La publicación de Savage Dragon por parte de Aleta Ediciones comenzó en enero de 2004. La serie tenía periodicidad mensual, formato de 48 páginas (o sea, cada número incluía dos episodios), se incluían las portadas originales, portadas coloreadas por Miguel Jiménez a partir de las originales y algunos extras (un texto de introducción de Erik Larsen, artículos de Álvaro Pons, fichas de personajes, etc.). El punto de arranque elegido fue el número 76 de la edición americana, justo el comienzo de "Este Mundo Salvaje", una nueva trama argumental con la que Larsen quiso reconducir la serie. Aún así las referencias a episodios anteriores eran más que habituales, por lo que Aleta publicó en su página web un resumen de lo acontecido. Dicho esto, para todos aquellos que estéis buscando información sobre Savage Dragon ahí va un amplio repaso a los episodios publicados por Aleta.
Por todos es sabido que Larsen es un gran seguidor de la
obra de Jack Kirby. Tanto es así que incluso su estilo de dibujo ha ido
variando con los años, acercándose al de este autor. Es más, cuando Larsen
quiso relanzar Savage Dragon después del número 75 fijó sus ojos en una de las
creaciones kirbyrescas de mayor éxito: Kamandi. Este personaje era un joven que
vivía en un mundo destruido por el Gran Desastre y donde era habitual
encontrarse con monstruos de todo tipo. Larsen decidió convertir su Dragon en
un nuevo Kamandi, por lo que destruyó el mundo en aquel número 75. En ese
cómic, Dragon asesinaba a Darklord, un tirano viajero del tiempo, produciendo
una serie de cambios en la continuidad. En el 76, Dragon despertaba y se
encontraba con que el mundo había cambiado. Todo había sido destruido, no
paraban de salir monstruos de todas partes... y para colmo había colgados carteles
que señalaban que él era buscado. Tenía los recuerdos de su vida anterior, pero
ignoraba qué había pasado en este Mundo Salvaje. Como Kamandi, Dragon se
convertía ahora en el protagonista absoluto de la serie (esto puede sonar raro,
pero hasta este momento la colección contaba con multitud de personajes que en
ocasiones se hacían con el protagonismo), de forma que salía en todas y cada
una de las viñetas. No había historias paralelas, sino que todo cuanto
transcurría en el cómic eran las propias aventuras de Dragon. Personalmente soy
de la opinión que esto perjudicó a la serie en cuanto a que se volvió un tanto
monotemática. Se convirtió en una sucesión de páginas en las que Dragon no
hacía más que encontrarse con monstruos y combatirlos. La aparición de un futurista
Wildstar en el número 77 tenía que ayudar a dar un poquito más de contenido a
la serie, tal vez incluso a comenzar a dejar entrever qué había ocurrido, pero
las pistas se daban a cuenta gotas. De igual forma, del número 78 se sacaba en
claro que era Cyberface quien ahora controlaba el mundo, a lo que se añadía el
79, donde Star explicaba que este villano se hizo con el poder después del
ataque de los marcianos (en la nueva continuidad no existía el grupo Freak
Force, así que Cyberface lo tuvo fácil). Pese a la lentitud con que la trama
avanzaba, hay que reconocer que Larsen preparó algunos momentos especialmente
buenos, como cuando Dragon buscaba a su esposa y al llegar a su casa se
encontraba con un gigantesco cráter.
De todas formas, Larsen nunca ha sido un gran guionista; sus
diálogos suelen ser un poco redundantes y los textos de narración denotan
cierta verborrea (más aún en estos episodios, donde intenta imitar a Kirby
incluso con esas continuas exclamaciones). Larsen es, ante todo, un apasionado
de lo que hace, ya sea para bien para mal, así que si quiere hacer un cómic "a
lo Kirby", y esto incluye presentar decenas de monstruos o llevar a Dragon de
un lado para otro, simplemente lo hace. Y así es que Dragon se enfrenta a
estrambóticos seres como Brainchild, es capturado por las naves marcianas,
arrastrado a las profundidades del océano... Todo vale. Donde sí destaca Larsen
es como dibujante, y gracias a esa libertad de la que goza como guionista puede
explayarse con todo tipo de escenarios.
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