HISTORIA
¿Qué son en realidad?, ¿una
oraganización mafiosa?, ¿un servicio de inteligencia?, ¿una secta religiosa?, ¿una
empresa de venta catalogo? Niput.
Hasta hace poco, ni siquíera se tenia por cierta su exsistencia. Muchos atentados y
delitos de todo tipo, dirigidos indistintamente contra todo quisque, han jalonado su
carrera desde que hicieron aparición, en 1992.

Pero desde entonces,
muy poco es lo que se ha podido averiguar sobre ellos.
Tras cada robo a un banco federal, tras carta bomba, tras cada gamberrada sin sentido,
únicamente una llamada a la redacción de un periódico identificándose: «Somos Los
Malos y hemos volado el kiosco de la calle Pons»;
Nunca dejan pistas ni testigos (una vez se dejaron un donut mordido en el lugar de un
atentado, y resultó ser un señuelo bomba que explotó mientras lo analizaban en el
laboratorio de la policía, haciendo que uno de los doctores se tragara el microscopio por
el que lo estaba mirando).
Hasta ahora sus acciones más
sonadas han sido la inundación de Barnacity en 1992, el incendio de Madrid (que aun
persiste) en el 2002, algunos actos de terrorismo grafico en los principales diarios, como
pintar bigotes, dientes mellados y penes erectos a los personajes de las fotos de primera
plana, asi como la programación de peliculas pornograficas en horario infantil.
Se rumorea que los capitostes de organizaciones de
toda índole, desde el gobierno papal hasta la resistencia, pasando por los
Yakuzzi, los Tusquetti y todas las
corporaciones importantes de Barnacity, reciben periodicamente la visita de un críptico
enviado de Los Malos que les da una serie de instrucciones que deben cumplir a rajatabla.
Como acostumbran a ser chorradas en apariencia inofensivas o inverosímiles (cenar berros
cada noche de luna llena, empezar todas las conversaciones diciendo «¡ñu, ñu!»,
ponerse los calzoncillos con la raya marrón por delante, y otras gilipuerteces del palo),
todo el mundo se apresura a cumplirlas y santas pascuas, pues es bien sabido que las
represalias de Los Malos en caso contrario son terribles.
Sólo ha habido una ocasión en la que alguien se atreviera a plantar cara a esta
situación.
En 1997, Federico Rovellons, director general de Neumáticos Rovellons, se negó a asistir
a una fiesta de disfraces vestido de ratón gigante, tal como se le había ordenado.
Pese a las medidas de seguridad de las que se rodeó, por si las moscas (se hacía
acompañar a todas horas por dos guardaespaldas que incluso se duchaban y dormían con
él), al cabo de tres días lo encontraron en el interior de su propia lavadora,
centrifugándose...
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