Ése es el título que recibe esta nueva sección dedicada a rebatir la vasta cantidad de artículos (por llamarlos de alguna forma) que se pueden encontrar por Internet y en los que se hace mofa de Rob Liefeld. Desgraciadamente ahí fuera hay mucha gente que no tiene reparo en criticar salvajemente a este autor, a veces llegando a puntos obsesivos. Me parece muy bien que se critique a Liefeld si no gusta su trabajo; cada uno está en su derecho de hacerlo, pero siempre me ha llamado la atención que la gente no sea igual de puntillosa con otros autores. Yo a Liefeld lo veo como el chaval de la escuela al que todos insultan, y si Fulanito lo hace, Menganito y otros también. Todos como borregos. Peor aún: en ese afán de destrozar a Liefeld se pierde la objetividad y la mesura, encontrándose uno los susodichos artículos en los que las tonterías rebosan de principio a fin. Al menos la gente de ADLO se documenta antes de burlarse de Liefeld. ¿El resto? Borregos.
Empezamos hoy con un post titulado "Grandes plagios de la historia del cómic" publicado en Zona Negativa el día 14 de julio de 2005, escrito por Juan Gómez Jurado, y en el que se dice lo siguiente:
"Atención: ésta noticia no contiene spoilers. No consulte a su médico o farmacéutico ni lea detenidamente las instrucciones de uso. No hace falta.
Sé que voy a buscarme a ciencia cierta enemigos... pero ahí va eso. ¿Habías visto alguna vez 7 plagios tan flagrantes homenajes en una sóla página?
Como mi análisis no llegaría ni por asomo a la maravillosa e irrepetible gama de comparativas que se puede encontrar en ADLO sobre este vago rematado autor, dejo a los susodichos la defensa del GRAN ROB. Me limitaré a pediros perdón por el hecho de que en el fotomontaje que he hecho en Photoshop los originales hayan pisado a las copias, perdón a las versiones, perdón a los homenajes de ROB. Es que eran tantos que no me quedaba sitio en la página...
Como off-topic, regocijémonos en la física del martillo de Thor (sí, se llama igual, no se le puede poner copyright a un dios nórdico). Su masa varía de volumen para poder atravesar la cabeza del contrario en la zona de la garganta y salir por la parte superior del cráneo sin
a) arrancar la cabeza de cuajo debido a la fortaleza del cuello del contrario, a la supervelocidad imprimida al martillo o a una combinación de ambas; b) dejar un agujero igual a la evidente masa de la cabeza del martillo; c) Mancharse en absoluto de sangre (idea ésta muy extendida entre los autores jóvenes tras observar como la ropa del Superman de Byrne no se manchaba en Apokolips porque estaba pegada a su piel que tenía efecto autolimpiable como los hornos de Balay).
Como dirían los adlianos, nos hallamos ante un genio."
Comenzamos. Antes que nada quiero aclarar una cosa: sí, es verdad, la mayor parte de los personajes de Rob Liefeld se parecen a los de otras editoriales. Es más, si uno rebusca entre los cómics de Savage Dragon, Invencible, etc. encontrará decenas y decenas de personajes que también se parecen a otros de Marvel y DC, que son las principales referencias. Es normal. Marvel y DC llevan décadas en el negocio y prácticamente han creado cualquier cosa imaginable, así que lo raro es inventar un personaje que realmente sea distinto. Supongamos que yo creo un personaje que parece un lagarto humano... todos pensaríais "ey, ¡es el Lagarto!"; si fuera un personaje joven, con problemas personales y con poderes diríais "ey, ¡es Spider-man!", y así hasta el infinito. ¿Que mi personaje se convierte en agua? "Es Hidroman". ¿Y si mi creación es un tipo oscuro y siniestro con una larga capa? Entonces es Batman. Es muy complicado crear algo que sea totalmente original. Yo diría que en los últimos tiempos el único que puede presumir de haberlo conseguido es Warren Ellis con Jack Hawksmoor. La web Guía del cómic resume brevemente las características de este personaje.
Con este primer párrafo lo que quiero aclarar es que personajes similares siempre los va a haber, nos guste o no. Lo que ocurre es que para muchas personas "copiar" personajes está bien o mal según quién lo haga, y en este punto es en el que se pierde la objetividad de la que hablaba al principio de este post. Fijados en Invencible, la serie de Robert Kirkman, en la que aparece un grupo que claramente es la Liga de la Justicia de América. Ahí están todos: Flash, Detective Marciano, Aquaman, Batman, Wonder Woman, Green Lantern, Superman... incluso el propio Invencible sería una copia de Superboy, ¿verdad? Y si tan claro está que Kirkman ha copiado los personajes de DC, ¿por qué nadie le critica por ello? Primero porque es legal. No hay problema mientras varíe ligeramente el aspecto de éstos y que se llamen de otra forma. Esta "JLA" es una copia, una copia que los lectores consideran cariñosamente un "homenaje".
Si echamos un vistazo al pasado podemos encontrar muchos otros homenajes. En los años setenta el guionista Roy Thomas creó para Marvel al Escuadrón Supremo, un equipo de superhéroes de una tierra alternativa que venía a ser una réplica de la JLA. DC, a su vez, contraatacó creando a los Héroes de Angor, cuyos miembros eran una versión de los de Marvel: Wandjina (Thor), Bluejay (Chaqueta Amarilla), Bruja Plateada (Bruja Escarlata) y Capitán Velocidad (Mercurio). Años después aparecerían muchas otras versiones de personajes de Marvel. En tiempos recientes, Marvel ha publicado Supreme Power, escrito por J.M. Straczynski, una revisión del Escuadrón Supremo, en la que sus protagonistas son claramente versiones de los de Marvel. Sólo hace falta mirar las páginas para comprobar, por ejemplo, que Hyperion es Superman. Más allá de alguna broma ocasional, raro es encontrar a lectores que critiquen el hecho de que sus protagonistas sean copias de los de DC. Simplemente es un buen cómic y nadie le da mayor importancia.
Entonces, si Kirkman, Thomas y Straczynski pueden copiar personajes de DC y que nadie se escandalice por ello, ¿por qué no ocurre lo mismo cuando lo hace Liefeld? No lo entiendo.
El señor Juan Gómez Jurado tacha los personajes de Liefeld de plagios. Veréis, un personaje-copia puede ir de un polo a otro según la aceptación o cariño que tenga por parte de los lectores: o es un homenaje o un plagio. Si hablamos del Thor del Universo DC o del cómic español Los Reyes Elfos, podríamos considerarlo homenaje. Sin embargo, si nos referimos al Thor de Liefeld, entonces un claro plagio. "Porque Liefeld es muy malo, y como todos hablan mal de él, pues hala, yo también." Total, que los personajes de Liefeld que aparecen en ese dibujo son plagios. Manda narices...
Decía antes, y sin ánimo de ofender, que mucha gente se mueve por puro borreguismo. Tanto que ya ni se preocupan de saber de qué c*j*n*s están hablando. Este post de Gómez Jurado es un perfecto ejemplo. Es gracioso que se critique a Liefeld por un dibujo ¡que es de Marat Mychaels! Pues sí, gente, esta página pertenece a Youngblood: Imperial nº 1, cuyos personajes pertenecen a Liefeld, pero en el que los autores son Robert Kirkman (el señor de los homenajes) y Marat Mychaels. En fin...
También son geniales los supuestos parecidos entre todos esos personajes. ¿Die Hard un plagio de Iron Man? Euh... Die Hard es un robot y Iron Man un hombre dentro de una armadura. Siguiendo esta línea, Iron Man debería ser un plagio (perdón, un homenaje) de los Metal Men, ya que éstos aparecieron en 1962 y el bueno de Tony Stark en 1963... ¿Y qué me decís del caso Glory-Tormenta? Hombre, si al menos hubiese dicho Wonder Woman...
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prueba...
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