UN TIPO LLAMADO

por  Norman Fernández

Si existe un historietista cuyo trabajo esté apareciendo en castellano y pasando injustamente inadvertido ese es sin duda Guy Davis. Cierto es que dicho trabajo presenta escasa cuantía, pero también lo es que muestra una calidad que no puede calificarse de otra manera que excepcional. Concurre en Guy Davis además otra circunstancia a reseñar, que no es otra que la sensación errónea que puede generar en el lector el echar un primer vistazo a su obra: me refiero a la consideración de Davis como un artista demasiado apegado a soluciones gráficas de corte clásico -malentendiendo el vocablo como algo peyorativo-. Un análisis un poco más detenido nos demostraría todo lo contrario, ya que nos encontramos ante uno de los artistas más personales, interesantes y, en algunos sentidos, moderno del panorama del tebeo de hoy en día.

THE MARQUIS
SANDMAN MYSTERY THEATRE

CALIBER COMICS

Los inicios de Guy Davis en el mundo del cómic están íntimamente relacionados con la editorial Caliber Comics; relación que se mantiene prácticamente hasta la actualidad a pesar del delicado momento por el que esta pasando esta editorial. The Realm es la obra con la que Davis irrumpe en el mercado del tebeo -a finales de los ochenta- y la que le sirve como primera etapa de formación. La serie, en la que Davis se ocupó de ilustrar los primeros quince episodios, fue editada inicialmente por Arrow Comics, pasando a Caliber a partir de número catorce. The Realm estaba escrita por Stuart Kerr y Ralph Griffith, y narraba la historia de cuatro adolescentes de un suburbio de Michigan que se veían trasladados a un mundo de magia y brujería. Su importancia reside, más que en su calidad, en suponer el inicio de la carrera de su dibujante, y de su relación con la editorial.

Caliber Comics es una editorial independiente creada en 1989, que gozó de un periodo de prestigio y expansión a mediados de los noventa. Su apuesta fueron y son los tebeos en blanco y negro; apuesta arriesgada para un mercado probablemente demasiado acostumbrado al color. A pesar de su actual etapa de decaimiento, por sus publicaciones han pasado los más importantes autores del tebeo actual; destacando la ya fenecida antología de historias cortas Negative Burn en cuyas páginas de se encontraron autores como Alan Moore, Neil Gaiman, Paul Pope, Moebius, Jaime Hernandez, Dave Gibbons, Darko Macan, Edvin Biukovic, Brian Bolland, Phillip Hester, Kevin O´Neill, o David Mazzucchelli, entre otros muchos. Aparte de series de indudable interés como el Dicks de Garth Ennis y John McCrea el Aka Goldfish de Brian Michael Bendis o el Saint Germaine de Gary Reed y Vince Locke. Incluso el Madman de Mike Allred hizo su primera aparición en un tebeo de Caliber.

Guy Davis, desde un principio se erigió en uno de los pilares de la editorial; en lo que se refiere al punto de vista gráfico y junto a dibujantes como Vince Locke y Phillip Hester. Por ello no era demasiado extraño encontrarle realizando numerosas colaboraciones, desde historias cortas basadas en relatos de Jack London, a pequeñas aportaciones a la serie Saint Germaine -en la que realizó los lápices de uno de los últimos episodios, editado en 1999-, pasando por ilustraciones para series de otros dibujantes o adaptaciones de poesías escritas por Alan Moore para Negative Burn.

Sin embargo, la gran obra de Guy Davis en Caliber es su serie Baker Street. Iniciando su andadura a la par que la propia editorial, Baker Street es una creación del propio Davis desarrollada junto al dueño de la editorial, y a partir de ese momento también guionista, Gary Reed. La serie abarca diez episodios que posteriormente serían recopilados en dos novelas gráficas Honour among punks y Children of the night, y se desarrolla en la época actual de un Londres alternativo en el que nunca existió la Segunda guerra mundial y en el que en muchos aspectos la era victoriana se han prolongado hasta esos momentos. La serie esta ambientada en el entorno del movimiento punk que ha escogido la célebre calle Baker street como uno de sus lugares de culto.

Ese es el escenario en el que Davis y Reed nos ofrecen las aventuras de todo un grupo de singulares personajes en el que destaca sobremanera la personalidad de su protagonista, Sharon: una ex-policía metida a líder de una facción del movimiento punk que dedica su tiempo y su talento a investigar diversos misterios, tales como robos de obras de arte o asesinatos varios. Sobra decir que ello no contribuye precisamente a que su vida sea especialmente sosegada. Gary Reed, a pesar de su carácter de novato, demuestra buenas maneras para dosificar la intriga en la narración y para la construcción y descripción de los personajes. En este aspecto también conviene resaltar la labor de Guy Davis como creador del concepto de la serie; como iremos viendo a lo largo de este texto, el diseño de un escenario personal, en el que se integran elementos cotidianos y fantásticos, es una constante en aquellas obras en las que Davis participa de manera activa en el guión.

En lo que respecta al apartado gráfico, al comienzo Davis realiza un trabajo similar al que llevaba a cabo en The Realm, con un estilo un tanto blando y cercano al de las tiras de prensa humorísticas de su país. Sin embargo, a partir del cuarto episodio variará ese estilo hacia otro más realista, desarrollando ya algunas de sus características definitorias como autor, como es su impresionante utilización de las tramas mecánicas y un mayor gusto por la línea que por la sombra. De hecho al final del primera arco argumental de Baker Street, los cinco primeros episodios, podemos decir que esencialmente nos encontramos ya con el Guy Davis que todos conocemos.

Tras concluir Baker Street, Davis comenzó ya a maquinar su próxima creación como autor completo -y dueño de los derechos- The Marquis. Caliber debía ser en un principio la destinataria de un proyecto que se dilataba en el tiempo cada vez más. De hecho Caliber solo llegó a editar un preludio a la serie consistente en un cómic de 32 páginas en el que la mitad estaba ocupado por una historieta y el resto lo completaban ilustraciones, bocetos y estudios previos de la serie. Por motivos obvios, volveremos sobre esta obra al final de este texto cuando lleguemos al apartado destinado a la producción de Davis en Oni Press, ya que esta editorial es la que esta editando en estos mismos momentos la serie.

Bocetos para   THE MARQUIS
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Bocetos para   THE MARQUIS
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Sandman, Crimson Avenger y Hourman en SMT

 
 
 
 
 
 
 
 

SMT
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

SMT
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

SMT
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

HOUSE OF SECRETS  # 12
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

BRAVE OLD WORLD
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

VERTIGO

 

Pero a pesar de la estrecha relación de Guy Davis con Caliber, su trabajo de mayor difusión sin duda es el realizado para línea Vertigo de DC, y más concretamente en Sandman Mystery Theatre -SMT-. No es intención de este texto entrar en pormenores sobre esta serie en general; primero, porque ya en el número uno de esta revista lo hicimos parcialmente en el artículo referido a Matt Wagner y segundo, y más importante, porque SMT es una obra con entidad suficiente para contar con un análisis propio por separado, y no merece ser diluida dentro de un texto más amplio como es este -o el mentado de Wagner-. Para tranquilidad de todos, prometemos que estas mismas páginas albergarán antes del final de año un texto que tratará, con la dedicación que merece, esta obra, pieza clave tanto de la propia línea en la que apareció, como del tebeo anglosajón de la última década

Guy Davis fue el encargado de ilustrar 50 de los 70 episodios de que constó la colección -con una pequeña ayuda de su amigo Vince Locke que ilustró uno de los arcos argumentales sobre bocetos de Davis-. Su estilo resultó una de las claves para conseguir el aire de pulp que se quería dar a la colección. La ambientación de la obra y la descripción que hace de los Estados Unidos de los años treinta -finales de los treinta y principio de los cuarenta, en realidad-, es uno de los apartados en los que más parabienes ha conseguido la labor de Davis; muchos de los cuales provienen de los propios guionistas de la serie, Matt Wagner y Steve Seagle, que reconocen dicha labor como la piedra angular del éxito de SMT. Davis mantiene las características esenciales de su estética como dibujante, si bien abandona sus célebres tramas -en parte por ser un trabajo que posteriormente será coloreado-, excepto para las secuencias en las que se describen los tormentosos sueños del protagonista que aparecen en blanco y negro, ya que gracias a ese trabajo con dichas tramas se resaltaba el efecto onirico.

SMT también presenta elementos narrativos que no conviene olvidar -a pesar de que ya los hayamos mencionado en parte en el artículo del número uno de esta revista antes mentado-. Por un lado Davis procura que nunca se cambie de escena, espacial o temporalmente, dentro de una misma página, para que sea el movimiento de volver la hoja algo parecido a un telón entre acto y acto de este Teatro del misterio. Además utiliza con asiduidad -y acierto- el plano detalle, que suele enmarcar en viñetas circulares que consiguen un resultado estético apreciable.

Fuera de SMT Guy Davis siguió colaborando esporádicamente con la línea Vertigo. Ya tras el primer arco de SMT, Davis se tomó un descanso en la serie para realizar el número especial Vertigo Visions: The Phantom Stranger -Octubre 1993-. Escrito por la editora de Vertigo Alisa Kwitney, el especial perseguía integrar en el universo de la línea al personaje; sin éxito en realidad. En la historia el protagonista deberá evitar que una cuadrilla de demonios y almas en pena procedentes del infierno escapen para campar a sus anchas por a Tierra. Hay que mencionar que aunque no consiguiese sus propósitos y la nueva versión fuese criticada por lo fans más acérrimos del personaje -entre otros motivos porque estaba demasiado viejo y fondón- ello no se debe a una falta de calidad de la obra -algo que también reconocen esos mismos fans- sino a que las variaciones en el origen y aspecto del personaje no fueron bien aceptadas.

Tampoco puede dejarse sin reseñar el trabajo de la guionista. Alisa Kwitney es más conocida por su labor como editora pero sus poco numerosas incursiones en el mundo de la escritura de tebeos -además de este especial, la miniserie de Destiny, algunos episodios de Dreaming e incluso historias aisladas de Batman- destacan por su calidad; tanto desde el punto de vista temático y de tratamiento de personajes, como en su labor como escritora de textos. En cuanto a Davis, su Phantom Stranger demuestra su capacidad para plasmar elementos de corte fantástico o de terror, como prueba irrefutable de lo erróneo de las opiniones que le situaban como un dibujante centrado en trabajos de época.

Otra de las colaboraciones puntuales de Guy Davis dentro de la línea Vertigo, fue su episodio de la serie House of Secrets. Guy ilustró la parte central del número 12, en el que se narraba el origen de uno de los jueces de la Casa de los secretos. Desde el punto de vista de la labor de Davis destaca el aprovechamiento que se hace de su capacidad para los grises para realizar un episodio casi por completo en blanco y negro en el que tan solo se introduce un color, el rojo, como elemento dramático.

Aparte del trabajo de Davis en Vertigo, habría que reseñar un par de apariciones en el universo superheroico de la editorial. Por un lado su aportación a la serie Starman, en la que se encargó de ilustrar parte del episodio 22, que a su vez formaba parte de una línea argumental de cuatro episodios -20 al 23- en la que Jack Knight, el nuevo Starman, se encontraba con unos sexagenarios Wesley Dodds y Dian Belmont. Davis se encargaba en concreto de ilustrar una parte del episodio en el que se rememora un encuentro entre los Sandman y Starman de la edad de Oro.

Por otro lado Guy Davis firmó también del dibujo del número 86 de la serie Batman: Shadow of the Bat; un episodio escrito por Lisa Klink bastante excepcional dentro de las colecciones de el hombre-murciélago ya que, aparte del estilo -en teoría- tan poco superheróico de su dibujante, narra la historia de un hombre normal en medio del Gotham apocalíptico de la saga No man´s land, y no presenta apenas apariciones de individuos vestidos con mallas de colores u otros enseres al uso.

La miniserie de cuatro números Brave Old World, recién publicada, constituye una nueva ocasión en que los nombres de Guy Davis y la línea Vertigo aparecen juntos en una misma portada. En esta ocasión se trata de parte del proyecto especial de la línea, que bajo el epígrafe V2K, se realizó en base al cambio de milenio: cinco lanzamientos que arrancaron en la quinta semana de diciembre del 99 y que de una manera u otra giraban en torno al susodicho cambio de fechas. Brave Old World parte del momento en que el efecto 2000 traslada la civilización al año 1900, hecho del que solo parecen ser conscientes un grupo de científicos expertos en informática que se encontraban intentando atenuar dicho efecto. En tal situación éstos deciden que la mejor manera de revertir el efecto sería la de desarrollar ellos mismos la tecnología informática de modo que nunca existiese el efecto 2000. Los problemas se acentúan cuando un grupo de individuos, ligeramente humanos, aparecen desde un apocalíptico cambio de milenio que ha sido generado por la acción de éstos en el pasado en el que se encuentran, para impedirles una actuación que en realidad todavía no saben cual es.

La serie esta escrita por William Messner-Loebs, y destaca más que por el planteamiento de ciencia-ficción, por la construcción de los personajes. La descripción tanto de los prejuicios propios de la época, como los que traen de la suya los viajeros temporales es el aspecto más reseñable de un guión que cuenta con una profusa utilización de los textos de apoyo. Pero es el apartado gráfico el que más llama la atención de la obra. Guy Davis a los lápices y Phillip Hester en las tintas conforman un dúo artístico cuyo resultado no dejará de llamar la atención a quienes conozcan sus trabajos por separado.

Phillip Hester es, en realidad, un artista con una trayectoria bastante pareja a la de su colaborador en Brave Old World. Se trata de un historietista que tras sus orígenes ligados a Caliber se ha labrado una carrera como autor independiente en la que destacan sus creaciones propias, en especial la serie The Wretch, aparte de colaboraciones en series punteras tanto de Vertigo, La Cosa del Pantano, como de otras editoriales, El Cuervo o Clerks. Sin embargo, en cuanto al estilo de ambos dibujantes nos encontramos con dos maneras de hacer muy dispares. Mientras Davis basa todo su trabajo en la línea y en el uso de las tramas, Hester es un autor cuya base es el contraste de blancos y negros, en el que se erige como uno de los casos más destacables del mercado actual. El resultado de la mezcla en Brave Old World es el de asistir a la manera de narrar y el concepto de página propios de Guy Davis, muy cercanos a los de SMT o su episodio de House of Secrets, pero con una estética completamente distinta. Volviéndolo del revés también podríamos decir que nos encontramos con un trabajo con las constantes estilísticas de Phillip Hester, pero con un storytelling mucho más contenido.

BRAVE OLD WORLD
HOUSE OF SECRETS  # 12

DARK HORSE

Más reciente que las anteriores es la relación de Guy Davis con la editorial Dark Horse, y más sorprendente en parte. Sorprendente porque comienza en dos serie en las que uno no esperaría, en principio, encontrarle como son Aliens y Terminator. La miniserie de tres números Aliens: Survival -1998-, escrita por James Vance, y el número unitario Terminator special -1998-, escrito por Alan Grant, -aparte de la colaboración en el Alien: Havoc-, demuestran a las claras que nos encontramos ante un autor sobradamente dotado para realizar tebeos de acción. Davis consigue realizar una narración con ritmo, atractivo y dinamismo gracias a una elección adecuada de los encuadres, las angulaciones y la secuenciación de la acción, manteniendo además las características esenciales, en estética y planificación de página, de su trabajo.

Sin embargo, tras tan curiosa toma de contacto ente autor y editorial Davis pasó a desarrollar uno de su proyectos personales como es la serie The Nevermen en proceso de publicación en estos momentos. Previamente a ésta, Davis realizó también una colaboración con su viejo amigo Matt Wagner en el Grendel Black, White & Red -1999-, en donde se encargaba de ilustrar, con su habitual elegancia, una historia de nueve páginas centrada en un enfrentamiento entre Hunter Rose y el lobo Argent.

The Nevermen, por su parte, es una creación del propio Guy Davis en colaboración con Phil Amara, encargado de escribir la serie a partir de un concepto y unos diseños del propio Davis. Según definición de los autores, la obra se desarrolla en un mundo que vendría a ser la resultante de introducir un desarrollo tecnológico similar -o superior- al actual, en los años treinta. La serie se presentó primero en tres episodios en blanco y negro -y por supuesto, grises- en los números 149 al 151 de la revista Dark Horse Presents, previos a una miniserie en color de cuatro episodios en proceso de publicación en la actualidad.

Por lo visto hasta ahora, los Nevermen son una especie de vigilantes clónicos con un estética a lo Dick Tracy que deben enfrentarse a una serie de robots y cyborgs con malas pulgas y a algunos otros monstruos de composición orgánica aparte de a una organización tan extraña y misteriosa como ellos mismos. A pesar de haber visto la luz tan solo un esbozo de la obra, ya podemos destacar de nuevo la capacidad de Guy Davis para mezclar elementos de lo más dispares en una narración, compleja, interesante y, sobre todo, creíble desde el punto de vista visual. A riesgo de resultar reiterativos debe resaltarse también el gran trabajo en los diseños de los elementos más fantásticos y el trabajo con las tramas mecánicas para los grises.

 
 
 
 
 
 
 

THE TERMINATOR
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

NEVERMEN

BLAIR WITCH CHRONICLES
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Portada de THE MARQUIS

 

ONI PRESS

Lógicamente, por la propia juventud de la editorial, la relación de Guy Davis con Oni Press es la más reciente de cuantas mantiene profesionalmente en la actualidad. Conviene resaltar también que Davis realizó colaboraciones esporádicas con otras editoriales como la adaptación del cuento The Illustrated Man de Ray Bardbury para la antología de historias cortas The Ray Bradbury Chronicles editada primero por Topps y más tarde por NBM. Para Oni Press Davis realizó alguna historia corta en la serie de tebeos derivados del film The Blair Witch Project, aunque su gran proyecto es la recuperación de su serie de creación propia The Marquis de la que hablábamos al comienzo de este texto.

Davis desarrolla por fin el concepto en forma de una miniserie de cinco episodios que se esta publicando en estos mismos momentos bajo el título The Marquis: Danse Macabre. Por el preludio editado por Caliber sabemos que la historia transcurre en el siglo XVIII, en donde el sacerdote-inquisidor Vol De Galle mantiene un cruzada personal contra una serie de criaturas escapadas del propio averno que solo él parece poder ver. Para su labor asumirá una identidad secreta con una mascara que cubrirá su rostro y le servirá como distintivo. La clave está en que el autor no deja claro si esos demonios existen en algún lugar más que en la mente de De Galle -un aspecto que emparenta la concepción de la serie con el Scout de Tim Truman-.

En espera del desarrollo posterior de estas premisas lo que más destaca de la serie es su magnifico apartado gráfico. Si antes ya no había dado muestras sobradas de su dominio de las tramas, en The Marquis Davis consigue unos niveles de verdadero virtuosismo en el uso del zip-a-tone.

Por todo lo que llevamos dicho hasta ahora, a nadie sorprenderá la catalogación de Guy Davis como uno de nuestros artistas más apreciados; como tampoco debería extrañar el que vaticinemos que The Marquis: Danse Macabre esta llamado a ser uno de los trabajos más importantes de los aparecidos durante este año 2000. Como siempre el tiempo dará o quitará razones.

 
GUY DAVIS EN CASTELANO

La casi totalidad de la producción de Guy Davis aparecida en castellano ha sido editada, bastante recientemente, por Norma Editorial en los siguientes lugares y formatos:

- El primer arco argumental de Sandman Mystery Theatre -La tarántula- fue publicado en los dos primeros tomos de la colección lanzados por la editorial. Desgraciadamente Norma parece haber desisitido de seguir editando la serie justo en el momento en que Guy Davis regresaba a la misma.

- El episodio número 12 de House of Secrets vio la luz en el primero de los tres tomos dedicados a la línea argumental El libro de la ley. Esta es otra serie que Norma parece haber olvidado, cuando llevaba editados más de la mitad de sus episodios.

- La aportación a la miniserie de dos números Aliens:Havoc apareció como un sólo volumen bajo el título Aliens: Caos.

Como excepción a la regla, Ediciones Zinco editó en 1995 el único especial de SMT, en el que Guy Davis ilustraba los segmentos inicial y final, mientras que Planeta editó en 1997 Grendel: Acto diabólico en donde aparecía una ilustración de Davis como parte del portafolio que incluía la obra.

 
Portade de THE NEVERMEN
Ilustración de Grendel en DEVIL BY THE DEED

Todas las ilustraciones por GUY DAVIS

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