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Hay gente (mucha) a la que le gusta la animación japonesa. Hay (también mucha) gente a la que le gusta la música electrónica. Así que a veces, tanto los unos como los otros, en una conjunción extraña, tienen lo que desean al mismo tiempo. Es el caso de los fans del grupo Daft Punk, que se unieron a los fans del anime en este curioso largometraje. Una historia de amor y libertad, música y dinero... Interstella 5555 La música nos hará libres (¿o tal vez no?) ¡¡Secuestrados!!
En una galaxia muy, muy lejana, pero no hace tanto tiempo. Un grupo musical hace un concierto para todo el planeta. La música parece un bien gratuito. No es que se diga claramente, pero se trata de una raza altamente evolucionada, no como esos otros que hace sólo un millón de años aún íbamos de árbol en árbol.
En el lejano planeta de los secuestrados, Shep, un valiente militar, que además es fan de la banda, ha tomado la decisión de rescatar a sus ídolos, pase lo que pase. Pero, ¿podrá encontrarles en un planeta tan caótico como el nuestro? ¿Alguien se va a dar cuenta del color azul pitufo de la piel de Shep? ¿Por qué Earl de Darkwood quiere 5.555 discos de oro, y ni uno menos? Sin palabras, pero con argumentos Si
digo que los padres del invento son Thomas Bangalter y
Guy-Manuel de Homem Christo, a lo mejor no suenan mucho,
pero esos son los nombres de los integrantes del grupo Daft Punk.
Unos tímidos patológicos que nunca aparecen como sí
mismos, sino enmascarados o incluso como androides (así se les ve
en la cinta, por cierto).
Por cierto, si un fan del grupo intentase encontrar esta película, que no la busque en las salas comerciales, porque no nos consta que vaya a proyectarse en nuestro pais. Como obra musical que es, será más fácil que pueda conseguir en la sección de importación de ciertos grandes almacenes dedicados a los libros y discos ¿A que ya sabéis cuál es? Es que me parece que no puedo hacer propaganda de la FN... ¡Uy, perdon!
Otra curiosidad es que Interstella 5555 carece por completo de diálogos (que no hablan, vamos). Pero la gracia es que, como en los tiempos del cine mudo, no necesitamos oír lo que dicen para saberlo, ya que el talento de Daft Punk en la música clava el estado anímico de los personajes, y la maestría de Matsumoto hace que unos personajes animados posean una calidez completamente humana. |