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Y siguiendo con las tías buenas de los videojuegos. Azpiri es el autor de obras de ciencia-ficción “erótica” (no llega al grado de P. Eleuteri Serpieri con Druuna –de la que por cierto, también hay videojuego para PC-) como “Lorna y su robot”, robot que besa el suelo por el que pisa la voluptuosa y nada recatada protagonista. Es una ciencia ficción, digamos: “erótico-festiva”. Azpiri es también el autor de un gran número de ilustraciones para juegos de diferentes empresas de videojuegos españoles de la época de explosión de la informática casera en los 80. Al principio fueron dibujos para Dinamic (activa hasta no hace mucho). Magníficas sus ilustraciones de los juegos Abu Simbel Profanation, o Camelot Warriors, juegos por otra parte, de gran éxito en Europa (bueno, los quisquillosos ingleses decían que Camelot Warriors era muy difícil –bah, no era para tanto-) Y es que entonces, en buena parte, los juegos entraban por la vista (por lo chula que era la carátula). Y Dinamic, siguiendo esta premisa, y sabiendo que sus clientes eran principalmente imberbes -como Urui- y granulados adolescentes rebosantes de hormonas, se decidió llegado un momento a incluir sugerentes mozas en la carátula de sus juegos y por supuesto, en el juego en sí(luego, en la pantalla, tales jovencitas no eran más que un decepcionante puñado de píxels, pero era lo que había). Surgieron así heroínas como Phantis, dibujada por Azpiri, de cautivadoras turgencias y los rizos imposibles y las cachas interminables de la chica de la portada de Nonamed, también de Azpiri. Azpiri también realizó ilustraciones para otra de las grandes de la informática lúdica de nuestro país, Opera Soft, que publicó un videojuego con Lorna, la de Lorna y su robot, de protagonista. Además de Azpiri, para Dinamic y para otras compañías españolas, también trabajó Luis Royo, un ilustrador de prestigio en todo el mundo. Un dibujante que ha hecho innumerables portadas de libros (principalmente de ciencia ficción y para editoriales americanas). Luis Royo, un hombre que disfruuuuta dibujando mujeres... Y los de Dinamic querían mujeres... Y cuando Dinamic y Royo se juntaron... Se armó la de San Quintín... Una vez más por esos raros habitantes de la pérfida Albión para quienes los únicos que en Europa sabían programar juegos eran ellos, allá en su islita. Ilusos.
Pero eso queda para otro grito.
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