INVITADOS

Jornadas
del COMIC
Villa de
AVILÉS

 

Al contrario de lo que suele suceder en la mayoría de los casos, donde cada vez los autores alcanzan la profesionalidad a una edad más temprana, Paul Ryan no comenzó su andadura dentro del mundo de los cómics hasta la nada tierna edad de treinta y cinco años, dedicándose desde entonces, eso sí, a esta profesión en cuerpo y alma. Nos encontramos aquí a un autor que en concepción de trabajo se encuentra más cercano al cada vez menos frecuente y más añorado "autor de la casa", capaz de pasar largas temporadas en cualquier colección, a veces en varias simultáneamente, dando siempre un aceptable nivel, sea cual sea el personaje o el grupo a tratar. Nombres como los de John y Sal Buscema serían perfectos ejemplos de esta tendencia de profesional que Ryan representa en la actualidad y, como suele suceder en estos casos, es casi imposible ser un lector de cómic americano y no tener varios números dibujados por él.

Sin embargo, y como en cualquier viaje, ha de empezarse por un primer paso que, en el caso que nos ocupa, aconteció cuando en su primer intento de contar una historia a través de un cómic Paul Ryan llamó la atención de Bob Layton, que le contrató para que le ayudara en los fondos de los cómics que él realizaba, al mismo tiempo que le iba enseñando todo aquello que había aprendido a lo largo de tantos años de profesión. Tan sólo un año después Ryan obtuvo su primer encargo personal para la Marvel, concretamente el entintado de dos episodios de La Cosa, siendo este el pistoletazo de salida de una carrera que le llevó a pasar por una buena parte de las series de la compañía, desde breves estancias en títulos como El Escuadrón Supremo, Quasar o Ravage 2099 a largas etapas en otros como Los Vengadores, Los 4 Fantásticos, Los Nuevos Vengadores -donde antes de encargarse del lápiz de la serie se encargó de entintar los lápices de John Byrne- o Iron Man -donde de nuevo trabajó con Byrne que, en esta ocasión, le realizaba los guiones-. Además de todo esto, y de encargarse de dibujar el famoso episodio de la boda de Spiderman, se encargó de las tiras dominicales del Hombre Araña durante 3 años.

Ya en 1996 Paul pasó a trabajar para la otra gran compañía americana: la DC Comics, donde permaneció cerca de tres años, trabajando en títulos relacionados con Superman -como Man of Steel, Superman y Adventures of Superman- y Batman -en los títulos Gotham Knights, Legends of the Dark Knight y Shadow of the Bat-, realizando en cada caso varios episodios. Sin embargo, su mayor estancia en una serie de la casa fue la que estuvo en Flash, serie para la realizó cerca de 20 números. Otros títulos por los que pasó en DC fueron Legends of DC Universe, Aquaman, el Green Lantern Annual del año 2000 o Superboy, entre otros muchos de los que destacaría su contribución al Superman Wedding Album.

Además de sus trabajos para las dos grandes, trabajó en Tribulation Force para Wildstorm o en El Hombre Enmascarado para la editorial sueca Egmont Publishing, y actualmente ha aceptado un par de encargos para la emergente editorial CrossGen, concretamente un número de Ruse y otro de Crux, relación que al parecer puede prolongarse más en el tiempo. Pero eso es algo que nos podrá contar en persona.

 

Jorge Iván Argiz

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