Relato
del Camino 2002
El día 16 salí de Madrid dirección a Pamplona, y ya en el tren me encontré con José, de Orcasitas. Ya en la ciudad hayamos a Meli, de Collado Villalba (¡mi pueblo! y a Diego (de Fuenlabrada), con los que iría durante los primeros días del Camino.
17 julio, miércoles / Día 1º: Roncesvalles - Larrasoaña.
En la primera etapa nos reencontramos la gran mayoría de los que salimos
en Roncesvalles, y entablamos amistad con Alejandro (de Zaragoza ¿o de
Soria?) y con Crispín (de Mondragón). Allí se empezó
a hablar de las primeras experiencias, ampollas, tendinitis... etc. Conocimos
a Giorgio, italiano, y a Isabel y Blas, de Córdoba.
18 / 2º: Larrasoaña - Zizur Menor, pasando por Pamplona.
A unas horas de viaje en solitario, se unió a mí Alejandro, y
fuimos juntos hasta el albergue en Zizur. La hospitalera, Maribel Roncal, nos
ofreció una velada inolvidable. Además, el jardín del albergue
es una maravilla.
19 / 3º: Zizur Menor - Puente la Reina.
Por la mañana me lo tomé con tranquilidad, salí tarde y
empecé despacio, pero aceleré para alcanzar a Crispín subiendo
el Alto del Perdón, con quién continué hasta llegar al
Albergue ***. Allí conocimos a Ángel, hospitalero voluntario con
mucha experiencia y sapiencia. Ese día vimos por primera vez a Cristian,
aspirante a franciscano. Por la noche hubo tormenta eléctrica y yo "operé"
varias ampollas, de una manera que hasta unos días después pensaba
que había hecho correctamente... Las operadas fueron Luz (de Madrid)
y Marisa (de Pamplona), que iban acompañadas por Elena y Alba, y por
Amaya y virginia, respectivamente.
20 / 4º: Puenta la Reina - Estella.
Nuevamente empecé tranquilamente, pues era consciente del ritmo que podía
alcanzar una vez estuviera "caliente". Alcancé a Crispín,
Isabel y Blas antes de la Iglesia Parroquial de Nª Sª la Asunción,
en un pueblo antes de Estella, donde llegamos tan pronto que tuvimos que hacer
de "guardias de tráfico" para que nadie se colara hasta que
abrieron a las 13 h. En la comida conocí a Shimrit (de Israel), que llevaba
varios días parada por problemas con sus zapatillas. Tomé un poco
de mate con Tona (de Perú) y después acompañé a
Shimrit a por un calzado nuevo por el pueblo, y aprovechamos para visitar el
Mercado Medieval. Después tuvimos una conversación trascendental
con Pablo, el hospitalero voluntario. Cené con una pareja de Madrid,
María y Andrés, y con las chicas de Pamplona. Para finalizar,
me despedí de las de Madrid, que al día siguiente volvían
a casa.
21, domingo / 5º: Estella - Torres del Río.
La primera parte del camino la hice con Crispín, Isabel y Blas, pero
antes de llegar a Los Arcos, sentí la necesidad de acelerar, y les dejé
atrás. Seguí hasta llegar a Torres del Río, donde me reuní
bajo el pórtico de la iglesia con Giorgio, Cristian, Myles (de Bristol)
y Stephan (alemán). Tenía pensado seguir con ellos, pero en un
ataque de "nostalgia" se me ocurrió bajar al albergue a ver
si había llegado alguien conocido... y ahí estaban Meli y Alejandro,
además de conocer a Ángel (asturiano), y me convencieron de quedarme...
Para finalizar, tuvimos una agradable conversación con Marta Bou, la
hospitalera.
22 / 6º: Torres del Río - Nájera, pasando por Logroño.
Esa mañana ya había avisado que iba a ir a mi ritmo, por lo que
no tardé en acelerar, dejando atrás a Meli y a Alex, pero Ángel
me acompañó hasta Logroño, donde él se paró
para hacer unas compras. Así pues, en Navarrete volví a encontrarme
con Giorgio y Cristian, pero pasé de largo y seguí, encontrándome
al cabo de un rato con Myles, que había hecho un alto en el camino. Con
él seguí hasta Nájera. Allí conocí a Jil,
un médico canadiense. Cuando llegamos, me dí cuenta de que había
hecho casi 50 km!!!! Para celebrarlo, nos fuimos a la piscina municipal, con
un pase que nos dieron en el albergue. Como había concierto junto al
albergue, la hospitalera nos recomendó dormir en el polideportivo, a
así hicimos.
23 / 7º: Nájera - Grañón.
Ya aquí empecé a ir más "a mi ritmo". Me paré
a desayunar en el albergue, y luego fui adelantando a gente. Hice una paradita
en Santo Domingo de la Calzada, y de ahí continué hasta Grañón,
a la hora de comer. Allí estaba Alegría, la hospitalera, empezando
a hacer los preparativos, en los que colaboré activamente... Lo mismo
hicimos en la cena, a la que se apuntaron los hospitaleros de Tosantos y el
cura de Grañón, José Ignacio. En total cenamos casi 40
personas... En definitiva, fue una de las veladas más inolvidables que
recuerdo de todo el camino. Antes de acostarnos, Jose Ignacio nos convocó
a una misa, donde leía los nombres de las personas que habían
pasado por ese lugar en los días anteriores, para bendecir su camino.
24 / 8º: Granón - San Juan de Ortega.
A primera hora acompañé un rato a dos chicas de Valencia, Yolanda
y Antonia, pero llegado cierto momento cogí carrerilla, hasta Santo Domingo
Montes de Oca, donde descansé un rato... y volví a ver a Ángel,
al que dejé en Logroño, un poco tocado. Yo seguí, y tras
de mí fueron Jil y Cristian. En el bar junto al albergue conocí
a Marisa (de Torrelodones, Madrid). También tuve una entretenida conversación
con Julia, la hermana del cura José María, ambos encargados del
albergue.
25 / 9º: San Juan de Ortega - Tardajos, pasando por Burgos.
Esa mañana salí de noche, el primero, a las 5:45, sin desayunar.
Ya en Olmos de Atapuerca, un par de sobre de azucar me ayudaron a seguir adelante,
hasta que, en Burgos, pude comer algo. Descanse un rato junto a albergue y reanudé
la marcha justo cuando pasaba por allí Joaquina, a quien seguí
el paso durante un rato (increíble: la primera persona que iba más
rápido que yo!!!). Luego la cogí en Tardajos, y decidimos comprar
algo para comer y descansar. Llegó un chico de Burgos que empezaba el
camino ese mismo día y le hicimos una lista de las cosas que debía
quitar de la mochila. Luego él y Joaquina se fueron a un albergue posterior.
Jil, el doctor canadiense, se quedó en el albergue, que cuidaba Victoria,
desde hace 6 años. Al poner la cena, pusimos 4 platos (el 4º "para
Santiago"), y justo antes de empezar, apareció un nuevo peregrino,
Mark, que ocupó el puesto reservado. La velada fue muy especial, sobre
todo por la forma de ser de Victoria y por las historias que nos contó.
26 / 10º: Tarajos - Itero de la Vega - Fromista.
Esta etapa fue bastante durilla, atravesando las llanuras castellanas. Llegué
a Castrogeriz y pasé de largo. Finalmente llegué a Itero de la
Vega, y en un principio pensé en quedarme... pero tras unas horas descansando,
sentí ganas de continuar, y así hice. Esa tarde fue fabulosa,
andando hacia el sol, y haciéndose la noche llegué a Fromista.
Total: 55 km. La gente me miraba extrañada (¿Un peregrino a esas
horas?). En el restaurante que hay al lado el albergue pedí una cerveza
y una bolsa de patatas fritas, para cenar, y cuando me dispuse a irme, un señor
de Palencia, llamado Adonías, me invitó a otra cerveza. Estaba
con su hija (supongo) y el marido de ésta; me preguntaron de dónde
era, y al decirles que "de Madrid", se pasaron el resto de la conversación
discutiendo sobre una vez que se perdieron en Madrid, en la M30. Yo mientras
asentía y bebía la cerveza. Aún así, es uno de los
momentos más inolvidables que he tenido. Luego busqué un lugar
donde ubicarme y me intalé en un jardín, a la salida hacia el
siguiente pueblo. Afortunadamente hubo una muy buena noche.
27 / 11º: Fromista - Calzadilla de la Cueza.
En el segundo pueblo después de salir encontré un bar, en Población
de Campos, donde me encontré con la Peña "La Devolvía"
(con Celia, Eduardo y compañía). Tras desayunar seguí,
en línea recta, hasta llegar a Carrión de los Condes, donde saludé
al cura, José Mariscal. Se me ocurrió seguir, y por poco me arrepiento...
esa fue la peor etapa de todo el camino: 4 horas en linea recta, por camino
de piedras, sin apenas árboles, con todo el sol dándome en la
cabeza... y las sandalias rozándome los pies. Ya estaba casi delirando,
cuando el pueblo de Calzadilla ascendió del suelo de repente... Allí
Pachi Kalea, el voluntario (de Tafalla), me curó (correctamente) las
rozaduras y mi primera ampolla. Una vez curados, pasé la tarde con Airám
(de Canarias), Begoña (de Pamplona) y Elene (de los EE.UU.).
28, domingo / 12º: Calzadilla de la Cueza - Bercianos del Camino, pasando
por Sahagún.
Como en otras ocasiones, salí acompañado, pero al poco rato mi
ritmo empezó a aumentar. A la salida de Sahagún me uní
con una pareja de Alicante, Estela y Pablo, que me parecieron especiales, y
reduje el ritmo. Transmitían tranquilidad y naturalidad, y eso me gustó.
Llegados a Bercianos, nos encontramos con Oscar (de Valladolid) y Dosinda, que
nos ofreció su hospitalidad y simpatía a raudales.
29 / 13º: Bercianos del Camino - Mansilla de las Mulas.
Casi la totalidad del día fui con Oscar, con el cual nos despistamos
hablando, y tuvimos que atravesar una vía de ferrocarril, campos y un
arroyo. Descansamos y paramos en Mansilla de las Mulas. Estuve a punto de continuar,
pero Jil, el doctor canadiense, que había parado ahí, me dijo:
"Only the stupid don't change his mind"... y finalmente decidí
quedarme. Entre Airám y yo organizamos una cena, que pudimos disfrutar,
después de el stress que supuso, unas 12 personas, entre ellos Cristian,
Estela y Pablo.
30 / 14º: Mansilla de las Mulas - León.
Una de las etapas más cortas que he hecho, la pasé con Estela,
Pablo y Oscar. Por la tarde acompañé a Airam, que quería
ver monumentos. Por aburrimiento estuve hasta jugando al baloncesto en el albergue,
que tenía un patio con canastas. Después hubo una misa de las
Monjas de Clausura. Tras ello sólo quedaba ir a dormir.
31 / 15º: León - Astorga.
Después de varias etapas "cortas", decidí romper con
todo y salí el primero, intentando dejar atrás a todo el mundo,
por lo que tenía que hacer una etapa larga. Así pues, descansé
las piernas en Hospital de Órbigo, pero continué. Me sentí
sólo, pero era por decisión propia, y en el fondo creí
que tarde o temprano tenía que encontrar "lo que buscaba"...
1 agosto / 16º día: Astorga - Riego de Ambrós.
Una mañana más, fría y solitaria. Tomé una empanada
en Rabanal del Camino y subí hacia la Cruz de Ferro, llevando una piedra
desde la base. Ya arriba me fastidió que un grupillo de daneses se dedicaban
a subirse a la cruz, llendo un coche de apoyo y dos furgonetas. Tiré
la piedra apenas sin mirar y continué un poco cabreado. Bajé,
pasando por Manjarín y El Acebo, y me paré en Riego de Ambrós,
pues no quería ir a Molinaseca ni a Ponferrada. Allí me encontré
a Pedro, el hospitalero, que estaba ahí porque tuvo un percance con un
músculo en su primer Camino, en la parte posterior de la rodilla, y llevaba
casi un año con muletas, con el ánimo por los suelos. Intenté
hacerle compañía lo mejor que pude, y dormí sólo
en todo el albergue.
2 / 17º: Riego de Ambrós - Villafranca del Bierzo
Me levanté tardísimo (la madre de Pedro, Sinda fue a limpiar,
y un amigo fue a ver a Pedro, y estuve charlando un rato). Así pues,
bajé hasta Ponferrada, no sin encontrarme a Valvino por el camino. Seguí
impertérrito hasta llegar a Villafranca, donde elegí el albergue
"Ave Fénix" de la familia Jato. Allí me encontré
a Myles (¿Cómo me había alcanzado?): parece ser que él
también hizo una etapa de 55 km.
3 / 18º: Villafranca del Bierzo - Alto de Poio
Myles propuso una ruta alternativa, por monte (aunque eran 7 km. más),
pero tomamos la dirección equivocaca y acabamos andando por el camino
normal. Así pues, ascendimos hasta O Cebreiro y continuamos hasta el
Alto del Poio, sin estar seguros de encontrar ahí lugar para dormir,
pues las guías no estaban actualizadas. Finalmente tuvimos suerte. La
tarde la pasamos entre Myles, Ricardo y su hijo Fernando (de valencia) y Pedro
(de Algeciras), que estaba haciendo el Camino en dirección contraria.
4, domingo / 19º: Alto de Poio - Barbadelos, pasando por Sarria.
La primera mitad del camino la hice con Myles; al descender, nos introdujimos
en la niebla, y él tuvo que pararse a hacer una llamada en Triacastela.
Yo seguí y llegué a Sarriá, donde me paré a ver
si aparecía Myles. Finalmente continué hasta Barbadelos, donde
pasé la tarde con Darío (colombiano), Carlota (venezolana), Jacoba
(de Barcelona) y Mireia (de Valencia). A última hora apareció
Myles. Esa noche dormimos bajo un pórtico; Myles en su tienda de campaña.
5 / 20º: Barbadelos - Eirexe
Al principio de la mañana, acompañé a Myles, pero como
parecía tener problemas en un tendón, iba muy despacio. Decidí
darle un saludo de despedida y cambiar de marcha; pensé que ya habíamos
caminado juntos el tiempo suficiente. A falta de conversación, aunque
fuera en inglés, estuve comiendo gran parte del camino pan de Villafranca,
cortado en finas lonchas que me sabían a cecina. No paré a comer
en condiciones y a última hora sentí un bajón, por lo que
no pude ir a Palas de Rei, como era mi intención inicial. Afortunadamente
encontré a Manolo (más bien, fue él quien me encontró
a mí y consiguió que no siguiera hasta Palas), un cordobés
residente en Málaga, y a Mercedes (de Pontevedra).
6 / 21º: Eirexe - Santa Irene
Tras pasar Palas de Rei, llegué a Melide, donde me procuré un
buen bocadillo, con el cual pude continuar toda la tarde, pasar Arzua y seguir
hasta Santa Irene. En esta etapa conocí a Ana y a Javier, ambos apellidados
Martín, y profesores de Madrid. También hallé a Joaquín
y a Patricia (venidos de Francia), y a Isidoro (de Barcelona), María
(de A coruña) y Ellen.
7 / 22º: Santa Irene - Santiago
Por fín, el día tan esperado... pero yo no estaba contento...
Salí del albergue con Ana y Javi, desayuné con ellos y luego les
dejé en el. Creía que iba a entrar en Santiago solo, pero, afortunadamente,
me topé con Isi, María y Ellen, y con ellos entré, comí
y cené en Santiago.
8 / 23º: Santiago - Negreira
Por la mañana vimos la Misa del Peregrino, y después de la misma
partimos hacia Finisterre. Me cogí un mosqueo porque, en dos ocasiones
consecutivas, pregunté y me guiaron por la carretera. Cuando ya estaba
viéndolo muy feo, pregunté en un bar y afortunadamente salió
al paso un hombre que conocía el camino, y me guió por el buen
camino. Tuve que retroceder un kilómetro, pero es mejor que seguir andando
18 kilometros por el camino equivocado... Una vez en la ruta correcta, se me
hizo bastante ameno, aunque en dos o tres ocasiones dudé. En el albergue
me encontré a la gente con la que estaría conviviendo durante
los 3 días siguientes, pues las etapas hasta Fisterre estaban contadas,
y todos íbamos a hacerlas igual. Así pues, conocí a Silvana,
Simón, Paco, Orlando, Tere, Carlos, entre otros, y volví a ver
a Joaquín y a Patricia, que iban a ir hasta Muxía.
9 / 24º: Negreira - Olbeiroa
La mañana se presentó lluviosa, por lo que POR FÍN pude
utilizar mi poncho. Por el camino fui alternado soledad con compañía,
unas veces con Joaquín y Patricia, otras con Simón, otras con
Tere y Orlando, otras sólo con Tere... En el libro de comentarios de
los peregrinos, me dio por poner algo que me salió del alma, acerca de
mi sentimiento con respecto al camino y a mi situación, y más
tarde, Silvana, me llamó para preguntarme sobre lo que había puesto.
Me hizo reflexionar y en parte me alivió.
10 / 25º: Olbeiroa - Fisterre
Por la mañana llovía. Debido a mi conversación con Silvana
y Carlos, esta vez no tenía ninguna prisa, pero cuando ya acabé
de desayunar y prepararme, me fui solo, despacio. Hice algunas fotos bajo la
lluvia y cuando dejó de llover me encontré con Joaquín
y Patricia, y seguí el viaje con ellos hasta el albergue. Cuando llegamos
al mar, Patricia se metió entera (vestida). Luego, en la playa, abandonamos
el camino "oficial" y la atravesamos descalzos. Fue una experiencia
muy intensa (lo de no sentir las piernas es cierto). Por fin llegamos al albergue,
preparamos la cena y fuimos a ver la puesta de sol. Tuvimos mucha suerte, pues
esa tarde estaba el cielo despejado.
11, domingo / 26º: Fisterre - Muxía. Vuelta a Fisterre en coche.
La "última" etapa fue, a diferencia de lo que yo acostumbraba,
muy relajada. No me separé ni un momento de Joaquín y Patricia.
Fuimos muy lentos, pero fue una experiencia distinta, más observadora,
más relajada, más conversadora... Desgraciadamente, era domingo:
nos tubo que abrir un policía el albergue, no había nadie más,
mis acompañantes se iban en coche (había venido a recogerles),
y para colmo había que dormir en polideportivo... así que volví
a Fisterre en coche con ellos. Nada más llegar tuve que ir al baño
a echar todo lo que había comido durante esa mañana... pero encontré
(¿o me encontró ella?) Silvana; me dicho "a ti te quería
ver yo", y me enganchó para ir, nuevamente, a ver la puesta de sol.
Esta vez no hubo suerte, el cielo esta encapotado, pero una vez se fue casi
todo el mundo, Carlos encendió una hoguera en lugar destinado a tal fin,
y varios peregrinos quemamos alguna pertenecia. Yo quemé mi palo; Jacoba
y Silvana quemaron la práctica totalidad de su ropa usada durante el
camino (evidentemente, previa compra de ropa nueva... ;-) Darío celebró
su cumpleaños invitándonos a unas tartas de coco y chocolate.
Nos quedamos los últimos Carlos, Silvana y yo, y volvimos en total oscuridad
hasta el pueblo, con la única iluminación del faro, cada instante,
posando su haz de luz giratorio sobre nosotros...
12 / 27º: Fisterre - Santiago, en Autobús.
Nos despedimos de las gaviotas del puerto y volvimos al punto de encuentro de
todo peregrino. Carlos, Silvana, Mary (de Canadá) y yo fuimos juntos
prácticamente todo el día. Acompañé a Silvana a
ver la misa. Llegamos tarde y casi no nos dejan entrar. Luego comimos en Casa
Manolo, nos tomamos un café en el subterráneo de una cafetería
muy chula, y ahí entablé conversación con Mary, cosa que
durante los días anteriores no había hecho. Además, ella
llevaba cierto tiempo en España (primero en Mayorca) y había aprendido
muchísimo (yo estoy aún sorprendido). Más tarde Silvana
tuvo que ir a coger el avión, yo fui a reservar mi billete de autobús
(no había tres hasta el día 15) y luego cenamos. Para corroborar
mi condición de DESPISTADO, me había dejado la mochila en un supermercado...
menos mal que me di a tiempo (sobre las 8:30).
Al ir al albergue, como yo no había cogido sitio, tenía pensado
dormir a la intemperie (me apetecía), pero me quedé esperando
en la puerta del Seminario viendo el sol desaparecer, el cielo cambiar de color,
ver aparecer las estrellas, y con la esperanza de ver a alguien conocido que
hubiese dejado en el camino...
...y llegó: Shimrit. ¡Había continuado y había llegado!
Yo había estado deseando encontrármela durante casi todo el camino...
y el último día sucedió. Estuvimos hablando, nos mostró
su situación con respecto al camino, y Carlos se quedó con ella
haciéndola ver las casos de otra manera. A las 12 nos hicieron entrar
y cerraron. Finalmente yo cogí la mochila, como si tal cosa, y me instalé
en el suelo, junto a la cama de Mary.
13 / 28º: Santiago - Madrid
Por la mañana Mary salió muy pronto (sobre la 6) pues tenía
que coger su avión a las 7:30 (más o menos); Carlos también
salió antes que yo, nos abrazamos y nos emplazamos para próximos
contactos; posteriormente me di cuenta que me había dejado una nota.
Me reuní con Shimrit y fuimos a desayunar, con Diego (de Barcelona).
Después fui a coger el autobús y a sufrir 8 horas sentado... Cuando
salí del autobús, tuve que ir cojeando, pues la pierna izquierda
la tenía agarrotada. Luego un tren hasta Villalba... y a casa...
Fin de ESTE camino.
Página casera hecha en un momentito por Guille, de Madrid. Agosto 2002.