NOMBRE CLAVE: OPERACIÓN MOORE

por  Nino Ortea

Portada del recopilatorio HOMECOMING     El estancamiento de ideas que lastra a una industria centrada en buscar una nueva amenaza que asole Gotham u otra encarnación mortal para el inmortal Thor, hace que la llegada de ciertos creadores a series que muchos consideran indignas de su arte, tenga una especie de efecto placebo en el aficionado, que recupera su confianza en la colección mientras dura la presencia en ella de El Autor. Es tal el autoengaño del lector deslumbrado por un nombre, que en muchos casos ve gigantes donde solo hay viejos molinos, alabando trabajos que bajo otra firma despreciaría. La publicación de WILDC.A.T.s: Homecoming, nos permite recuperar un trabajo recibido en su momento con división de opiniones.

       Todo indica que Alan Moore está llamado a convertirse este año en el artista de mayor presencia en nuestro mercado; esperemos que su caso no llegue al extremo de John Buscema, dibujante convertido por Planeta en un Cid, que les permite ganar batallas editoriales con trabajos ya publicados en la noche de los tiempos. Este sacar a San Buscema a pasear, en cuanto amenaza sequía creativa, es una costumbre tan nociva para el mercado como publicar tebeos sin respetar su formato o descuidar a los artistas nacionales centrando las líneas editoriales en producciones foráneas.

    Watchmen, From Hell, The Birth Caul,Violator, dos tomos recogiendo sus trabajos para WILDC.A.T.s, Tom Strong, Promethea y La Liga de los Caballeros Extraordinarios son las obras de Alan que verán la luz en la primera mitad del año, esperándose para antes del final de éste las restantes series de America’s Best Comics y una  edición en blanco y negro, con lo que nos perdemos el exquisito trabajo con el color de Tatjana Wood, de La Cosa del Pantano.

¡QUE SUEÑO EL DE AQUEL AÑO!

      WILDC.A.T.s fue la carta de presentación de WildStorm, dentro del proyecto Image surgido en Mayo del 92, tras la diáspora de creadores producida a principio de la pasada década, motivada por la búsqueda de un mayor control económico y creativo por parte de los artistas sobre sus obras. Mientras Malibú albergaba a nombres como Chaykin, Simonson o Starlin; Legend recogía creaciones de Byrne, Miller o Mignola; y DC respondía en Julio del 92 con el sello Vertigo; Image nacía con una característica que la diferenciaba de los restantes proyectos: sus fundadores (Liefeld, Lee, McFarlane,...) eran dibujantes cuya escasa obra había revolucionado el mundo del cómic, enarbolando la libertad creativa como banderín de enganche y basando su eslogan de alistamiento en más poder para el dibujante, avalaban la exclusividad de sus artistas para este sello. El nuevo equipo de WILDCATS

   Esta utopía de los beneficios del arte para el artista, esta tierra de promisión que prometía ser Image poco a poco fue perdiendo sus aires renovadores. Los creadores tras unos primeros números en los que se ocupaban de todos los aspectos de sus obras, fueron poco a poco abandonando el campo artístico para centrarse en el económico; los antaño espartacos se tornaron en patricios contratando a clones de sus lápices; el materialismo venció al idealismo, el dinero compró el arte y la vuelta a base de talonario en diciembre del 95 de Liefeld y Lee a Marvel, para desarrollar el proyecto Heroes Reborn, marcó el comienzo del fin del espejismo de unos artistas que al igual que Sean Connery en El hombre que pudo reinar, soñaron que eran dioses olvidando su condición de mortales.

    La adquisición en octubre del 98 de WildStorm por parte de DC, es la constatación de que el hombre propone y el dólar dispone, pues vivimos en un mundo donde lo pragmático se impone a lo utópico.

LOS GATOS SALVAJES DE Mr. LEE

    WILDC.A.T.s aparece como un proyecto de serie limitada de cuatro números, visto su éxito, Lee ayudado por Brandon Choi y por Scott Williams (miembros de Homage Studios génesis de WildStorm) decide desarrollar una serie regular. Tras cruzar a sus gatos con Cyber Force en los números 6 y 7, y desarrollar aventuras tecno-medievales en el 8 y 9, confía progresivamente guión y dibujo a otros artistas. Chris Claremont pasa a guionizar los Cats centrándose más en desarrollar un personaje propio, Huntsman, que la serie. La llegada de James Robinson a la colección supone encontrarnos con su capacidad para reflejar lo humano de todo comportamiento heroico, a la vez que descubrimos los lápices de Travis Charest. Del número 21 al 34 Alan Moore rubrica los guiones, firmando Charest la mayor parte del dibujo. Brandon Choi y Mat Broome serán el equipo regular hasta el cierre en el número 50, coincidiendo con la venta de los estudios. Los WILDSCATS de ALAN MOORE

   En DC, WILDC.A.T.s reaparece con un segundo volumen, ocupándose Scott Lobdell del guión y Travis Charest del dibujo, su incapacidad para garantizar una salida regular, hace que sean sustituidos desde el número 8, por Joe Casey y Sean Philips, dibujando Charest las portadas.

   Si se busca una lectura coherente del material publicado en nuestro país, un orden aconsejable sería el siguiente. El tomo WILDC.A.T.s, que recoge los cuatro primeros episodios, es el aperitivo que nos lleva al primer volumen de la serie, cuyo número 1 incluye el 0 y 5 usa. En su lectura intercalamos a la altura del 16 usa, el proyecto WildStorm Rising, cruce editorial ideado por James Robinson y Ron Marz; siendo aconsejable leer el WILDC.A.T.s Anual y Trilogy para comprender mejor la serie.

   World Comics cierra su primer volumen en el número 23, 28 usa, coincidiendo con Fire from heaven, intento de reestructurar el universo WildStorm mediante una saga presentada en España en 20 episodios. Además de los números 10 y 16 de la odisea, que recogen el 29 y 30 usa de los C.A.T.s, conviene la lectura por lo menos del 4 y 19 escritos por Alan y dibujado el 19 por Lee. El segundo volumen de la colección consta de 20 números, del 31 al 50 usa. Los cuatro primeros episodios cuentan con Moore, quien vuelve a la colección junto con Robinson, Charest, Lee o Choi en su episodio de cierre, realizando el pasaje Reencarnación, en el que retoma aspectos planteados por él en el pasado.

    Planeta ha editado un tercer volumen de la serie, 6 números, con la etapa Lobdell-Charest en la colección. A todo esto añadimos la serie limitada Voodoo: Dancing in the dark, y el WildStorm Spotlight #1, centrado en la figura de Mr.Majestic, ambos guionizados por Moore; junto con los 4 cruces de los C.A.T.s con los X-Men, donde encontramos trabajos de Lee, Charest, Hughes, Ellis, Robinson,...

    En caso de que el lector mantenga su apetito gatuno puede paliarlo con la serie de 10 números sobre Grifter, el tomo de Zealot, el prestigio Vudú-Zealot: Skin trade, el primer número de Image Plus, el Obras Maestras 29: Cyber Force/ WILDC.A.T.s: Instinto asesino, los libros de fichas sobre los personajes, el Spawn/WILDC.A.T.s, escrito por Moore o el encuentro del grupo con los Aliens, realizado por Warren Ellis, Chris Sprose y Kevin Knowlan, editado recientemente por Vid.

VUELTA A CASA

Dos versiones de VUDÚ    La llegada de Moore a la colección se produce ya finalizada, en el número 20, la inclusión de la serie en WildStorm Rising; de hecho, Brandon Choi, planifica el WILDC.A.T.s 21 junto con el Stormwatch 25 como epílogo para la saga. El británico que con el Spawn 8, había comenzado su vinculación con Image, firma en un principio por cuatro números, para acabar participando en 15 episodios de la serie regular, a los que habría que sumar todo su trabajo relacionado con la serie.

    En los casi tres años de vinculación de Alan con los Cats (julio del 95 - junio del 98), destaca su excelente reflexión sobre la utopía desarrollada del 21 al 28. Teóricamente estos episodios serían los seleccionados por Planeta para su recopilatorio, aunque si sigue la distribución utilizada en U.S.A. el primer tomo, Homecoming, incluirá hasta el 27; apareciendo en Gang War del 28 al 34. Seguir este modelo provocaría no sólo una ruptura en el ritmo lógico de lectura de la obra, pues en el número 28 se cierra el ciclo del exilio gatuno, sino que conllevaría no publicar toda la obra de Moore para los Cats, lo que permitiría a la planetaria editorial obsequiar a nuestros bolsillos con una nueva reedición.

   Como suele ser habitual con sus trabajos dentro del género de aventuras, asistimos a un relato basado en la dicotomía narrativa. La lucha física contra el mal va interlineada a una disputa interna de los personajes con sus miedos y sueños que al cumplirse se transmutan en pesadillas.

    Centrándonos en la trama de Homecoming, Alan parte de premisas argumentales heredadas, para ir redefiniendo a los personajes y mostrarnos otros nuevos. Su presentación de Hadrián atrapado entre el amor y la obligación dota al personaje de un dramatismo que nunca había alcanzado. Su creación de una Maxine pendiente de saciar los impulsos del bajo vientre en las situaciones más inesperadas, muestra un humor nunca visto en la serie.

   Construye un relato lleno de fuerza e intensidad, centrándose en una narración progresivamente absorbente. Su discurso sin desdeñar los ingredientes de acción característicos del género, va centrándose en una meditación, nunca un juicio moral, sobre la imposibilidad de vivir las utopías, asunto ya abordado en Watchmen o en el anual número 11 de Superman: EL hombre que lo tenía todo.

ASÍ EN EL CIELO ...

Parte de los WCATS originales en KeraMoore recurre a la narración en paralelo de dos tramas contrapuestas: asistimos a la simultánea desunión de un grupo y la consagración de otro. Los WildCats originales (WC.1), alejados de la Tierra tras una batalla en la que una vez más salvaron a nuestro planeta de la amenaza daemonita, alcanzan el planeta Kera. Nada más llegar comienza a parecer la otra cara del sueño kerano, donde los Cats no querubines son considerados subalternos de Zealot y Emp.

    En su proceso de transformación de la utopía en distopía, realiza un avance gradual. En principio presenta un orbe cercano al Mundo feliz de Huxley, para acabar mostrando una sociedad vecina de la que Orwell plasmaba en 1984 o el mismo temía en V de Vendetta. Para ello  recurre a figuras realistas y a estructuras sociales que se han producido a lo largo de la Historia.

     La organización en castas en la que unos elegidos gozan de unos privilegios ajenos a la mayoría de la población nos habla de la desigual sociedad capitalista; el bipartidismo Panteón-Coda, es fácilmente extrapolable a la división socialdemócratas-conservadores o demócratas-republicanos; el utilizar a los titantropos, aborígenes de Kera, como barata mano de obra que habita unos bajos fondos convertidos en reservas, tendría su paralelismo en el trato dado por los europeos a los nativos americanos o en los guettos en los que se recluye a los inmigrantes; la derrota de los daemonitas y la humillación a la que son sometidos recuerda el trato sufrido por Alemania tras las Guerras Mundiales; su confinamiento en campos de concentración, los sitúa al borde del holocausto sufrido por los judíos.

    La ruptura del grupo es mostrada a través del monólogo interior de los personajes. Estos  no actúan como hermandad, presentan reacciones individualizadas ante una realidad que experimentan de forma diferente. Emp y Zealot no ven esta verdad, al igual que Superman en El hombre que..., están cegados por su anhelo de recuperar un mundo que creían perdido desoyendo los avisos sobre la irrealidad de su sueño. Será necesaria una intervención externa que les saque del letargo. Este despertar es amargo pues acarrea la toma de conciencia de que Kera, a falta de un enemigo, se ha convertido en aquello a lo que combatía.Dos versiones de ZEALOT

    Para el resto de los componentes del grupo este viaje iniciático conllevará comprobar la perversión de unos ideales por los que llevaban años arriesgando sus vidas. Al igual que los soldados aislados en las islas del Pacífico, desconocían que luchaban y mataban en una guerra ya acabada. La desaparición del elemento que les había mantenido unidos provoca una implosión del conjunto, al convertirse los antaño amigos en enemigos. Este enfrentamiento, manifestado claramente en la pelea de gatas Vudú-Zealot, no será solventado con la vuelta a casa de los WC.1. Al igual que le ocurría al Gulliver de Swift, su periplo más que físico fue emocional, a diferencia de aquél su viaje no aporta nada positivo.

    Es inevitable no encontrar en estos pasajes un reflejo sobre el comportamiento humano, caracterizado por un continuo enfrentamiento entre semejantes. Lo único que nos hace unirnos es la amenaza de un tercero. En un mundo en el que la guerra fría ha desaparecido, reaparecen los odios tribales en pueblos antaño unidos. Por desgracia es posible que muchos vean como el único medio de alcanzar la utopía de la paz mundial, la solución que Ozymandias plantea en Watchmen o el partido coda en esta serie: el asesinato de una minoría por el bien de la mayoría.

... COMO EN LA TIERRA

   Paralelamente Moore intercala otra narración, presentando a lo nuevos WidCats en un proceso opuesto al de sus predecesores. Para realzar el contraste no sólo recurre a equipos diferentes al plasmar las andanzas de cada formación, también utiliza otro estilo narrativo. El nosotros se impone al yo, lo que empezó como una asociación a desgana de cinco desarraigados, se transforma en la unión de unos héroes que ven como el compartir sus alegrías y tristezas les humaniza. Por ejemplo Maxine, tras cuya metálica apariencia y su comportamiento de asesina nata, se encuentra una joven necesitada de afecto, pero que al igual que el preclaro Camilo VI, siempre se va a enamorar de quien de ella no se enamora.

MAXINE MANCHESTER

   Las ansias de cumplir sus sueños, superar a sus hermanos, mantener el espíritu kerano o vencer su pasado, les ciegan no viendo que en su interior se está gestando una amenaza, que cual gigantesco alien partirá su estructura y en el caso de Savant también el corazón. Pero eso no ocurrirá antes de que el nuevo grupo demuestre su valía y una mayor capacidad para solventar los problemas mundiales que los propios. Tal vez el mayor mérito de Alan se encuentra en como logra entretenernos con un relato sostenido en viejas estructuras. Los temas de patrulla dada por muerta, miembros recelosos de unirse al equipo o formación que cuenta con miembros de pasado delictivo no por clásicos dejan de funcionar, entremezclados con otros más propios de Moore.Pelea de gatas VUDÚ-ZEALOT

   Aparecen constantes referencias al mundo de los superhéroes, no sólo en las entrevistas a posibles miembros, cuyas sombras les delatan como integrantes del universo Image; o en la conversión de las desventuras de los WC.1 en una variante de la serie televisiva Perdidos en el espacio titulada MadDogs; alcanzando estos guiños su grado más notable en la figura de un bar donde se reúnen todos los héroes llamado Clark´s,  cuyo símbolo recuerda al que decora el pecho de cierto super hombre y cuyo propietario se asemeja a cierto Kryptoniano. Salpicado todo ello con referencias más o menos veladas al mundo de la viñeta: desde Tao leyendo un libro sobre 100 maneras en que los cómics arruinaron la vida del autor, a las reflexiones de Majestic sobre un mundo saturado de superhéroes (metáfora del exceso de oferta del mercado editorial).

   Nos reencontramos con la tendencia del guionista a mostrar como incluso en las situaciones más desesperadas el inquieto Cupido mantiene su espíritu juguetón. Al plasmar sentimientos tan comunes como el amor, la frustración o la envidia, humaniza el discurso y aporta una subtrama mundana tan atrayente como la heroica, aderezada con variopintas referencias culturales: junto a los Power Rangers, o el imperio Kingon de Star Trek, hallamos ecos de personalidades como Doré, Bruegel o Piranesi .

SIETE ARTISTAS TIENE EL GATO

Los WILDCATS según KEVIN MAGUIREHomecoming presenta un variado elenco de artistas gráficos. Kevin Maguire se ocupa del número 22; Ryan Benjamin y Jason Johnson los episodios 23 y 24; Dave Johnson y Kevin Knowland firman la parte del 25 desarrollada en la tierra, ocupándose el primero del mismo apartado en el 26 y en el 27 en este caso junto a Scott Clark; Travis Charest realiza de los restantes episodios, segmentos en Kera y la cubierta de todos los números salvo la del 21 obra de Jim Lee.

   Siete dibujantes a los que habría que añadir los nombres de entintadores y algún colaborador esporádico como Aron Wiesenfeld. Pese a todo este baile de nombres para 8 tebeos, el apartado gráfico de la obra no se resiente en exceso, más bien se enriquece por estas variaciones de creatividad sobre un mismo modelo. La premura de espacio nos obliga a centrarnos en el trabajo de un único artista Travis Charest. Su llegada a la serie fue una auténtica sorpresa al encontrarnos con un desconocido artista dotado de una impronta que le diferenciaba del resto de imitadores de Mr. Lee.

  Maxine Manchester Asistimos a un progresivo afianzamiento de Charest en los lápices de la serie, aunque por desgracia ya comenzaba a manifestar su mayor carencia: la imposibilidad para ajustarse al ritmo de trabajo de una industria que se basa en el férreo cumplimiento de los plazos de entrega. Este problema que aún lastra a muchos productos de WildStorm no impide que su dibujo destaque en la serie por encima de otros autores más consagrados como Jim Lee. Su trabajo con las formas estilizadas, su trazo definido, su pasmosa habilidad para la expresividad en las escenas tranquilas, su dominio de la perspectiva y los elementos cinéticos en las escenas de acción, dotan a su obra de una gran calidad narrativa.

   Su inteligencia a la hora de abordar la paginación, distribuyendo acertadamente el número de viñetas y la cantidad de acción, hace de la lectura de sus obras un placer visual acrecentado por su proporcionado y estético uso de la figura humana, muy alejado del exceso muscular al que acostumbraba Image.

   El cuidado trabajo de planificación y enfoque, logrando un efectivo uso de todo tipo deVudú y Hadrian en la portada de WILDCATS  # 22 plano desde la mejor perspectiva, anima a continuar leyendo el cómic al transmitirnos una información en todo momento acorde al texto, sin caer en la pretenciosidad de realizar viñetas muy llamativas pero poco narrativas. Pese a lo cuidado y detallado del dibujo, éste nunca se vuelve abigarrado.  

   A Homecomig le seguiría el arco Gang war. En él, el trabajo de Moore no alcanza las cotas de la etapa anterior, puede que como resultado de la inclusión de dos de sus episodios en la saga Fire from heaven, y la posterior influencia de ésta en la trama de los Cats. A lo que habría que añadir que su inminente salida de la serie le obliga a intentar resolver las diversas tramas argumentales por él planteadas de la forma más coherentemente entretenida. Lo cual hablando de Alan, siempre es garantía de encontrarnos ante un buen relato. Con todo en estos números el apartado gráfico con nombres como Charest o Lee, resulta más llamativo que el artístico. Pero esa es otra historia y nuestro espacio se acaba. Además tengo una cita con una felina bailarina exótica cuyo movimiento de cadera exorcizaría al mismo Lucifer. Salud.

 

Todas las ilustraciones por TRAVIS CHEAREST menos la indicada (por KEVIN MAGUIRE)

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