han visto emitida la serie. La disputa es que más de uno no acaba de ver la distinción entre persona y personaje. Tan solo una sílaba en un papel, implica la disparidad evidente en los referentes reales. Primero: KIRK NO EXISTE.

Parece que esto debería simplificar mucho las cosas: es un héroe épico, de leyenda, de ciencia- ficción, de lo que sea. Pero NO EXISTE. Pasemos a Wiliam Shatner, que sí existe y ha cobrado un sueldo mensual durante mogollón de años por interpretar a su manera a Kirk. Muy fácil. Pues no. Porque, habida cuenta de que Shatner es un actor conocido básicamente (y en ocasiones únicamente) por su caracterización de Capitán Kirk, la gente tiende a revolver significante con significado, a mezclar churras con merinas y a confundir huevos con castañas. Viene a ser como llamar a Antonio Ferrandis, Chanquete, o a Raymond Burr, Perry Mason...

Volviendo al meollo de nuestros quebraderos de cabeza, la división no debería complicarse tanto, si no fuese porque Shatner es, acaso demasiado humano. Sus iniciativas y afanes por el vil metal le han hecho vincular su prosperidad económica a los avatares de su personaje. No porque sea un mal actor (fíjense, por ejemplo en su gran papel, aunque con unos registros quizás no comparables, según la crítica, a los Hopkins o De Niro, en TJ Hooker),sino porque él es él y su circunstancia. Cabe entender que cualquiera de nuestros lectores, ante una perspectiva profesional no muy halagüeña en términos creativos, pero satisfactoria en términos crematísticos, podría llegar a adoptar una determinación similar. Los garbanzos son los garbanzos, aquí y en Montreal (localidad que vió los primeros pasos del pequeño Billy Shatner).

Para concluir, echaremos algo de luz sobre las profundas motivaciones que mueven a los abajo firmantes a firmar el texto de arriba. Ejercitar la tolerancia, según informes del Centro de Investigación Muy Avanzada de Cicely, Alaska, es tan conveniente como aflojarse el cinturón después de comer seis kg de polvorones o como limpiarse los dientes diariamente. Sin embargo, no parece demostrado que limpiarse los dientes una vez al día sea mejor que ejercitar dos veces la tolerancia. Si se trata de tolerancia, un número entero suele ser menos importante que en el caso del cepillado de dientes, donde resulta complicado establecer un decimal: intente lavarse la boca 1,3333333 veces. Así que, querido lector que pagas Hiperespacio, reconsidera tus duras palabras para con quien ha sido ídolo de grandes y chicos, porque, recuerda, podría pasarte a ti. Concluimos (ahora de verdad de la buena) con la segunda entrega del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:

tolerancia Del lat. tolerantia.

1. f. Acción y efecto de tolerar. 2. Respeto o consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras. 3. Reconocimiento de inmunidad política para los que profesan religiones distintas de la admitida oficialmente. 4. Diferencia consentida entre la ley o peso efectivo y el que tienen las monedas. 5. Margen o diferencia que se consiente en la calidad o cantidad de las cosas o de las obras contratadas. 6. Máxima diferencia que se tolera o admite entre el valor nominal y el valor real o efectivo en las características físicas y químicas de un material, pieza o producto.

Increíble ¿no?.

Ana Olaya/ Sergi Òscar Albir i Langa