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ELLAS SON
FANTPLÁSTICAS (y II)
(ARTÍCULO EXTRAIDO DEL NÚMERO 6 DE FANTPLASTIC)




- Carmilla -

(Todas las referencias, salvo que se indique lo contrario, pertenecen al catálogo de Vallejo model color.)

Piel

Color base: carne mate 955+ vermin brown (citadel)+ azul 962.
Luces: color base + carne clara 928
Sombras: color base + azul 962 + marron mate 984
Tonos: magenta 945

Pelo

Color base: negro 950+ blanco 851<
Luces: color base + blanco 951
Sombras: negro 950

Camisón

Color base: marrón cubierta 986 + buff 976
Luces: color base + siena tostado 941 + negro 950
Sombras: color base + blanco 951

Transparencia

Aguadas con carne clara 928 y blanco 951

Sangre en piel y copa

Color base: rojo brillante + negro nate (Humbrol)
Luces: rojo brillante (Humbrol)
Sombras: color base + negro (Humbrol)

Sangre en tela

Color base: rojo carmín 908 + negro 950
Luces: rojo carmín 908
Sombras: color base + negro 950
De la literatura a la miniatura

En 1897, Joseph Sheridan LeFanu publicaba su novela Carmilla. Para su desarrollo, tomó como base un personaje mitológico, Lilith, Reina de la noche y Madre de los demonios, y el caso real de la condesa húngara Elizabeth Bathory, más conocida como «La condesa manchada de sangre» quien, a través de sanguinolentos y depravados rituales, fue responsable de la muerte de miles de jóvenes vírgenes antes de su detención entre los siglos xvi y xvii.

Nuestra figura representa a Mircalla Von Karnstein, conocida entre los vivos como Carmilla o Millarca, anagramas de su nombre bajo los que oculta su verdadera identidad. Pertenece al catálogo de Fontegrís Miniaturas, quien con esta figura (F/B.01) inauguró el pasado mes de septiembre una nueva serie titulada «Bellas y Monstruos».

Amor y muerte manchados de sangre.

Si bien en el número anterior recurríamos a la fuerte contraposición de sombras y luces y utilizábamos tonos coloristas para dotar de contraste y expresividad a Desire, en esta ocasión, nos acogeremos al clasicismo del blanco y negro en busca de sobriedad y elegancia a través de colores neutros y dando una visión del conjunto relativamente monocromática.

Siempre teniendo en cuenta las numerosas descripciones que LeFanu hace de Carmilla en su novela y utilizando la lógica, nos hemos decidido por un tono muy pálido para las carnaciones, aunque hemos dado un ligero color rosado en sus mejillas que refleja el sanguinolento banquete que acaba de darse.

Dado el encubierto carácter diabólico del personaje, hemos considerado que utilizar el blanco, símbolo de la pureza por antonomasia, para el camisón, resultaría paradójico, dotando a Carmilla de la dualidad existente en la cohabitación del bien y el mal inherente, en mi opinión, a la literatura vampírica y su estudio.

Con la intención de seguir alimentando esta idea, a la vez de resaltar el carácter erótico que impregnan tanto la novela como el personaje, hemos realizado sugerentes transparencias en su camisón, que junto al tanga que el irreverente escote de su espalda nos muestra y los guantes de satén (ambos negros buscando contraste con el predominante blanco), estamos seguros que hará las delicias de todo fetichista.

Una vez pintada la piel y el camisón blanco con la técnica de fundidos y superposición de tonos explicada en el número anterior, comenzamos a trabajar las transparencias. Tal efecto se consigue  aplicando aguadas, con la pintura muy diluida, sobre aquellas zonas donde la tela está en contacto directo con el cuerpo. Así, muslos, glúteos, abdominales y pechos serán los lugares sobre los que aplicaremos 3 ó 4 aguadas, muy controladas para evitar surcos. Por último, aplicaremos una aguada en blanco puro sobre el borde exterior de las transparencias de modo que difuminaremos  la línea  que divide ambos colores (carne y blanco) aportando mayor realismo y borrando molestas pinceladas que resultarían poco creíbles.

En el caso de los pezones, habrá que añadir un tono marrón rojizo al color carne empleado para las aguadas.

Para romper con la monocromía que impera sobre el conjunto de la figura, utilizamos un color cálido, como rojo intenso. Es importante tener en cuenta que el aspecto de la sangre es brillante sobre metal y piel y mate sobre tela.

Los restos de sangre, aún caliente, que resbalan por la comisura de sus labios y rebosan su copa manchando su vestido nos servirán no sólo para «dar color» a la figura, sino como simbolismo. El rojo destaca notablemente sobre el blanco y negro captando la atención del espectador y dando aún mayor preponderancia en el conjunto de la figura a la sangre, elemento éste esencial en la supervivencia del vampiro pues, además de ser el portador del espíritu de la vida, proporciona la intemporalidad que da la inmortalidad.

Por último, quiero haceros dos recomendaciones que considero sumamente importantes en el resultado de la pintura de una figura. Si sólo lo hacéis por hobby, disfrutadlo como tal, y recordad que, pese a su relatividad, el tiempo no puede multiplicarse ni acelerarse, sólo perderse o aprovecharse. Si os dejáis presionar por el tiempo, las aspiraciones de un concurso, la crítica destructiva de un «listo» o por no haber nacido con el «duende de Velázquez», convertiréis vuestra afición en un suplicio; pero, si pintáis sin pretensiones, por puro hedonismo, depositaréis vuestro sentimiento en la figura y esto, sin duda, la hará mucho más atractiva.


Marco Navas