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Advertencia general: aunque no haya un solo spoiler en el comentario de esta novela, en él digo quién muere, quién vive, quién se acuesta con quién y algunas más cosas que joden a cualquiera que no haya leído el libro y esté interesado en él. Esto es así porque el destino del comentario no es este foro, sino otro lugar, y no me apetecía escribir más o menos lo mismo de una novela dos veces seguidas.
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El gran desierto (The Big Nowhere), la novela de James Ellroy que acabo de leer, es la continuación de La dalia negra, y forma parte del ciclo narrativo que se ha dado en llamar El cuarteto de Los Ángeles, una serie de novelas negras ambientadas en esa ciudad que transcurre entre finales de los años 40 y principios de los 60, y que tienen en común su temática y varios personajes cuyas trayectorias pueden seguirse en ellas desde el principio hasta el final, aunque ese final no siempre está en la última novela de la serie.
El argumento de la novela no resulta fácil de explicar en pocas palabras.
A principios de los años 50, las fuerzas y cuerpos de seguridad de la ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos, están divididos en dos bandos irreconciliables: la oficina del sheriff, sobornada casi completamente por el gran mafioso de la ciudad, Mickey Cohen, y el Departamento de Policía, controlado por el mayor competidor de Cohen, el también mafioso Jack Dragnan. Esta situación no hace sencillo el trabajo de los pocos policías que no se han dejado corromper y ha sumido a la ciudad en un precario equilibrio de fuerzas en el que la clase política y económica de la ciudad se levanta cada mañana sobre un polvorín a punto de estallar. Para complicar aún más las cosas, los estudios de cine, donde los intereses de mafiosos y empresarios coinciden al ciento por ciento, empiezan a tener problemas con un sindicato de trabajadores pro-comunista al que todos los demás quieren quitar de la circulación, y aparecen en distintos solares de la ciudad cuerpos de hombres terriblemente mutilados que han sufrido vejaciones sexuales.
Mientras un agente del sheriff novato se interesa por los asesinatos (al ser las víctimas homosexuales, delincuentes y drogadictos a nadie más parece importarles) y comienza una investigación en solitario, difícil porque los cuerpos aparecieron en la jurisdicción de la Policía, no en la del sheriff, un ambicioso ayudante del fiscal del distrito que se hizo famoso por el caso de la dalia negra unos años atrás y tiene grandes aspiraciones políticas, quiere ayudar a los estudios cinematográficos a quitarse de encima al sindicato pro-comunista y sustituirlo por el de camioneros, controlado por la mafia, para lo que recluta un expolicía amigo de Mickey Cohen que trabaja como recaudador y busca mujeres para el productor Howard Hughs (sí, el mismo de la película de Scorsese, con el nombre ligeramente cambiado), y a un fiscal que estuvo en Europa durante la segunda guerra mundial cazando oficiales nazis.
Aunque de un modo eficaz y entretenido, la historia avanza sin demasiadas sorpresas, alternando los argumentos citados anteriormente con los problemas personales de los protagonistas: el novato que investiga los asesinatos de homosexuales resulta ser un homosexual que no ha salido del armario y no deja de meterse en líos por el problema de las jurisdicciones y su tendencia a ocultar pruebas a sus superiores y mentir a las pocas personas de las que recibe ayuda; el fiscal y el expolicía tienen una historia pendiente entre ellos, lo que no les permite hacer demasiado bien su trabajo, que consiste en encontrar pruebas de la influencia del Partido Comunista en el sindicato y de que su finalidad es derrocar al gobierno.
Los dos argumentos principales de la novela no parecen estar relacionados entre sí, esperas que ocurra algo que los una, lees las 100 primeras páginas, llegas a las 200, y la cosa parece que no avanza demasiado, pero entonces el novato es reclutado para infiltrarse en el sindicato en busca de pruebas concluyentes, y acepta la misión a cambio de tiempo y personal a su disposición para resolver los asesinatos que a estas alturas de la novela ya son más que una obsesión personal. La novela se acelera en este punto, la historia se vuelve más interesante, algunos personajes secundarios hasta el momento (el dueño de un servicio de citas para hombres, la comunista millonario a quien le encanta tirarse a trabajadores mexicanos y que era la mayor baza en la investigación del sindicato rebelde) le roban el protagonismo a los principales, y en el momento en que por fin el novato se cree infiltrado y está a punto de resolver los asesinatos, la mujer comunista descubre que es un policía homosexual, lo acusan del asesinato de un policía sin pruebas (se lo ha cargado el matón de Howard Hugs porque descubrió que él se estaba acostando con la novia de Cohen, el mafioso) gracias a un teniente de la policía corrupto, creo que el único personaje que sale en las cuatro novelas del Cuarteto, que un año antes había matado a alguien y estaba a punto de ser descubierto por el novato, que termina suicidándose porque sabe que la investigación terminará con su inocencia y, al mismo tiempo, con su carrera, pues parece imposible que su homosexualidad latente no saliera a la luz en ella.
Los demás protagonistas también tienen sus problemas: el expolicía corrupto se convierte en el amante de la novia de Mickey Cohen, el mafioso, que no se entera de nada porque está preocupado por una inminente guerra de bandas con su mayor rival, y el fiscal está en pleno proceso de divorcio, una mujer a la que conoció en un campo de concentración cuando estuvo en Europa durante la guerra, y recibe la ayuda de la principal sospechosa de su investigación, la millonaria comunista, que se ofrece a echarle una mano a través de algunas amistades bien relacionadas con la judicatura para que pueda quedarse con la custodia de su hijo, a cambio de que la dejen en paz.
Las últimas 100 páginas te dejan sin aliento. Los compañeros del novato muerto, pese a tenerlo todo en contra, logran averiguar quién es el asesino de homosexuales y saber por qué hace lo que hace, aunque esto le cuesta la vida al fiscal. El sindicato comunista es expulsado de los estudios a palos por sus rivales del sindicato de camioneros cuando la investigación oficina fracasa. El expolicía tiene que huir apresuradamente cuando descubren su lío con la amante del mafioso, y en su camino logra robar en un golpe increíble una enorme cantidad de heroína y hacer un trato con Mickey Cohen: a la chica no va a hacerle nada si vuelve con él, pero el poli está condenado y no dejará de perseguirlo hasta que esté muerto.
Un aviso: el robo de heroína es algo importante en las siguientes entregas de la serie, no algo gratuito. Otro aviso: la novela termina con el expolicía huyendo desesperadamente tras dejar atrás a su amante, con un montón de heroína que pocas personas van a comprarle porque saben quién es su verdadero dueño. El destino final de este personaje se encuentra en el prólogo de L.A. Confidencial.
Ya dije que el argumento era complejo.
Creo que El gran desierto es una novela muy buena. Está bien escrita, es muy entretenida, los típicos golpes y de efecto y giros argumentales de este género son muy coherentes y lógicos, algo que no siempre ocurre, los personajes están muy bien descritos, son fieles a sí mismos hasta el final y parecen muy reales, y dicen los que saben de estas cosas que el ambiente de la época está muy, muy, muy bien reflejado, aunque este aspecto tiene menos importancia que la novela anterior de James Ellroy, La dalia negra.
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