INVITADOS

EL LOBO MATEYO

Jornadas
del COMIC
Villa de
AVILÉS

 

Sin duda uno de los autores más interesantes y con más proyección del actual panorama nacional es el catalán Quim Bou, un autor que lleva sin embargo una ya dilatada trayectoria a sus espaldas, cultivando
gran variedad temática con igual acierto, adaptando su estilo al registro más apropiado en cada momento, sin dejar de conservar por ello su narrativa clara y su buen hacer. Además, ha probado desenvolverse con igual soltura en el formato de página humor, ilustrando libros, haciendo carteles -no olvidemos que el cartel de la presente edición de la Jornadas de Avilés es suyo- o en formato comic book. 

HACIENDO CAFÉ CORAZÓN NEGRO

Sus primer personaje importante fue Paku Rata, un personajillo aparecido en la revista Makoki -además de en varios fanzines y revistas-, y que acabó siendo recopilado por La Plaga Editorial. Nos encontramos aquí ante un cómic de animales antropomórficos, en el que Bou debía moverse en un espacio reducido de páginas, algo que repetiría en su Voltor Pinx para la revista Cañamo, y que demostró podía hacer a la perfección. Ya dentro del cómic book propiamente dicho, y olvidándonos de una buena cantidad de historias cortas que ha ido realizando a lo largo de los años, el gran grueso de su obra se encuentra repartida entre dos editoriales: La Cúpula y Dude Comics. Precisamente para la primera nos llegaron -dentro de la colección Brut Comics- dos números unitarios realizados junto al guionista Al García, que llevaban por título A Reventar, el primero de ellos, y Cercanías, el segundo. En ellos se nos cuenta la historia de un grupo neo-nazi, retratando con acierto la psicología de unos individuos a los que se les ha enseñado que mola ser malos -parafraseando a Hernán Migoya- y nos muestra un Bou interesado -constante esta que se ha mantenido hasta la actualidad- en contarnos historias que le atraen personalmente, y que crece rápidamente como autor. Detalle este que puede apreciarse comparando los dos números y apreciando como la narrativa en el segundo es claramente mejor que en el primero, del mismo modo que el trazo está mucho más formado. Poco después nos llegaría Muerte Animal, un cambio de registro temático -ya con el propio Bou al guión- en el que nos sumergimos de lleno, a lo largo de tres números, en un thriller lleno de suspense y sobresaltos, en el que destaca la hábil construcción del guión.

A continuación llegó probablemente su trabajo más personal y su primera colaboración con DudeORO ROJO Comics: Haciendo Café. Un número en el que a lo largo de 22 páginas, trata de retratar como la muerte de alguien afecta al resto de personajes que forman el entorno. Un cómic de esos en los "que no pasa nada", lleno de realismo y sentimiento, por el que acaba de recibir el premio del Diario de Avisos al mejor cómic dramático del año 2000. Paralelamente a este número, y de nuevo dentro de La Cúpula, realiza La Sibila. Una historia de tres números sobre un asesino profesional, perfectamente metódico. y comienza poco después, en Dude, una serie de fantasía de cuatro entregas titulada Corazón Negro, que es su último trabajo editado y en el que nos regala una historia nada sencilla en la que se pueden apreciar todos los buenos elementos del género. Y así, sin olvidarnos de sus ilustraciones para cuentos, de historias cortas en El Víbora, de El mes del Dragón -serie de tres números a todo color, de género fantástico, en que analizaba el tema del racismo-, llegamos al presente que se promete halagüeño para Bou, con la inminente publicación de El Lobo Mateyu -número único- en Dude Comics, y de varios proyectos más. Un autor que ha conseguido hacerse un merecido hueco dentro del cómic nacional manteniéndose fiel a si mismo, lo que ya es todo un logro.

Jorge Iván Argiz


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