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LA HISTORIA
DE ADDAR

(ARTÍCULO EXTRAIDO DEL NÚMERO 8 DE FANTPLASTIC)

jaws
aldo
«¡Quita tus sucios pinceles de encima, modelista asqueroso!»

Evel Knievels
Evel Knievels
Evel Knievels
caballo
jaws
blue jays
spirit
mustang
dinos
Zaius
Caesar
Zira
Zira
Zira: Reedición de Polar Lights del 2000

simios
simios
simios
space
aviones
piezas

En busca de la marca perdida

Mucho se ha hablado y escrito sobre la compañía norteamericana Aurora Models y abundantes han sido las lágrimas que por ella han vertido tanto los que la conocieron en su esplendor como los que lo han hecho por referencias o de rebote.

Es rara la revista de modelismo fantástico que no la mencione varias veces entre las páginas de cada uno de sus números; sin embargo, poco se ha contado sobre Addar Models, una empresa paisana de mediados de los 70 con la que guarda importantes vínculos. De hecho, bien se podría decir que esta última casa fue una especie de «hija bastarda» de la primera pues, cuando, en 1973, la firma de productos alimenticios Nabisco adquirió Aurora, lo hizo con tan mala fortuna y con tan poca visión comercial que en cuatro años llevó a pique una empresa que contaba con más de tres décadas de vida... Fruto de esa nueva y escasamente arriesgada política comercial de su recién adquirida filial modelística fue toda una reestructuración de plantilla que puso de patitas en la calle a parte del personal de Aurora, el cual, junto a otros tantos que dejaron la compañía voluntariamente al no compartir las ideas de sus nuevos patrones, crearía en el citado año su propia empresa, Addar Models, con base en Nueva York.

Lamentablemente fue este un proyecto que nunca llegó a cuajar del todo y que, tras varias líneas de maquetas de moderada aceptación y poco más de tres años de vida, conocería un temprano fin y compartiría en breve nicho con su «madre», pues Aurora cerró casi a la vez que su «hermanastra». Y si bien es cierto que el legado y la trascendencia de la casa más joven son bastante inferiores a los de la más antigua, también lo es que su cortísimo catálogo ha acabado ganándose un hueco en la historia del modelismo fantástico y algunos de sus productos un lugar destacable en ésta. Como siempre, han sido los años y la traicionera nostalgia los que se han encargado de cambiar las cosas y de hacer que modelos que en su momento se vendieron por unos pocos dólares puedan valer hoy entre 50 y 100 de éstos e incluso más.

Unas figuras muy monas

Cuando Addar Models hizo su aparición en el mercado triunfaba la saga cinematográfica de El planeta de los simios. Ese mismo año se estrenaba en las pantallas la cuarta y última secuela de la película de F. J. Schaffner, La conquista del planeta de los simios, y en breve llegaría la serie de televisión, y los directivos de Addar debieron pensar que una colección de figuras de esta pentalogía fílmica atraería a los fans modelistas. Adelantándose probablemente a sus ex-compañeros y rivales auroreros, llegaron a un acuerdo con la 20th Century Fox y adquirieron los derechos oportunos para hacer réplicas en plástico de algunos de los personajes simios más famosos. Estos fueron el amistoso Cornelius (en España, Aurelio), su esposa Zira, el intransigente Doctor Zaius, el rebelde César y los brutales generales Ursus y Aldo, los tres últimos aparecidos en 1974. Un gorila a caballo se comercializó un año después y una figura del televisivo Galen se quedaría en agua de borrajas. La presentación y estética de estos modelos tenían una deuda más que clarísima con Aurora; de hecho, eran absolutamente calcadas a las de los productos de aquella: figuras en plástico a una escala aproximada de 1/11, con la mayoría de sus componentes divididos en dos mitades transversales (¡ese costoso enmasillado!) y, cómo no, esa impagable base ambientada que había sido la marca de la casa de la empresa nodriza de la que se había desprendido Addar Models.

El siguiente acuerdo peliculero sería con la Universal y con su gran éxito de 1975: el Tiburón de un Steven Spielberg que por entonces empezaba a despuntar. Estas licencias, así como su contrato con Evel Knievel (ahora lo explicamos) dejaron casi vacías las modestas arcas de la compañía, por lo que a partir de entonces decidieron optar por varias gamas de kits sin referentes exactos y ahorrarse así los cuantiosos gastos de las marcas y los nombres registrados. El señor Knievel era uno de esos motoristas temerarios que con su vehículo se lanzaba a las pruebas más arriesgadas, como saltar por encima de varios autobuses o distancias descabelladas. Addar presentó tres modelos de él, respectivamente con una moto de cross, con idéntico aparato y una rampa, y con un artefacto llamado Sky Cycle X-2 (una especie de moto «voladora»).

Modelismo embotellado

Pero si Addar Models se ha ganado ese huequecito en el corazón de los modelistas al que hemos aludido ha sido por una original aportación: la línea Super Scenes o Scenes in a Bottle, que retomaba la idea del barquito dentro de una botella pero sustituyendo a éste por variados y pintorescos dioramas, tanto de inspiración libre (históricos y fantásticos), como basados en películas (El planeta de los simios y Tiburón nuevamente: tenían que aprovechar las licencias). No obstante, había truco: el recipiente (que era de plástico transparente) venía en dos mitades que se encajaban sin pegamento (como todos los productos de Addar), con lo que la escena se montaba tranquilamente antes de unir las piezas de la botella. Un cartón ilustrado que hacía las veces de fondo, calcas, un tapón de corcho y, por supuesto, las figuras y elementos de decorado en plástico, goma o fibra completaban el atractivo conjunto. Tres referencias salieron de la saga de los simios: una casa en un árbol, la cacería en el maizal (con gorilas a caballo y todo) y el carro-prisión que transportaba a los humanos capturados. Este último fue a 1/55, mientras que los dos anteriores salieron a 1/32. De Tiburón apareció una escena que realmente no se veía en la película en la que el temible escualo asediaba a un hombre metido en una jaula de seguridad. Las viñetas de inspiración libre fueron variopintas y representaban el encuentro de las naves Apolo y Soyuz (Rendezvous in Space, a 1/160), el duelo aéreo entre el Barón Rojo y Eddie Rickenbaker, un fantasma en un cementerio (Spirit in a Bottle), dos dinosaurios cara a cara y una colección de aves a 1/3 titulada World of Wildlife. Fue esta una original y curiosa aportación al panorama modelístico que, pese a haber tenido ya precedentes en los 60, no pareció interesar a los aficionados, más motivados por pintar monstruos o vehículos de guerra. Addar editaría también varios aviones y hasta un caballo salvaje, esta vez sin botella. Dos referencias más conteniendo escenas del Viejo Oeste, así como nuevos pájaros, fueron anunciados pero nunca puestos a la venta al conocer Addar un triste y prematuro final en 1976. De nuevo montones de ilusión y energía acababan en un sueño roto. Como ya se ha adelantado, el tiempo y el sentimentalismo, esos perfectos aliados del ávido comerciante, volvieron a recuperar el interés por Addar Models y sus productos aún se pueden encontrar en muchos catálogos especializados (os recomendamos la web www.greenmodels.com) a precios de cazatesoros. Hace cosa de tres años Polar Lights reeditó a cuatro de los simios de Addar (todos excepto el General Aldo y César), hecho que nuestros lectores ya conocerán desde el nº5. En la caja de estos modelos recuperados tras más de cuatro lustros aparecía un logotipo cuyos derechos de uso había adquirido Polar Lights: el de una vieja «amiga» de Addar, Aurora. ¡Ironías de la vida!

Por el doctor Indiana Luis, catedrático de Arqueología Modelística (especialidad Fantasía) y colaborador habitual de la prestigiosas publicaciones especializadas Restauración a escala 1/352,17 y Kitsearchers.