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DRAGON HEAD

Dragon Head es un manga japonés la mar de recomendable que estásiendo publicado en estos lares por Glenat, que desde que hace unos mesesse puso las pilas, está que no para. Se trata de una serie que constaúnicamente de diez números, con lo cual, al menos tenemosasegurado que la cosa no va a acabar degenerando en la típica historiaque se alarga ad eternum -y ad nauseam- a causa de su éxito (¿seos ocurre algún ejemplo? XD).

La historia que narra se podría englobar en el génerodel terror, terror psicológico, claustrofóbico, vaya, norecomendable para mentes sensibles. El estilo de dibujo que acompañaa la historia es el adecuado, nada de personajes bonitos de ojos grandes:los chicos protagonistas están diseñados de manera realista,y los fondos ídem de ídem. De hecho, los fondos cobran unaimportancia especial en esta serie, pues gran parte de la accióntranscurre en lugares cerrados, aislados, y el autor consigue transmitirperfectamente la claustrofobia que el relato necesita con su dibujo. Esmás, muestra tal maestría, que incluso en las escenas a cieloabierto el lector siente una desasosegante sensación de agobio yasfixia...

Desasosegante probablemente sea la palabra que define a este tebeo,por lo que cuenta... y por cómo lo cuenta. Y es que lo de este mangame tiene intrigadísimo. Cada vez que veo un nuevo numero en mi libreríahabitual, me da un vuelco el corazón (por suerte para mi cardiólogo,es bimestral). Y es que... ¡me encanta leerlo!... y a la vez, mepone de una mala hostia que no se puede aguantar. Lo que acontece en lascasi doscientas páginas de que consta cada tomo, habría autoresque lo sabrían contar en un tebeo de 24 páginas de los detoda la vida... y sin que quedase apretujado. ¡Por Diox, a su lado,la trama de Bone avanza a la velocidad de la luz!

Y sin embargo... me tiene enganchadísimo. Lo que cuenta es interesante...y lo cuenta muy bien. Como lo cuenta... He ahí la cuestión.

Si el mayor defecto que le veo (una vez acostumbrado a pagar 1400 calaspor tomo, claro) es la manera de narrar los acontecimientos, exasperantementelenta, su mayor virtud, creo que es... ¡la manera de narrar los acontecimientos,exasperantemente lenta!

Al final no he podido evitar llegar a esa conclusión. El autorlo hace queriendo. No para alargar el chicle, si no para... crear tensión.Los sucesos que cuenta son horribles, y los lectores ansiamos ver comolos protagonistas se libran de las desgracias a que se ven sometidos (oque, como mínimo, se enteren de porqué porras estápasando lo que esta pasando) (para, de paso, enterarnos nosotros). Realmente,el plot, escrito, sería trepidante. Los chicos no paran de ir deescena de máxima tensión a escena de aún másmáxima tensión a más de lo mismo pero peor, sin respiro,ni físico ni mental.

Pero es que si esto lo narras de-ses-pe-ran-te-men-te des-pa-cio, ellector se encuentra desgarrado entre un guión que por un lado estrepidante y adictivo hasta decir basta y por otro es terriblemente lento,con profusión de viñetas que lo único que aportanes una perpetuación de los clímax agónica, casi dolorosa.El deseo de que los protagonistas solucionen su problema más inmediato...aún a sabiendas de que el que se van a encontrar despuésva a ser probablemente peor, hace que pases las páginas a toda todaprisa. Y en un estado de ansiedad que a buen seguro no debe ser sano. Total,que el puto tebeo no dura nada, y encima lo paso fatal leyéndolo(de verdad de la buena, me suben las pulsaciones por minuto cosa mala).En resumen... ¡es desesperante!

¡¡Pero me encanta!!

Masoquista que es uno... :)