Reseña de
Norman Fernán
dez

CITYMOUTH
de
Hunt Emerson
publicado por
Knockabout Comics

          Lo reconozco. Hacia mucho que no me reía tanto leyendo un tebeo. Hunt Emerson tiene la culpa. Hunt Emerson y una especie de bocas con patas que tienen una ciudad en su interior a modo de dentadura. No. No me he vuelto loco. Tampoco estoy desarrollando ningún tipo de encefalopatía -espero-. Simplemente es que me he encontrado con el tebeo más divertido que he leído en años.

            Citymouth, editado por la británica Knockabout, es la recopilación de una serie de historias cortas desarrolladas por Hunt Emerson durante los noventa. La serie, que responde generalmente a ese mismo nombre -excepto en unas pocas historias, realizadas originariamente para el mercado francés que llevan por título Boucheville-, está protagonizada por esas bocas con patas y con edificios en lugar de dientes. La historias tienen una extensión variable, y presentan como común denominador la ausencia de textos, algo muy de agradecer para lectores no poliglotas.

            Hunt Emerson es toda una institución dentro del comic europeo de las dos últimas décadas, aunque dicho así, además de un poco pretencioso, puede parecer un insulto, visto cuál es el funcionamiento habitual de las instituciones. Nuestro mercado ya es conocedor de su talento, a través de la edición que realizó Toutain de El amante de Lady Charteley, o de la que realizó una extraña editorial denominada Casanova Comics de su Casanova’s last stand; eso sin olvidar el Leviticus que realizó en colaboración con Alan Moore, y que apareció en El Víbora especial Gran Bretaña, o su reciente colaboración con Max en el especial de Bardín.

            Citymouth presenta todas las claves de la labor de Hunt Emerson: un sentido del humor que pivota entre lo surrealista y lo absurdo, una desbordante capacidad de inventiva en lo visual, la simplicidad como recurso prioritario... . En definitiva todo aquello que ha convertido a este autor en el máximo exponente del cómic underground realizado en el viejo continente.

            No me resisto -tampoco lo intento demasiado, la verdad- a narrarles la historia que abre el álbum: una de estas bocas con patas va la dentista, que no es otro que, lógicamente, el doctor Godzilla;, quien, raudo y veloz, se introduce dentro de la boca para ir derrumbando edificios a su paso y así atajar el mal del paciente.

            Termino reconociendo también que este Citymouth ha conseguido que quien firma estas líneas haya desempolvado muchos de sus antiguos tebeos de Hunt Emerson; ejercicio que recomiendo vivamente a todos ustedes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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