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Reseña
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BLANCO HUMANO
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Con la reciente aparición de Blanco Humano y la publicación
– parcial- hace unos meses de The Minx, Norma Editorial nos
ofrece de nuevo la posibilidad de asomarnos al universo creativo de
Peter Milligan, uno de los escritores con más cosas que decir y más
originales formas de decirlas, que ha dado el comic inglés.
Publicados casi a la vez en USA son
sin embargo dos trabajos muy diferentes pero que comparten las
obsesiones temáticas del guionista así como su peculiar uso del
lenguaje, por lo que hay que esperar que la traducción de Blanco
Humano consiga verter al español toda la ironía que sobre la
condición humana destilan los textos de este autor.
Milligan concibió la historia de The
Minx como una miniserie cerrada – si es que alguna obra suya puede
considerarse cerrada – de cuatro números. Fue anunciada después
como serie regular, para acabar terminado en el número 8 -por lo que
los tres episodios publicados aquí sólo ofrecen una muy parcial visión
de la obra-. Estos cambios e indecisiones editoriales –que por otra
parte casan muy bien con el caótico espíritu de The Minx- son los que explicarían porqué
las historias cortas aparecidas en los Vertigo Winter Edge
no parecen engranar en la línea temporal de la serie. The
Minx
es una obra a la vez atípica y coherente dentro de la producción de
Peter Milligan, carece de la explosiva brillantez narrativa de Girl
o de la precisa y demente estructura circular
que convierte a Enigma en una de las obras maestras del
comic de los ´90. Lo que The Minx nos ofrece a cambio es una ceremonia
de la confusión, una sobrecarga informativa, un torrente de imágenes
y sensaciones que nos sumergen en un caos mediático. The Minx comienza
con una chica, Anna, que indaga sobre su sexualidad y a la que acompañamos
en su proceso de descubrimiento a través de las religiones, la muerte,
el sexo, la política .... hasta culminar con un viaje sin retorno al
–literalmente- ombligo de Dios; pero por el camino, para descubrir la
verdad sobre su origen, Anna ha tenido que transformarse en Minx, una
especie de versión de sí misma libre de miedos y complejos. Entra aquí
en juego uno de los temas favoritos de Milligan: la Anna que encontramos
al principio tan llena de dudas ¿es la misma que alcanza su curación
espiritual mediante sexo terapéutico para lanzarse luego al
interior del ombligo de Dios preguntándose tan sólo si no habrá
dentro mucha pelusilla? The
Minx es
una metáfora sobre el descubrimiento y aceptación del sexo y también
una fábula sobre el mundo contemporáneo -con múltiples niveles de
lectura- que parece decirnos que mantener una actitud cínica y lucida
ante los prodigios y maravillas con que los profetas de la
ciencia, la política y la religión nos bombardean a cada minuto podría
ser la única solución válida para no dejarse arrastrar por la vorágine
de este fin de siglo que ya está durando demasiado. Volviendo
al tema de esta reseña, Blanco Humano es
una obra de extraña y perturbadora belleza y, en mi opinión, uno de
los mejores comics aparecidos o por aparecer en España en este año.
Dejando a un lado la caótica textura
de The Minx, Milligan -al igual que en Enigma y The
Face- construye una obra de precisión despiadada. Basándose
libremente en el personaje de los años setenta, Christopher Chance,
que, según sus propias palabras es el Blanco Humano. Si alguien va a
por ti... yo ocupo tu puesto. Soy ingenioso. Un playboy. Un mortífero
camaleón humano con un look de actor de cine, Milligan despliega
toda una galería de personajes terriblemente complejos. Llegando mucho
más allá de los tópicos con que se nos presenta la serie, - giro
de tuerca final, dobles personalidades y nada es lo que
parece- y sin renunciar nunca a ser también un comic de intriga, un
thriller perfectamente disfrutable como tal, Blanco Humano es una
profunda e inquietante
reflexión sobre la esencia de la identidad humana. ¿Dónde empieza y dónde
termina lo que hace único a un ser humano?, ¿qué es lo esencial en el
yo? ¿cuánto podemos quitar de la personalidad de un ser humano
y que aún siga siendo esa persona? ¿cuánto tenemos que copiar
de otro para convertirnos en él?. Reflexiones en las que todos
podemos vernos reflejados, aunque no nos dediquemos a mimetizar el
aspecto de terceros como hacen Chance y McFadden en el comic, todos en
algún momento adoptamos papeles, representamos roles... y las respuestas
a estas cuestiones que se derivan del comic son tan desasosegantes como
la imagen de Tom McFadden que sólo se decide a acercarse a su mujer
para hacerle el amor cuando está representando el papel de otro hombre,
un adultero. Una vez más el sexo juega un papel primordial en la obra
de Peter Milligan, y de nuevo el concepto sexualidad normal es un
oxímoron en ella. Existe otro aspecto bajo el que puede valorarse la
obra: Cuando Alex Alonso, el editor, le ofreció a Milligan escribir
sobre el Human Target, este se negó alegando no sentir ninguna afinidad
por el personaje. Más tarde reconsideró y aceptó la oferta al darse
cuenta de que Christopher Chance tiene mucho que ver con el proceso de
escribir en tanto es también una forma de imitación y recreación,
pero mientras Chance adopta otra identidad para esconder la suya, el
escritor se mete en la piel del personaje para revelarse, para contar
cosas de sí mismo. Dos
consideraciones finales: Blanco Humano se abre con una imagen del
famoso cartel de las colinas de Hollywood, en un deliberado guiño a la
nueva situación de Milligan como guionista de cine -otro mundo de
camaleones humanos, por cierto- y su, se supone, momentáneo retiro de
la escritura de historietas. Aún deseándole
lo mejor en su nueva carrera, no puedo evitar pensar que el mundo
del comic no puede permitirse estar mucho tiempo privado de una mirada
tan perturbadora e inquietante como la suya. Intencionadamente no he mencionado en estas líneas el trabajo del responsable gráfico de Blanco Humano, Edvin Biukovic, remito al lector al artículo aparecido en el número siete de esta revista. Tan solo quiero añadir que Edvin Biukovic encaja perfectamente en mi visión –por lo menos en una de ellas- de lo que debe ser un dibujante de comics. Cualquiera que se asome a las páginas de Blanco Humano y sepa apreciar el sentido del ritmo, la perfecta ambientación y el equilibrio narrativo y expresivo que Biukovic había llegado a alcanzar, comprenderá la magnitud de la perdida que su desaparición representa para los que amamos este medio de expresión. |
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