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Casi he leido La biblia de barro, la novela de Julia Navarro, por dos razones:
1. Tuve un día malo en el Carrefour de San Juan de Aznalfarache (Sevilla, España) en el que compré unas cuantas cosas que necesitaba y un montón de tonterías que no me hacían falta y que ni siquiera quería comprar, como esta novela de Julia Navarro.
2. Una mala persona, consumidora habitual de supermegabestsellers, me juró por los hijos que nunca tendremos en común que no era la típica mierdanovela propia de las listas de los más vendidos, que estaba bien escrito y era entretenido.
Al llegar a casa lo dejé tirado por ahí porque aún estaba leyendo una novela de Philip Roth, situación que arovechó mi cuñado para llevárselo un día y pedírmelo prestado al día siguiente. Me lo devolvió dos semanas más tarde, me dijo que no le abía gustado el final porque era demasiado rápido, me preguntó si tenía otras novelas de esta escritora (no), dejé el libro encima de una mesa baja de Ikea, empecé a leerla dos días más tarde, y me ha gustado tan poco que no pude terminarla y la he dejado en la peor de mis estanterías, en un lugar de tan complicado acceso que todo lo que hay allí está condenado al olvido.
Creo que esta novela es muy, muy, muy, muy mala por:
1. Los personajes. Hacía mucho tiempo que no me encontraba con unos personajes tan planos, tan mal explicados y descritos, tan tópicos que no son más que malas caricaturas de los estereotipos más usados y repugantes de buenos, malvados, traidores, científicos, mercenarios, etc. Ninguno de ellos tiene una verdadera personalidad, es muy fácil confundir a unos con otros (todos los americanos son iguales, todos los arqueólogos son iguales...) y acabaron aburriéndome y cortando el mínimo interés que tenía en ellos cuando comencé a leer la novela. Cuando no sientes curiosidad por lo que les ocurre a los personajes, continuar leyendo no tiene sentido.
2. Los diálogos. Hay mucho diálogo en la novela. Hace mucho tiempo decubrí que cuanto más diálogos tiene una novela, peor suele ser la obra y menos habilidoso su autor. Hay excepciones, naturalmente, novelas muy buenas llenas de diálogos entre los personajes, pero este caso no es una de ellas. Los diálogos de La biblia de barro son muy malos, casi dan risa de lo malos que son, por culpa de los personajes probablemente, porque cuando tienes personajes tan malos e impersonales, sus diálogos no pueden ser buenos. Además, la mayor parte de ellos parecen concebidos para rellenar páginas y páginas, para hacer bulto, porque no aportan nada, y cuando lo hacen creo que podría haberse ddo la misma información en tan solo un párrafo de cuatro líneas.
3. La estructura de la novela. Una novela no es una película, pero la autora finge que no lo sabe. Páginas y páginas y más páginas alrededor de un gran secreto encarnado por el malo más malo de la novela, a través de unos viejos rencorosos y misteriosos que lo quieren matar, de los americanos que antes eran sus amigos y ahora se lo quieren cargar, de un nieta y de su marido, de los aqueólogos, del sacerdote... contado como si fuera una película hecha para la televisión. Hay personas a las que le gustan esta clase de novelas, pero no es mi caso.
4. El estilo, el modo en que está escrita la novela, cómo usa los adjeivos, cómo enlaza las frases entre sí y todo eso, lo que es el lenguaje en sí y determina si una novela está bien o mal escrita. Creo que esta señora no estaba en su mejor momento mientras redactaba la novela.
Pero bueno, no he leido más que dos tercios de esta larguísima e interminable novela, no aguanté más, y a lo mejor su final es una maravilla que no tiene nada que ver con lo anterior y conpensa todo lo demás, ¿no?
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