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En primer lugar, felicidades, Sembei.
Y en segundo lugar:
El bonsái, arte de cultivar árboles enanos, se originó en China hace más de mil años. Fue introducido en Japón a través de Corea durante el período Kamakura (1192-1333) al mismo tiempo que el budismo zen y adquirió tal grado de refinamiento que llegó a superar a su versión china. Así, el bonsái pasó de ser una simple distracción a constituir una verdadera filosofía que expresaba la armonía del hombre con la naturaleza. En lugares con suelos pobres en nutrientes o bajo determinadas condiciones climáticas, los árboles no alcanzan a desarrollarse completamente y surgen versiones enanas que pueden ser transplantadas. Sin embargo, el bonsái puede crearse a partir de árboles normales o semillas. Para su cultivo se emplean macetas especiales (las que tienen forma ovalada se emplean para los árboles de hoja caduca, mientras que las de forma rectangular se emplean para los árboles de hoja perenne) y suelen mantenerse en el exterior de las casas. En ocasiones especiales, no obstante, aparecen como decoración en el tokonoma, el espacio de la habitación de estilo japonés reservado para exponer objetos decorativos. Los árboles más utilizados son los pinos, cipreses, cedros, cerezos, arces y hayas. Su tamaño es variable, oscilando desde los 5 centímetros hasta el metro de altura, aunque los tamaños típicos son 65 centímetros para los pinos, 37 centímetros para las hayas y 17 centímetros para los arces. Los trucos para mantener su pequeño tamaño son las frecuentes podas y los transplantes. Si se mantiene bien cuidado, un bonsái puede llegar a vivir varios cientos de años y algunos son mantenidos por una misma familia durante generaciones. Sin embargo, la edad, en este caso, no es lo más importante. Lo que cuenta es que el bonsái produzca el efecto artístico deseado, que se encuentre en la maceta apropiada, que mantenga unas proporciones correctas y que esté sano. Los estilos clásicos más importantes son: • Chokkan: un estilo en el que los árboles crecen verticalmente. La profundidad de la maceta determina el tamaño del tronco. • Shakkan: el árbol crece más o menos inclinado. Si crece inclinado hacia la derecha, se debe plantar en el lado izquierdo de la maceta. Si el crecimiento es hacia la izquierda, debe ser plantado en el lado derecho de la maceta. • Kengai: el estilo por el cual los árboles crecen hacia abajo asemejando una cascada. El grado de inclinación del árbol se consigue plantándolo cerca del extremo opuesto de la maceta. • Bankan: el tronco del árbol se enrolla sobre sí mismo formando un tirabuzón. Cultivar un bonsái requiere tiempo y paciencia y dominar la técnica puede llevar entre 5 y 10 años. Además del bonsái, existe el bonkei, en el que se recrean preciosos paisajes en miniatura.
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