Misión a Marte
(Brian de Palma se va al espacio)

Empieza la temporada veraniega y, como todos los años por estas fechas, la cartelera empieza a llenarse de una buena dosis de cine de ciencia ficción. Y la primera avanzadilla de este tipo de cine han sido Campo de Batalla, la Tierra y Misión a Marte, está última una inesperada e interesante incursión en la CF de Brian de Palma (Los Intocables, Misión Imposible), el llamado heredero de Alfred Hitchcock por parte de la crítica (y vulgar mamarracho por la otra parte, pero eso es otro tema...).  

Luis F. Mayorgas

Como es tradicional, más de un crítico ha disfrutado aplicando un varapalo a la última película de Brian de Palma. A las habituales acusaciones de efectista y plagiario, que el director arrastra desde su étapa más temprana, se han sumado aquellas voces que lo tildan de sumarse a la moda de las películas espaciales (no falta mucho para el Red Planet de Val Kilmer o el Space Cowboys de Clint Eastwood) o de dedicarse a un proyecto alimenticio con vocación de serie B.

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Es un punto de vista. Pero para los aficionados a la ciencia ficción, Misión a Marte debería ser un motivo de celebración. En especial para los aficionados a la ciencia ficción en su vertiente más literaria (Brian de Palma lo es, y eso se nota...). Porque a pesar de su caracter de producto sin más pretensiones que entretener (como si eso fuera malo en si mismo), Misión a Marte rechaza el camino que toman la mayoría de los productos contemporaneos de género (y del que Armageddon probáblemente sea su ejemplo más flagrante) de subestimar la inteligencia del espectador, sometiéndolo a un montaje videoclipero que oculte el descerebre que es ya triste norma en las superproducciones fantásticas de Hollywood, y donde las inexactitudes científicas hacen que la primera parte del término ciencia-ficción suene más a una burla que a otra cosa.

Así, al contrario que sus menos ilustres coetaneas, Misión a Marte trata de integrar en su relato elementos científicos que probablemente el propio Isaac Asimov habría aprobado: Esto es especialmente evidente durante toda la parte de la llegada y posterior aterrizaje de los protagonistas a la superficie de Marte: La generación de gravedad artificial mediante un sistema de rotación, el empleo de una bebida para determinar el punto desde donde se produce una fatal filtración de aire en el casco, la instantanea congelación de un liquido al entrar en contacto con el frio del espacio, o las mortales consecuencias de entrar en la atmósfera marciana en el ángulo incorrecto, son sólo algunos de los aspectos científicos cruciales en el desarrollo de la historia. Así mismo, el tono general del relato, y en particular el desenlace, tiene mucho de Arthur. C. Clarke.

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Pero que nadie piense que la presencia de toques de ciencia ficción hard en la película (al menos todo lo hard que pueden ser en una película de ciencia ficción yanqui, tampoco pidamos peras al olmo), implica que nos encontramos frente a un tostón en potencia. Brian de Palma da muestras de su saber hacr en lo que se refiere a la narración cinematográfica, y de lo mucho que aprendió de su maestro Alfred Hitchcock, y a pesar de su montaje tranquilo, casi cadencioso a veces, la película tiene momentos de puro suspense: Para muestra cum laude, vease los angustiosos esfuerzos de los astronautas por rescatar a un miembro de su equipo que se precipita desde el espacio a la atmósfera de Marte. Combinado con más de un giro argumental inesperado, el resultado constituye un relato que, a pesar de contener elementos clásicos e incluso recurrentes en la literatura de ciencia ficción de toda la vida, no pierde nunca interés en ningún momento...

Algo en lo que tiene mucho que ver el formidable reparto que da vida a los personajes de la película, incluyendo a un Jerry O'Connell al que por su curriculum se diría que está abocado (incluyendo las series de Mi Identidad Secreta y Salto al Infinito, así como Scream 2). Pero las dos bestias pardas que le aportan a los protagonistas una autenticidad bastante inhabitual en este tipo de películas son un Tim Robbins muy en su papel de lider natural del equipo de astronautas, y que es el protagonista de uno de los giros argumentales más inesperados de la película, y especialmente un Gary Sinise que, sencillamente, está que se sale en su papel de piloto con una gran tragedia personal a cuestas, con esa mirada entre conmovedora e inquietante

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Finalmente, la película no carece de referencias que, según el punto de vista del crítico y/o espectador, serán definidas como guiños o plagios: Así, si toda la primera mitad de la película tiene un tono a lo 2001, Una Odisea del Espacio, la segunda mitad apunta a algunas conocidas producciones de Steven Spielberg y James Cameron. No diré de que películas estoy hablando porque eso tiene mucho que ver con el desenlace de la película, pero seguro que aquellos que la hayan visto sabrán a que me refiero.

En resumidas cuentas, que aunque la película no carece de sus puntos negros, situa el listón varios puntos más alto que la mayoría de las producciones de genero con la que está acostrumbrado Hollywood a regalarnos, con un reparto sólido, unos personajes redondos y una historia narrada con un gran saber y que no trata a los espectadores como si fueran tarugos. Considerando como está el panorama... ¿que más se puede pedir?

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