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El viento de la luna, de Antonio Muñoz Molina :D :D He disfrutado tanto la prosa como su argumento. Un adolescente, fascinado por la misión Apolo IX, tiene que enfrentar a su vez el día a día, sus angustias del erotismo despertándose, una religión castrante, una educación antucuada (no tanto, pensando que era 1969), siendo testigo de un acontecimiento del siglo XX, y él aún viviendo a la usanza del siglo XIX.
El protagonista vive en una comunidad rural en España. Es hijo de un hortelano. En su casa no hay agua corriente, deben lavarse en una palangana, frente a un espejo roto colgado de un clavo en la cocina. Para conservar las frutas frescas, las cuelgan de sacos dentro del agua del pozo. Desde hace muy poco tiempo que tienen televisión, la cual despertaba al principio la desconfianza de los mayores.
Paralelamente a la Misión Apolo, se van narrando los trabajos del campo, la vida de los vecinos y el trauma de la guerra. Son tiempos de Franco, pero a éste se lo menciona de una manera lejana, no perteneciente al mundo del joven narrador.
Esta novela es también el encontronazo de dos siglos: padres y abuelos se han quedado en el siglo XIX, con su resignación a una vida de trabajo y privaciones; y la tía Lola, ya bien dentro del siglo XX, quien se ha casado con un comerciante de electrodomésticos, bien vestida y maquillada, y pudiendo gozar de todas las maravillas modernas (aparatos eléctricos, agua caliente, ducha, televisión, refrigeradora, cocina a gas...). Y a medio camino entre ambos, el jovensísimo narrador, perteneciente aún al mundo antiguo de sus padres y abuelos, pues vive con ellos, pero anhelando el mundo del que goza su tía.
Es verdad que aún hoy mucha gente vive de la misma forma en que se ha vivido siglos atrás, pero es muy difícil conseguir el testimonio de alguien que vive entre dos siglos de una forma tan íntima como se relata en esta novela, acompañando a su padre a trabajar al campo, aún de madrugada, comiendo lo que su mamá preparó en la cocina a leña, sufriendo las angustias de la adolescencia, y luego viendo por televisión el cohete Apolo despegando.
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