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INVITADOS |
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Jornadas
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Continuando el planteamiento de las Jornadas de que, al menos, un autor asturiano figure como invitado oficial, Igor Medio estará este año en Avilés. Uno
piensa que todos escondemos un montón de “yos” en nuestra mochila y
en el caso de Igor Medio Tuya,
su mochila suele estar a rebosar: el Igor
amigo de sus amigos, el Igor
osito de peluche, el Igor
que Y es que, por si no os habéis fijado (o no habéis tenido la suerte de recorrer su escasa pero interesante obra), lo de Igor, su, más que evolución, salto al vacío, es sorprendente. El primer Igor es un dibujante, como todos los que empiezan, sobrado de ganas y de influencias varias a medio asimilar (casi se pueden citar todas las obras de este período: Confrontación, ¡Qué vida esta!, Una historia real, Cagar torcío…) cuyo trabajo puede encontrarse en El Llapiceru o El Wéndigo. En sus historias se encuentran cosas interesantes pero no deja de ser uno más del puñado de autores que buscaban un hueco en aquella época. A mediados de los noventa aparece un historietista sorprendente, un tal Igor 1/2, admirador confeso de Franquín y de los Tomé y Janry de El Pequeño Spirou. El dibujo extraordinariamente maduro, suponía un oasis entre los muchos jóvenes autores jóvenes que adoraban la estética de los superhéroes y el manga; historietas cargadas de humor y de marcado estilo francobelga. De este nuevo Igor nacieron las páginas de Little Memo y Anselmo Ensombras, más algunas páginas diseminadas por aquí y allá. Entre ellas el entintado de la serie Love Gun sobre lápices de Javi Rodríguez. En
1997 el periódico asturiano La Nueva España le encarga su,
hasta ahora, trabajo más conocido, La El tercer Igor, porque no, es el Igor tranquilo, el que dejando vislumbrar un enorme potencial no encuentra tiempo (la música nos lo “roba” en demasía) para dibujar de manera contínua y no a impulsos como hasta ahora. Como aquella noche de enorme actividad en Cactus Comics ( cuando Javi remataba las últimas páginas de su Love Gun, Ruma y Son sus Aguarones y mientras Luisa y el que esto escribe coloreábamos la portada de un Sbrindolín, Igor se dibujaba dos páginas de Little Memo, listas para imprenta. Un monstruo… a impulsos, es que para Igor siempre será más importante compartir una sidra con los amigos que una elogiosa reseña en el Comic Journal. Y que no cambie. |
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