VIAJE HACIA LA CAPITAL
“Si no sabes componer canciones, ¿por qué demonios te has metido a juglar?" La crueldad que algunos bardos deben soportar antes de dejar al desgraciado sin monedas en sus bolsillos.
KHAN, 27 de julio del año 3287 después de la Gran Guerra
El agotador viaje desde la ciudad mágica de Zoroaster hasta la comercial
Khan termina. El cartel que reza "Bienvenido a Khan, donde encontrará TODO
lo que quiera" hace ver que es una ciudad comercial. Pero no una
cualquiera.
Khan es reconocida por sus comercios, especializados en toda clase de
ornamentos y, en verdad, raramente dedicados a las armas, las únicas que hay
son las más básicas o son simplemente para coleccionistas. Se dice que se
pueden encontrar algunas armas élficas en el mercado de Khan, pero no suelen
ser muchas y son de las más simples, así que es imposible, por ejemplo,
encontrar una de esas perfectas Espadas del Alba ni tampoco las cotas de malla
en plata élfica.
Y desgraciadamente así lo ha descubierto KENSOU. Buscaba una espada muy
parecida a una cimitarra, aunque algo menos curva, mucho más bonita y fuerte y
que habían producido antiguamente los elfos.
- Esas espadas son imposibles de conseguir, incluso en Khan - le dice el
comerciante al Psycho Soldier -. Tal vez encargue algún pedido, pero ya le
digo. Son extremadamente caras, su realización es ciertamente costosa; además,
ya apenas hay gente entre los elfos que sepan cómo realizar esas espadas.
" Creo que a mi amigo Roberto le compraron una de esas espadas el mes
pasado. Una maravilla, había que verla. Lo siento por usted, joven.
- No importa - responde KENSOU. "Al menos, ATHENA y el maestro PHILEASS me
han dicho que me mostrarán algunos Psycho-poderes... ¡Y ATHENA me ha dicho que
me va a enseñar la Psycho Sword!", piensa alegremente KENSOU. "Ahora
que lo pienso... ¿podré adaptar la forma de la Psycho Sword a la de esa
espada", y con esta duda, KENSOU vuelve con ATHENA y PHILEASS.
- ¿No has conseguido lo que querías? - pregunta ATHENA.
- Pues no, la verdad es que es prácticamente imposible conseguir una espada así
- dice KENSOU -. De todas formas, me gustaría preguntarte unas cosas... - y
mira a PHILEASS -. Y a usted, maestro.
- No tengas miedo y pregunta, KENSOU - le responde el viejo.
- Quisiera saber por qué van los Psycho Soldiers a Solderai.
- Fuimos llamados por el emperador DERRICK XVIII - responde ATHENA -. Nos
pedían que por favor acudiésemos, ya que se han interceptado barcazas orcas
procedentes de Bardraug y Milkûr. Temen que puedan llegar más.
" Además, hay noticias de que NAAGRUM ARGOH, el Señor de los Demonios
Alados, ha sido resucitado en forma física - esto lo dice sin saber que KENSOU
ya se las ha tenido que ver con el Señor Demonio y que incluso, aun arriesgando
su vida, casi lo destruye - y que están planeando recuperar la parte astral.
Por ello, se teme también que los demonios alados de Nangör vengan a apoyar a
su señor. Y entonces es cuando se podría desatar la Segunda Gran Guerra,
después de cuatro milenios.
- Ya veo - KENSOU queda pensativo -. Maestro PHILEASS, ¿fue echado de la Orden
sólo por apoyar a CHING o hubo algo más?
- Joven KENSOU - responde el anciano -, es cierto que no sólo por apoyar al
maestro GENSAI me echaron. Mis enseñanzas se oponían a las que los nuevos
maestros Psycho Soldiers, todos muy jóvenes, en mi opinión, para ser ya
maestros. Pero lo curioso es que lo que yo, al igual que CHING, enseñaba era el
auténtico camino del Psycho Soldier, lo que nuestra Orden ha ido aprendiendo a
lo largo de los siglos.
" Me expulsaron, diciendo que estaba apoyando unas ideas obsoletas y que
yo había sido el mejor amigo de CHING GENSAI. Me expulsaron sin razones e
intentaron que ATHENA fuese de los suyos...
- ¿Pero cómo le dijo a ATHENA que buscara a CHING si a usted lo habían echado y
ella aún era Psycho Soldier?
- Yo ya me olía que mi estancia en la Orden iba a ser corta - continúa PHILEASS
-. Tres días antes de la decisión de los maestros, le di a ATHENA un libro
donde se recogían las lecciones sobre los Psycho Soldiers, escritas hace más de
cuatro siglos por el maestro supremo Engard Mereth. Así evitaría que esos
rufianes la contaminaran. Además, le dije a ATHENA que si yo era expulsado,
buscaría a CHING; pero que ella aprovechara que los Psycho Soldiers están en
decadencia y se han convertido en unos nómadas para que ella también lo
buscara.
- Pero el maestro CHING, como dijiste - dice ATHENA -, murió. No lo encontré,
pero lo busqué, no falté a mi promesa, a pesar de estar con esa chusma.
- ¿Y por qué, maestro, aun viéndola acompañada de cuatro indeseables, le
preguntó si había encontrado a CHING?
- La verdad es que a ellos no les debería importar nada un hombre que hace años
que fue expulsado de la Orden - responde PHILEASS otra vez -. Yo tenía derecho
a preguntar, tengo libertad para hacer lo que quiera mientras no altere el
orden público. También es que quería hacer que se enfadaran - responde con una
sonrisa -, a ver si tenían verdadero espíritu de Psycho Soldiers o si eran tan
estúpidos como sus maestros...
- No entiendo - a KENSOU le parece raro.
- Pues yo sí, KENSOU, y te lo explicaré - ATHENA sabe perfectamente cómo han
sido los Psycho Soldiers desde que su maestro PHILEASS fuera expulsado -.
Aunque tal vez deba empezar por algunos acontecimientos que ya me explicó el
maestro PHILEASS antes de ser expulsado...
" Hace bastante tiempo, volvieron algunos Psycho Soldiers, después de
estar durante años alejados de la Orden para aprender varias cosas por su
cuenta. Se les llamó junto a otros Psycho Soldiers para realizar las pruebas
para buscar nuevos maestros. Como sabrás, de la vieja escuela, la que valía de
verdad, sólo quedaban CHING y PHILEASS; el resto estaba formado por ancianos
que no tenían fuerzas para enseñar y que se quedaron nada más que para seguir
en el Consejo, al que nuestros maestros, como recordarás, pertenecían. Los
nuevos maestros fueron elegidos de entre aquellos que se habían apartado de la
Orden para seguir su aprendizaje.
- ¿Y cómo permitió el Consejo aquello? - KENSOU no entiende nada.
- Fueron muy buenos engañando al Consejo - continúa ahora PHILEASS -. CHING y
yo nos dimos cuenta de que una de las cosas que estos nuevos maestros, de los
cuales el más viejo superaba por muy poco los cuarenta años, era la mentira. Y
la habían aprendido muy bien, pero GENSAI y yo no nos dejamos engañar. Pero
fueron nuestros dos votos contra el de los otros diez del Consejo. Y ahí fue
donde empezaron los ataques hacia nosotros dos y todo lo que nos rodeara.
" Déjame decirte que los nuevos maestros empezaban a enseñar nuevas cosas
a sus alumnos, y no precisamente buenas cosas. La soberbia, la mentira, todo
ello contrario a la Orden, con tal de fastidiarnos...
- ¿Y el Consejo? - pregunta KENSOU -. Se supone que ustedes...
- Excepto CHING y yo, todos muertos. Entre los nuevos maestros se ocultaba la
verdad: los miembros del Consejo habían sido envenenados en una cena a la que
todos los miembros fuimos invitados, pero tu maestro y yo nos negamos a ir.
Sabíamos aquello del envenenamiento porque espiamos a los nuevos maestros,
haciéndonos los borrachos. Pensaron que dos beodos no se enterarían de sus
maldades.
- Creo que después de aquello, se hicieron cargo del Consejo, ¿no es así,
maestro PHILEASS? - pregunta ATHENA.
- Sí, así es, joven ASAMIYA. Los nuevos maestros entraron en el Consejo y lo
primero que hicieron fue expulsarnos a CHING y a mí. Nos convertimos en dos
simples maestros. Yo seguía entrenándote, ATHENA, con las enseñanzas de toda la
vida. Tal vez la gota que colmó el vaso fue la incorporación de KENSOU.
" Sí, todos los Psycho Soldiers son elegidos desde que nacen; pero hubo
casos de excepción en la Historia, por supuesto. Y uno de ellos era el tuyo,
joven KENSOU - mira seriamente al muchacho -. Sí, tu caso es una excepción y si
el antiguo Consejo hubiese estado, te habría visto como cualquier otro
aprendiz, habrían saltado eso de que se nace para ser Psycho Soldier. Porque,
en opinión mía y del difunto GENSAI, el Psycho Soldier se hace.
" Ese motivo fue bastante para que los nuevos maestros no sólo te
despreciaran, sino que acusaran a CHING de contrario a la Orden y así
expulsarle, añadiendo además las cogorzas del gran maestro. Vuestra expulsión,
KENSOU, me hizo ver que yo ya tenía billete de ida para dejar la Orden. Sólo
faltaba saber la fecha.
- Los nuevos alumnos imitaban a la perfección a sus maestros - prosigue ATHENA
-: todos ellos engreídos, hipócritas, egoístas. No sentía en ellos el calor que
un Psycho Soldier emana, esa pureza... El maestro PHILEASS me dijo que estaban
'sucios', sucios por culpa de unos maestros que no habían conocido la verdad de
los Psycho Soldiers.
" Por ello el maestro intentó enseñarme todo lo que podía. A medida que
los meses pasaban, ambos vimos que esa creencia de que los Psycho Soldiers estábamos
en decadencia porque el resurgir de la magictecnología y la aparición de la
alquimia, junto a la progresión nigromante, nos dejaban a un lado, obsoletos,
era una verdad a medias. Los propios maestros habían traído la decadencia a la
Orden. Denunciaban que GENSAI empinara el codo, pero ellos lo hacían casi el
triple que él. Más les vale que se mueran de cirrosis, esos... Y luego, como
sabes, la expulsión del maestro PHILEASS. Fiel a mi palabra, seguí las
lecciones de Engard Mereth.
" El hecho de seguir a esos cuatro imbéciles viene por la promesa de
buscar a CHING. No sé cómo pude aguantarles tanto tiempo, la verdad. Eran una
auténtica escoria humana; pero sabía que no tenía aún mucho poder para irme yo
sola y, además, sospecharían más si me iba por mi cuenta que si me iba con
alguien de la Orden.
" Y el momento actual, KENSOU-SAN, es lo de ahora, lo que has visto en
Zoroaster y lo que, tal vez, nos espere en Solderai.
KENSOU ha oído todo. Se ha liado un poco, pero sabe que la Orden ha cambiado y
que la decadencia de los Psycho Soldiers es inevitable, a menos que ellos tres
actúen...
- Si queremos evitar que caigamos en el olvido - dice al fin KENSOU -, debemos
seguir el entrenamiento. ATHENA, por favor, ¿podríamos tomar como base ese
libro del maestro supremo Mereth? Tengo curiosidad por verlo, ya que es de la
vieja escuela... - KENSOU se acuerda en esos momentos, con cierta vergüenza, de
que uno de los libros que rompió antes de su vuelta a la civilización fue
precisamente el de Engard Mereth...
Mientras tanto, ZHOVEN está por una zona de gran afluencia, 'recogiendo'
algo de dinero.
- Mil doscientas quince... Mil doscientas dieciséis... No está mal, aunque
lamento que nadie se haya molestado para poder probar mi espadita nueva -
ZHOVEN se levanta -. En fin, vamos a comprar unas pocas pociones con esto.
En una zona algo más alejada, en concreto en el centro, otra de las
componentes del grupo, HATA, está parada delante de un edificio de dos plantas.
Es un comercio de joyas y algunas armas exquisitamente forjadas. La juglar ha
quedado prendada de la belleza de las joyas, pero sobretodo de una preciosa
espada corta, cargada de runas y joyas. HATA echa mano a su bolsa de dinero.
Dos mil cuatrocientas setenta y una coronas. El precio de la espada es de cinco
mil quinientas.
"Vaya, hombre", piensa HATA. "¿No me digas que tendré que volver
a robar como una vil ratera? Esperaré a esta noche, a ver si..."
ZHOVEN acaba de llegar a la zona. Ha visto a su compañera sonreír ante la
visión de la espada. Iba a hablar con ella, pero HATA se pierde entre la
multitud.
"Espero que no...", piensa ZHOVEN.
Y CAE LA NOCHE SOBRE KHAN...
Todos están en la posada. KENSOU ha tenido un día agotador de entrenamiento con ATHENA y PHILEASS y casi es capaz de utilizar la Psycho Sword; del agotamiento, ha sido el primero en subir a su cuarto, a echarse un buen sueño. ATHENA y PHILEASS también suben a dormir.
LOTHAR habla con AKASHA en su cuarto. Espera sacarle algo sobre su pasado o sus planes para el futuro. Pero una mezcla de odio y tristeza que la ladrona siente cada vez que oye hablar del tema hace que la conversación apenas pase de la primera pregunta.
Son casi las once y dentro de poco será el toque de queda.
- ¡Eh, esperad un momento! - exclama SHIRÔ -. ¿Alguien ha visto a HATA?
Todos se miran unos a otros. Ciertamente, la barda no está. Nadie la ha visto
anteriormente.
Los guardias imperiales pasan enfrente del edificio de dos plantas con el
rótulo "Bellezas de Salk" sobre su puerta de entrada. Cuando han
pasado por delante y ya ni se les ve en la oscuridad de la noche, una sombra
intenta abrir con un pequeño alfiler la puerta de entrada. Podría ser AKASHA,
pero un pequeño rayo de luna revela una oreja redondeada. Sin mucho esfuerzo,
HATA abre la puerta.
Pero nada más entrar, una pequeña ráfaga cierra de golpe la puerta. HATA se
estremece. No puede dejar que la pillen. Por ello, decide echarse un hechizo de
Santuario, para poder pasar inadvertida... o al menos eso espera.
Silencio. No se escucha a nadie. La respiración de HATA apenas se nota.
"Espero que esto siga así", piensa HATA, extrañándose que nadie haya
bajado ante tal portazo.
Intenta con cuidado ir cogiendo unos pocos rubíes. Sabe que por cada uno le
pueden dar como mínimo cuatrocientas coronas en el mercado, así que no duda en
coger un puñado. Con serenidad, se va a lo que realmente buscaba: la espada
corta de 5500 coronas.
De repente, unos pasos. HATA se vuelve, pero no ve nada. El temor empieza a
crecer en su corazón.
Otro paso. La juglar no sabe por dónde pueden venir esos pasos que están
haciendo que tenga más y más miedo de lo que pueda haber allí. ¿Qué clase de
sistema de seguridad podría utilizar un joyero para proteger sus maravillas de
ladrones?
Por unos minutos no se oyen pasos. HATA, aliviada, se acerca a la espada cada
vez más. Pero al acercarse, vuelve a oír pasos. Se queda quieta. Otra vez
vuelve el silencio. Extrañada, HATA coge disimuladamente la espada y su vaina.
Pone la espada en la vaina con cuidado y se la cuelga en el cinto, a la vez que
se acerca a la puerta.
Más pasos. HATA está indecisa. Es como si alguien jugara con ella, como si
quisieran divertirse antes de pillarla.
"¡Menudo cachondeo hay aquí!", piensa HATA. No se vuelven a oír
pasos. Parece que al fin podrá irse tranquila. Pero en ese momento, es golpeada
en la cabeza y cae inconsciente al suelo.
El hechizo se disipa. La juglar ha quedado a los pies de alguien. Este alguien
coge la espada corta y las joyas que ha robado HATA y las pone en su sitio.
Levanta a la muchacha y se la lleva hacia dentro.
Por sus ropas, el sujeto es un ninja. Ha golpeado a HATA con la vaina de una
de sus ninja-to. Se sabe, ya que ésta tiene un poco de sangre. Una pequeña
herida ha quedado abierta en la cabeza de la juglar. No es grave, unos
prácticos remedios caseros muy básicos podrán curar la herida sin mayores
secuelas.
- Otra noche más en la aburrida vida de RODEAD SIRVENTÉS - dice el ninja, como
si hablara con HATA.
Es ya muy tarde y nadie en la posada sabe dónde puede haberse metido la juglar.
- HATA se está demorando mucho - comenta ZHOVEN -, no me gusta eso, ya
debería haber vuelto. ¿Por qué no vamos a buscarla? Además, ya se ha puesto la
ciudad en toque de queda, así que creo saber qué está haciendo.
" Hoy la vi mirando una espada y realmente la quería, así que la tienda
que vimos en el centro de la ciudad, la de las joyas y todo eso, puede ser un
buen lugar para empezar. ¿Quién me acompaña?
AKASHA se acerca a ZHOVEN:
- Sí, llevo un rato preocupándome por ella, ¡por poco se mete en líos en
Zoroaster y espero que no haga lo mismo aquí! Bueno, vamos a buscarla a donde
dices, ¿no? - acto seguido, se calla y no vuelve a hablar; sólo quiere buscar a
HATA.
- Esperad un momento - interrumpe DEED -. Recordad que acaban de dar el toque
de queda hace poco más de dos minutos.
- Pero bueno, ¿cómo que toque de queda? - dice EMERALDAS -. Nunca me han
gustado las prisas, me acabo esta jarra y me voy al rescate de HATA. Toque de
queda, ¡qué gente más extraña...!
- Debes saber que nos detendrán si nos pillan, porque... - continúa DEEDLIT.
- Si quieren hacerlo, que lo hagan - responde NATHAN, quien había estado
bastante callado todo el tiempo. Todos miran al semielfo -. En el grupo, todos
somos igual de importantes, joven DEEDLIT. Si alguien se pierde, debemos
buscarlo; piénsalo de esta forma: ¿qué querrías que hiciésemos si tú fueses la
que se ha perdido en la ciudad? Desearías con todas tus ganas que nos
saltáramos el toque de queda y fuésemos a buscarte.
" Si esa chica se ha metido en problemas, será culpa suya. Pero como os
preocupa tanto, como ya he dicho, lo mejor es ir a buscarla. Un consejo:
algunos deberíamos quedarnos aquí, a esperar al resto, quienes irán a buscar a
HATA. Sólo os pido - y se pone muy serio - que seáis rápidos y no os dejéis
descubrir. Si os descubren, ya sabremos los demás qué hacer...
Silencio. AKASHA deja su kamatari a SHIRÔ y se va hacia la puerta junto a
ZHOVEN y EMERALDAS, pero se vuelve para mirar a NATHAN.
- Buena idea eso de que algunos se queden, por si nosotros fallamos - dice la
semielfa -. Pero recuerde que tiene ante usted a la líder de un clan ninja, así
que no debe preocuparse tanto por mí y mis compañeros. No nos pillarán - guiña
un ojo a NATHAN y se va con sus compañeros hacia fuera.
- Bueno... - dice DEED -. La verdad es que quiero ir de aventuras y jugarme un
ratillo el pescuezo... Y lo que me has dicho, maesse, pues... ¡Que sí, que me
animo yo también! - y corriendo hacia la puerta, se despide de todos. NATHAN
sonríe.
- Yo también voy, que para eso soy su... guardaespaldas personal - dice SHIRÔ,
dándole la kamatari de AKASHA a NATHAN y marchándose con los demás.
El aniquilador intenta también irse, pero todos intentan retenerlo, y con
éxito. Después de calmarlo, ven al posadero, quien vuelve a entrar en la
estancia tras ir al baño.
- Esto... ¿no eran ustedes más personas? - pregunta intrigado el posadero -. Sé
que han subido tres personas, pero... ¿no eran ustedes en total, contando con
los que han subido, trece?
- Los que no están aquí han subido a sus cuartos - responde MAGNUS.
- ¿Sin las llaves? - el posadero sigue intrigado -. ¡Vaya despistados que están
hechos últimamente los aventureros...! - y cogiendo cuatro llaves, se las da a
MAGNUS -. Déselas, señor, y dígales que si necesitan algo, me avisen. Buenas
noches.
Con cierta preocupación, todos los que están aún en la posada suben. El pobre posadero no sospecha de que seis de sus clientes podrían tener problemas con la justicia.
HATA despierta. Descubre que está sentada en una silla. Las muñecas y los
tobillos los tiene atados. Mira a su alrededor. Sigue aún en la tienda...
Siente un fuerte dolor en su cabeza. Se palpa un poco la zona donde le duele y
descubre que tiene una herida en la cabeza. Antes debía estar abierta, pero
nota que alguien la ha curado. Intenta mirar su espalda aprovechando que tras
ella hay un espejo. Un poco de sangre seca, por lo que la herida tampoco debía
ser de gran importancia.
Se da cuenta también de que no tiene sus armas, ni tampoco las joyas.
"¡Perfecto! Me pillaron", piensa HATA. "Ahora a saber qué van a
hacer conmigo..."
Alguien se acerca, pero no presta atención a la juglar. HATA se fija. Por sus ropas debe ser un ninja. Aunque lleva la cara tapada, nota que sus rasgos lo definen como un humano, y bastante joven. "Dudo que tenga los veinte", piensa HATA. "Éste debe ser el tipo que me ha pillado. ¡No sabía que se podían contratar ninjas para vigilar tiendas! Desde luego, ¡el mundo es toda una caja de sorpresas!"
HATA se gira hacia aquél que le ha capturado:
- Me has atrapado, te debes sentir feliz de haber atrapado otra ladronzuela,
¿verdad? Si fuese mi profesión, no dudes que lo haría mejor... ¿No dirás nada?
Supongo que pronto iré a un calabozo, por lo que no vale la pena conversar
mucho... ¿o sí?
El ninja no dice nada.
- Oye, mira, si voy a perder con esto, al menos platiquemos un rato... ¿Qué
puedes perder tú ? No tengo nada conmigo, estoy desarmada. Y sabes que no tengo
por dónde huir... ¿Quién eres? ¿Por qué alguien como tú se desperdicia cuidando
estas baratijas? - pero sabe que la espada que anhelaba no es tan 'baratija'.
El ninja se vuelve y la observa. Vuelve otra vez a lo suyo, pero le
responde:
- Mira, si crees que lo hago por el dinero, te equivocas... Es más, ¿para qué
quiere un ninja dinero? Créeme, esto lo hago por mantener el orden. Y si te interesa
mi nombre, soy RODEAD SIRVENTÉS. Y ya está. Espero que estés contenta...
" No quiero discutir, ¿sabes? - silencio -. Además, quedan unas seis horas
hasta que salga el sol, así que te aconsejaría que durmieras - se vuelve hacia
HATA -. Tengo seis horas para decidir qué hacer contigo...
HATA suspira.
- Si tuviese algunas monedas más podría comprar un arma para defenderme, una
más decente y evitarme estos líos...
- Deberías haber pensado en ello, chica - responde RODEAD -, y así te hubieses
ahorrado todo este circo...
Y en ese momento, oye un ruido en la joyería. Un portazo.
- ¿Más ladrones? ¡Mierda! - RODEAD mira a HATA -. Espera, por favor, ahora
vengo - y tan pronto como lo dice, se introduce en las sombras de la oscuridad
de la joyería, oculto para los ojos de HATA.
- Tiene su gracia, ¿eh? - dice ZHOVEN -. ¿Quién iba a imaginar que el viento
cerraría tan a lo bestia la puerta.?
- ¡Podrías tener más cuidado, hijo! - responde SHIRÔ -. Ya que hemos conseguido
burlar la vigilancia, y eso que es difícil siendo tantos como somos, y después
de que AKASHA consiguera abrir la puerta con esa ganzúa que tenía, no vayas tú
a echarlo abaj...
- Sssssshhhh... Silencio, ¿o queréis que nos descubran? - comenta AKASHA en voz
baja, acabando con la conversación de sus compañeros.
Silencio absoluto. No se oye absolutamente nada.
Los cinco están muy quietos, en la oscuridad de la tienda. Ni el brillo de las
farolas de aceite, allá fuera, puede entrar a través de las ventanas e iluminar
la estancia. Pero a AKASHA no le es necesario para poder saber que alguien se
acerca rápidamente y muy en silencio hacia ellos.
Con una gran rapidez, AKASHA da una patada a aquél que se le está acercando.
Se oye una espada caer. La ninja se tira sobre su objetivo y saca una de sus
ninja-to.
- ¡Maldito, ¿dónde está HATA?! - pregunta furiosa AKASHA.
DEEDLIT encuentra una pequeña lámpara de aceite con una caja de cerillas.
Rápidamente, la enciende, poniendo, su mano frente a la luz, para que no delate
su presencia a los guardias, allá fuera.
- ¡Espera, AKASHA, debemos saber quién es! - dice DEED - ¿Y si es HATA?
Pero al acercar la luz, se ve perfectamente que no es la juglar. Es un
ninja.
AKASHA observa si tiene símbolos que identifiquen el clan del ninja. Al final,
encuentra lo que parece ser una especie de símbolo de un oni (como
se conoce en el Oriente a los demonios y más que nada a los ogros).
- Vaya, vaya, así que eres del clan Urusei, de Hellside, ¿no? - pregunta
AKASHA.
- De qué clan sea no es de tu incumbencia, mujer - responde el ninja -. ¿Tú
quién eres?
- Soy YURI YOSHIZUKI, líder de los ninjas Yojimbo de Malkadian - responde la
semielfa -. Y ellos son mis compañeros EMERALDAS, ZHOVEN, DEEDLIT y SHIRÔ.
- ¿Yoshizuki? - pregunta el ninja -. ¿Acaso eres familiar de Yahiko Yoshizuki?
¿Y qué ha pasado con él? ¿No era Yahiko el sensei...?
- Es pasto de los gusanos - responde EMERALDAS -. Y ahora, nos vas a decir,
marinero de agua dulce, dónde está nuestra amiga la barda o te haré pasar por
la plancha desde lo más alto de una torre... Y estoy siendo buena contigo,
porque morir por las dentelladas de varios tiburones es peor que estamparse
contra el suelo desde más de quince metros de altura.
AKASHA ayuda al ninja a
levantarse, no le da miedo que tenga armas o que intente atacarle.
- Soy la hija de Yahiko Yoshizuki – responde al fin AKASHA -, y tengo
documentos que lo demuestran. ¿Cuál es tu nombre? Bueno, antes de nada, debes
saber que no hemos venido aquí a robar, sólo hemos venido a buscar a una
compañera nuestra que tememos hayan apresado aquí dentro, si puedes
ayudarnos...
El ninja observa a AKASHA.
- Me alegra saber que vuestras intenciones no son motivo de lucha... al menos
por ahora. Yo soy RODEAD SIRVENTÉS y he sido yo quien ha atrapado a quien decís
que es vuestra compañera. Os llevaré hasta ella y luego hablaremos de todo
esto.
El quinteto sigue a SIRVENTÉS hasta el piso de arriba. AKASHA no se fía mucho
del ninja y mantiene su mano cerca de la ninja-to.
Y sin que nadie se dé cuenta, ZHOVEN se acerca hacia donde está la espada. El
ninja la ha devuelto a su sitio. Con disimulo, la coge y la guarda entre los
pliegues de su ropa, para seguir luego a los demás.
HATA oye pasos. No sabe qué puede estar pasando, pero algo ha pasado después
del escándalo. ¿Habría pillado el tal RODEAD a otro ladrón?
Intenta gritar, para ver si alguien puede socorrerla, pero recuerda que hay
toque de queda y el ruido podría delatar su presencia y adelantar las funestas
consecuencias de su robo fallido. Así que decide esperar.
Y se sorprende mucho de ver a sus compañeros subir por las escaleras junto a
RODEAD. HATA mira enfadada a ZHOVEN.
- ¡Eres un idiota, ZHOVEN! – le dice la juglar -. ¡Con ese escándalo podrías
haber despertado a los muertos! ¡Con este toque de queda podrían habernos
pillado a todos y los Dioses sabrán que...!
- Calla, mujer, calla – intenta razonar ZHOVEN -. No deberías alterarte, porque
si no te tranquilizas entonces es cuando nos van a empapelar a todos, así que
calma esos nervios.
- ¡Me calmaré en cuanto estas malditas cuerdas dejen de apretarme las muñecas y
los tobillos...! – vuelve a gritar HATA.
- ¡Calla! – le dice AKASHA tapándole la boca -. Luego te cantaré las cuarenta. Se oyen pasos desde la calle...
DEEDLIT apaga la lámpara. Se quedan todos en silencio. Oyen unos pasos que se van acercando y murmullos. Se detienen un instante. Se oye cómo uno de los interlocutores comenta que le ha parecido ver una luz en la casa, pero el otro le comenta que debe ser el sueño que le produce visiones, ya que él no ha visto nada. Terminada su conversación, los guardias siguen su camino.
- Un poco más y nos pillan – dice SHIRÔ.
- Bueno, HATA, ¿te parece bonito lo que has hecho? – pregunta AKASHA.
- La verdad es que... – intenta responder HATA.
- ¡Es una pregunta retórica! – interrumpe la semielfa -. Escucha, ya nos ibas a
meter en líos en Zoroaster cuando empezaste a hurgar en los bolsillos de la
gente. ¿Qué te pasa? Eres peor que una urraca, ves algo brillante y de valor y
te lo tienes que quedar tú, sea como sea, y cuanto menos dinero gastes mejor.
- Espera, espera – dice RODEAD -. ¿Dices que esta juglar ya tiene antecedentes?
- No exactamente – contesta HATA -. Simplemente soy una barda y como tal debo
vivir como sea.
- Pero los bardos no atracan joyerías, chata – replica ZHOVEN.
RODEAD mira a los aventureros. Parecen preocupados, demasiado preocupados.
Nota en ellos como si tuvieran prisa, como si tuvieran que volver rápidamente a
algún sitio, tal vez su posada. Pero nota que hay algo más en ellos. Lo que no
sabe SIRVENTÉS es que lo que quieren los aventureros es llegar cuanto antes a
Solderai y prepararse para la lucha contra ARGOH y sus súbditos.
- Perdón... YURI, si no te importa que te llame así... – dice RODEAD -. Parece
que tenéis otros asuntos que os urgen, así que voy a ser clemente y dejaré a la
juglar irse... a condición de que yo me una a vosotros.
- ¿Pero a ti no te gustaba estar aquí? – pregunta HATA.
- No te he dicho que me guste – responde RODEAD -, simplemente me gusta
mantener el orden y por eso empecé a trabajar aquí de vigilante. Pero viendo
que al fin puedo ir de aventuras, pues mira, prefiero ir de un lado a otro en
busca de orcos que matar en vez de estar aquí, aburrido y viendo que el único
ladrón, mejor dicho ladrona, que he pillado al final me hará dejar este sitio.
Con la ninja-to que le queda corta las cuerdas de HATA.
- Por supuesto que puedes venir con
nosotros, vamos, yo opino que sí. ¿Y vosotros?
Todos asienten.
- Bueno, veo que después de todo
podrías sernos de ayuda – dice al fin ZHOVEN -. Perdona si no lo he dicho
antes, soy ZHOVEN, uno de los que la gente llama ninja, del clan Rengoku para
ser exactos... Aunque no suelo usar mis habilidades, ciertamente. Creo que
mientras no te dé por golpearnos para "mantener el orden" no hay
problema en que te nos unas.
- Se nota que vosotros dos sois
verdaderos ninjas por vuestra sabiduría – dice RODEAD, contento de estar en el
grupo -. Gracias por aceptarme en vuestro grupo. Ahora sólo quiero saber cuál
es vuestra causa para que haya una gran cantidad de gente reunida, porque he
visto a unos 5, ¿no?, y con la juglar sois seis... Después de irnos sin
levantar sospechas, podríais decirme todo sobre lo que tengáis en mente, ¿no?
” Espero que os guste mi ayuda para
vencer las fuerzas del mal y mantener el bien y el orden – y al decirlo, va con
los demás escaleras abajo.
RODEAD no se siente mal por dejar su
puesto. Es más, se alegra, y mucho, de poder irse de allí y al fin conocer mundo de verdad. En su mente aún sigue
reciente la destrucción de todo lo que él quería a manos de los orcos. Tiene un
gran odio a las razas goblinoides, sobretodo tras aquél terrible suceso.
Volviendo al presente, RODEAD recoge su ninja-to y se marcha con los demás. Los
conduce hasta una puerta trasera que da justamente a un pequeño callejón
oscuro. Es precisamente la salida que él toma cuando termina su jornada de
trabajo.
RODEAD sabe que nadie conoce su existencia en la ciudad, salvo el propietario
de la joyería y su hija. Así que si ha conseguido mantenerse oculto durante la
mañana, tampoco será descubierto por la noche... o eso piensa.
Aprovechando que los guardias pasaron hace relativamente poco, los siete
compañeros consiguen recorrer sin riesgo alguno una larga distancia, hasta
encontrarse con que una luz va avanzando desde una calle próxima. Todos se
esconden en un callejón, esperando a que la luz pase. Silencio.
Dos guardias soldevíes pasan, llevando uno de ellos una pequeña lámpara. Cuando
están lo suficientemente lejos, los aventureros retoman la marcha.
La verdad es que se está haciendo todo más fácil de lo que se prevé. Mientras
nadie haga movimientos bruscos no pasará nada.
La posada queda a unos pocos minutos. Las puertas están cerradas, así que el problema añadido al de pasar desapercibidos se le une el de entrar en la posada cuando ésta está cerrada. Además, ¿qué pasará con RODEAD, ya que no él no tiene habitación alguna y la gente puede sospechar?
- Pues como no tengo habitación y no
pienso quedarme fuera a pasar frío o a ser descubierto por los soldados – dice
RODEAD -, voy a buscar todas las habitaciones con vista al exterior a ver si
hay alguna vacía. Si la hay entraré con sigilo haciendo el menor ruido posible
y asegurándome de nuevo de que no hay nadie, quedándome a dormir, pero atento
por si aparece alguien y ocultarme.
” Por cierto, ¿a qué hora se levanta el
posadero? Lo digo porque si al final consigo dormir sin ser molestado me
despierto antes que él, pero si no lo sabéis pues me levanto antes del amanecer
por si acaso.
- Tal vez aprovechando las habilidades
de ninja y ladrona de AKASHA – comenta ZHOVEN -, que es quien tiene más
experiencia en esto de entrar en las casas sin hacer ruido, deberíamos intentar
abrir la puerta, aunque tal vez sea también tarea de AKASHA, y entrar lo más
suave que podamos. Si no encuentras una habitación libre, RODEAD, creo que
EMERALDAS no tendrá problemas en que la acompañe... aunque tal vez sí su
compañero, y muchos. Lo digo porque es un enano aniquilador psicópata. Un gran
tipo, pero no suele caerle bien la mayor parte de la gente... Aunque si hay
problemas con el enano, pues HATA, mientras lo apruebe, y yo te invitamos a
nuestra habitación. Eso sí, tendrías que apañártelas para dormir en el suelo,
porque a un servidor no le baja nadie de la cama.
- Yo propongo entrar por la ventana, ya que han dado el toque de queda... –
dice AKASHA -. Espero que alguno esté despierto para ayudarnos...
- Bueno, entonces vamos a decidirlo – interrumpe DEED -. Veremos si podemos
entrar por la ventana. El ‘maesse’ debe estar en su habitación... Espero,
porque si él ha aprobado nuestra acción estará más que dispuesto a ayudarnos.
Así que llamaré y...
- Déjalo dormir, chica, que aún no es su turno.
Todos se giran rápidamente, bastante asustados al oír esa voz. Delante de
ellos hay una figura, cuyo rostro oculta la oscuridad de la noche. Todos temen
que sea un guardia que los ha descubierto, pero la frase del extraño les hace
también dudar. DEED se arriesga a acercarse y se da cuenta de que el que les
había pegado el susto era LOTHAR.
- ¡Me cago en...! – DEEDLIT se contiene para no alertar a los guardias, por si
se acercan -. LOTHAR, ¿qué haces aquí?
- He abierto la puerta – dice LOTHAR -. El cerrojo está hecho polvo y no cierra
bien la puerta, así que ha sido fácil – se acerca a los demás y realiza un
breve saludo hacia AKASHA, quien responde con el mismo gesto.
LOTHAR mira al recién llegado. No le inspira confianza, aunque los ninjas nunca
se la inspiran, incluso desconfiaba de AKASHA antes de conocerla mejor. “Tiempo
al tiempo”, piensa el semielfo. Los conduce hasta la puerta y les invita a
pasar. RODEAD pasa a su lado. Aunque al pasar no le haya mirado, LOTHAR sabe
que cuando fue a saludar a AKASHA, el ninja se quedó fijamente mirándolo.
“Seguramente me ha valorado, como yo a él”, piensa LOTHAR. “Sería un gran
adversario, pero no estoy para conflictos innecesarios.”
Conducidos hacia el piso de arriba junto a LOTHAR, llegan al cuarto de éste.
Entran el semielfo y SHIRÔ, mientras los demás esperan fuera, en el pasillo.
MAGNUS está esperando en el cuarto, despierto. Está sentado en la cama y apoya
sus manos sobre su hacha rúnica, como si estuviese listo por si hay alguna
indeseable visita.
- Muy buenas, MAGNUS – saluda SHIRÔ.
- Ah, hola – responde el enano.
- Pero MAGNUS, ¿no acordamos que el primer turno era mío, el segundo de NATHAN
y ya te ocupabas del último? – dice LOTHAR, recordando que dejó al rúnico
durmiendo hace poco más de una hora -. ¿Qué haces despierto?
- Un presentimiento – responde MAGNUS -. Bueno, parece que han vuelto todos,
¿no?
- Y vienen con un invitado – contesta LOTHAR -. Es...
- Un ninja, sí – interrumpe MAGNUS -. Bien, os daré las llaves y ya podréis ir
a dormir. Mañana partimos hacia Summon, así que nos debemos despertar sobre las
siete de la mañana. El carruaje sale a las ocho y media, suficiente tiempo, así
que no quiero que nadie se quede dormido, ¿vale? – sonríe y le da las llaves a
SHIRÔ -. Buenas noches.
LOTHAR y SHIRÔ salen de la habitación. LOTHAR y SHIRÔ se han quedado
extrañados: el enano no ha visto a RODEAD pero ya sabe quién es. No se lo
explican.
- Bueno, RODEAD – dice EMERALDAS -
puedes estar en la habitación que comparto con el aniquilador. Y no te
preocupes por la cama, yo no pienso dormir en ella, me quedaré fuera en el pasillo
y me beberé una botella de ron que he dejado en la habitación. Decidme rara,
pero en la habitación no me quedo. Alguien tiene que velar por vuestro sueño...
hasta que me quede dormida – y guiña un ojo a sus compañeros.
Después de desearse las buenas noches y tras acompañar a RODEAD hasta su cuarto
para coger también el ron, EMERALDAS se queda sentada en una silla del pasillo,
mientras mira su botella.
- Por los viejos tiempos – dice la pirata, tras lo cual toma un buen buche de
ron.
Pasa un buen rato. HATA, quien aún no tiene el pijama puesto, sale de su
cuarto. Parece que no puede conciliar el sueño.
- He extrañado últimamente a mi hermano
– se dice a sí misma en voz baja -, y pienso en escribirle algo y enviarlo con
urgencia mañana antes de irnos... La idea misma me absorbe el pensamiento, es
normal que así no pueda dormir...
En ese momento, mira a EMERALDAS,
relajada y con su botella de ron apoyada sobre su muslo izquierdo.
- ¡Eh, EMERALDAS, presumida! – bromea
HATA -. Que no te emborraches tanto, ¿eh? No te preocupes... no seré muy buena
dialogando, pero todo sea para pasarlo bien... a ver si no te aburres de estar
conmigo, porque tengo ganas de hacerte compañía.
EMERALDAS mira a su compañera. Sonríe.
- ¡Ey HATA, que de emborracharme nada!
– replica con tono burlón la pirata -. Hace falta más de una botella para
tirarme de espaldas – sonríe de nuevo -. Para mí el ron es como el agua... Si
estás aburrida, pues estaré encantada de hablar contigo un rato y dejaré la
botella tranquila. ¡A tu salud! – y bebiendo de nuevo, deja la botella a un
lado.
HATA ve cómo EMERALDAS da otro trago
a la botella de ron que lleva consigo. “¡Siffrit sabe qué le gustará tomar a
esa mujer!”, piensa HATA. “Bueno, la verdad es que poco sé de ella y del resto,
ya que no hemos cruzado muchas palabras, a pesar de estar en el mismo grupo e
ir en el mismo carruaje encima...”
Se acerca con confianza a la semielfa y se tumba en el piso, recargada en la
pared, se quita parte de la ropa, para poder estar más cómoda de noche, quedándose
sólo con una camisa de manga larga, y se tapa con el resto de sus ropas.
- Oye... que tú siempre andas en ese
plan de... tú sabes... tan agresiva – comenta HATA - ¡No te ofendas, pues ya no
sé ni qué pensar...! ¿Cómo fue que te uniste a este grupo? Yo realmente no
tengo mejores cosas que hacer, hasta ahora, pero... ¿qué me dices de ti? ¿Qué
buscas conseguir enredándote en tantos viajes y peligros?
Se queda pensativa un momento...
– Sabes – continúa HATA -, después de
todo aun no os he agradecido que me hayáis ido a buscar... es algo que aprecio
mucho de vosotros – su tono muestra cierta tristeza, como si esperara que
pasara la noche tan rápido como lo hacen las nubes del cielo.
EMERALDAS mira a su interlocutora.
- ¿Agresiva? – pregunta -. Bueno, la
verdad es que la vida que tenido me ha enseñado a ser así. Verás, los únicos
amigos que me quedan sois vosotros, toda la gente que yo quería... Para ellos
soy sólo un fantasma, algo del pasado – coge la botella y toma otro trago. Mira
la cara de HATA, dándose cuenta de la pena que inunda a la juglar -. Bueno, no
es hora de tristezas. Si quieres que te lo diga, me uní a este grupo porque
quería dejar la piratería durante una temporada, aunque hay veces que añoro
mucho el mar, es lo más preciado que tengo en estos momentos. Me encuentro muy
a gusto con vosotros y por ahora me quedaré y os ayudaré en lo que pueda – le
acerca la botella a HATA -. ¿Un trago? Es ron...
” Ah, y no hay de qué. Para eso están los amigos.
HATA sonríe.
- Oye, mira – dice la juglar -, pues sí
acepto el trago... Reconozco que beber es un vicio... - se ha contagiado del
espíritu impetuoso de EMERALDAS y ahora está mucho mejor.
A LA MAÑANA SIGUIENTE...
- Huth y Rowen Desta, en Drall.
Espero que llegue pronto – dice HATA a un mensajero a caballo, entregándole una
carta. El jinete comprueba las provisiones rápidamente y se marcha a gran
velocidad.
” Espero que estén bien”, piensa HATA, mientras se dirige hacia donde les
espera el carruaje. Se asegura de que lo que ha comprado, todo tipo de
herramientas para afilar su espada, unas agujas e hilo y algo más de tinta y
papel, para que no se le acaben.
Dentro de cinco minutos, los aventureros partirán hacia Summon y, después, a Solderai, donde la verdadera lucha contra el Caos comenzará...
SUMMON, 4 de agosto del año 3287 después de la Gran Guerra
- Ahora que me acuerdo, me debes
unas cuantas monedas, KENSOU – dice AKASHA, mientras la ciudad está cada vez
más cerca -. Pero bueno, me puedes devolver el dinero en cuanto ARGOH sea
historia... de nuevo.
- El dinero y las cosas materiales son
algo nimio comparado con lo que el destino a elegido para nosotros – responde
KENSOU -, pero que sepas que cuando pueda te lo devolveré con intereses si
quieres, porque ahora parece que las cosas no pueden sino mejorar con mi
entrenamiento – sonríe -. Y sé que ARGOH me tiene especial cariño, mutuo debo
añadir, y no puedo dormirme en los laureles.
Al fin, Summon. La ciudad acoge a la nueva caravana. Ésta volverá a partir al día siguiente, para finalizar el trayecto que comunica Zoroaster con Solderai.
Tras grandes esfuerzos y duros
entrenamientos, al final KENSOU ha conseguido canalizar su energía de manera
controlada y un filo de ésta recubre su brazo, un pequeño pico sobresale.
- ¡Ya conseguí la Psycho Sword!
PHILEASS
me mira. Sonríe y dice:
- Ya sabía yo que las enseñanzas de CHING no cayeron en saco roto contigo.
CHING vio algo en ti y aunque su muerte interrumpiera tu entrenamiento, yo
maduraré la fruta que se ha puesto ante mí.
- Muchas gracias - responde - pero aquellos Psycho Soldiers de Zoroaster
dijeron que esto podría hacerlo cualquiera...
- Pero... no cualquiera podría conseguirlo en tan poco tiempo - dice ATHENA
interrumpiendo a KENSOU.
KENSOU se queda embobado ante sus palabras, y PHILEASS, al darse cuenta,
continúa diciendo :
- Venga, sigamos no puedes dormirte en los laureles. Necesitas dominar tu
energía para crear la autentica Great Psycho Sword – y los tres se dirigen
hacia las afueras.
Mientras RODEAD, ZHOVEN y algunos más van de compras.
Por su parte, EMERALDAS y HATA, tras comprar unas cuantas frutas, dan
vueltas por la ciudad.
- Se supone que vamos camino a Solderai, ¿no? – comenta HATA a su compañera -.
¿Cuánto tiempo hemos de pasar en este
sitio? Tal vez mañana volvamos, pero no sé... – y se queda mirando a su
alrededor -. Mira, aquí no se ve tanta gente como en otros lados y eso que han
abierto los comercios muy temprano. ¿Buscas algo en particular por estos lares?
Tal vez te acompañe o tal vez me ponga a cantar un rato, en busca de dinerito...
- Bueno, la verdad es que no tengo nada
que comprarme, sólo quiero pasar un poco el rato. Si quieres ir a cantar a ver
si te dan algunas monedillas, te acompaño, cantaría contigo, pero tengo muy mal
oído, se me da mejor recitar... – y le guiña un ojo.
HATA, acompañada por EMERALDAS, llega a la plaza principal, abarrotada de
gente. HATA coge su arpa.
- Damas y caballeros de este hermoso
lugar, por favor, atiendan la llamada de esta viajera que tan sólo desea
deleitar sus oídos con un par de canciones... y si gustan en obsequiarme con
unas monedas, aceptaré con gratitud su bondad...
Así, HATA empieza a tocar su arpa y recitar algunos versos. La suave y melódica
voz de la juglar emociona al público, quien empieza ya a dar sus primeras
monedas. Cuando termina de recitar, observa que en su pañuelo hay casi 270
coronas.
- Y ahora – dice HATA, pensando en ganar aún más -, la segunda canción.
De nuevo, HATA se pone a recitar. Con el mismo tono que antes, consigue
emocionar al público...
Pero para desgracia de la juglar, un gato que estaba corriendo, huyendo con
un pescado, se le hecha encima y estropea su canción.
- ¡Maldito gato! ¡¡Fuera, vete, que me vas a arruinar el espectáculo!! – HATA
intenta echar al gato, hasta que al fin lo consigue. O mejor dicho, lo consigue
el tipo que perseguía al minino, un vendedor de pescados procedentes de
Derrium. El orondo vendedor persigue al gato y, en el camino, tira todas las
frutas que HATA había comprado, sin que EMERALDAS pueda evitarlo.
El público observa la escena. Todos ríen.
- ¡Vaya, vaya! – exclama uno -. ¿Quién iba a pensar que después de una bonita
canción vendría un número cómico?
- Ha estado muy bien, sí señor – dice otro.
Al final, HATA consigue mil coronas. EMERALDAS va recogiendo la fruta que se
ha caído.
- ¿Sabes? - dice la pirata -, al menos todo acabó bien - se pone a mirar a su
alrededor -. ¿Por dónde debe andar ese gato? Verás, es que tengo una cierta
debilidad por los gatos, me encantan ¿sabes? En cada barco que he ido siempre
había alguno para comerse las posibles ratas, por eso me gustan, porque me
recuerdan a cuando navegaba. Creo que voy a ver si lo encuentro y le daré algo
de comer. ¿Vienes o vas a cantar algo más?
” Mishi mishiii... A ver si lo
encuentro...
- Bueno, pues vayamos al gato loco ese que me ha arruinado la canción. A lo
mejor y encontramos otro compañero, porque es que por cada nueva ciudad que
visitamos se nos une alguien. En Zoroaster fue esa Psycho Soldier, ATHENA; y en
Khan fue RODEAD. A este paso vamos a organizar un ejército y haremos cacerías
masivas de orcos y trolls - y ambas, riendo, buscan al pequeño gato.
MIENTRAS TANTO
AKASHA está confusa. No sabe qué le ocurre,
no reconoce este sentimiento.
Se acerca LOTHAR, de repente a la
semielfa le empieza a doler la cabeza, ve muchas cosas a su alrededor, ve
sangre y, de repente, mira la espada de LOTHAR, Nerea. AKASHA siente unos
grandes deseos de cogerla e irse corriendo... incluso mataría a LOTHAR si es
necesario... El deseo de sangre la inunda, todo para ella está oscuro. Así que
abre los ojos y vuelve a la realidad y mira a LOTHAR. Se aleja de él lo más
rápido posible ,como huyendo de él. De nuevo, llora.
AL DÍA SIGUIENTE
Nuestros aventureros vuelven a partir hacia su
destino. Esta vez tendrán que esperar hasta más o menos entre el 9 y el 11 de
agosto hasta llegar a su destino: Solderai.
Por el momento, la marcha en la carreta es tranquila. PHILEASS va explicando a
KENSOU y ATHENA diversos conocimientos de los Psycho Soldiers, HATA está
arreglando una camiseta del aniquilador mientras éste está durmiendo
pacíficamente (raro en él, ya que por lo normal ronca, y mucho); DEEDLIT,
MAGNUS, NATHAN y SHIRÔ observan tranquilos el paisaje, mientras RODEAD y ZHOVEN
intercambian algunos conocimientos sobre sus clanes, ya que Rengoku y Urusei
están en la actualidad aliados. AKASHA, LOTHAR y EMERALDAS, esta última
mientras acaricia al gato del día anterior, se encuentran jugando a las cartas.
- Hay algo extraño en todo esto – dice MAGNUS. Parece que sabe que no van a
marchar las cosas bien en el viaje -. ¿No os habéis dado cuenta de que hemos
salido del camino principal? Dicen que fuera de él se encuentra una zona llena
de yuan-ti y de algunos asaltadores. No sé tampoco por qué esta caravana va sin
escolta, porque aunque fuésemos por el camino principal, las posibilidades de
ser asaltados siguen siendo las mismas...
El
rúnico se acerca hacia el carretero. Lo observa. Está extrañado, no sabe ni por
qué el carretero lleva una capucha cuando nunca la ha tenido puesta. Lo de
salirse del camino aún le escama. Se concentra. En pocos segundos, se acerca
más al carretero y saca su hacha. Amenaza al hombre poniéndosela en el cuello.
Los demás se quedan asombrados.
- ¡MAGNUS! – grita DEEDLIT -. ¿Estás loco o qué? ¿Qué te ha hecho el carretero
para que te pongas así?
- Callad. Este maldito es un espía de los Ripstein. Tienen por aquí a unos
cuantos mercenarios esperándonos, además de haber contratado a yuan-ti y
hombres-lagarto de la zona. Parece que se han enterado de la muerte del
félido... La pregunta es... ¿quién?
- Y... ¿có... cómo sabes eso? – DEEDLIT se queda intrigada.
- La mente de este hombre es un libro abierto – responde MAGNUS -. Sólo los
Señores Rúnicos tenemos esta facultad... una facultad cuyo secreto no puede ser
revelado – y se vuelve hacia el carretero -. Y ahora vas a seguir el camino
principal... ¡Venga, o mi hacha degustará tu sangre!
Pero
el carretero no piensa cambiar de dirección y continúa. La carreta acelera y
MAGNUS pierde el equilibrio, cayendo al suelo.
- ¡Estúpido enano, te arrepentirás de habernos desafiado! – dice el carretero,
quien decide al final saltar del carro, con éste corriendo sin control.
El carretero cae al suelo, rodando. Cuando para de rodar, se levanta y observa el carro alejarse. Ríe.
El
carro continúa. Está sin control, nadie lo lleva y como aceleren más puede que
incluso la carreta vuelque con tropezar con alguna piedra. Así que hay que
actuar rápido.
- En fin... apenas sé de estas cosas, pero... ¡ahí voy! – y SHIRÔ, decidido, se
adelanta hacia el asiento del carretero. Afortunadamente, las riendas están
cerca de él y las agarra. Va tirando de ellas y los caballos van reduciendo la
marcha. Al final, se paran, en medio de una llanura.
Es un prado, aunque tiene algunas calvas. La carreta ha sido detenida con el
tiempo muy ajustado, pero al menos no ha habido ningún accidente.
-
Ese maldito – dice LOTHAR -. Como encuentre a otro os aseguro que... que...
- Calma, no pasa nada – dice PHILEASS -. Al menos MAGNUS ha averiguado sus
planes gracias a... ¿sus habilidades como Señor Rúnico? Bueno, es igual, de
todas formas no podemos preocuparnos.
- Además, no hay problemas sobre quién llevará el carro – dice NATHAN -. Yo me
ocuparé, no hay de qué preocuparse.
- Muy bien, todo solucionado – responde PHILEASS -. Ahora volvamos al camino
principal si no queremos tener problemas...
Pero el anciano se sorprende de repente.
Detecta gran cantidad de oscuridad a su alrededor. Avaricia, sed de sangre...
Mira al aniquilador, pero éste sólo hace unos minutos que se ha levantado
debido a los últimos momentos del paseo y aun siendo tan irascible como es no
puede ser él quien tenga tanta maldad...
Mira hacia los alrededores del carro. De repente, observa figuras acercándose.
Son figuras serpentiformes, acompañadas por otras humanas.
- Creo que estamos cerca de la localización a la que nos quería llevar ese loco
– dice PHILEASS -. Se nos acercan... a ver... unos seis yuan-ti y cuatro
mercenarios. Son pocos, la verdad, tal vez esperarían a que fuésemos menos... o
sólo serán una avanzadilla.
- Da igual, nos vamos - dice NATHAN, cogiendo las riendas. Pero antes de que
intente hacer un movimiento, alguien corre y destroza una de las ruedas del
carro. El carromato se inclina hacia la derecha.
- Menos mal que hay una rueda de repuestooooo... – dice HATA, pero se cae al
perder el equilibrio. Se intenta incorporar de nuevo -. ¡Maldita sea, menudo
golpe! Menos mal que no me he roto nada...
- ¡¿Pero qué...?! – y mientras mantiene el equilibrio, ZHOVEN reconoce a quien
se ha cargado la rueda del carro: es ni más ni menos que el semiorco de la
taberna de Zoroaster -. Ese tipejo tuvo que ser el que dio el chivatazo a los
hombres de Ripstein.
El
semiorco se pone delante del carro con total serenidad. En su mano derecha
porta una espada bastarda de filo oscuro, mientras en la izquierda porta un
hacha de batalla. Mira a los aventureros.
- Entregadnos a LOTHAR y os dejaremos ir a los otros – dice el semiorco -. Pero
si queréis luchar, no me importa. Somos sólo once, pero somos superiores a
vosotros en combate. Aquí se acabó vuestro viaje... A menos que hagáis lo que
os he dicho: dadnos a LOTHAR y la Nerea y no moriréis... – y mientras lo dice,
el grupo que PHILEASS vio a lo lejos está más cerca, sólo a veinte metros del
carro...
- Esto demuestra que orcos y semiorcos nunca podrán protagonizar historias
donde sean los buenos – dice SHIRÔ.
KENSOU piensa: “Ganas tenía de probar mis
nuevos Psicopoderes, debo demostrar que estos días de entrenamiento no han sido
en vano”. Mira a sus compañeros:
- Chicos, creo que mientras se cambia la rueda podremos relajarnos un poco y
aliviar todas las tensiones acarreadas días atrás.
Y sigue pensando: “Debo mostrarle a ATHENA lo que he aprendido, quizá, sólo
quizá...
AKASHA
se tapa la cara, sólo deja que vean sus ojos y parte del pelo que cae por la
frente, coge la kamatari y les dice:
- Si tocáis a LOTHAR o la Nerea juro por lo que más quiero que os mataré.
Se pone en posición defensiva delante de LOTHAR.
Pero tiene una extraña sensación: sabe perfectamente cuándo esos mercenarios
fueron mandados a atacar y a recuperar la Nerea, pero no comprende por qué lo
sabe. “¡¡¡De todas formas a LOTHAR no le tocan!!!”, piensa, lista para la
lucha.
LOTHAR se pone al lado de la ladrona, y sonriendo le dice:
- Mejor luchar codo con codo, ¿no, AKASHA? - y saca a Nerea de su funda.
Mira al resto de compañeros que se ven emboscados y lamenta que por su culpa
tengan que verse perseguidos, máxime cuando aún LOTHAR no sabe muy bien los
hechos de su pasado. Sólo una imagen se le repite insistentemente: AKASHA
mirándole desde un trono.
Pero le da igual. Con AKASHA a su lado siente
que nada podrá vencerles, ésta es una batalla que no pueden perder.
Miro a las hordas de serpientes y exclama, sin reírse: - ¡Venid, futuros
bolsos, y probar mi frío acero!
- Los servidores del mal morirán entre mis
manos, sufrirán la muerte más lenta y dolorosa posible – dice muy cabreado
RODEAD, ya que le ha molestado mucho que hayan interrumpido su charla con
ZHOVEN. Se prepara para lanzar algunos shuriken. (después ataco con mi arma de
mano luchando cuerpo a cuerpo. Primero agresivamente y luego a la defensiva
hasta nuevos cambios)
EMERALDAS también está muy molesta.
- ¡¡Apartaos, panda de percebes podridos, prefiero morir ahogada que dejar a
uno de vosotros vivo!!- de repente, se gira y mira a su gato, cambiando
totalmente el rostro- Mort, quédate aquí, precioso- parece que la pirata sólo
se muestra dulce con su nuevo amigo. Se vuelve hacia los mercenarios y vuelve a
gritar: - ¡¡¡¡Largaos o luchad!!!!
- Ahhhh, culebritas y mercenarios,
excelentes, si nos salen unas lagartijitas que llamáis hombres-lagarto también
nos los cargamos – dice riendo ZHOVEN. Antes de empezar a prepararse le entrega
a HATA la espada que consiguió en Khan, la que tanto quería la juglar -. Ahí te
devuelvo el regalo de las ropas que estoy vistiendo – le comenta, señalando su
chaqueta de color café. Mira al aniquilador - ¡Por fin algo de diversión, mira
cómo se le quita la piel a una lombriz de esas para hacer un lindo par de
zapatos y algún que otro bolso, que venderemos cara su piel en la capital o
aquí en Summon, que está al lado!
- Espero impaciente... jejejejeje... – dice el aniquilador con su típica cara
llena de sadismo, sacando su hacha y su martillo. Finalmente, ZHOVEN saca la
espada que le robó al félido en Zoroaster, mostrándosela al semiorco.
- ¿Recuerdas esta espada? - y con la espada en su derecha y un guantelete en la
izquierda salta del carro y empieza a atacar. No lo duda y se acerca a los
yuan-ti.
“Jo, menuda caída
más tonta”, piensa HATA. Ve que los yuan-ti y los mercenarios están a pocos
metros de ellos. Mira a EMERALDAS y DEED, para ver su situación y centrarse.
Rápidamente, debido a la tensión que se respira, se echa su hechizo de
Santuario para evitar ser vista. Prepara su arco. “Pero tampoco voy a
desaprovechar mi nueva espada”, piensa, dejando la espada en el cinto. Desea
que no se le fastidie el hechizo, como ocurrió en Khan con el asunto de RODEAD.
Uno de los yuan-ti intenta atacar a LOTHAR,
pero AKASHA lo intenta echar, aunque no consigue herirle. LOTHAR intenta atacar
también al hombre-serpiente, pero las escuderas de la quimera evitan que le
ocasione daño alguno.
EMERALDAS salta del carro y arremete contra uno de los yuan-ti. ZHOVEN, animado
por la actitud de la pirata, se lanza también y hiere con su nueva espada a
otra serpiente.
Desde su invisibilidad, HATA lanza una flecha, que rebota en las escuderas de
un hombre serpiente. Rápidamente, prepara otra, mientras el aniquilador baja
del carro con sed de sangre. SHIRÔ decide ayudar a LOTHAR y AKASHA y con su
propia guadaña hiere gravemente al yuan-ti en el abdomen, momento que aprovecha
KENSOU para ejecutar sobre el monstruo una Psycho Sword, rematándolo.
RODEAD baja del carro y, sin ser visto, lanza
dos shuriken a un yuan-ti, el que hirió EMERALDAS . Aunque sólo uno ha dado,
RODEAD sigue oculto a los ojos del yuan-ti. LOTHAR salta del carro, aun a
riesgo de que lo capturen, vivo o muerto, y lucha contra ese yuan-ti, que está
intentando sacarse la estrella del hombro. El cazarrecompensas da un duro golpe
al monstruo. Rápidamente, NATHAN y ATHENA colaboran. Él con una bola de fuego y
ella con una Psycho Ball acaban con el rival de LOTHAR.
AKASHA intenta avanzar, pero un yuan-ti le interrumpe. Mira fijamente a la
bestia.
- ¡Apártate, bífido, o tu cabeza caerá al suelo! – dice la ladrona.
El yuan-ti ríe. AKASHA, sin contemplaciones y con asombrosa rapidez, decapita
al monstruo. La cabeza del yuan-ti cae a los pies de AKASHA.
- Te lo advertí – dice mirando la cabeza.
Continúa la lucha. El semiorco manda a sus
hombres y yuan-ti a la batalla. Uno de los yuan-ti hiere a SHIRÔ, pero la
quimera responde con su kamatari, destrozando las escuderas del yuan-ti. LOTHAR
se apresura para rematarlo con la Nerea.
- Ironías de la vida – dice LOTHAR -. Matado por lo que buscaba.
EMERALDAS ataca a un mercenario, pero éste se defiende bastante bien. HATA lo
observa y dispara al guerrero para facilitar el trabajo a su amiga. Acierta.
- Esto es cosa de HATA – dice EMERALDAS, mientras continúa su batalla
particular.
Al final, en un descuido del mercenario, EMERALDAS le clava el florete en el
corazón. El mercenario se queda anonadado, mientras siente cómo su vida se le va
escapando.
- Touché! – exclama EMERALDAS. Saca el florete del pecho enemigo y el
mercenario cae.
DEEDLIT intenta desesperadamente herir a los
dos yuan-ti que quedan, pero ve que sus armas no son lo suficientemente fuertes
para acabar con ellos.
- Ahora veréis, voy a hacer con vosotros serpientes fritas... ¡Bola de fuego! –
y lanza una tremenda bola de fuego, contra uno de los yuan-ti, haciendo que
arda intensamente. El monstruo intenta apagarse las llamas, pero no puede.
El otro yuan-ti intenta huir, pero se encuentra con KENSOU y ATHENA.
- ¿Vas a algún sitio? – pregunta ATHENA, con una sonrisa maliciosa.
El yuan-ti va a atacar, pero KENSOU se adelanta y le parte el cráneo con su
bô-maza.
- Esto... has sido un poco bruto, ¿no? – pregunta ATHENA -. Al menos podrías
haberme dejado a mí herirlo, aunque sólo fuese un poco.
- Err... bueno... pues sí... A ver... ¡Mira, ese que parece una antorcha, todo
tuyo! – KENSOU sonríe intentando quedar bien, pero ATHENA lo ve casi como un
intento de burla. De todas formas, se encoge de hombros y empieza a invocar
algún hechizo de Psycho Soldier.
DEED aprovecha que el yuan-ti está haciendo el tonto con el fuego para
arremeter contra él. Se le resbala la daga estática, pero la cimitarra hiere al
yuan-ti, que grita del dolor. Intenta golpear con la cola a la maga, pero de
repente una figura envuelta en llamas, parecida a un pájaro, choca contra él y
estalla. DEED cae hacia atrás y el yuan-ti muere en el impacto.
La elfa se levanta y mira a su izquierda. KENSOU está con cara de asombro y
ATHENA se seca el sudor.
- A... ATHE... ATHENA... ¿qué...
qué era eso? – pregunta KENSOU, sorprendido, casi tanto que apenas si puede
articular palabra.
- El Ataque del Fénix – responde ASAMIYA -. Pero para ello se debe conocer las
Phoenix Arrows. De todas formas, no creas que es tan potente, ha sido DEEDLIT
quien ha colaborado. Si el bicho no estuviese tocado de antes...
- Bueno, gracias – contesta DEED, alegre por saber que ha sido útil.
- ¿Se acabaron los yuan-ti? – pregunta
decepcionado ZHOVEN, algo decepcionado tanto por la poca resistencia enemiga
como por el hecho de no haber matado muchas “culebritas”.
- ¡Tranquilo, tranquilo, que aún quedan mercenarios! – dice el aniquilador,
despedazando a uno de ellos.
Los dos mercenarios que quedan, al ver la
masacre, huyen. El dinero no importa cuando un aniquilador está cerca.
- ¡¡Regresad, estúpidos cobardes!! ¡Volved aquí u os arranco el pellejo! –
grita el semiorco.
Pero de repente, uno de los mercenarios cae al suelo, con un shuriken en el
cuello. El semiorco se da cuenta de algo: la estrella venía de detrás de él.
Cuando intenta darse la vuelta, recibe una patada. Cae al suelo. RODEAD le pone
el pie sobre el pecho para que no se levante.
- Ahora, villano, vas a pagar por lo que has hecho... – y levanta su ninja-to,
apunto de clavársela a su enemigo. El semiorco se siente impotente y cierra los
ojos, esperando a que todo pase.
RODEAD baja la espada con rapidez y la para justo enfrente de la cara del
semiorco.
- Una cosa, ¿no creéis que nos serviría de mucho? – pregunta dudoso RODEAD -.
Perdonad, es que como sabéis soy nuevo en esto de las aventuras y...
- Eso era lo que te íbamos a decir – responde MAGNUS, quien junto a PHILEASS se
ha mantenido al margen de la lucha – cojamos a este infeliz e interroguémosle.
- En eso estaba pensando yo – comenta AKASHA -. No vale la pena matar a todo
Dios y después irnos sin tener ni idea de lo que ocurre...
Tras la lucha y después de defender a ATHENA,
aunque ya ha visto que no necesita ayuda y que incluso él debería ser defendido
por ella, KENSOU se fija en sus compañeros quitándoles la piel a los yuan-ti y
cogiendo las armas.
- La avaricia rompe el saco – dice KENSOU -, tenemos cosas más importantes para
este mundo que conseguir bienes materiales
- Tampoco tienes que ser tan estricto, chico – dice PHILEASS -. ¡Allá ellos! Tú
no te entrometas o lo pasarás muy mal.
ATHENA ríe. KENSOU se siente un poco ridículo, aunque parece que el maestro lo
ha dicho más bien aprobando lo que acaba de decir el joven que estar
regañándole.
ZHOVEN se acerca.
- Tengo malos presentimientos acerca de ARGOH – dice el guerrero -, sería mejor
armarnos bien antes de ir a enfrentarnos con él y además, un par de coronas no
le hacen daño a nadie, ¿no crees?
Le va a susurrar algo al oído, pero AKASHA se
acerca a KENSOU y se adelanta:
-Sí, las cosas materiales no tendrán valor, pero gracias a que te di dinero
tienes tu bô.
- Bueno, sí – dice KENSOU, en voz baja, para que ATHENA no le escuche -, pero al
fin y al cabo ya te dije que te lo devolvería, ¿no?
RODEAD, LOTHAR y ZHOVEN amontonan espadas bastardas y anchas, pieles de
yuan-ti, escuderas y unos cuantos cueros tachonados. Con el carro arreglado van
a volver a Summon. Pero antes de irse, LOTHAR se acerca al semiorco capturado,
quien está siendo vigilado por SHIRÔ y el aniquilador, este último pensando en
las mil y una maneras de escindir las distintas partes del cuerpo del
prisionero. LOTHAR se coloca delante el semiorco.
- Muy bien, escoria – dice LOTHAR -. Ahora me vas a decir cuáles son los planes
de los Ripstein y qué coño está pasando aquí.
- ¿Quieres saber la verdad? – dice el semiorco, decidido -. ¡Ya conoces la
verdad! ¡Queremos que devuelvas la Nerea a los Ripstein, estés vivo o muerto,
pero la Nerea fuera de tus manos!
PHILEASS se acerca.
- Te haces el duro, ¿eh? – dice PHILEASS -. Dime... ¿por qué todo esto Anthon?
Cuando todos oyen a PHILEASS, miran sorprendidos al anciano Psycho Soldier.
- Esa voz... – el semiorco se pone a pensar -. ¡Es usted, PHILEASS IEL-GAHEN,
uno de los viejos supervivientes de la orden Psycho Soldier! ¡Sí, me acuerdo de
usted... fue quien nos recibió a mí y al señorito Ripstein para que lo
ingresaran en la orden!
- ¿Se... señorito Ripstein? – ATHENA y KENSOU no saben qué decir: resulta que
el hijo del Señor Ripstein es ni más ni menos que un Psycho Soldier.
- No quise contarle esto a nadie... No quería que ATHENA y KENSOU se sintieran
mal por tener relación los Ripstein con los Psycho Soldiers... De hecho – y PHILEASS
se pone muy serio -, uno de los Psycho Soldiers de Zoroaster era ni más ni
menos que el primogénito de Ghal Ripstein, Nicholas.
ATHENA empieza a recordar: el líder de los cuatro Psycho Soldiers que iban con
ella en Zoroaster llamaba al más reservado del grupo, como hacían los otros,
Nick. Ahora sabe quién es.
- Fergus, el félido, y yo estábamos siguiendo a un grupo de cuatro Psycho
Soldiers que iban con el señorito Nicholas, para vigilarle... ¡Sí! Ahora
recuerdo que iba esa chica – y señala a ATHENA -. Sí... Pero... ¿a dónde fue el
seño...?
- Se fue directamente a Solderai, mientras Fergus estaba preparándose para su
muerte y tú te quedabas en la taberna con esos medianos – dice AKASHA,
enfadada. Lleva la cara destapada, aunque un extraño sentimiento le dice que no
debería haber dejado al descubierto su rostro.
- ¡Eh! No... espera... ¡no puede ser! – grita Anthon -. ¡Es LYSBEN-INGALA
DEGERJAIS!
- ¿De qué hablas, loco? – dice AKASHA -. No soy esa tal INGALA. Soy YURI
YOSHIZUKI... ¿o es que no me recuerdas de la taberna de Zoroaster?
- No debí haberme fijado... además, estaba prestando atención a lo que hacía
LOTHAR, me importaba muy poco lo que hicieseis tú y Fergus. Pero he de
reconocer que tu parecido con la señorita INGALA es asombroso... aunque tú no
eres tan pálida.
- Pero bueno – interrumpe KENSOU -, si tú sabes cómo es INGALA, ¿por qué el
félido no se pegó el mismo susto que tú ahora?
- Fergus no había visto en su maldita vida a la señorita INGALA; yo sí...
aunque cuando aún existía Degeria. Me acuerdo cuando el Señor Ghal iba a
Degeria nada más que para ver al Señor Degerjais, yo siempre le acompañaba...
era y soy su escudero... Aquellos fueron tiempos de paz entre ambas familias...
¡No lo de ahora, que ha vuelto a liarse todo!
” Escuchadme, yo hago esto sólo por la paz para ambas familias...
- Eso no parecía antes – dice DEED.
- Lo admito, lo admito... me puse hecho un fiera, ¡echadle la culpa al orco que
llevo dentro! Pero yo en ningún momento he querido este enfrentamiento... Me
veo... obligado a intervenir, a matar a aquellos que no quieran esa paz...
- Y esos aquellos – interrumpe LOTHAR -, ¿éramos todos nosotros?
- No ellos... ¡tú! – Anthon mira con furia a LOTHAR -. Si no hubieses robado la
Nerea no...
- Mira, yo sólo te he visto en la taberna de Zoroaster... soy amnésico, no
recuerdo nada anterior a cuando desperté desnudo con la Nerea... Lo digo de
verdad...
Anthon mira seriamente a LOTHAR. Mueve la
cabeza, como si no terminara de creérselo.
- No sé cómo pudo ser... – dice Anthon -. Pero tienes que saber que si
devuelves esa espada...
- ¡No te va a devolver la espada! – exclama PHILEASS -. ¿Para qué? ¿Para que
los Ripstein continúen torturando con altos impuestos a su pueblo? ¿Es eso lo
que deseas...? Dime, ¿no va en contra de tus ideales... Anthon?
Anthon no puede soportarlo y llora amargamente. No sabe qué le pasa, está
realmente confuso. PHILEASS parece sentirse culpable, pero el anciano, en el
fondo, sabe que es lo correcto. Intenta, de todas formas, tranquilizar al
semiorco.
- Yo... no sé por qué... yo... nunca quise creer la realidad... Huía de la
verdad de los Ripstein... Sabía que eran crueles, pero huir de ellos o
plantarles cara sólo conseguiría que yo saliera perdiendo... Por... eso, nunca
me he atrevido a dejarles, aun sabiendo el mal que han hecho... ¡Perdóneme,
PHILEASS! – y sigue llorando, esta vez, sobre el hombro del Psycho Soldier.
- Todo ha pasado... Los errores de antaño pueden arreglarse... – le dice
PHILEASS.
El semiorco parece que sabe de qué habla, pero rechaza la oferta.
- Quisiera ir con usted – dice Anthon -, pero mi sitio no está en este grupo.
Ellos son personas nobles, son personas que viven por una causa realmente justa
y que no se echan hacia atrás, que no intentan disfrazar la verdad para poder
ser felices... Porque ellos crean la realidad.
” PHILEASS... yo... no puedo seguir aquí. Dejaré por siempre este asunto de la
Nerea... No quiero... ser un estorbo, ni como amigo ni como enemigo. Así que...
me iré...
Anthon se va. Deja a los aventureros solos.
- ¡Pobre diablo! – dice LOTHAR -. Sus errores han sido fatales, pero más vale
tarde que nunca. Me alegro de que se haya arrepentido... sólo espero que sea un
arrepentimiento sincero, no un bulo.
- Es sincero – sonríe PHILEASS -. Anthon debe realizar su vida, materializar su
sueño de paz. Muchos creen que un semiorco está dominado por su parte de
orco... Pues hoy hemos hecho que el humano de Anthon venza – sonríe de nuevo,
satisfecho -. Y... ¿no os ibais a Summon? ¡Daos prisa, debemos llegar a Solderai
cuanto antes!
ZHOVEN se gira hacia su compañero enano.
- Aniquilador, ¿vienes con nosotros de nuevo a Summon o te quedas a esperar? Ya
sabes que no me gusta mucho la idea de que vayamos solo tres y menos si Lothar
lleva la Nerea, no tardarán en enterarse de la muerte de estos mercenarios y
mandarán más a por la espada, así que ¿por qué no vienes para echarnos una mano
y así estar seguros hasta volver aquí de nuevo?
- Bueno... a mí me da igual... – responde el aniquilador -. Si de verdad van a
venir a por el tipo este y la espada, pues no vendría mal que yo fuera, porque
me he quedado poco satisfecho tras esta lucha.
- Opino igual – dice ZHOVEN, recordando que apenas sí ha herido a un yuan-ti.
LOTHAR, mientras tanto, agradece uno por uno
a los compañeros que le han ayudado. Pero no sólo ahora en la lucha, sino en
todo momento. Tiene una deuda con ellos.
Finalmente sonríe a AKASHA.
- ¡Y tú que pensabas que nos iban a capturar! – dice LOTHAR a su compañera -.
Pero me tiene preocupado ese semiorco, porque te confundió con LYSBEN-INGALA...
¡Si pudiera recordar! ¡Algo me dice que estáis relacionadas, maldita sea mi
amnésica mente!
Ella también se da cuenta de este detalle.
Confundida, se va a comentarlo con PHILEASS. “¡Es que este tío está en todo los
tinglados y eso tendrá que saberlo!”.
- Disculpe, PHILEASS – dice AKASHA -. No sé por qué me confundieron con INGALA, lo que sé es que deberíamos
ir a buscarla, ya sé que es buscar líos innecesarios, pero... Hay algo que me dice
que sé dónde está y que he estado allí...
- Y ya me gustaría saber en qué os parecéis – contesta PHILEASS -. No he visto
a esa tal INGALA en mi vida. Lo que sé de ella es por parte de este semiorco y
de su compañero, el felino que matasteis en Zoroaster. Sé muchas cosas de ella
y de la espada Nerea porque eran bastante agradables a la hora de hablar cuando
visitaban a Nicholas Ripstein a la Orden.
" Me hablaron de la rivalidad entre Ripstein y Degerjais, de la Nerea...
Si sé tanto de este asunto es por ellos, no creáis que yo en verdad tengo
relación, en serio – sonríe.
De repente, LOTHAR comienza a marearse,
varias imágenes bombardean su mente. Se ve a sí mismo subiendo las escaleras de
un palacio... paseando por bosques... vadeando ríos.... y finalmente una imagen
se le repite una y otra vez, ve a AKASHA de pie, pero no es ella, tiene la piel
pálida como la ceniza, y un cuerpo mucho mas estilizado. Está sentada en lo que
parece un trono, se levanta se acerca hacia él. De alguna forma su presencia se
impone, LOTHAR nota que emana de ella un poder desconocido. Pero a la vez le
inspira una ternura y un instinto protector que no había conocido nunca. Hace
un leve gesto y un sirviente se acerca portando un cofre, ella lo abre
lentamente y me muestra su contenido, es una espada corta, la Nerea.
Otras imágenes comienzan a bombardear su mente, la Nerea en su mano,
ensangrentada, la sensación de pánico al huir, el dolor de las garras de un
félido rasgando su piel....
Las imágenes se detienen, el resto del grupo está mirando fijamente al
semielfo: sin que él se diera cuenta se había puesto a gritar.
- No... No pasa nada, simplemente acabo de recordar algo – comenta tembloroso
LOTHAR -. Como dijo AKASHA, hemos de encontrar a INGALA, ella tiene muchas
respuestas a nuestras preguntas.
”INGALA... Sí, aquella mujer era LYSBEN-INGALA... ¿cómo puede ser?”, piensa
LOTHAR.