VÍSPERA
“Ándate con cuidado... Da igual el nombre que lleves, el mundo sigue siendo un lugar peligroso." SATOSHI MASAMUNE ‘SPIKE’, líder Kusanagi
SOLDERAI, 27 de agosto del año 3287 después de la Gran Guerra
AKASHA
había visto a LOTHAR irse sin decir nada. Sabe que él también está muy apenado
por los acontecimientos actuales y ella no quiere que los demás se echen abajo
por ella. En la semielfa empieza a crecer un gran sentimiento de culpabilidad.
PHILEASS
le pone una mano encima a la semielfa.
- ¿Te
preocupa LOTHAR acaso? – dice el anciano, adivinando lo que está pensando
AKASHA. Él también se había fijado en lo que el semielfo había hecho.
AKASHA,
aún con la rabia generada por el deseo de venganza, podría haberle gritado algo
como “¡¿Y a ti qué te importa, viejo?!”, pero la congoja puede con ella y sólo
puede asentir.
- Bien,
ese chico se habrá ido a la taberna más cercana, a ahogar sus penas – sigue
PHILEASS -. Yo precisamente iba a ir a patear todas las tabernas soldevíes, en
busca de una mediana arquera y un guerrero humano acompañados de una niña un
tanto apática y... ejem... artificial, tal y como me han comentado ATHENA y
KENSOU. Déjame acompañarte, si lo que quieres es hablar con él.
AKASHA
sigue sorprendida por la facilidad con la que PHILEASS adivina sus intenciones.
¿Tan previsible es ella?
-
Gra... gracias – solloza AKASHA.
Delante
de una pinta bien llena hasta el borde, LOTHAR sigue recordando todo lo que ha
pasado. También empiezan a surgir en su mente otras escenas, que nada tienen
que ver con lo que le ha ocurrido junto al grupo.
Ve un
campo. Y mucho niños corriendo y jugando. Ve cómo él también parece jugar con
ellos. Oye a los niños reír, se oye a sí mismo, con voz de niño, reír. Ve a dos
personas: un semielfo y una humana adultos, que le llaman. “LOTHAR, LOTHAR...”
-
¡LOTHAR, LOTHAR...!
El
viejo Psycho Soldier ha dado con LOTHAR, quien está ensimismado todavía, con la
cerveza delante de sus narices.
Los recuerdos de su infancia se
desvanecen tan rápido como llegaron. LOTHAR se gira y ve a PHILEASS y a AKASHA.
- ¡Oh,
hola! – saluda LOTHAR -. Siento no haberme despedido, pero es que estaba
demasiado apenado por todo. El dolor en mi corazón me impedía...
- Te
entendemos – dice PHILEASS, quien de repente se fija en una de las esquinas de
la taberna. Se queda sorprendido -. Seguid los dos, yo tardaré un rato – y se
aleja de ellos, yendo a la esquina donde ha visto a un humano con dos espadas
anchas, una mediana y una niña.
- Si
vienes a soltarme el discursillo, dudo que te sea útil – dice LOTHAR, con tono
depresivo.
AKASHA
sigue sintiéndose mal. Empieza a pensar que realmente todo esto es culpa suya. Pero
decide no dejar que eso la domine y se arma de valor para dirigirle unas
cuantas palabras a su compañero:
-
LOTHAR no has de estar triste y... ¡nada se arregla bebiendo! La única forma de
conseguir vengarnos por la muerte de REPLICANTE es entrenando y haciendo cosas
así que -y de un manotazo aparta la bebida de la mano del semielfo-, ¡¡vete
ahora mismo a entrenar!!
LOTHAR
mira a AKASHA. La ve alterada.
Sabe
que ella lleva razón: no puede retroceder, no puede acobardarse. Es cierto que
la muerte de una persona es una gran pena, pero ahora el lamentarse de una
muerte no es más que un retraso, pues todavía queda la dura lucha que en unas
semanas decidirá el destino del mundo y una moral baja es peor enemigo que el
mismísimo ARGOH.
-
Cierto... tienes razón... – dice LOTHAR, recapacitando sobre lo ocurrido -.
REPLICANTE seguramente querría que no lamentásemos su muerte, sino que la
vengásemos. Iremos a entrenar, creo que por aquí hay un gimnasio o algo así...
Bueno, ya es un poco tarde para el gimnasio... Tal vez entrene un poco en el
jardín de nuestras residencias. Y veremos qué van a hacer los demás.
AKASHA
sonríe y los dos se van de la taberna. PHILEASS llega en ese momento con la
pequeña Ana de su mano y ve que no están los dos contertulios. El tabernero se
acerca a la barra y ve la cerveza de LOTHAR, a la que todavía no le había dado
ningún sorbo.
-
¡¡Maldita sea!! ¡¡Ese media nena se ha ido sin pagar!! – exclama, furioso, el
tabernero.
PHILEASS
se acerca a la barra.
- No,
buen hombre, el chaval es amigo mío y yo he querido invitarle, pues él se ha
dejado todo el dinero en casa – PHILEASS teje una hábil engañifa para salvarle
el pellejo a LOTHAR -. ¿No te lo dijo el muchacho?
- Ese
chico sólo dijo que quería una cerveza, no me habló de que un viejo se la iba a
pagar.
PHILEASS
saca una moneda de cinco coronas de su bolsillo y la pone sobre la mesa.
-
Disculpe su olvido, buen hombre – y con esto, el anciano y la niña se van de la
taberna también.
SOLDERAI, 31 de agosto del año 3287 después de la Gran Guerra
Durante
todos estos días, las diversas facciones del ejército elfo han ido llegando a
Solderai. Jinetes montando caballos blancos y de porte sublime, llevando gran
cantidad de galones, como muestra de su experiencia en combate.
La
gente queda sorprendida al ver que algunos de los jinetes elfos no van sobre
caballos, sino sobre majestuosos hipogrifos. La orden de los Jinetes Alados,
tal y como se ve, aún vive hoy en día.
Los
efectivos elfos son dirigidos no sólo por la general JADE AREWEN, sino también
por el Rey de todos los Elfos de Salk, EDAIN TAURON, quien en el pasado fue un
reconocido jefe militar. Algunos de los descendientes de Ernest Oakleaf también
se encuentran entre los altos mandos. Por tanto, es de esperar que ofrezcan un
gran rendimiento en el campo de batalla.
Eso sí,
todavía queda mucho para que lleguen los últimos efectivos, que lo harán al día
siguiente, día de la partida, sobretodo los de hechiceros y sacerdotes, que por
lo que se oye en los rumores estarán bajo el mando de FËADRAUG TURMELLYRN.
Por su
parte, los enanos cuentan con un gran ejército de bravos guerreros, muchos de
ellos de origen berserk, aunque no se reunirán todos en Solderai. El grueso del
ejército enano se reunirá con el resto de camino a Ghidnaar, tal vez a la
altura de Milgazzia.
Largas
barbas rubias, castañas, pelirrojas y morenas pasean por las calles de
Solderai, mientras varios de ellos siguen portando sus enormes hachas de
destrucción masiva, todos ellos con la idea de poder machacar a una gran
cantidad de enemigos en el campo de batalla.
El
gobernador NICODEMUS GREY-AXE se va a encargar de llevar a sus hombres a la
batalla. Junto a él está MAGNUS EMPEROR, quien coordinará las acciones de los
rúnicos.
Además
de los enanos, GREY-AXE también está al mando de varias escuadras formadas por
hombres de las Tierras Bárbaras que se encontraban en la zona este del Imperio
Soldeví, llevados a esta zona sobretodo por el ansia de aventuras.
El ejército
oriental, tal y como ya dijo KARRAS, llegó el día 28. Un ejército muy reducido
comparado con los demás. Frente a los ejércitos de jinetes y bravos samuráis
de armaduras de placas y cascos con forma de cabeza de oni, llegó HAJIME
GIETSU, actual Emperador Oriental.
Las
negociaciones entre soldevíes y orientales, que comenzaron poco después del
descubrimiento de un mapa que revelaba todo sobre el Imperio Oriental, de ello
hará unos tres meses, han cerrado las viejas heridas que los reyes-emperadores
CASIUS DERRICK I y II abrieron hace miles de años. Todo parece ir
perfectamente...
El
ejército soldeví, como siempre muy ordenado y disciplinado, es el más numeroso
de todos. Miles y miles de soldados, entre reclutas, experimentados guerreros y
altos mandos componen el bravo ejército soldeví. Lo que más a sorprendido ha
sido el creciente alistamiento de mujeres en el ejército soldeví, lo cual
demuestra que el sexismo es cosa del pasado.
Los
Templarios, dirigidos en conjunto por JEAN-LUC RAGNUS y ARGUS TARIAR, son la
parte más importante de este ejército, un elevado conjunto de guerreros que
luchan por su reino y por su fe. Junto a ellos, paladines y sacerdotes
colaborarán para luchar contra las hordas del Caos.
Los
magos llevan ya desde que ARGOH volvió al mundo, aunque sin todo su poder,
ejercitándose, mejorando sus habilidades y hechizos. FLADNAG ADAM representa a
Tolaria, al igual que hacen otros nueve archimagos más de su orden. Junto a
ellos, también los archimagos que llegaron hace meses desde Minos y Gunmar.
Algunos sacerdotes sandrianos se han repartido entre el ejército santo y los
hechiceros, mientras los archibrujos y sus seguidores, que llegaron desde
Zoroaster hace apenas un mes, se organizan como ellos quieren, aunque no van a
dudar en prestar sus destructivos hechizos al servicio del Imperio, que para
ellos es mucho más importante que cualquier Señor del Caos.
El
mismísimo CASIUS DERRICK XVIII va a ser el encargado de dirigir el ejército. Su
experiencia como militar, algo indiscutible en su familia, le llevará al campo
de batalla al frente de todos los soldados que le juran lealtad absoluta.
Pero no
sólo de Salk han venido todos los efectivos. Muchos guerreros han dejado el
frío continente de Nan-Sûlkhelek con tal de unirse a los guerreros de Salk en
la lucha contra el Mal.
También
han atracado muchos barcos, de aspecto más rústicos que los galeones y las
carabelas soldevíes, transportando cientos y cientos de soldados vestidos con
variopintas ropas de diversos colores, predominando el blanco, el beige y el
rojo, y turbantes en la cabeza. Ciertamente, Sither también muestra su apoyo
militar.
Como
todos sabemos, los pacíficos hobbits y medianos de Shura no tienen ejército con
el cual proveer para esta lucha. Ni los elfos de Eldôr, cuyo aislamiento
milenario les impide saber qué pasa fuera de su continente... Ni tampoco los
habitantes de Bardraug pueden colaborar, más que nada porque para ellos es más
importante salvar sus aldeas de las invasiones de orcos y otras bestias que
salvar al mundo.
-
Cuatro Ejércitos – dice JULIUS, mientras él y SANDHURST se dirigen a la
biblioteca -. ¡Aquí han venido guerreros de todas partes a luchar!
-
Tampoco son muchos los que viene de fuera – responde el félido -. Date cuenta
que de Sither apenas si han mandado dos mil hombres. El Imperio Oriental es
cincuenta veces eso.
Ambos
se paran delante de la biblioteca y entran.
El
lugar está lleno tanto de estantes repletos de libros como de carteles donde se
pide el más absoluto silencio.
En una
mesa, dos figuras familiares parecen estar consultando unos libros. SANDHURST
reconoce al instante a ATHENA y KENSOU.
El
félido y su acompañante mediano se acercan a donde están los dos Psycho
Soldiers. De pronto, ven a una niña correr desde uno de los pasillos
abarrotados de libros, con un grueso tomo entre sus manos. Se dirige hacia
donde están KENSOU y ATHENA y les deja el libro.
JULIUS
no puede contenerse:
-
¡¡Dioses!! ¡¡KENSOU, ATHENA, ¿por qué nos la habéis estado ocultando todo este
tiempo?!! – de fondo, se oye un “Shhh”, que advierte a JULIUS de que no levante
la voz.
-
¿Cómo? – PHILEASS, hablando en voz baja, aparece por donde salió la niña -.
¡No, hombre, no es hija de ellos! Esta niña se llama Ana y he descubierto en
ella un poder psíquico realmente increíble. ¿No es así, chicos?
- Sí,
aunque en su momento no nos dimos cuenta – responde KENSOU -. Por eso el científico
ese quería que nos quedáramos con ella y nos contó aquello de que su mente
estaba muy desarrollada.
- Si es
un clon, tal vez su madre tuviese potencial para ser Psycho Soldier – comenta
PHILEASS -. Lástima que no pudiésemos captar a su madre, pero al menos la niña
ahora está en buenas manos.
- ¿Clon
dice usted? – pregunta JULIUS -. Es decir, ¿una copia barata de su “madre”?
La niña
corre hacia JULIUS y le da una patada en toda la espinilla. El mediano no deja
de saltar, agarrándose la pierna, y gritando. De nuevo, el “Shhh” le advierte
para que se calle.
-
Bueno, ¿y los demás? – pregunta SANDHURST.
- La
mayoría está entrenando – contesta ATHENA -. Creo que he visto a ÁURON por
aquí, consultando la sección de Historia... Bueno, ya os hablaremos de él, es
muy bien chico, él y su colega LLOYD. AKASHA y XENAR están en la escuela de
magia, practicando un poco. Espero que las chicas estén bien, creo que FLADNAG
es su instructor.
Los
seis se contienen la risa. Rápidamente, JULIUS retoma la conversación:
-
Bueno, ¿y qué tal está la mediana del grupo? Es que he decidido tomarla bajo mi
tutela. El druida me dio permiso antes de irnos SANDHURST y yo a nuestra
misión, y...
Los
Psycho Soldiers se entristecen. Ni JULIUS, ni SANDHURST ni la pequeña Ana
entienden esa expresión.
-
Esto... será duro para vosotros, como lo fue para nosotros – comienza ATHENA -,
pero REPLIC...
ATHENA
no termina de hablar.
De
repente, se ha materializado un enorme ser en un área despejada de la
biblioteca. El extraño mide cerca de tres metros de altura, por lo que se queda
a medio camino del techo del edificio. Su apariencia es humana, pero está claro
que no es humano. Su piel es de una tonalidad entre el rojo y el marrón claro.
No se ve ningún rastro de pelo en su rostro ni en su cara.
Lleva
una impresionante armadura negra, totalmente cubierta por runas del Caos y
varias púas. A la espalda lleva una espada de unos cuatro metros y cuarto de
longitud, metida en una vaina tan negra como la armadura.
Pero el
fenómeno no sólo se ha dado en la biblioteca.
El
gimnasio, la escuela de magia, los Templos, incluso la gran fuente del centro
de la ciudad, todos estos sitios han sido invadidos por estos seres surgidos de
la nada.
Tras
comprar una nueva espada ancha, sustituyendo a la que perdió tras dejar manco a
PHALNAX, KHANWULF se fija en la figura que se ha aparecido cerca de la gran
fuente de Solderai. Por una parte, KHANWULF desea luchar, pero por otro, y tras
fijarse en el origen caótico del ser y recordando la experiencia de PHALNAX,
intenta mantenerse alejado y pasar de largo. Pero de todas formas se mantiene
alerta, con las espadas sacadas.
Cuando
se va alejando, nota cómo una mano le agarra del brazo. KHANWULF nota los dedos
desnudos y la palma envuelta en cuero de quien le sujeta. Se vuelve y observa a
una mujer, de pelo corto y castaño, observándole con sus ojos grises.
KHANWULF
se fija en la extraña, de curvas casi perfectas. Lleva una camiseta roja de manga
corta y que deja su ombligo al aire. Unos pantalones de color beige ajustados y
unas botas altas negras. En sus manos, lleva unos guantes sin dedos, de cuero
negro. Y una mochila, bastante pesada y con un escudo mediano apoyado sobre
ella, a la espalda.
La
extraña lleva una cimitarra sobre su muslo derecho, mientras sobre el izquierdo
lleva una espada bastante más grande, guardada en una funda de color azul
marino y con runas blancas impresas sobre ella. KHANWULF reconoce esta última
espada: es casi igual a la de LLOYD, por lo que no le extraña que ella también
sea matabestias.
- ¿Qué
quieres, belleza? – dice al fin el bárbaro -. Algo tendrás que decirme para
pararme.
La
mujer señala al ser que ha aparecido cerca de la fuente.
- Je...
¿Pretendes que luche contra él, maja? – comenta con tono sarcástico.
- Eres
un bravo guerrero, ¿no? O al menos tus pintas te describen como tal – dice la
chica, señalando la armadura de cuero, hecha en las Tierras Bárbaras, que
KHANWULF luce sobre sus ropas.
- ¿Tú
qué crees? ¡Claro que soy un bravo guerrero! ¿Piensas que voy de carnavales?
La
chica se queda callada. KHANWULF parece impacientarse al ver que no ha
respondido a la pregunta de si ella quiere que él luche contra la criatura.
- Te he
hecho una pregunta – dice KHANWULF -. ¿Pretendes que luche contra ese bicho?
Ella le
mira fijamente.
- No
exactamente – dice la chica -. Precisamente iba a decirte que tuvieses cuidado
si vas a luchar contra él.
- Pero
no lucharé, si tengo mis armas sacadas es para defenderme si esa mala bestia
inicia el ataque. Ya he tenido problemas con un tipo del Caos hace poco, antes
de encontrarme con... – y lanza una mirada despectiva al ser, que sigue
observando a su alrededor, sin realizar nada sospechoso -... eso.
- “Eso”
es un demonio matador, tío listo – se apresura a rectificar la extraña -. Y si
te aviso es por algo: es un tipo de demonio realmente violento... Aunque no sé
por qué ése no ha atacado aún.
- Sea
lo que sea, yo no quedaré mucho para comprobarlo – y de nuevo KHANWULF se
dispone a irse, pero la chica insiste y le vuelve a agarrar.
-
Necesitarás de todas formas ayuda – dice la mujer.
- ¡No
necesito ayuda de nadie, y menos tuya! – y apartándose, KHANWULF se aleja de la
chica.
Mientras
avanza, observa entre la gente que se ha quedado viendo al demonio a una elfa
con una extraña gabardina, acompañada de un semielfo con perilla. Parecen estar
discutiendo algo, pero a KHANWULF le da igual.
“¡Esa
maga orejuda también está por aquí!”, piensa tras reconocer a DEEDLIT. “El otro
no sé quién será... ¡pero bueno, yo no me quedo aquí, eso está claro!” Y se va
alejando del barullo, sin que el demonio haya advertido su presencia... ¿o tal
vez sí, pero por alguna razón no haya hecho nada?
Mientras
se aleja, ASSOTH, sin saber que por allí ha estado el bárbaro, se va a acercar
al grupo que observa al demonio, pero se da cuenta de repente de la mujer que
está alejada de la congregación. Se acerca a ella.
-
Esto... disculpa, chica...
- ¿Por
qué tengo la sensación de que este matador no ha venido con intenciones
hostiles? – se pregunta en voz alta la extraña, interrumpiendo a ASSOTH.
-
¿Perdón, qué quieres decir? – pregunta ASSOTH.
El
demonio abre la boca y su grotesca voz empieza a soltar un discurso:
“Hoy
no venimos a luchar, mortales...”
La
aparición del demonio deja a los guerreros estupefactos. ¿Cómo había podido
semejante ser aparecer así sin más? ¿Los magos y los guerreros no tenían
vigilada la ciudad en caso de incursiones, sobretodo tras saber que la invasión
de la huestes de PHALNAX todavía es posible?
“Desde
que voy con esta tropa me encuentro con seres cada vez más raros”, se dice a sí
misma CAITLIN. LOTHAR está junto a ella y en el mismo lugar también están
LLOYD, GRONFORL, LAMBERT y RODEAD.
La
guerrera se acerca al semielfo cazarrecompensas.
-
¿Sabes qué clase de ser es? – dice en voz baja CAT, desconociendo la naturaleza
de la criatura.
LOTHAR
observa al monstruo. Su piel es rojiza, su expresión extraña y lleva armadura
del Caos... “No puede ser bueno”, piensa el semielfo.
- No,
pero dentro de unos minutos será un feo cadáver – responde al fin a CAITLIN,
mientras que con las armas, que ya las tenía desenvainadas, se lanza contra el
demonio.
CAITLIN
tiene sus cimitarras listas. A diferencia de LOTHAR, no va a atacar sin saber
las intenciones del demonio y piensa arriesgarse sin saber de su poder.
Pero
LOTHAR sigue corriendo. GRONFORL, deseoso de ir también al ataque, coge sus
hachas y sigue a LOTHAR.
- ¡Una
pena que Asno esté ahora en las cuadras! – exclama el enano -. De todas formas,
no creo que pudiese cargar con todo lo que tiene este bicho.
Los dos
guerreros corren hacia el demonio. Éste, lo único que hace, es sacar su espada
y clavarla justo a un par de metros de los combatientes. LOTHAR y GRONFORL
paran en seco.
El ser
se queda mirando a todo el mundo. Todos los presentes tienen sus armas listas.
LLOYD el que más, santiguándose incluso, esperando protección divina.
LOTHAR
observa la espada. Ve claramente que la espada es totalmente opaca, no hay
brillo alguno en ella. Las runas son lo único que brillan, runas de fuego cuyo
calor el semielfo siente a pesar de la distancia.
No se
acobarda y se lanza contra el demonio. Salta y con Isilmë golpea el costado del
demonio. Pero éste ni se inmuta.
LOTHAR
prepara un segundo ataque, pero el demonio saca la espada de donde la había
incrustado y con un precisión milimétrica, la clava justo delante del semielfo.
LOTHAR, al ver que estaba tan cerca de la muerte, cae sentado, con el rostro
totalmente blanco, aunque él no pueda verlo reflejado en la espada carente de
brillo.
Pero
para sorpresa de todos, el demonio no ataca a LOTHAR definitivamente, sino que
empieza a hablar:
“Hoy
no venimos a luchar, mortales...”
En la
academia de magia, la súbita aparición del demonio ha dejado a todos
estupefactos. AKASHA y XENAR están realmente impresionadas por ver a la enorme
criatura aparecer así de repente.
Pero
XENAR sólo tiene una cosa en mente: “A mí con saber que esto es un monstruo,
por lo tanto malo, y por lo tanto que o acabo yo con él o acaba él conmigo, me
basta y me sobra.”
Discretamente,
la mercenaria se aplica la runa escudo, saca el disco y apunta a la cabeza.
Mira a AKASHA de reojo.
- Creo
que con este bicho tan feo aplicaré la técnica de "primero dispara y luego
pregunta", aquí hay demasiada gente y no quiero darles la mínima
oportunidad de dañar a nadie – comenta la mercenaria, en voz baja.
AKASHA
asiente, mientras con una mano coge tres shuriken, y con la otra saca una daga
de su correaje. Una daga de filo curvo y plateado, con dos nombres en cada cara
de la hoja, uno de ellos REPLICANTE. AKASHA había encargado esta daga, con el
nombre real y el apodo de su amiga grabados en ella.
XENAR
lanza el disco contra el misterioso ser, mientras saca su espada bastarda. Para
sorpresa de XENAR, el monstruo, esquiva con un simple movimiento de cuello. No
ha sido un tiro muy precioso al final.
AKASHA,
tras el fracaso de su compañera, lanza sus estrellas, pero éstas rebotan como
si nada tras impactar sobre la armadura del ser. Con la daga fuera, ella y su
compañera mercenaria se lanzan al ataque.
-
¡¡Quietas!!
El
grito hace que XENAR y AKASHA se paren a unos tres metros del ser. FLADNAG
avanza rápidamente hacia la posición de las chicas.
- Este
demonio no parece tener intenciones hostiles... al menos por ahora – argumenta
el archimago.
-
¡Estas de broma, ¿no?! – exclama XENAR -. ¿Desde cuándo un monstruo viene sin
ganas de machacar gente? ¡Y encima un demonio!
- Tiene
un mensaje para nosotros – responde FLADNAG.
Nada
más decir esto el archimago, el demonio abre la boca y dice:
“Hoy
no venimos a luchar, mortales...”
Volviendo
a la biblioteca...
- ¿Qué se supone que es eso? – pregunta KENSOU, desconcertado ante la aparición del extraño monstruo.
- Un demonio matador – se apresura a decir SANDHURST -. Y no me gustaría comprobar más cosas acerca de él.
KENSOU empieza a pensar en cuáles pueden ser las debilidades de un demonio matador, mientras le pide a PHILEASS que proteja a la niña. “Aunque algo me dice que Ana no necesita protección”, piensa KENSOU.
El demonio está todavía quieto, observando a todos los que su vista permite ver. JULIUS desliza baja su capa la Daga de Necros, mientras los guanteletes de SANDHURST empiezan a emitir llamas rojizas. ATHENA tiene su mano en la empuñadura de la cimitarra, y la mente en busca de algo que pueda ser efectivo contra el demonio.
ÁURON, cargado con algunos libros sobre Solderai, da un salto hacia atrás al vera al demonio.
- ¡¿De dónde ha salido?! – pregunta alterado el semielfo -. ¡¿Y por qué nadie hace nada?! ¡¡Vamos, ataquemos!!
Antes de que ÁURON suelte los libros sobre una mesa y coja su mandoble, que había adquirido a cambio de sus espadas anchas y unos cientos de coronas en la tienda de armas, el demonio, en vez de atacar, comienza a hablar:
“Hoy
no venimos a luchar, mortales...”
Esto desconcierta a los presentes.
- ¿De dónde ha salido? – pregunta ARGUS, observando al demonio que ha aparecido en los barracones soldevíes -. Creí que los magos y los guerreros podrían evitar a los invasores.
- Ni idea de qué puede ser lo que ocurra... – dice RAGNUS -. Pero... Hay algo que me parece raro... Un demonio matador no se queda parado, observando a sus víctimas... Un demonio matador ataca directamente, sin reparar en la calidad del objetivo. ¡Mata por matar!
- Entonces, ¿qué sugieres que puede ser? – vuelve a preguntar el félido, cuando el demonio comienza a decir:
“Hoy
no venimos a luchar, mortales...”
- ¿Qué quiere decir con eso? – pregunta JADE a uno de los Oakleaf, mientras los soldados elfos siguen con sus armas listas.
- Ni idea, general AREWEN – es lo que puede decirle el elfo, tras oír la frase del demonio.
FËADRAUG sigue observando al demonio, intentando adivinar qué es lo que ocurre.
“No sé qué tiene que ver Alanster con el conflicto”, piensa el druida, “pero si todavía sigue enfrentado con ARGOH... ¡Pero eso sería imposible, ¿podría de verdad hacer eso?!”
Al unísono, los demonios que se han aparecido en las diversas zonas de Solderai, siguen hablando:
“...
Vuestras ideas, ideas nacidas de las fuentes del Orden, os impedirán asimilar
del todo lo que nuestro señor Alanster quiere comunicaros. Y es que no es el
momento de que los Matadores se enfrenten a los mortales cuando el enemigo es
común.
Cierto
es que en la lucha contra ARGOH, hace ya más de tres mil años, los Matadores no
intervenimos, puesto que los mortales podían luchar sin problemas en la Gran
Guerra. Pero esta vez todo es distinto: el Señor de los Demonios Alados está
reuniendo un gran ejército, un ejército que hace palidecer a ése de la Gran
Guerra.
Así
pues, vosotros, mortales, necesitáis nuestra ayuda. Sabemos que es algo
ilógico, que el Orden y parte del Caos se unan para luchar contra otra parte
caótica, pero así lo ha querido el Elegido de Alanster. Nuestro Señor no puede
discutirlo, ha enviado a su Elegido para que decida lo que hay que hacer y si
así lo ha visto, así será. Alanster carga con la responsabilidad de los actos
que ha decidido su Elegido...”
Las expresiones de los demonios muestran molestia. Ciertamente, a ellos tampoco les hace gracia tener que colaborar con razas que ellos consideran inferiores.
“... Así pues, mortales, mañana no
sólo partirán los Cuatro Ejércitos y sus refuerzos. Mañana, partirá también un
contingente de guerreros del Caos, nosotros, los Demonios Matadores. No nos
veréis, pero estaremos cerca, y en la lucha estaremos presentes.
Así pues, nos veremos en cuanto la
lucha comience.”
Con esta última frase, los demonios se ven envueltos cada uno en una nube violeta. Una vez se disipa ésta, ninguno de los demonios sigue en su sitio. Han desaparecido.