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Lejos
de la espectacularidad o el estrellato de otras firmas jóvenes, en
ocasiones efímeras o de curso Nacido
en las islas Canarias hace 27 años , transcurre sin embargo en Zaragoza
una parte sustancial de su vida. De hecho, allí será donde surja su
interés por el universo de la imagen cuando contacta con el Estudio
Camaleón, es decir, con dibujantes como Isidro
Ferrer o el hoy internacional Luis
Royo. Su primer cómic -un proyecto para la
Escuela de Artes- permanece todavía inédito pero no tarda en
establecer relación con el mundo de los fanzines a mediados de los
noventa. Primero con el titulado Sir Roger, devoto de los juegos
de rol, y también con el llamado Garabato. Aunque sin duda su
colaboración más destacable fuera la inclusión de sus primerizas viñetas
en el notable 451º, fanzine de cuidada factura surgido en mayo
de 1995 en Zaragoza y que
dos años más tarde llegaría a optar a un premio del Salón
Internacional de Barcelona. Es en el tercer número cuando debuta el
autor canario pero el germen de Espiral no ve la luz hasta el número
cinco, después de dibujar dos parodias protagonizadas, no por
casualidad, por otras tantas féminas. Con
un grafismo que madura con rapidez sorprendente, prefigura ya con toda
nitidez ese universo de mujeres jóvenes que comparten un piso en
Barcelona. Los ingredientes básicos del Espiral de hoy en día
ya estaban allí, en aquellas breves historias de interiores: Ana y
Alicia, la intelectual y la frívola; también Jordi, el atractivo
aspirante a superhéroe. Intimismo y desenfado, melancolías, humor,
futbol (?), amistad y cierto erotismo indisimulado pero naturalista. A
lo largo de 1997 David moldea
y define el concepto hasta que, paradójicamente, cuando la serie
encuentra su identidad y su título actual, el fanzine 451º finiquita
su andadura. El autor había coincidido en sus páginas con firmas tan
reseñables como las de Josep Busquet,
Jesús Saiz o Fernando
Blanco e incluso colaboró con este último en una
serie didáctica de carácter infantil protagonizada por seres hortofrutícolas
con nombres como “Fruthortman” y “Fruthortgirl”. Todos los
mencionados autores dirigieron a continuación sus pasos al mercado de
los sellos independientes, a la sazón en pleno auge. Y es por ello que
en 1998 David publica con la independiente Camaleón un número monográfico
titulado Spunik, historia de un superhéroe adolescente capaz de
transformaciones varias tras ingerir agua de la fuente de Canaletas. Tampoco
terminan en el limbo sus dos sensuales y desconcertadas chicas. Ya que
la colección Brut editada por La Cúpula acababa de rescatar Espiral
y llegaría a producir cuatro cuadernos hasta el año 2000. En realidad
el autor no retoma la serie en ellos sino que la rehace desde cero,
produciendo una versión corregida y aumentada de las páginas
originales. Aunque las características apuntadas más arriba sean las
mismas. Son episodios breves que definen paulatinamente a los
protagonistas, fragmentos vitales de reconocible cotidianidad sazonados
con ocasionales pizcas de locura y extrañas salidas de tono como
contrapunto. Sus diálogos
siempre han sido increíblemente auténticos. Depurando personajes y
situaciones tras los titubeos iniciales, el contenido cristaliza en una
entrañable comedia donde priman los sentimientos. También su
barroquismo gráfico encuentra pronto el camino hacia la síntesis. El
dibujo en blanco y negro de David
en Espiral, en fin, es de figuras estilizadas con una
expresividad tan rotunda como verosímil.
Mientras trabaja como diseñador gráfico en un estudio de publicidad de Zaragoza la colección de Dude Cómics La Huella Futura publica en 2000 su Amarillo enamorado, autoconclusiva historia de juvenil amour fou pero que también habla de amistad y comunicación. El dibujo es aquí de una espontaneidad extrema, con un trazo sintético y depurado que permite hablar ya de una madurez definitiva. Un trabajo tan breve como brillante. Y es con esas armas que se enfrenta a su siguiente reto, todo un álbum de 94 páginas, ayudado por las eficaces tintas de Álvaro López y Fernando Blanco: Espiral. Polaroids ha sido publicado por Planeta este año. Un montaje fluido y eficaz consigue dar consistencia a esta historia de reencuentros con más dosis de aventura que de romance. Ana y Alicia de nuevo, con el resto de secundarios, pero en un tono menos jocoso y quizás algo escéptico.
El
excelente resultado de esta obra ha desplazado el interés por su autor
fuera de España. De forma que los más recientes trabajos de David
López se orientan hacia el mercado
norteamericano, concretamente hacia DC Comics, como demuestra la
realización de un número para la versión en estilo cartoon
de su Liga de la Justicia y de un ciclo argumental de la célebre
Legends of The Dark Knight con guiones de un veterano como John
Ostrander. Una trayectoria sólida, como decíamos,
con un futuro envidiable. Un futuro que ha llegado ya. |
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