INVITADOS

Jornadas
del COMIC
Villa de
AVILÉS

 

Nacido en mayo de 1925, en Nueva York, Carmine Infantino estuvo siempre interesado en el mundo del cómic, y así, en 1942 empezó a trabajar para Timely Comics -la actual Marvel Comics-, ilustrando a Jack Frost, hasta que poco después Al Capp -el dibujante de Lil Abner- le pidió que le ayudara en el dibujo de su tira, encargo que no pudo aceptar al no poder desplazarse a Boston hasta acabar los estudios.
Mientras aun estaba en la universidad, realizó trabajos para varias editoriales, desde escribir guiones -para series como Airboy-, hasta borrar los bordes de las viñetas -en varias series de la Ouality Comics-, pasando
por entintar trabajos de otros autores. En estos años, además, conoció a
Frank Giacoia, el que sería su entintador más habitual en los cuarenta y los cincuenta, además de uno de sus mejores amigos. 

A lo largo de este periodo llegó a trabajar sobre páginas de Lou Fine, Reed Crandall y Eisner, que junto a Hal Foster, Milton Caniff y Alex Raymond, fueron las principales influencias de Infantino. Ya en DC Comics, trabajó en series como Johnny Quick Feature, The Three Ghosts y Shining Knight, hasta que el editor Sheldon Mayer le encargó trabajar con el personaje de Flash, que a la larga sería el personaje que el que Carmine sería asociado. Sin embargo, a lo largo de los años trabajó también en otros personajes de la editoríal, como Canario Negro, Johnny Thunder, Linterna Verde y muchos más. En los cincuenta, con la gran represión que sacudió el mundo del cómic, Infantino trabajó exclusivamente para
la DC, haciendo historias de todo tipo: horror, misterio, amor, western. También en esta época realizó la serie Rex: El Perro Maravilla, que fue muy popular.

 Sin embargo, en 1956, llegaría uno de los momentos más importantes en la carrera de Carmine, cuando el editor Julius Schwartz le pidió a Carmine que redefiniera el personaje de Flash, para que debutara de nuevo ante el público americano. Así fue, y el éxito de la serie fue increíble, hasta el punto de que este trabajo, junto al Challengers of the Unknown de Jack Kirby -que apareció un mes después-, son considerados la resurrección del cómic de superhéroes como género. Y Carmine siguió en la serie durante
dos décadas, en lo que acabó siendo una etapa aun recordada como la más memorabre de la historia del personaje hoy en día mundialmente conocido -con serie de televisión incluida- y siendo aún considerado el
mejor autor que jamás retrató al Relámpago Humano. 

 A lo largo de este periodo dibujó también la serie de Adam Strange -dentro del título de Strange Adventures-, y el complemento de El Hombre Elástico de Detective Comics, y además, cuando la cancelación amenazaba la serie de Batman, la llegada de Infantino en el Detective Comics número 327 revitalizó las ventas de la serie de un modo definitivo. 

En 1967 se convirtió en editor en jefe de la DC Comics poniendo especial énfasis en obtener un diseño innovador, ya que hasta ese entonces la editorial presentaba un aspecto muy homogéneo, prefiriendo mante-
ner una atmósfera parecida en todos los títulos. Otra de sus decisiones importantes en este cargo fue contratar a
Neal Adams para que le ayudase a devolver los derechos de creación de los personajes a sus creadores. El ascenso continuo hasta que en 1974 llegó a ser el presidente de la compañía, dejándola en 1976 tras 30 años de asociación con la empresa, pasando a trabajar para Hanna-Barbera creando personajes para ellos y pronto comenzó a enseñar en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York y a trabajar en diseño comercial. 

Carmine ha hecho muchas contribuciones al mundo del cómic, desde su moderno diseño -inspirado por el arquitecto Frank Lloyd Wright-, hasta su trazo motivado por su admiración por el trabajo de Degas, le hicieron poseer un estilo muy personal e individualista que pocos han sido capaces de emular en las décadas posteriores. Una leyenda del cómic americano que estará unos días en nuestra ciudad.

Jorge Iván Argiz

 

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