Supongo que os preguntareis que qué narices tiene que ver una de terror con Hiperespacio. Pues os lo voy a explicar. En esta película la acción transcurre en el futuro, y ese es el clavo ardiendo al que yo, adicta al "gore" desde mi más tierna infancia (me tragué la escena más asquerosa de La Cosa de John Carpenter con 10 añitos... aquello fue el principio, y aún no he matado a nadie) me he agarrado para poder comentar con total impunidad una cinta en la cual el asesino mayor de la humanidad es congelado durante 500 años y despertado en una nave espacial, con el consiguiente cabreo y despachurre de la tripulación por parte del psycho en cuestión... No está mal para ser una de la serie Viernes 13, ¿no?
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Mal hecho, queridos...
Tras entrar en calor, Jason empieza a trabajar en el Grendel de la mejor manera que sabe: o sea, cargándose a todo salidillo y calentorra (y no es por ofender, es que han estudiado para ello) que se encuentra, y hay que decir que hay unos cuantos (lo mejor: una androide que necesita una ducha fría de aceite y que tiene cara de fiambre potencial). Y además hay posibilidades de que haya un regalito: unos rumores tan divertidos como altamente improbables apuntan a un Jason "completamente funcional" (ya sabéis a qué me refiero...), así que si resultase ser cierto, aparte de las pechugas y los "derrières" (traseros en el idioma de Molière) de las mozas podríamos ver "el otro machete de Jason"... Ahora será cuando nuestros novios no nos dejen ver la película por temor a que comparemos y nos quedemos con las medidas del locatis de Voorhees...
Cómo cargarse la carrera espacial y no morir en el intento
Pues con un presupuesto de casi catorce millones (no es El
Señor de los Anillos, pero ya es algo). Contratando a David Cronenberg
para hacer un pequeño cameo (él mismo afirma que su personaje merece morir... y eso es
precisamente lo que hace). No contratando (sobre todo eso) a ninguna estrellita pija
llamada ni Jennifer Love Hewitt, ni Neve Campbell ni muchísimo menos (lo
cual agradezco), llamada Sarah Michelle Gellar. Los protagonistas son actores y
actrices canadienses completamente desconocidos, exceptuando alguna serie de televisión,
como Lexa Doig (Rowen, la muchacha congelada junto a Jason) que aparece en algo
llamado The New Professionals, o Lysa Ryder como Kay-Em, la
androide ninfómana, que ha hecho sus pinitos interpretativos en Forever Knight (El
Señor de las Tinieblas, la del vampiro policía según Telecinco).
O incluso olvidándose de la tónica actual en las películas de psicópatas (ni sexo, ni
drogas, ni rock and roll y ¡¡mucho menos, sangre !!), convirtiendo este Jason X en la
película con más bajas de la serie, sobrepasando los 22 fiambres del quinto episodio.
En el apartado técnico a mí personalmente me ha dado mucha alegría el encontrarme con que Sean S. Cunningham, el creador de la película original y su hijo Noel se encargan de las tareas de producción. Aunque es una pena que esa vez no se haya contado con el buen hacer de Tom Savini en los efectos especiales (Tom Savini, aparte de un genio en los FX asquerosos es un actor vocacional. ¿Visteis Abierto Hasta el Amanecer? Pues él era Sex Machine...). Savini se encargó de la provisión de higadillos en el primer y cuarto episodios de la serie, y lo hizo bastante bien... Y aún hay otro nombre vinculado a series de terror: el director de Jason X, James Isaac, ya había dirigido otra secuela... esta vez de House: una Casa Alucinante (la tercera, de hecho, la que daba más miedo que las otras). Total, este filme está lo suficientemente lleno de nombres importantes del terror como para que nada salga mal, ¿o no?...

...Por si acaso, no olvidéis que esto no es un psicothriller blandito como Scream, ni es una space opera luminosa como Star Trek... Esta NO (y repito, NO) es una película para todos los públicos, amigos míos...