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THE
MATRIX
"Recuerda...
No hay cuchara"
Aprovechando su
reciente salida a la venta directa en video, y de su reciente éxito durante la entrega de
los Oscars, (aunque me permitireis que me reserve mi opinión sobre la justicia de que se
llevara los oscars técnicos ante el tour de force de maestría técnica de La Amenaza
Fantasma) recuperamos una reseña de una de las películas de ciencia ficción que
más han calado en el público en los últimos años: La asombrosa pesadilla ciberpunk de The
Matrix..
Cuando oí por primera vez hablar de Matrix, tenía pocas esperanzas de
que fuera algo más que otro blockbuster veraniego descerebrado. Imaginaos mi
sorpresa cuando me encontré con una película que combinaba un enfoque visual puramente
videoclipero con un planteamiento filosófico que cuestionaba la realidad: Si todo tu
mundo sólo fuera un sueño y la realidad fuera una pesadilla, ¿preferirías despertar o
seguir soñando?. De esta manera, los hermanos Wachowski consiguen devolver a la
ciencia ficción de la gran pantalla una sustancia que hacía eras que no veíamos. Y todo
esto sin renunciar al entretenimiento ni a la espectacularidad que se espera de una
película de SF de los 90, con esos combates cuerpo a cuerpo a medio camino entre Bruce
Lee, Dragon Ball y un comic Marvel, o con esas lluvias de balas que harían
orinarse a Rambo en los pantalones. Pero lo que pervive en la memoria del espectador
exigente son las imágenes dirigidas directamente a la espina dorsal, como la escena de
Neo (correcto Keanu Reeves), repleto de sondas, despertando en medio de un infierno
ciberpunk; la de bebes criados como frutas y siendo cosechados por máquinas e
implantados en la Matriz; la de ese Obi Wan llamado apropiadamente Morfeo (soberbio Lawrence
Fishburne) indicando con una pila Duracell a que se ha visto reducida la Humanidad; la
de Neo intentando gritar sin una boca con la que hacerlo; y todas las escenas que
transcurren dentro del mundo generado por la Matriz, con un tono verdoso que les confiere
una sensación de irrealidad y desasosiego, a pesar de su aparente aspecto cotidiano.
Combinemos eso con un villano frío e imparable, el agente Smith (inquietante Hugo
Weaving, futuro rey elfico Elrond en El Señor de los Anillos) al que
terminaremos descubriendo mucho más humano a su manera de lo que imaginabamos en un
principio; a una heroína, Trinity (estupenda Carrie-Ann Moss), muy por encima del
habitual papel de florero que encontramos para una mujer en la mayoría de producciones de
genero, a algunos toques de misticismo, y a una narración que una vez te atrapa ya no te
suelta hasta el final de la película: Todo mezclado, lo que obtenemos es una de las
mejores películas de SF de este año, por no decir de esta década. Los únicos puntos
negros son algunos cabos sueltos (el papel del Elegido, la ciudad donde habitan los
refugiados de las máquinas, el origen del Oráculo, y el desenlace de la guerra contra la
Matriz), pero esto puede perdonarse considerando que Matrix está pensada como una
trilogía. Bueno, pues... ¿para cuando The Matrix Strikes Back?
Luis F.
Mayorgas
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