INVITADOS

Jornadas
del COMIC
Villa de
AVILÉS

 

Además de ser un joven autor de los que está despuntando con más fuerza, independientemente de nacionalidades o procedencias, Felix Vega es el más destacado exponente de la escuela chilena, una interesante cantera en un país donde hay bastante más afición por el cómic de la que se tiende a pensar desde España y que, a buen seguro, nos dará más nombres en los próximos años. 

Precisamente en revistas chilenas fue donde dio sus primeros pasos como dibujante profesional, y ahora ya consagrado como un autor internacional con obra publicada en varios países y lenguas distintas, sigue publicando ocasionalmente ilustraciones, portadas o historias cortas en editoriales de su Chile natal, siempre que el tiempo se lo permite. 

Sin embargo, habría que destacar como primer trabajo verdaderamente de repercusión, al menos de los llegados hasta nosotros, los dos álbumes que realizó con el guionista catalán Enrique Sánchez Abulí, para la revista PlayBoy, que además de servirle con un escaparate de lujo demostró que, siendo un dibujante muy completo, sabía plasmar con especial detalle y calidad la figura femenina. 

Tal vez por eso, cuando Norma Cómics editó en España el primer álbum de Juan Buscamares -obra en la que realiza guión y dibujo-, nos lo vendió como el Manara chileno, algo que si bien indicaba que nos encontrábamos ante un autor que maneja el erotismo con genial soltura, no hacía sino buscar un paralelismo más comercial que artístico. 

La única similitud entre las obras de los dos autores es que las mujeres de ambos son capaces de levantar las más bajas pasiones. Felix las dibuja más generosas en curvas, mucho menos estilizadas pero más voluptuosas. Sin embargo aquí el erotismo es un recurso al servicio de la historia y no al revés que, sin ánimo de crítica, es lo que viene sucediendo en gran parte de la obra del autor italiano, especialmente en la de los últimos años.. 

Juan Buscamares funcionó lo suficientemente bien como para que cuando apareció el segundo tomo -en realidad serán un total de cuatro- Norma Cómics ya no necesitase establecer comparaciones. Incluso entre ambos álbumes se nota una ligera pero sensible evolución, más narrativa que artística y que muestra que el techo de Felix aun no ha sido alcanzado. 

Mayor aun fue la diferencia entre el segundo y el tercer álbum, ya que el estilo de Felix se ha ido transformando con el paso del tiempo en una seña de identidad propia, que combina con gran acierto la narrativa del cómic francobelga, con una resolución de la acción más cercana a los cómics del mercado norteamericano. 

Sin embargo la concepción de la historieta, desde el punto de vista argumental como creativo sigue firmemente anclada en el cómic europeo. El color, además, ha ganado en matices y efectos, lo que dota cada página de una belleza enorme y en una sorpresa agradable para el lector. Al mismo tiempo ha seguido colaborando con Enrique Abulí para la revista PlayBoy, y sus historietas para dicha publicación han seguido siendo reeditadas en álbumes, y prepara nuevos proyectos para abordar tras la conclusión del cuarto y último álbum de Buscamares, en el que ya trabaja ahora mismo. Seguro que nos lo cuenta durante estos días.

Jorge Iván Argiz

 

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