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INVITADOS |
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Jornadas
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Esteban Maroto nació, en 1942, en Madrid
pero su vida profesional ha trascurrido casi completamente en Barcelona. Desde sus
primeros pasos en el tebeo, formato cuadernillo, con los personajes Alex, Kahn y Kamar, hasta sus
actuales trabajos para el mercado norteamericano, en series como Cadillacs y
Dinosaurios, han transcurrido más de treinta años. En ese tiempo
Maroto se ha convertido en la
única megaestrella española en el mundillo norteamericano de los cómics -como aseguraba hace
poco tiempo la revista americana especializada en historietas ComicsBooks Artists-.
Maroto se hizo internacionalmente conocido
con sus historias para la serie Cinco por Infinito, que había creado junto con otros autores, pero que
seguiría en solitario y cuya publicación en nuestro país, a finales de los sesenta, compartiendo tebeo
junto al Delta 99 de
Carlos Giménez, conmovió el raquítico panorama español de aquel tiempo,
haciendo de
Esteban Maroto uno de nuestros
autores más conocidos. |
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Alma de
Dragón sería el título de la historieta, que con destino a la revista
Trinca, acercaría al cotizado dibujante nuevamente a los lectores
españoles. Aquella historia no vería su fin en la mencionada publicación. Desde sus comienzos como editor de revistas mensuales de ciencia ficción y terror, Josep Toutain incorporó a Maroto a sus sumarios y en libro le editaría Dax el guerrero, una de las obras más conseguidas de la carrera del dibujante, y buen ejemplo de como entintar. Este libro ha sido reeditado no hace demasiado tiempo por Planeta. |
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Tras multitud de trabajos menos significativos dentro y fuera de nuestro país, Maroto regresó, para presentarse a los aficionados más jóvenes, de la mano del guionista Peter David, y de la editorial DC Comics, con Crónicas de Atlantis, que daría paso a numerosas colaboraciones en editoriales americanas de todo tipo. En las Jornadas de Avilés teníamos ganas de
encontrarnos con este autor, que despierta pasiones encontradas entre los fans, y que ha recorrido
buena parte de la historia del tebeo español, o hecho desde España, siempre desde la línea de
fuego y representando, como pocos, las grandezas y servidumbres de ese oficio del siglo XX que
llamamos dibujante de historietas.
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