No estoy de acuerdo en calificar de genial las novelas de Neil Stephenson, ni de aburridas las novelas de Gibson.
De Stephenson, Snow Crash me parece una novela bastante fallida, el Manual ilustrado para jovencitas, conocido también como La era del diamante, me pareció una gran idea estropeada por una ejecución muy pobre en la que los desvíos sin sentido en los argumentos parecían no acabar, el Criptonomicón, además de largo y pesado, creo que tiene algunos de los personajes más pasados que he leído en mucho tiempo y que no quedaban bien cuando interactuaban con otros menos pasados, me daba la risa, y en cuanto a Azogue, que fue lo último que leí de él... Bueno, es confusa, muy, muy, muy confusa, muy, muy, muy confusa, además de tener todos los errores, a mi parecer, del Criptonomicón.
De Gibson, a diferencia de Stephenson, he leido todo lo suyo que se ha publicado en español, y tardaban tanto en publicar aquí The Diferential engine y Mundo espejo, que esos me los leí en su idioma original. A mí no me ha aburrido ninguna de sus novelas, y siempre he lamentado que no se prodigue más, aunque si lo hiciera en plan Asimov, por tratar un tema que otros han tratado con admiración, me alegro que lo hiciera, porque Asimov era un escritor muy limitado estilísticamente que pensaba que los problemas de lógica eran divertidos. Odio las novelas de Asimov, todas, Fundación incluida, y de él salvaría sólo algunos cuentos dispersos, como Amanecer (cuya idea no partió de él, sino de su editor), y auqel del robot telépata.
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