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El humor y la ciencia ficción no
parecen llevarse demasiado bien a juzgar por la poca frecuencia en que nos encontramos
comedias vinculadas a la imaginería de la CF. ¿Será que los aficionados tenemos poco
sentido del humor y nos tomamos las cosas demasiado en serio? En cualquier caso, de vez en
cuando la comedia y las galaxias terminan encontrándose felizmente, como hemos podido ver
en las recientes Héroes Fuera de Órbita o Cosas de
Marcianos, clásicos modernos como El Enano Rojo,
o echando la vista atrás en el tiempo, en sitcoms como Mi Marciano Favorito,
Mork y Mindy, o la serie que nos ocupa, una irreverente y
paródica space ópera conocida en España como...
QUARK, LA
ESCOBA ESPACIAL
(La otra loca historia de las galaxias...)
Luis F. Mayorgas
LA MISIÓN
El origen de esta comedia fantástica emitida a finales de los
setenta y producida por Henry Buck, tiene su origen, como tantas
producciones de género de la época, en el espectacular éxito entre el gran público de
aquel entonces, del cine y televisión de ciencia ficción. Era la época en la que el
éxito de Star Wars había desbordado todas las previsiones, la
época en la que Galáctica, Estrella de Combate irrumpía con
fuerza en televisión, y se empezaba a alcanzar la masa crítica que provocaría el
renacimiento de Star Trek. En este contexto, no es raro que la
NBC aprovechara la coyuntura para probar suerte con una comedia de género: Quark.
El
planteamiento de partida de la serie en cuestión es claramente reminiscente de Star
Trek, si bien digamos que, er, poco respetuoso: El año es el 2222, y Adam
Quark es el capitán de la United Galaxy Sanitation Patrol, una
tripulación especializada que viaja por el espacio realizando las misiones que se les
encomienda desde la base estelar de Perma Uno. Sólo que las misiones de Quark y sus
hombres están algo alejadas de la trascendencia de los cometidos del Enterprise, porque
su misión consiste en... "limpiar la basura de la Via Lactea". No, no
es que sean vigilantes al estilo Charles Bronson, es que son el camión
de la basura del espacio... Una actividad que no complace en demasía a Quark, que tiene
aspiraciones de héroe cósmico a lo James T. Kirk y no vacilará en meterse en problemas
a la mínima oportunidad, para espanto de los demás tripulantes de La Escoba Espacial.
LA TRIPULACIÓN
Como ya hemos mencionado, el héroe, por decirlo de alguna manera, de esta
historia es Adam Quark. Como le han repetido desde Perma Uno, "es un
trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo". Sin embargo, Quark no se siente
precisamente realizado por su cometido, y aprovechará la primera oportunidad que se le
presente para lanzarse de cabeza al peligro, si cree que eso puede valerle para alcanzar
un cargo de más enjundia. Como dice su tripulación, Quark no conoce el significado de la
palabra "peligro"... y eso que ya han intentado darle lecciones de semántica
numerosas veces. Por cierto, que el actor que encarna a Quark, Richard Benjamin,
no es desconocido para los aficionados al fantástico más clásico, pues era la victima
propiciatoria escogida por un robótico e imparable pistolero con la efigie de Yul
Brynner en Armas de Metal.
También tenemos a Gene/Jean, el ingeniero jefe de la nave y
probablemente uno de los personajes más hilarantes de la serie. Gene/Jean es un transmutado,
es decir una persona con tantos genes masculinos como femeninos (¿?) . En la práctica
esto supone que la personalidad del sujeto en cuestión oscile entre una actitud al más
puro estilo Rambo y una tendencia digamos, más "femenina", que suele
manifestarse en los momentos más inoportunos, porque ¿donde se ha visto que en medio de
un tiroteo con los mortales Gorgons, el protagonista se ponga a hacer calceta? Por cierto,
el actor que interpreta a Gene/Jean tampoco es desconocido para los aficionados: Tim
Thomerson ha sido recurrente en los 80 y los 90 en las películas de serie B de
la Full Moon, en particular de las series de Trancers (una
especie de versión todo a cien de Terminator) y Dollman (una
especie de policia estelar de 10 cm. de altura).
No hay
nave estelar que se precie sin su oficial científico y esta no es una excepción: Ficus
Pandorata (Richard Kelton) es un vegeton, una raza de seres que
no nacen, sino que se plantan en el suelo y se riegan hasta que crecen: es decir, un ser
mitad planta, mitad humano, y con un hieratismo y flema británica que sacaría de sus
casillas hasta al mismísimo Spock.
Tampoco podía faltar el piloto y, en La Escoba Espacial,
los tenemos a pares: Betty 1 y Betty 2 (Trisha
y Cyb Barnstable) son como la oveja Dolly, pero en sexy. Ambas son
gemelas clónicas que cumplen, respectivamente, el cometido de copiloto and co-copiloto de
la nave, y ambas están convencidas de que son el original, lo que crea un poco más de
confusión en la nave, si cabe...
Finalmente, también hay un robot en la familia. Andy, aparte de un cobarde
patológico (se diría que sólo la Tercera Ley de la Robótica es operativa para él) no
es precisamente un androide con pedigrí, teniendo en cuenta que ha sido construido con
pieza desechadas en la basura que va recogiendo la Escoba Espacial. Andy ha sido creado
por el científico Obeemud (¿de que me suena a mi ese nombre?) cuyas credenciales encajan
perfectamente con el resto de la loca fauna de esta serie: Se quedo tuerto tras quedarse
dormido mientras miraba por su microscopio...
Con semejante troupe, no es de extrañar que la situación de
Adam Quark sea más que incomoda a la hora de responder ante su jefe, el insufrible Otto
Palindrome (Conrad Janis), responsable de la estación espacial
Perma Uno, a su vez sólo subordinado ante la Cabeza (Alan Caillou),
un descomunal craneo sin cuerpo que hace las veces de director de Perma Uno, y cuyas
migrañas son legendarias.
LAS AVENTURAS
Con semejante panorama, puede deducirse fácilmente el tono de
los guiones de una serie que se burla sin piedad de toda la mitología del fantástico.
Como muestra, en el episodio piloto, Que la Fuerza te Proteja, a Quark se le hace
entrega de la Fuerza para que destruya a los letales Gorgones y a su letal lider, el Sumo
Gorgón (que, por cierto, lleva un casco a lo Darth Vader, pero acolchado), quien al mando
de un gigantesco planetoide mecánico, pretende sojuzgar la galaxia (esto me es vagamente
familiar...). El problema es que en el universo de Quark, la Fuerza habla, tiene problemas
de ego, es miedica y no da pie con bola...
Pero Star
Wars no es el único blanco de las mofas de Quark, y argumentos clásicos de
Star Trek también son masacrados sin piedad. Como ejemplo, en El Bueno, el
Malo y el Ficus, todos los tripulantes de la nave de Quark se desdoblan en sus
versiones bondadosa y maligna... excepto Ficus, porque al ser sólo una planta no es ni
bueno ni malo. En otro episodio, Quark es enviado a una misión en la que debe establecer
"estrechas" relaciones diplomáticas con la sensual princesa Carna.
Lamentablemente, un accidente provoca que Quark envejezca 80 años, lo que le deja en una
incomoda situación para poder cumplir su "misión". No será la primera vez que
las actividades reproductivas sean tema a tratar en Quark: En otra ocasión, las
circunstancias oblgarán a Ficus a polinizar con la princesa Líbido...
A pesar
de lo delirante de la premisa de partida, Quark no cuajó entre los espectadores, y sólo
llegaron a producirse siete episodios de la serie, que se emitieron en la NBC durante
1977. Una verdadera pena dado lo impagable de algunas de las escenas de la serie (¿al fin
y al cabo, donde más podríamos ver a Adam Quark discutiendo con la Fuerza?). Por
fortuna, los espectadores españoles -al menos los de pago- podrán disfrutar
próximamente de esta serie, gracias a Paramount Comedy, uno de los
canales de Canal Satélite Digital.... Para los que no puedan gozar
de este pase, me despido con una cita del Sumo Gorgon...
"- La Fuerza está aquí, puedo sentirla"
"- ¿Y es peligrosa?"
"-Sólo si está de tu parte..."
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