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“Nada
es para siempre, pero algunas cosas nunca cambian.”
Hace
como unos veinte años yo era editor en un gran
grupo editorial de cómics. Una compañía que publicaba cómics
cuyos personajes son instantáneamente reconocibles en virtualmente
todos los países del planeta. Estos personajes eran tan emblemáticamente
americanos como Mickey Mouse, Coca Cola y McDonalds. Se han hecho
programas de televisión y películas de Hollywood de gran presupuesto
sobre ellos. Después de ver una de esas extravagantes películas,
multimillonarias y llenas de efectos especiales sobre uno de esos súper-héroes
con capa, les pregunté a los jefazos de esa compañía en concreto
porqué no había un comic-book que se ajustase en dirección artística,
caracterización, desarrollo de la historia y
tono general a la película. Después de todo, los comics estaban
vendiendo unos pocos centenares de miles de copias al mes en el mejor de
los casos mientras que las películas eran vistas por millones y
millones. ¿Por qué no hacer que al menos uno de los títulos sea
exactamente como la película, ya que, aparentemente, a tanta gente le
gustaba lo que veían en la pantalla y luego quizás se sintieran un
poco decepcionados cuando compraban el comic y se encontraban con un
soso, ininteligible mejunje lastrado por una compleja y pesada
continuidad? Recibí un montón de miradas inexpresivas y la
condescendiente explicación de que “películas son películas, y cómics
son cómics”. Vale, supongo que era una explicación lo
suficientemente razonable de porqué la compañía estaba escupiendo
sobre su propia cartera e ignorando un mercado potencial muy grande.
Unos
pocos años después, yo era editor en un grupo editorial de cómics
diferente. Una compañía igualmente grande y exitosa con una cuadra de
personajes que eran más jóvenes y hippies y si no tan
instantáneamente reconocibles en las cuatro esquinas del globo, estaban
al menos grabados en la conciencia de un buen número de consumidores
locales e internacionales. Esta compañía no era tan buena (en aquel
entonces) en conseguir que se hicieran películas de alta calidad
basadas en sus personajes, pero había una exitosa serie de televisión
de y unas cuantas series de dibujos animados muy asentadas. Así que,
hice la misma pregunta y obtuve las mismas respuestas. Yo señalé que
que la compañía había comprado los derechos de películas que no
estaban basadas en ninguno de sus personajes. Estas adaptaciones eran
exactamente como la película, aunque no era posible obtener los
derechos para hacer que los personajes del comic se parecieran físicamente
a los actores del film. Ningún guionista o dibujante de renombre quería
nunca trabajar en esas adaptaciones ya que en general eran mortalmente
aburridas. Recuerdo que entonces cualquiera que pudiese garabatear con
un lápiz sobre una página podía conseguir imágenes más excitantes
que las que podías ver en la gran pantalla. Esto era antes de los
sofisticados efectos especiales y la animación digital 3-D. Les pregunté
porqué, si podíamos adaptar las películas de otros tan fielmente
¿¿¿cómo era que no podíamos hacerlo con una de las nuestras???
Obtuve más miradas desdeñosas y más respuestas condescendientes. “Las
adaptaciones no venden bien”, dijeron. Yo respondí, “no
venden bien porque nunca están hechas con todo el
talento posible”. Ellos dijeron, “no lo entiendes, películas
son películas, y cómics son cómics”.
Recientemente,
esta última compañía vio como se hacía una película de gran
presupuesto sobre un grupo de sus personajes. Aunque la continuidad había
sido simplificada para la gran audiencia, gran parte del sabor del
original había sido preservado, perdiendo algo de su grandilocuente
bagaje. Disfruté inmensamente la película y me di cuenta de que no había
ninguna colección de comic que sacara provecho de la popularidad de la
película. En los títulos de cómic en los que la película está
basada, la continuidad es tan enrevesada, compleja, impenetrable y
cerrada al nuevo mercado como siempre había sido. Pregunté otra vez,
porqué no hacer un comic como la película aunque solo sea por si
algunos de entre los millones que la han visto se siente motivado a
intentarlo con el cómic. Sorpresivamente la replica fue, “¡Vaya!
¡Nunca habíamos pensado en eso!”
Presenté
un proyecto para realizar una historia, que ocurriría antes de los
acontecimientos de la película, sobre uno de los personajes más
populares, (un personaje que yo había previamente escrito durante unos
años). El editor estaba entusiasmado, pero sus superiores y los
ejecutivos de arriba estaban más interesados en reciclar material
antiguo ya que era más barato. Finalmente, una serie limitada de cuatro
números fue aprobada y estoy en el proceso de escribir el primer número.
¿Será realmente dibujada, entintada, coloreada y rotulada antes de que
alguien en las altas esferas se de cuenta de lo que se está haciendo?
No lo se.
“Nada
es para siempre, pero algunas cosas nunca cambian.”
Traducción
de Germán Menéndez
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