A los Autores.
Muy señores mios:
Tenemos que reconocerlo. La cosa, como dijo aquel hombre tan gracioso, está muy mala.
Me refiero a la industria del cómic español.
No, no se engañen. La culpa, como se suele decir, no la tiene el público. La gente compra, y el que compra, que suele corresponder con el hecho de que es el cliente, siempre tiene la razón. Esto es así, porque esto es un negocio, y como tal, hay que respetar unas reglas, y la primera es esa, que ÉL siempre tiene la razón. Compren mierda americana, o compren mierda europea. Al cliente hay que respetarlo. Lo puedes llamar tonto, pero en la intimidad, como el catalán aznariano, o como cuando Ramoncín se baja las B-sides de Los Ramones (¡Dios! ¿Escuchará Ramoncín a los Ramones?) en la oscuridad de su cuarto por el e-mule, pero fuera de casa, el cliente, es sagrado.
¿Quién tiene la culpa entonces? ¿Quién vigila a los vigilantes? (aaay Alan Mur Alan Mur, que Celebrities tan bueno tendrías) Muy sencillo. Síganme unos minutos por el Camino de Baldosas Amarillas.
Es Mayo, entramos por las enormes puertas de la estación (ah, que ya no se hace allí, es verdad… bueno pal caso es lo mismo), y vemos interminables… bueno, unos cuarenta (tampoco tantos) stands alineados vendiendo cómics. También hay varios stands de editoriales. La muchachada hace cola con sus carpetas en la mano, esperando que un “alguien”, sentado a su lado, pase una a una sus páginas y le sonría, mientras la novia del “Carlos Pacheco wannabe” les hace una foto para inmortalizar el momento…
―Fue genial, le dijo que tenía talento ―recordará ella con sus amigas dentro de diez años, mirando viejas fotos a la hora del café, mientras él está trabajando de nueve a cinco en la fábrica de su suegro.
¿Es cierto entonces? ¿Hay una industria del cómic en España? ¿Se editan cómics en este país? Claro, y en África, hace dos siglos, había muchos voluntarios para trabajar gratis en Europa y América. Los niños, en esa misma Europa, al cabo de los años, preferírían ir a las fábricas de zapatos en lugar de a la escuela en la época de la revolución industrial.
Industria, industria.
Sí amigos, estamos en todo un salón del cómic, los grandes prebostes de las editoriales toman cervezas encorbatados y enchaquetados, se dan la mano, se ríen enseñandos unos dientes amarillos de nicotina, con una bolsa/bolso “moderno” donde guardan los “tomitos” en versión original (y firmados por el invitado extranjero de turno) mientras se intentan meter la camisa inútilmente en los pantalones, por encima de unas barrigas tensas y enormes (por la cerveza).
¿Qué es lo que pasa?
Yo de pequeño, soñé con tener un concesionario de coches Ferrari. Con dieciocho años incluso hice cuentas, y me hacía falta MUCHO DINERO.
Tal vez con las editoriales de cómics pase lo mismo.
Tal vez no se pueda (¿no se deba?) montar una editorial con cuatro duros “y muchas ilusiones”, porque al final, de las ilusiones los autores no comen. Si no comieran los editores (los de la cerveza, los de los estrechamientos de manos y los dientes amarillos) pues no pasaría nada. Las editoriales durarían un mes, y se cerrarían. De hecho, ha pasado varias veces en los últimos cinco años.
El problema es ese, que creo que dan dinero, un “sueldo” (PFffff!) posiblemente mil eurista (o menor), pero suficiente para poder ir cada año (eso sí, con el mismo traje, y el estómago vacío) a estrechar manos, a beber cerveza y a enseñar los dientes (¡Dientes, dientes, que es lo que les jode!) amarillos. Y habrá mucha gente (la mayoría, editores) que estarán muy contentos con eso, y sobre todo, con su ego. No hay nada como inflar tu ego a base de “ilusiones”, de esas mismas ilusiones que hablaba antes. Antes decía que, en esas circunstancias, no debería abrirse una editorial de cómics. Al autor le gusta comer, pagar las facturas, hacerle ver a sus suegros que lo suyo es un trabajo, pero así, tal y como está la cosa planteada (tal y como la he descrito hace unas líneas) pasan cosas como esta
http://www.artboxforum.com/artbox4/viewtopic.php?f=5&t=4018
(y nos referimos al párrafo donde se habla de Dolmen) … porque lo de Dolmen, amigos… LO DEL DOLMEN (y sus “editores”) CLAMA AL CIELO.
http://alfoche.blogspot.com/
¿La culpa? La culpa la tienen todos. Sí, yo no, yo me excluyo, yo soy un simple observador, que ha visto la industria muy de cerca, ha comido de ella (de sus tetas, nunca mejor dicho), pero que esto le pasa de refilón, y tal vez sólo me indigne por las circunstancias que afectan a un amigo muy querido.
A SABER:
Los Editores y Editoriales ---- CULPABLES . Por fantasmones, por mentirosos, por hacer castillos en el aire, y luego alquilar habitaciones dentro. Por hacer el paseillo por los salones de cómic solo para salir en la foto. Por idiotas.
Los Autores ---- CULPABLES. Por aceptar ciertas cosas. Por querer ser estrellas del foro de turno. Por decir “Yo es que con tal de ver esto publicado… hago lo que sea” Por estar pasmados. Por no saberse buscar la vida en otros sitios donde pagan mejor.
Los Fans ---- CULPABLES. Por ser fans. No hay nada peor que un fans.
¿Por qué digo todo esto? Porque hacía tiempo que no lo decía nadie. No soy más listo que nadie, ni he dicho nada que no piensen muchísimos, pero atiéndame, tan sólo por haber llegado hasta aquí en este ladrillo de texto. Sólo les pido una cosa. La próxima vez que vayan a “un salón” (¿Han visto ustedes “Angouleme”? ¿Han visto ustedes “Zandiego”? En mi pueblo a los mercadillos se les llama eso, mercadillos) digo que, la próxima vez que pisen un salón, háganme el favor de mirar a su alrededor.
Un amigo, un servidor, un siervo, un esclavo.
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