El Hombre sin Sombra
El Regreso del Hombre Invisible

Parece que este verano se nos ha quedado corto en lo que se refiere a blockbusters fantásticos (con la excepción de Misión Imposible 2, pero para ésta el varapalo de crítica y úblico ha sido notable). Sin embargo, entre los estrenos que nos quedan pendientes para el verano vamos a tener un goteo de firmas ilustres: Don Bluth con Titan, Walter Hill con Supernova o Nick Park con Evasión en la Granja. En este contexto, no es de extrañar encontrarnos a un peso pesado como Paul Verhoeven, artífice de Robocop y Desafío Total (bueno, y de Starship Troopers, pero podemos perdonársela) retomando un tema clásico del género: El Hombre Invisible.

Luis F. Mayorgas

"Es increible lo que puede llegar a hacer alguien, cuando no tiene que mirarse al espejo".
Kevin Bacon en El Hombre sin Sombra.

logo2.jpg (3120 bytes)Al aficionado medio puede chocarle ver al siempre polémico Verhoeven abundando en el tópico del Hombre Invisible, no sólo por lo gastado del concepto, sino por el hecho de que habitualmente siempre se ha utilizado de forma ligera: Desde las payasadas de Abbot y Costello contra el Hombre Invisible hasta la más reciente Memorias de un Hombre Invisible de Chevy Chase (firmada por otro ilustre del género, John Carpenter) el 90% de las veces el tema siempre se ha utilizado más o menos orientado hacia la comedia y la aventura ligera. Al fin y al cabo, el recurso habitual de los objetos que flotan sin que nadie los sujete, o el protagonista invisible que le patea el culo al malo de la función, que no puede ver por donde le llegan las tortas, da para unas cuantas risas.

Pero Verhoeven nos propone una vuelta a los orígenes, concrétamente a la película primigenia sobre la invisibilidad, El Hombre Invisible, de James Whale, así como a la novela original de H. G. Wells. En ellas, el Hombre Invisible se nos presenta como una criatura atormentada, aislada de la sociedad a causa de su anormalidad (la imagen del rostro vendado, con sombrero calado y gafas oscuras es un clásico por derecho propio). Este sentimiento de alienación, combinado con la sensación de impunidad que le provoca al protagonista su estado invisible y los efectos secundarios que provoca el proceso de invisibilidad, terminarán por convertirlo en un megalómano homicida.

hol3.jpg (4242 bytes)Y es precisamente éste el camino que ha tomado Paul Verhoeven al fichar como protagonista a Kevin Bacon, un sólido actor norteamericano capaz de abordar papeles de heroe atormentado (como en el reciente terror sobrenatural El Último Escalón) o de villano sin escrúpulos (como en el thriller Río Salvaje, donde daba la réplica a una improbable heroina de acción, Meryl Streep). El actor interpreta aquí a Sebastian Caine, al frente de un grupo de científicos que investigan sobre un método capaz de volver invisible a un organismo vivo. Como al parecer, Caine no es un aficionado al género, comete la misma estupidez que otros mad doctors han cometido antes, y ensaya  la fórmula consigo mismo. Grave error.

A partir de aquí, Caine comenza a desvanecerse gradualmente y a iniciar su descenso hacia la locura, a pesar de los esfuerzos de su equipo por encontrar un antídoto. Finalmente, Caine desaparece definitivamente y es dado por muerto por sus compañeros. Pero como es habitual en estos casos, el Hombre sin Sombra aún vive, y está muy cabreado. Sobre todo tras llegar a la conclusión de que su equipo le traicionó y son directamente responsables de su estado invisible. Si las conclusiones del enfurecido científico son correctas o si es parte del delirio paranoico que le produce su invisibilidad, es algo que deberá responder la propia película. En cualquier caso, el baño de sangre está servido, y Caine iniciará ua espiral de crímenes.

poster_preview.jpg (6148 bytes)Y no sólo por la ola de crímenes a la que se lanzará Caine, sino al propio proceso de desaparición que experimenta el protagonista. Verhoeven siempre ha tenido una vena sádica (recordemos al policía Murphy cosido a balazos en Robocop, o a ese pequeño alienígena imitador de Jordi Pujol que se alojaba en el vientre de un marciano en Desafío Total). Y aquí hace gala de ello a la hora de plasmar al Hombre Invisible, no limitándose al rápido efecto óptico tradicional, sino recreándose en la progresiva desaparición de tejidos. La desaparición de la piel de Caine le convertirá progresivamente en un amasijo de músculos que no tendría nada que envidiar a las criaturas de Clive Barker en Hellraiser, y cuando luego desaparezca la capa muscular, el protagonista quedará convertido en un esqueleto viviente, antes de desaparecer definitivamente. El cuidado que han tenido los técnicos de FX en reflejar la anatomía del cuerpo humano ha sido alabado por los afortunados que han podido ver la película en pases previos.

Para terminar, no podía faltar una nota del Departamento de Curiosidades: A la mitad del rodaje, la actriz principal Elizabeth Shue (Leaving las Vegas) se dislocó un tobillo. Aunque existió una presión para que Ms. Shue fuera sustituida, finalmente Paul Verhoeven decidió esperar para iniciar el rodaje a que Elizabeth Shue se recuperará, en lugar de contratar a una actriz nueva. ¿Quien nos iba a decir que el bueno de Verhoeven todavía tenía su corazoncito...?

 


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