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Se
pueden contar con los dedos de una mano (y probablemente te sobrarían más
de uno), los autores que tan sólo con una portada pueden incrementar el
número de ejemplares vendidos por una publicación, y no cabe duda de
que hoy por hoy, Alex
Ross es el máximo exponente de ello. Y es que nos
encontramos ante un caso realmente extraño dentro del mercado del comic-book
americano, un mercado que se caracteriza por ser de un acusado carácter
tradicionalistas y poco abierto a cambios, pero que sin embargo ha
aceptado como uno de sus nuevos ídolos a este autor afincado en
Chicago, que rompe con la habitual tendencia a través de un estilo pictórico
sumamente realista, que permite ver a los héroes y superhéroes de toda
la vida bajo un prisma más real dentro de lo que esta palabra es
aplicable a un universo de ficción. Tras varias portadas e
ilustraciones, se dio a conocer para el público mayoritario a través
de Marvels, una serie limitada de cuatro episodios en formato
prestigio que plasmaba cuatro de los momentos más significativos de la
historia del Universo Marvel, pero bajo el punto de uno de los
periodistas que debían enfrentarse a diario a lo que los superseres
significaban en una ciudad como Nueva York. Aunque la idea básica del
proyecto fue del propio Ross,
el guión corrió a cargo del guionista de moda Kurt
Busiek que le dio unidad y conexión al espectacular
trabajo del dibujante. Marvels significó una oleada de locura
entre los aficionados americanos que demandaron más material de este
tipo lo que causo una oleada de obras “inspiradas” por Alex
Ross, que pasaron de desigual manera por las librerías
sin aportar nada especialmente distintivo.
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Pero
tras disfrutar haciendo el Universo Marvel, Ross se enfrentó en esta
ocasión al universo superheroico de la compañía rival, la DC Comics,
aportando más participación en el guión (que en esta ocasión
correspondió a Mark Waid) y levantando todavía más expectación si
cabe, en lo que fue un
acercamiento al futuro de los superhéroes después de que los más clásicos
dejaran el trabajo en mano de los nuevos, que no se diferenciaban en sus
medios de los criminales que perseguían, la solución (como es lógico)
venía con el retorno de los superhéroes clásicos en lo que se interpretó
como una metáfora de la situación actual del cómic en los USA. Guías
de lectura, libros de bocetos, pósters, camisetas, estatuas y todo tipo
de materiales fueron lanzados por la compañía aprovechando el efecto
Ross, que había demostrado algo de gran importancia como es, no sólo ser
un amplio conocedor del mundo de los tebeos, si no un gran cariño por el
medio en el que trabaja, algo que se nota en cada uno de sus trabajos.
Tras
hacer un proyecto más personal como fue Tío Sam, para la línea Vértigo
de la DC, se embarcó en una serie de novelas gráficas centradas en los
personajes más populares de dicha compañía, la primera acaba de salir
de Superman, ya está dibujando una nueva de Batman y trabaja en el guión
de la tercera que será sobre Wonder Woman.
Y
todo esto, combinándolo con las portadas del Astro City de Kurt Busiek,
del Supreme de Alan Moore y muchas cosas más como pósters etc…, y las
portadas de Universo X, una serie que además coguioniza y que surgió de
unos bocetos suyos aparecidos en una revista americana (sobre personajes
Marvel en el futuro).
Sin
duda uno de los autores más aclamados y solicitado en todos los
festivales de cómic del mundo, que pasará una semana con nosotros en
Avilés. ¿Os lo vais a perder?.
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