NOONAN'S BAR

por  Germán Menéndez

Bienvenido a Gotham.

La nuestra se está convirtiendo en una cuidad interesante.

Antes solo estaba el murciélago y en noches de suerte(no sé si buena o mala) podías ver su sombra de anchas alas sobre algún callejón estrecho y peligroso. Ahora el vigilante oscuro tiene compañeros de más colorido. Un joven Robin acelera en su Redbird por Gotham County, una mujer-gato-ladrona se pasea por los tejados... y también otras heroínas igual de vistosas como Black Canary o Huntress. Y a solo media hora del centro, la vecina Bludhaven tiene a Nightwing de protector. Incluso hay quien asegura que de vez en cuando Superman se deja caer de visita desde su luminosa Metropolis.

Pero si buscas otro tipo de acción más allá de estos vigilantes y sus heroicas gestas puedes acercarte por el Cauldron. Claro que no es precisamente la parte más elegante de Gotham, este barrio fue fundado por sucesivas oleadas de emigrantes pobres que llegaban de la vieja Europa en busca de mejor futuro: italianos, polacos, húngaros y montones de irlandeses. Y en la parte irlandesa del Cauldron está el bar de Noonan.

Sean Noonan es ese tipo gordo tras la barra. A pesar de su aspecto de típico tabernero irlandés Sean fue en sus tiempos el mejor asesino a sueldo de Gotham y aún ahora es capaz de empuñar una metralleta con la misma seguridad y aplomo con que te sirve una cerveza. Así que si te pide que firmes ese escrito para conseguir que Superman se corte el pelo (con esa pinta de hippie no es buen ejemplo para los niños) yo no me lo pensaría: no es buena política no ser amable con Sean.

Si, ya se que el camarero tiene un aspecto raro, ¿me creerías si te dijera que una especie de demonio, un señor de la locura, al que Sean deja vivir en el Noonan´s porque fue expulsado de ...? Bueno, dejémoslo en que es un camarero competente. ¡ Deberías verle bailando tonadas irlandesas cuando Hank Cahill & The Blarney Rockers actuan aquí de vez en cuando

¡ Mira ahora a ese sujeto enmascarado de la capita y el bombín: es Six Pack, el super-heroe local. Si le invitas a un trago es capaz de contarte su última batalla contra Doomsday formando equipo con Superman y Batman (una vez incluso tuvo que enfrentarse a un ejercito de clones de Sacha Distelle). Después de varias copas puede que te ofrezca unirte a su super-grupo: el Club de la Justicia. No te extrañe si al salir lo vemos dormido sobre un charco de vómitos en algún callejón y es que nadie dijo que la vida de un super-heroe fuera fácil en este barrio.

Vaya, estamos de suerte. La chica negra que toma vodka junto a la barra es Tiegel (no la llames Debbie, no eres amigo suyo). Hasta hace poco era uno de los policías más duros de la cuidad, pero la han expulsado y desde entonces para mucho por aquí. Alguien debería decirle que frecuentar esta clase de compañías no es el mejor modo de rehabilitarse... Pero tiene muy mal genio así que mejor ni nos acercamos.

Cuidado ahora: mira aquel grupo que juega al poker en la mesa del fondo. ¿Peligrosos? Ya lo creo que si.

El oriental elegante, con pinta de haber salido de una película de John Woo, es Ringo Chen, un chico amable y considerado con los niños y los animales. Habrá matado él solo a unos doscientos fulanos. Hacken es el del corte de pelo mohicano. Hacken es... bueno, que puede esperarse de un tipo que pidió que le cortaran su propia mano con una motosierra por un simple mordisco. Claro que lo que le había mordido era un bebé-foca-zombie pero aún así sigue pareciéndome excesivo.

¿Los que están sentados frente a ellos? No, no son Ice Cube y un Terminator irlandés. El negro de la gorra es Natt the Hat y el irlandés de las gafas de sol y la gabardina verde es la razón de que hayamos venido al Noonan´s. Pero no te acerques, ese hombre tiene super-poderes: puede leer el pensamiento (aunque no lo hará con sus compañeros de poker) y usar su visión de rayos X para verte la ropa interior (tampoco creo que lo haga, a menos que seas una chica). De todas formas creo que su mayor poder es su capacidad para meterse en líos. Desde que hace unos meses consiguió sus dones ha recibido (y rechazado) ofertas de trabajo de una sección del Infierno especializada en armas de fuego y de una organización del gobierno que pretende controlar a los super-tipos. A cambio ha conseguido poner en su contra al Infierno, al gobierno, a las SAS (las más peligrosas de las fuerzas especiales del ejercito británico) y a toda la policía y la mafia de Gotham. Y todavía le ha quedado tiempo libre para que le dejara su novia, para ver como mataban a su mejor amigo, para vomitarle en las botas a Batman, para conocer a varios demonios (incluido uno que habla en verso), para asaltar el Arkham Asylum, para inventar la Cat-señal (poniendo un gato muerto sobre un reflector), para tener un lío con Tiegel (aunque conociendo el carácter de ella no creo que dure mucho), para destrozar el acuario de Gotham City, para descubrir que el traje de Green Lantern carece de bolsillos (por lo que resulta un mal compañero de juergas), para derrocar (de modo aplastante) a un dictador africano, para ser trasladado en el tiempo hasta el siglo 853, para encontrar a su padre (solo para matarle a continuación), para ser herido media docena de veces... incluso para ver ganar un partido a los Gotham Knights. Una vida demasiado agitada para alguien que solo pretende vivir honradamente de su trabajo como hitman. Se llama Tommy Monaghan... y ha venido a traer masacres y armas a un mundo de trajes de mallas de colores y moralidad en blanco y negro.

  GARTH ENNIS TAKES GOTHAM

 “Si alguno de vosotros no está muerto este podría ser un buen momento para decirlo”

Tommy Monaghan en Hitman #1

Entre el pequeño grupo de gente que leemos y/o escribimos sobre comics en este país se vienen haciendo últimamente comentarios irónico-ingeniosos sobre el trabajo del exageradamente prolífico Garth Ennis. Lo curioso es que estos comentarios están casi siempre basados en identificar la mucha cantidad con la merma de calidad, sin entrar a analizar las obras en cuestión. Vamos, que parece haber mucha gente convencida (o deseosa) de que la irrupción del nor-irlandés en el mercado americano será un fenómeno pasajero y que dentro de cuatro días estará en el paro, por lo que ahora aprovecha para largar todo lo que no podrá largar entonces. Tanta preocupación por el resultado de esa ecuación que relaciona cantidad y calidad o porque las blasfemias del reverendo Custer puedan herir la sensibilidad de algún miembro de la nueva mayoría puede hacer que se pierdan de vista importantes cualidades del trabajo de Ennis, no tan comunes como para ser dadas de lado. Por ejemplo esa habilidad para controlar el tiempo narrativo de sus historias haciendo que te atrapen desde el principio: para muestra ver la combinación de flashbacks y flashfordwards que emplea al principio de Todo queda en familia, dándonos un brutal atisbo del pasado (la muerte del padre de Jesse) y un aviso, aún más brutal, de lo que vendrá (Jesse prisionero de su abuela), para empezar luego, con el lector ya ganado, con el desarrollo lineal de la trama. Otra característica de Ennis es su capacidad, por debajo de una serie de tacos, palabras malsonantes y situaciones fuertes (que algunos pueden identificar con el machismo), de crear personajes femeninos de gran fuerza e inteligencia: Kit (Hellblazer), Tiegel (Hitman) o Tulip (Preacher) resultan tan interesantes y complejas como sus respectivos compañeros de historia. Buena pruebade esto es que las partes menos interesantes de Preacher son precisamente aquellas en las que Tulip tiene poca presencia, como en Cruzados o Salvation.

Pero no es intención de este escrito enumerar las cualidades generales de Ennis como guionista, si no repasar una de las series que más momentos de entretenimiento(dicho aún a sabiendas de que esta palabra se suele asociar con la imbecilidad congénita) me ha proporcionado últimamente: Hitman, publicada por DC.

DIEZ MIL BALAS

“Siempre tienen a algún tonto que sale arrastrándose de una explosión química o algo de eso, le crecen tentáculos y empieza a vocear de cómo va a combatir el crimen o conquistar el mundo... así que me llaman y yo me cargo al idiota antes de que tenga tiempo de unirse a la Liga de la Justicia. Me pagan y todos felices.”

Moneghan en Hitman #13

Desde que hace más tiempo del que a muchos les gustaría la factoría Marvel funciona en automático y con encefalograma plano, DC se ha convertido en la editorial grande con mayor nivel de creatividad, de ideas, variedad enofertas y mayor capacidad para ofrecer productos que se salen de lo habitual en el comic mainstream. Claro que no todas esas ideas funcionan bien: los Anuales del año 93 formaron parte de un invento llamado Bloodlines. La idea era presentar en ellos una serie de nuevos héroes y villanos que adquirían super-poderes al ser mordidos (o cosa por el estilo) por un grupo de extraterrestres con pinta de ser primos del Alien de H. R. Giger. Bloodlines debía servir de banco de pruebas para comprobar si alguno de estos personajes gozaba del favor del público lo suficiente como para lograr cabecera propia o, por lo menos, incorporarlo a las series regulares. Pocos fueron los que pasaron el examen como demuestra el hecho de que nombres como Terrorsmith (JLA), Ballistic (Batman), Sparx (Superman) o Layla (Lobo) poco o nada signifiquen actualmente. Razorsharp elpersonaje creado por Chuck Dixon en el Bloodlines de Robin logró una miniserie (The Psyba Rats) pero luego parece haber caído en el olvido y ni siquiera Dixon, el creador del Batman de los noventa, la ha recuperado para su amplia galería de caracteres. Con Demon las cosas fueron diferentes.

Dos chicos de Belfast llamados John McCrea y Garth Ennis, que ya habían trabajado juntos en Fleetway (Troubled Souls), llevaban una corta etapa narrando las andanzas del demonio poeta Etrigan cuando llegó el Annual #2 de Demon, Bloodlines. Crearon para la ocasión a Tommy Monaghan, un asesino a sueldo de clase baja que en medio de un trabajo de eliminación de un capo mafioso es atacado por el alien en cuestión logrando con ello super-poderes. Unos poderes, eso si, un tanto pasados de moda: No creo que actualmente le den a nadie el carnet de super-heroe solo por tener telepatía y visión rayos X. Pero Monaghan hace lo que haría cualquiera en su lugar: usarlos en su propio beneficio, a partir de ahora será difícil cogerle desprevenido y pasará además, a especializarse en super-tipos. 

El personaje parece que gustó lo suficiente como para ser recuperado en una historia aparecida en el #4 de Batman Chronicles, perteneciente al crossover Contagion, donde nuestro hitman favorito se las hacía pasar canutas al mismísimo Batman. Pero no fue hasta principios del 96 que Tommy logró título propio y probablemente la creciente fama de Ennis tuvo mucho que ver en la decisión pero esto nos ha permitido disfrutar de una de las series más estimulantes y divertidas de los últimos años. 

El primer número de la serie regular se abría con lo que puede considerarse una declaración de intenciones de por donde se iba a mover la colección: Monaghan se enfrenta a un puñado de super-seres con pinta de haber salido de una pesadilla Liedfeldliana(Darkstorm, Panzer, Ironbolt...) y se los carga en menos tiempo del que ellos tardan en presentarse y hacer las poses de rigor.

Después vendrá la introducción de los ambientes y personajes secundarios que acompañarán a Hitman en el proceloso mundo del comic-book: la partida de poker de los asesinos (con Ringo, Hacken etc.), el Noonan´bar (que yaapareció brevemente en el Anual de Demon) y, sobre todo, dos personajes que marcarán otro tono, mucho más emotivo, en los siguientes capítulos: Pat Noonan y Wendy.

Aunque Hitman puede considerarse una serie divertida (y también hiperviolenta, claro) no está por ello exenta de momentos de sensibilidad dramática que resaltan más al estar enclavados entre otros más ligeros. De ellos quizá los más emotivos sean los relacionados con Pat y Wendy. Pat es el sobrino de Sean Noonan y el mejor amigo de Tommy. Las escenas de su sacrificio y muerte representan alguna de las mejores partes de la serie. Momentos que se extienden incluso hasta el #12(el final de la saga coprotagonizada por Green Lantern) en que Monaghan da su último adiós a Pat a través de un partido de béisbol de los Gotham Knights: “...está muerto y le echaré de menos para siempre, pero quiero ganar esta noche por él. Quiero oír rugir al público de Gotham y que ese sea su epitafio”.

En cuanto a Wendy ahí podemos encontrar otro ejemplo de lo que decíamos sobre los personajes femeninos de Ennis. Cuando en el #6 descubre a que se dedica Tommy exactamente, reacciona con rabia echándolo de su casa y de su vida. Pero el retrato que Ennis y McCrea nos dan de esa reacción está lleno de dignidad y de respeto por el personaje (dignidad que, en este caso, no está de parte de Monaghan cuyo comportamiento con Wendy ha sido bastante irresponsable). Tras más de treinta números sin noticias de Wendy parece ser que Ennis recuperará el personaje al partir del #39, esta vez como novia de Ringo Chen... esta visto que esta chica no tiene suerte a la hora de elegir novio.

Otro personaje que ha ido evolucionando y ganando protagonismo según transcurría la serie es la detective Tiegel. De ser solo una especie de enlace con el elemento policial(es decir, algo así como el Comisario Gordon), que obligaba a Batman a pedir las cosas por favor, ha pasado a ser expulsada de la policía y a colaborar activamente en las aventuras de Hitman. Aparte se ha ido estableciendo entre Monaghan y ella una delicada relación afectiva (entre bromas, broncas, borracheras y tiroteos).Ilustración de STEVE PUGH  Una relación que eclosionaría en el #21, donde asistimos a una hilarante primera cita que culmina con Tommy cargándose a media docena de traficantes y con Tiegel cantando a coro el “Deutschland Uber Alles” con su familia... y no parece que las cosas hayan mejorado mucho para ellos desde entonces. Una chica curiosa Tiegel, capaz tanto de usar el cuerpo de un oficial muerto (o quizá no tan muerto)de escudo en un tiroteo, como de llevarles galletas hechas por su madre a Tommy y Green Lantern.

 

Pero quizá lo que más ha llamado la atención sea la inclusión en Hitman de pesos pesados como Batman, Green Lantern o Catwoman. Inclusión que no parece satisfacer del todo a algunos seguidores del personaje que no quieren verlo tan vinculado al Universo DC, pero que es una excelente oportunidad para comprobar cual es la visión de Ennis de los super-héroes, genero por el que ha declarado más de una vez no sentir ninguna simpatía (de hecho no creo que ninguno de los personajes creados por él puedan ser calificados como tal).

Lo primero a destacar es el sentido del humor que usa con ellos. Un humor más afilado, ácido y también más distanciado que el que emplea, por ejemplo, al caracterizar a los parroquianos del Noonan´s Bar con los que seguramente se siente más identificado. Un humor más próximo al dúo Pat Mills-Kevin O´Neill de Marshall Law que a los Giffen-De Matteis de JLA.

El Batman que aparece en Hitman es un tipo recto, serio y siniestro pero que está siempre un paso por detrás de Moneghan que, por otra parte, se toma unas libertades con él (desde ponerle la pistola en la boca, vomitarle encima el curry o amenazar con revelar su identidad secreta) a las que no se habría atrevido el Joker. En realidad casi puede decirse que, como ocurría con los episodios de Legends of Dark Knight que escribió, Ennis usa a Batman más como elemento desencadenante o de ambiente que como personaje.

El que ha salido peor parado al detenerse bajo la lupa de Ennis y McCrea ha sido Green Lantern sobre el que descargan toda su ironía convirtiéndolo en una especie de boy-scout bien intencionado pero bastante necio que descubre que las calles del Cauldron pueden ser tan peligrosas como Akopolis.

Mucho más cercanos resultan para guionista y dibujante Demon y Catwoman, que coprotagonizan con Hitman la saga Ace of killers. Demon fue la carta de presentación de los dos de Belfast en el mercado americano y la colección que dio origen a Hitman por lo que parecen tenerle cierto cariño. Su versión de Etrigan es una prolongación de la que desarrollaron en la serie: Un Demon mucho más salvajemente gamberro, manipulador y divertido de lo que se había visto ahora. En cuanto a Catwoman nos la presentan de manera decidida, independiente y también insólitamente violenta (pocas veces se había visto a la mujer gato empuñar un arma de fuego con tanta decisión). En palabras de Tommy: “Me arrastraría cincuenta millas sobre botellas rotas de pepsi solo para limpiar su bañera con mi lengua...”

Pero la última palabra sobre super-héroes versión Ennis se da en el #18 con la creación de la Sección Ocho un super-grupo que recluta Six Pack formado por exhibicionistas, alcohólicos, sueldaperros (??), defenestradores... Lamentablemente esta gloriosa galería de tarados que parecían capaces de borrar del recuerdo a esas formaciones  impresentables que nos castigan mes a mes desde los kioskos ha tenido solo una breve aparición en la serie. Esperemos que pronto seamos testigos de su reagrupamiento para poder conocer el origen secreto de Bueno Excellente (que combate el mal con el poder de la perversión), de Dogwelder (que suelda perros muertos en la cara de los malvados) o del mismísimo Six Pack, carismático líder del grupo. Despues de todo “se necesita mucho más que eso (la bomba con que el demonio Mawzir casi los despedaza) para detener a la Sección Ocho”

Una buena ración de cinismo y mala leche para contrarrestar tanto revisionismo super-heroico blandengue y tontorrón que venimos padeciendo últimamente.

Después de una larga temporada sin incursiones de ningún  personaje de la continuidad DC en la colección, Superman (precisamente el único super-héroe que Ennis ha manifestado cierto interés en escribir) ejerce de estrella invitada en el #34, donde un deprimido Hombre de Acero, que está cuestionándose su validez como encarnación de los ideales Americanos, tiene la suerte de encontrarse en una azotea con Tommy, que le alegra el corazón soltándole un sentido discurso patriotero, muy similar por otra parte a los que Ennis viene poniendo en boca de sus personajes de Preacher en la saga Salvation y que resultarían, como mínimo, desconcertantes, si no fuera porque el propio guionista les da la vuelta después. Por ejemplo aquí, justo después de que un feliz Superman se aleje volando (y no sin antes haberle pedido un autógrafo), Tommy saca un rifle de mira telescópica y vuelve al trabajo.

Aunque no de la mano de sus creadores Hitman también ha hecho alguna excursión fuera de su propia serie. Así Claremont y Ron Lim lo hicieron aparecer en el #26 de Sovereign Seven con el encargo de despachar  a Power Girl. También ha tenido una breve aparición en la JLA de Grant Morrison y Howard Porter, en el episodio en que la Liga trataba de reclutar nuevos miembros, aunque los intereses de Tommy pasaban más por ejercitar su visión de rayos X con Wonder Woman.  

Aparte de esto algunos no perdemos la esperanza de ver a Moneghan en un crossover con Astro City: seguro que Tommy es perfectamente capaz de quitarles las penas a esa caterva de impresentables y aún le sobran páginas para tomarse unas cañas.

SOCIOS EN EL CRIMEN

                     “-¿Hay alguna posibilidad de que puedas prestarme diez pavos? 
                     
-¿Por qué infiernos debería prestarle dinero a un asesino carnicero de corazón frío?
                      -Hey, incluso los asesinos carniceros de corazón frío tenemos que comer.”

                                                        Tommy y Tiegel en Hitman  #11

 Una razón que podría explicar la cantidad de trabajo que viene desarrollando Ennis sería el tipo de dibujantes con los que suele colaborar.

 Quitando algunos casos más bien excepcionales (los guiones para Top Cow con Peterson y Silvestri, por ejemplo) Ennis ha trabajado siempre con una serie de dibujantes por los que parece sentir gran afinidad y a los que podríamos definir como pertenecientes al estilo inglés sucio. Carlos Ezquerra, Steve Dillon, Steve Pugh, John Higgins, Warren Pleece, etc. son dibujantes más preocupados por la efectividad que por los alardes y que suplen su falta de finura con una capacidad de síntesis narrativa más allá de toda duda. En las obras conjuntas de Ennis con estos dibujantes no tenemos nunca ese tipo de sensación (tan habitual actualmente) de encontrarnos ante un tebeo en que guión y dibujo parecen perseguir objetivos distintos o, lo que es peor, ese tipo de comic en que el guionista intenta abrumarnos con farragosa literatura y el dibujante epatarnos con pretendida espectacularidad que se queda en complicación innecesaria. 

Hace tiempo en ese invento del maligno, digno del mismísimo Lord Etrigan, llamado Internet tuve oportunidad de ver el guión de uno de los capítulos de Hitman, no fue ninguna sorpresa comprobar como consistía en diálogos y breves indicaciones por lo que el desarrollo y planificación quedaban en manos de McCrea. Y es que en este caso es muy difícil determinar donde acaba la labor de creación literaria y donde empieza la creación gráfica, tan implicados están los dos en el desarrollo de la obra. Tampoco resulta fácil describir el trabajo de McCrea como autor de comics ya que estamos ante uno de esos casos en que el dibujante parece no hacer nada por la sencillez y habilidad con que conjuga el realizar su tarea y el no llamar la atención más de la cuenta. McCrea suele realizar un lápiz en el que se pueden encontrar elementos cercanos a la caricatura: elementos accesorios (ya que su storytelling nada tiene que ver con el cartoon) que utiliza como factores expresivos. Este refuerzo de la expresión no se limita solo a los rostros de los personajes (como ocurre en otros modelos menos conseguidos) sino que lo podemos encontrar también en figuras, decorados, fondos,... etc. Estamos ante un dibujante que hace del estilo, historieta; siendo uno de los casos en que más férrea es la relación entre lo que se cuenta y como se cuenta.

McCrea ha ido evolucionando y mejorando según avanzaba la serie. Adaptando su estilo inicial (más basado en la línea por si misma), cambiando para asimilar perfectamente el uso de manchas negras y volúmenes hasta alcanzar el gran nivel actual en el que es capaz de plasmar con igual fortuna los típicos diálogos de Garth como las abundantes escenas de acción a las que consigue transmitir un dinamismo no exento de un matiz grotesco perfecta mezcla de películas estilo John Woo y cine gore.

Paralelamente a Hitman, McCrea y Ennis han publicado durante el año 97 una miniserie llamada Dicks en Caliber Comics. Al ser en blanco y negro el estilo de McCrea recuerda más al de su época en Demon, trabaja más con línea que con volúmenes y se vuelca en su faceta más decididamente caricaturesca. En Dicks Garth y John  retoman viejos personajes suyos a la vez que nos ofrecen su peculiar visión de  temas de gran actualidad como el matrimonio, la diarrea o la vida tras la muerte. Una obra que, a falta de mejor etiqueta, podríamos encuadrar en el realismo-mágico-sucio-estilo-Belfast.

Aparte de su creador otros dibujantes han dado su versión de Tommy: el Annual #1 Pulp Heroes está dibujado por el español Carlos Ezquerra y por Steve Pugh. Curiosamente ambos habían colaborado juntos con Ennis en la miniserie del Santo de los Asesinos y tienen un estilo que se adapta perfectamente a esta historia homenaje a los westerns de Leone-Eastwood (aunque a veces recuerde más a Desperado). A destacar el gran trabajo de Ezquerra que no solo está en su mejor forma sino que se produce entre él y Ennis esa química especial que da lugar a grandes comics.

Steve Pugh en solitario fue el encargado de ilustrar el memorable episodio de la primera cita entre Tommy y Tiegel y, sin renunciar a su propio estilo, supo captar perfectamente la esencia y los personajes de la serie, al igual que en el #22 en el que colaboró con McCrea. Distinto es el caso de los otros dos entintadores que ha tenido la serie desde entonces. A partir del #23 Garry Leach (que fue dibujante de los primeros números del Miracle Man de Alan Moore) se convierte en el entintador oficial de Hitman. Siendo el de McCrea un estilo tan peculiar no se puede decir que haya ganado nada con la aportación de Leach, pero, desde luego, ha cambiado. Garry Leach acentúa mucho las masas de sombra, quizá demasiado, convirtiendo el dibujo de McCrea en más siniestro y oscuro y, curiosamente, en más realista, lo cual lo desvirtúa un poco y le hace perder espontaneidad y frescura. A este cambio de tono de la serie no es ajeno el hecho de que la llegada de Leach coincide con el inicio de la saga Who Dares Win, donde la historia toma también rasgos más sombríos como bien nos muestra la escena que abre la saga, donde nos encontramos a un grupo de SAS (una unidad de Operaciones Especiales del ejercito Británico) ejecutando  de un tiro en la nuca a un miembro del IRA. Sin renunciar a sus toques de humor grotesco los dos de Belfast (más el sombrío y más realista acabado de Leach) dejan un tanto de lado las andanzas de Tommy, Natt, Sean y demás parroquianos del Noonan´s (que, a pesar de haberse enfrentado con éxito a toda clase de demonios y super-seres, se encuentran totalmente impotentes frente a esos tipos con pinta de hooligans del Tottenham. En palabras de Natt, “Olvídate de Delta Force y los Navy Seals y de las Boinas Verdes de John Wayne y de los malditos Ninjas asesinos y del Sargento Rock y de Bruce Lee y Terminator: esos tíos son SAS... van a matarnos”) para centrarse más en el enfrentamiento interno entre dos miembros de los SAS, uno de ellos amargado y cansado de tanta muerte que quiere olvidar la última misión encomendada (eliminar a Tommy y Natt para saldar viejas cuentas de la Guerra del Golfo) y el otro empeñado en cumplir ordenes al precio que sea (“Hacemos cualquier cosa que nos ordenen, donde quiera que nos ordenen, Sargento. Y después desaparecemos como si nunca hubiésemos estado allí”).

El otro entintador, esta vez ocasional, de Hitman lo encontramos en medio de la saga Tommy´s Heroes  (una especie de homenaje de Ennis a los comics y películas de guerra tipo Sargento Rock o Kelly´s Heroes), y es Andrew Chiu que realiza un trabajo sobre los lápices de McCrea que tampoco aporta demasiado al creador gráfico de Hitman, pero que parece haber satisfecho a los interesados ya que McCrea y Chiu son los encargados de ilustrar la miniserie Cruel And Unusual, sobre guión de Jamie Delano y Tom Peyer de próxima aparición en Vertigo.

     HEROE LOCAL

                                              “¿El plan? Iremos hasta el sitio de los Dubelz y mataremos y mataremos y mataremos y mataremos y no pararemos hasta que Johnny Navarone y cada uno de esos piojosos hijos de puta estén muertos. Ese es el plan.”

                                          Tommy Moneghan en Hitman  #6


      
El tener una colección abierta protagonizada por un asesino profesional es algo cuyas implicaciones morales todavía parecen preocupar a más de uno, según se desprende de la lectura de algunas  cartas en el Recoil, el correo de la edición americana. Supongo que en España (donde Torpedo es uno de los personajes más famosos del comic patrio) no tendríamos estos problemas éticos con algo que, a fin de cuentas, no es más que una obra de ficción. Claro que, dadas las exageradas reacciones que se han producido ante una obra (que en realidad es bastante ortodoxa con la religión) como Predicador, supongo que si tenemos la suerte de ver Hitman editada aquí, sería acusada de fomentar la violencia y el consumo incontrolado de cerveza... Pero dejemos estos temas para moralistas más dotados.

 Alguna vez se ha denominado a Hitman el Punisher de DC, sin embargo, la única característica común en ambos personajes es su afición por las armas de fuego en un mundo donde lo habitual son los rayos de fuerza y los super-puñetazos. Las motivaciones de Frank Castle para actuar como Castigador, su venganza personal contra el crimen nada tienen que ver con Tommy Monaghan que no es en absoluto una persona obsesionada con ninguna cruzada sino alguien que intenta ganarse la vida aunque, eso si, alineado en el bando al que combatiría Punisher. También carece Hitman de esa total seguridad de que lo que hace es lo que debe hacerse que tiene el pistolero de Marvel. Tommy intenta convencerse a si mismo que los tipos que ha matado están mejor muertos pero es consciente de que no siempre tiene que ser así y llegará un momento en que tendrá que cruzar esa línea que se ha trazado (“Solía decir que no disparo contra policías. Pero la gente cambia”)... además, no creo que Castle le durase a Tommy más de un par de asaltos.

Hay tres factores que confluyen para  hacer de Hitman una serie especial. Por una parte Monaghan es una persona normal con las preocupaciones y alegrías de la gente normal. Un tipo al que le gusta tomarse unas cervezas con sus amigos, que tiene problemas sentimentales y monetarios, que es bastante honesto consigo mismo y con los suyos... y que no tiene que andar buscando excusas para marcharse de patrulla o cambiarse de traje en una cabina. En resumen alguien con quien resulta fácil identificarse.

 Pero por otra parte esa persona tan normal trabaja como hitman, y se mueve en un ambiente plagado de asesinos, delincuentes, policías violentos, gente en resumen poco recomendable según los usos habituales.

 A su vez la ciudad donde vive es Gotham, una urbe donde se desarrollan todo tipo de vigilantes, super-héroes y retorcidos villanos. Aunque al principio la presencia de este elemento super-heroico es algo  lejano y exótico o simplemente motivo de chiste para los parroquianos del Noonan´s (“¿Habéis  oído lo de Superman, Wonder Woman y Mister Invisible? Ya sabéis ese tipo del Club de la Justicia que lleva una mascara de gas..." decía Pat Noonan en el #1) el hecho de que el propio Monaghan adquiera poderes hará que el colorista mundo de los super-héroes entre a formar parte de  estos tipos normales de barrio pobre que se ganan duramente la vida liquidando gente. 

 En resumen Hitman sería como una comedia de bar protagonizada por asesinos, mafiosos y policías, enclavada en un entorno super-heroico. Claro que mejor sería conocer la opinión del propio Tommy al respecto:

   “Tiene usted una idea equivocada acerca de mi. Piensa que soy el asesino más peligroso del mundo, pero todo lo que soy es un chico del Cauldron que nunca ha salido de su barrio”.

                                             Hitman #12

Todas las ilustraciones por JOHN McCREA menos la indicada (por STEVE PUGH)

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