RESCATE

“Brujos a mí... ¡Ja!" ARGUS TARIAR

PRADERAS DEL PROTECTORADO DE SOLDERAI, 26 de agosto del año 3287 después de la Gran Guerra

El poco provechoso interrogatorio no impide que los aventureros continúen en su marcha para salvar a ARGUS TARIAR y acabar con PHALNAX. Son alrededor de las siete de la mañana y a pesar de lo poco que han dormido, los aventureros parecen frescos y listos para continuar. En una hora, el grupo llegará al refugio de PHALNAX.

Roberto Gámez se despide del grupo, mientras vuelve a su casa, aun sabiendo que podría encontrarse con monstruos creados por Gharum, la Sombra, cuando había poseído su cuerpo.
La pequeña Ana duerme aún en los brazos de LOTHAR. SARAH habla con KENSOU y ATHENA sobre las palabras de Gámez. Los Psycho Soldiers no saben qué decir. Aún deben pensar en el futuro de la niña, puesto que así de golpe no pueden asegurar nada.
Aunque el problema está en que tendrán que llevarse a la niña. A menos que alguien decida quedarse atrás.
- Yo me ocuparé de la niña – dice OSKAR -. Me iré con ella a Solderai y allí ya nos encontraremos.
- Iré contigo, OSKAR – responde LAURATHALASA -. Espero que sea cierto y todo el grupo esté reunido en la capital.
- ¿Estáis seguros de querer iros con la niña? – pregunta SARAH.
- ¡Sí, venga, que se larguen, mejor para nosotros! – dice REPLICANTE, aunque más que nada en referencia a la arquera mediana. LAURA capta la indirecta.
- No queremos... bueno, ya sabéis, que la niña sea una carga en la lucha – comenta LAURA -. Además... No hemos hecho mucho, así que...
- No os consideraréis una carga, ¿cierto? – pregunta de nuevo la juglar.
- Es que con el nivel de este grupo no podemos competir – prosigue la arquera -. Bueno... pues... ejem... hasta luego. ¡Y suerte en vuestra misión!

El guerrero, llevando ahora él a la niña entre sus brazos, y la mediana, se van en dirección hacia la capital. El resto del grupo decide ponerse en marcha, hacia el norte, en busca de PHALNAX, en pos de rescatar a ARGUS.

 


Tras la hora de camino, escondidos tras una pequeña colina, los aventureros consiguen avistar la entrada a una gruta. En la entrada, dos orcos, armados con espadas aserradas y portando semiplacas en apariencia muy desgastadas, guardan celosamente el lugar. A veces salen de la cueva algunos goblins exploradores, otros armados con arcos. Sus guanteletes en la mano izquierda, adornados con púas, además de los consabidos arcos, distinguen a los arqueros de los simples rastreadores.
Al rato, una partida de orcos y troll sigue a los goblins. Algunos ogros y demonios alados, aparentemente fuertes pero no tanto como lo había parecido Rax la noche anterior, salen al cabo de unos minutos, perdiéndose también al poco tiempo de la vista de los aventureros.
Afortunadamente para el grupo, ninguno de los singulares grupos expedicionarios se ha acercado a la colina.
- Parecen estar buscándonos – comenta SARAH, en voz baja -. Deben haber sospechado al ver que los efectivos que mandaron anoche no regresaron. Veamos... Esos orcos están ahí vigilando y dudo que se vayan a ir tan fácilmente... ¿Qué hacer? – se gira hacia el aniquilador -. A ti no hace falta preguntarte por tu plan, todos lo conocemos...

- Una entrada vigilada... – LOTHAR piensa en qué hacer -. Creo que lo mejor que podemos hacer es ser silenciosos e ir eliminando a los orcos uno por uno. Intentando no dar la alarma.
- ¿Entrada vigilada? – pregunta AKASHA -. Jajajaja... ¡nada esta suficientemente vigilado como para que no pueda pasar desapercibida! Bueno... casi.
” Buscaré algún lugar donde la vigilancia sea menor, otra entrada, y si lo encuentro, intentaré entrar no sin antes dejar una señal para que sepáis los demás que por ahí hay que entrar... con cuidado que os conozco – sonríe - y llevaré un arma bien cerca de la mano. Pues nada, allá voy.
- ¡Espera! – dice XENAR -. Oye, yo pienso que no es razonable en absoluto entrar a saco en un cuartel de enemigos para masacrarlos, porque no tenemos ni idea de cuántos son, de cómo están organizados, ni de cómo es el terreno. Tú como buscas otra entrada, se podría entrar sigilosamente, prenderle fuego al lugar y matar a los que intentaran escapar del incendio del interior –mira a la ninja -.¿Compartirías esas botellitas de sake que te quedan para una buena causa, AKASHA? ¡Aaargh, suena tan cruel que me parece una buena idea!
- Vale, está bien – dice AKASHA acercando una botella a su compañera -. Pero todos me debéis una botella – y rápidamente, las dos se largan por la derecha, arrastrándose primero y corriendo velozmente después.

- Pasar desapercibido me parece la mejor opción – comenta ASSOTH -. Si AKASHA y XENAR consiguen lo que se proponen, iremos, ¿no?. Si no es así, no quedará más remedio que luchar, para lo que sería conveniente que no se dieran cuenta, y el ataque les viniera de improviso por el flanco, ya que por la espalda... está la entrada.
- Pues mira, yo ando con ganas de patearle el culo al PHALNAX, o como – este trozo de la frase de KHANWULF es mejor suprimirlo, porque podrían herirse sensibilidades - se llame. Pues bien, la gente aquí se ha topado con unos menganos orcuchos, unos goblins, un par de bichos del Averno y otras lindezas. Creo que voy a disfrutar esto.

KHANWULF saca ambas espadas y se prepara para atacar. Su experiencia como saqueador le había enseñado a evitar arrojar su grito de batalla hasta estar lo bastante cerca. Y ese no es el caso.
- Pues bien, hay que hacer lo que hay que hacer – prosigue el bárbaro - Bien muchachos. Voy a avanzar y tratar de sacar de ahi a los orcos de la entrada. Si es posible, cubridme.
KHANWULF trata de acercarse con todo el sigilo que puede, tratando de acercarse sin ruido... Pero alguien lo detiene antes de poder avanzar bastante.
- Hey, amiguito bárbaro – comenta ZHOVEN -, ¿sabías que hay formas más eficientes de hacer este tipo de cosas? No deberíamos entrar llamando a nuestro enemigo a la puerta con gritos y batallas sin sentido. Haré como AKASHA y XENAR, pero yo utilizaré mis habilidades de ninja para pasar desapercibido y degollar uno de los orcos.

KHANWULF le responde:
- Tranquilo, ZHOVEN, que yo sé lo que hago. Soy un bárbaro, pero disto mucho de ser un idiota... Así que tú haz tu trabajo y yo me encargo de mantener ocupados a los verdes.
El bárbaro se aleja del grueso del grupo mientras trata de acercarse por un flanco distinto al de ZHOVEN, para darle tiempo a actuar y liquidar a los orcos.

ZHOVEN se detiene antes de dar su primer paso y se vuelve hacia RODEAD:
- Oye, ¿qué tal si tú y yo nos ocupamos de liquidar por la espalda a los orcos?
- ZHOVEN, me has quitado la idea – comenta sorprendido el ninja -, y claro que te acompañaré, solo son dos. Si quieres hacemos como en los cuentos, primero matas a uno y luego, cuando el otro se entera de la muerte de su compañero, voy yo y lo degüello. Eso sí, escondidos entre las sombras de las paredes rocosas, que hay muchas – y señala las paredes de los alrededores de la entrada, efectivamente, llenas de rocas y de las sombras que éstas proyectan.

Decidido todo, ambos se van, cada uno por un flanco. KHANWULF ve pasar rápidamente a RODEAD, mientras piensa en ser el primero en atacar.

- Pues yo esperaré escondido – comenta KENSOU -, para ver si logran entrar sin ser vistos o si necesitarán alguna ayuda sorpresa desde fuera. Parece que el Lobo Negro les va a crear una distracción lo suficientemente grande para que puedan entrar.
” Y mientras ellos entran, habrá que ver si hay que salvarle el cuello a alguien.
- No creo que haga falta matar a esos dos – dice ATHENA, viendo lo que van a hacer sus compañeros -. ¿No podríamos dejarlos inconscientes solamente?
- ¡No, chica, a esos verdes no se les puede dejar con vida! – responde GRONFORL -. Esos cobardes podrían despertarse y avisar a los que están fuera... y entonces se armaría una buena.
- Cierto – dice SARAH -. No me gusta tampoco la idea, pero en esta situación no hay otra solución – mira a los que están con ella, pero se da cuenta de algo -: Por cierto, ¿y el aniquilador?

KHANWULF se pone por encima la capa y se cubre la cara con la capucha. Más tarde, con las espadas bien aferradas, se dirige con paso medio hacia los goblinoides de la entrada.
Parece que su acercamiento va a tener un rotundo éxito.

Pero un grito de guerra hace que KHANWULF se sobresalte. Y mirando hacia donde están los orcos y luego un poco más lejos de ellos, ve al enano aniquilador corriendo con sus hachas en alto y gritando toda clase de injurias hacia los orcos.
Cuando los dos orcos se van a acercar al enano, ZHOVEN y RODEAD, por detrás, acaban rápidamente con ellos, sin dejarles tiempo para reaccionar.

KHANWULF sale de su escondite y se acerca furioso al enano.
- ¡¡Maldito seas!! ¡Has arruinado mi estratagema, imbécil!
- ¡¡A mí no me grites, estúpido bárbaro!! – grita el aniquilador.
- ¡¿Te crees acaso que por ser de las Tierras Bárbaras tienes derecho a llamarme estúpido?!
- Coincido con lo que dice KHANWULF – afirma una voz femenina.

Los dos se vuelven y observan no sólo a RODEAD y ZHOVEN estupefactos ante la actitud del bárbaro y el enano, sino también a XENAR y AKASHA.
- ¿Ya estáis aquí? – pregunta KHANWULF -. ¿No ibais a buscar otra entrada?
- Ésta – AKASHA señala la entrada que vigilaban los orcos – es la única, por desgracia. Así que si queremos entrar, ha de ser por ahí.
XENAR se acerca a KHANWULF.
- Lo has dejado muy claro, compañero – dice la mercenaria -. ¿Por qué parece que el hecho de ser un bárbaro esté reñido con la inteligencia? ¿Por qué esa relación automática que se hace en todas las mentes entre "bárbaro" y "estúpido"?
” Hum, como orgullosa representante de la esencia bárbara, proclamo con orgullo mis raíces culturales y sus virtudes, la fuerza, el valor, el honor. Que le demos menos importancia a las artes o al estudio que al noble arte de la guerra no significa que estemos idiotizados. Tú, KHANWULF, no te dejes malear por esas tontas ideas élficas de que sólo lo pijo y lo relamido es inteligente.
- Si dije lo que dije, fue precisamente pensando en la perogrullada de los elfos de que nosotros los bárbaros tenemos un coeficiente intelectual menor a la temperatura ambiente – dice KHANWULF -. No sabré sacar conjuros, ni hablar alto élfico, pero me las arreglo mejor que muchos de esos elfos blandengues
- ¡Eh, un respeto! – dice ASSOTH, quien junto a los demás baja por la colina a reunirse con los demás.

Viendo que la guardia ha sido anulada, el voluminoso grupo se dispone a introducirse en las entrañas de la guarida, supuestamente del tal PHALNAX.
- ¡Moved vuestros apestosos traseros, remedos de héroes! – grita KHANWULF, animando al grupo a avanzar.

Los cuerpos son dejados a la entrada de la gruta, sentados y con la cabeza gacha, como si durmieran.
Un pasillo excavado en la roca, con unas paredes llenas de piedras poco pulidas que dan un aspecto realmente rudimentario se presenta ante el grupo. Sobre las paredes, hileras de antorchas alumbran el pasillo, dejando ver un suelo de tierra con varios guijarros rompiendo la monotonía de la tierra que pisan los aventureros. El túnel se pierde siguiendo la estela de luz que dejan las antorchas.
Avanzando con paso ligero pero silencioso, el grupo intenta llegar a donde se pueden encontrar tanto su compañero ARGUS como LORD PHALNAX.

Pero unos gritos interrumpen su búsqueda.
- ¡No me toques la cola!
SARAH se queda extrañada ante el grito. Pide a sus compañeros que se paren.

De nuevo, otro grito:
- ¡¡Que no me toques la cola!!
Con este nuevo grito, SARAH parece estar segura de algo. Así que llama a los demás y todos siguen avanzando por el pasillo.

Mientras avanzan, empiezan a oír unas risas, que comienzan muy flojas pero luego aumentan considerablemente, casi de forma brusca, su volumen. Las grotescas carcajadas de un orco inundan el pasillo. El aniquilador está a punto de gritar, pero le tapan la boca.
SARAH sigue animando a los suyos a seguir. Y un nuevo grito se oye:
- ¡¡Maldito verde, deja en paz mi cola o te arreo una buena...!!
Y se vuelven a oír más risas de orco. Seguidas rápidamente de un golpe seco y un sonido sordo, como el de alguien cayendo al suelo.

Los aventureros siguen avanzando hasta que ven en el pasillo una especie de puerta. Está hecha en madera y tiene varios remaches metálicos. AKASHA se adelanta para intentar abrirla con algún truco de sus tiempos de ladrona, pero comprueba, para su sorpresa y decepción, que está abierta.
Así que la semielfa asoma la cabeza por la puerta y observa una pequeña sala, excavada en la roca y con la misma tosquedad que el pasillo.
En la sala hay algunos taburetes de madera, algunos con bastantes desperfectos. Y en el suelo, además de agua derramada y trozos de comida, un orco yace en el suelo inconsciente, con la nariz sangrando y junto a una lámpara de aceite apagada.

En la pared que tiene enfrente, AKASHA observa una estilizada figura. Su cabeza de leopardo y la cola ya dejan claro que han llegado hasta donde está uno de sus objetivos.
La figura se vuelve hacia la puerta. AKASHA teme que la confundan con un orco, ya que el prisionero habrá visto tantos que creerá que cada vez que abren la puerta es para dejar pasar a un verde, pero ARGUS la reconoce fácilmente.
- ¡Eh, tú eres de las chicas que tutelaba DRAUG, ¿no?! – dice ARGUS, muy contento de tener una visita que no sea un carcelero -. ¡Pasa, pasa, a ver si me ayudas con los grilletes que tengo en las manos!
La semielfa abre más la puerta y entonces entra el resto del grupo. SARAH se acerca a donde está el felino.
- ¡Me alegro de que estés bien, ARGUS! – dice la juglar -. Ya me parecía a mí que esa voz que oíamos en el pasillo me resultaba conocida.
- ¿Lo dices por lo de los gritos que he pegado? Bueno, el verde este del carcelero – y señala con un pie al orco tumbado en el suelo – no dejaba de tocarme la cola, y como los muy idiotas sólo me pusieron grilletes en las manos, en cuanto me hartó ya lo suficiente, le di una buena patada en los morros que lo dejé inconsciente.
- Se nota que tienes carácter, ¿eh? – dice LOTHAR.
- Y vosotros siempre venís en masa a las misiones, chicos – bromea ARGUS -. Me parece que hay caras nuevas, ¿cierto?

DEED coge la lámpara de aceite y crea una pequeña llama para intentar encenderla, aunque ha caído bastante aceite al suelo. Con la pequeña lumbre, la sala queda lo suficientemente iluminada para que todos salgan de la semioscuridad.
- Como suponía – dice el felino mirando a KHANWULF -, hay alguien nuevo aquí... ¿Podrías presentarte, por favor?
- Mi nombre es KHANWULF, el Lobo Negro – responde el bárbaro -. Y si he venido con este grupo ha sido por las ganas de matar monstruos, no para salvar gente, ¿entiendes? Además, vengo a acabar con el tal PHALNAX, que me tiene frito de que esté enviando bichos a todos lados, además de que seguramente se ha cargado a mis dos compañeros de viaje.
- Bueno, bueno, con el nombre bastaba – dice ARGUS -. Bueno, ¿me sacaréis de aquí o tendré que esperar a que acabéis con el nigromante?
- ¿Cómo? – pregunta XENAR -. ¿Otro nigromante? ¡Cielo santo, si es que no nos los quitamos de encima!
- Bueno, sé lo que tuvisteis que sufrir con el tal DERGIST – prosigue ARGUS -, pero éste nigromante es mucho más poderoso de lo que podáis imaginar.
- ¿Cómo de poderoso? – pregunta DEEDLIT, quien también parece interesada por conocer más sobre ese nigromante.
- Lo suficiente para anular mi runa astral y con capacidad para resucitar a una treintena de trolls...
- Tampoco era para tanto, ARGUS – dice AKASHA, sin dejar terminar al felino.
- ... seis veces y tras todo esto seguir fresco – termina ARGUS.

Al oír esto, todos se quedan como petrificados. ¿Qué clase de nigromante era capaz no sólo de anular la runa astral de un félido, sino también resucitar varias veces a una gran cantidad de trolls y sin cansarse?
- Así que eso fue, ¿no? – dice SARAH -. Te atacaron muchos trolls y ese nigromante los iba resucitando a medida que los matabas.
- Pues sí, hija – responde ARGUS -. Luego el tipejo ese me echó un hechizo de sueño, tras haber resucitado tantas veces a sus sicarios. Yo confiaba en que no me haría nada, puesto que el hechizo de sueño es astral y mi runa astral sólo es inútil frente a los elementales. Pero... ese tipejo tenía un poder increíble, tanto que anuló mi protección mágica e hizo que cayera en un profundo sueño... Horas más tarde, ya estaba aquí encerrado.
AKASHA termina al fin de quitarle los grilletes a TARIAR.
- Gracias – dice ARGUS, acariciándose las dolidas muñecas -. Me maldije por no haber podido acabar con el nigromante... ya sabéis, soy el matabrujos – y sonríe -. También me decepcionó el hecho de haber sucumbido ante un hechizo tan básico... Pero estaba claro: ese PHALNAX es inhumano, su poder es enorme...
- ¿Cómo? ¿El nigromante es PHALNAX? – pregunta, sorprendido, LOTHAR.
- Pues sí, nigromante y encima me parece que noble, porque lo vi con una especie de armadura, demasiado pesada para un hechicero normal y corriente – responde ARGUS.

El felino, ayudado por la luz que había encendido DEEDLIT, empieza a registrar todos y cada uno de los rincones de la habitación. Encuentra allí una cota de anillos muy reluciente, casi plateada. ARGUS se la pone y se vuelve hacia sus compañeros.
- ¡Maldito PHALNAX! – exclama el félido -. ¡Me ha quitado la Espada Zafiro! ¡Ese rufián sabe que esa arma puede acabar con él! ¡¡Grrrrrrrr...!!
- ¿PHALNAX tiene tu Espada Zafiro? – pregunta SARAH, alarmada.
- Eh, eh, parad el carro – interrumpe EMERALDAS -. A ver, ¿qué es eso de la Espada Zafiro?
- ¿No conoces la Espada Zafiro? – dice ARGUS.
- Pues no.
- ¡Jo! Primero la gente no me reconoce y luego nadie sabe de la Espada Zafiro – se lamenta ARGUS -. Pero bueno, vamos a acabar con eso.

El felino empieza pues a hablar:
- Durante años, como sabéis, el Imperio Soldeví ha estado en la búsqueda de aquellos brujos que se salieran de los cultos caóticos que habían sido legalizados, esto es, los cultos de Nandlith, Gûlguth y Alanster. Sobretodo se buscaba a los adoradores de ARGOH, debido al miedo que tenía el Imperio porque se cumpliera la profecía.
- ¿El Imperio ya temía todo esto? – pregunta SARAH.
- Sí, el Imperio lo sabía, mucho antes de que todo esto ocurriera – continúa ARGUS -. Pues bien, como os iba contando y ya pasando la introducción, para poder realizar la misión de buscar brujos... esto... ilegales se crearon unas espadas especiales para los cazabrujos: las Espadas Zafiro.
” Estas espadas son en apariencia inútiles, puesto que no poseen filo afilado alguno. Pero están recubiertas por una especie de manto astral que hace que el daño que produzca la espada sea igual a la cantidad de poder mágico del objetivo... Esto es, cuanto más poder tenga el enemigo, más daño sufrirá.
” Pero estas espadas se perdieron con el paso del tiempo. Yo tuve la suerte de encontrar una de ellas en una misión de reconocimiento que realicé hace varios años en los lindes del Bosque Oscuro de Zoroaster. Desde entonces, tanto mi Espada Zafiro como mi disco... Esto... Ahora que lo pienso, ¿dónde está el disco? – ARGUS se vuelve y ve perfectamente la redonda silueta de su disco -. ¡Aquí está! Al menos PHALNAX no debe haberse enterado de mi pericia con el disco – y lo cuelga de su cinturón.

Los aventureros esperan, tras la interrupción, a que ARGUS termine de hablar. El felino les mira y sigue con lo poco que queda:
- Pues eso, que desde entonces, tanto mi Espada Zafiro como mi disco son las armas que he utilizado sin cesar contra los brujos que se me han cruzado... Pero claro, ningún brujo era como PHALNAX...
Tras una pausa, KENSOU se acerca a TARIAR.
- Bueno, a lo que quieres llegar es que ese tal PHALNAX tiene miedo de tu espada y te la ha quitado. ¿Pero qué le ha llevado a ese tipo a raptarte? ¿Qué conseguirá con ello?
- No lo sé, Psycho Soldier, no lo sé – ARGUS se dispone a salir por la puerta. Mira a sus compañeros -. Bueno, chicos, no sé vosotros, pero yo tengo ganas de machacar a eso maldito nigromante. ¿Os apuntáis?

Cuando dice esto, el burro de GRONFORL empieza a mostrarse inquieto. Parece que va a rebuznar, pero el enano le tapa el hocico, ya que sabe que si rebuzna sabrán que están allí.
- ¡¡Deja ya al burro, leches!! – exclama el aniquilador -. ¡¿Por qué siempre tienes que estar llevando al bicho ese de un lado a otro, eh?! ¡¿No ves que es una cargar para to...?! - Y al volverse, el aniquilador y los demás ven aparecer una docena de figuras cerca de la puerta. Al ver la luz del interior de la sala, se vuelven hacia la estancia. La luz de la lámpara permite diferenciar las caras de unos hobgoblins.
Sus rostros, con una piel entre el color verde y el marrón, quedan alumbrados por la luz de la pequeña lámpara de aceite, haciendo que sus ojos amarillos resplandezcan como el oro. Como los aventureros pueden comprobar, superan el metro cincuenta, pero no lo pasan por mucho. Todos ellos van armados con escudos y espadas anchas, y sus cuerpos están protegidos por cuidadas cotas de anillos.
Los goblinoides se quedan mirando al grupo. Rápidamente, tapan la entrada, mientras uno de los hobgoblins, en un extraño dialecto para los aventureros, ordena algo a dos de sus compañeros, que se van por donde vinieron.

-¡Volved aquí apestosos cobardes, hijos de una barrica de ron!- exclama EMERALDAS preparada para atacar.
ASSOTH se vuelve hacia sus compañeros:
- Al parecer, esos dos van a dar la voz de alarma. Debemos impedirlo. Lo más rápido será acabar con estos sucedáneos de orcos e ir a por los otros dos cuanto antes.
- ¡¿Sucedáneos de orcos?! – pregunta enfurecido uno de los hobgoblins -. ¡Mide tus palabras, elfo, o esta celda será tu tumba y la de tus compañeros antes de lo que pensáis!

LOTHAR no espera y apunta con la ballesta a uno de los hobgoblins que huyen e intento abatirle. El virote acierta a un hobgoblin, pero es uno de los que bloquean la puerta, ya que los que huyen han salido de su campo de visión. RODEAD tenía preparados unos shuriken para intentar también acabar con los hobgoblins que van a dar la voz de alarma, pero al ver el fracaso de LOTHAR cambia de estrategia, saca las ninja-to y sale al pasillo, saltando sobre los hobgoblins de la entrada.
- Si dan la voz de alarma y llegan refuerzos nos encontraremos encerrados allí -, dice LOTHAR, viendo la reacción de RODEAD -, recordad que sólo hay una entrada – y sacando sus espadas, intenta abrirse camino entre los hobgoblins, acompañado por AKASHA con su kamatari. En el camino se llevan por delante a tres hobgoblins.
KHANWULF lanza un gran rugido y tomando ambas espadas se dispune a perseguir y convertir a los verdes en chuletas de hobgoblin.
- ¡¿Se creen muy machos, eh!? ¡Pues yo les enseñaré cómo pelea un bárbaro del Oeste!

KENSOU ve que físicamente los hobgoblins que huyen no los podrán alcanzar, pero se le ocurre algo. Mira a Athena y con un leve gesto quella entiende a la perfección, realiza un Psychic Teleport y KENSOU, confiado, intenta hacerlo.
Pero no lo consigue. Esta vez no ha podido ser y ve cómo los hobgoblins, aunque han visto mermado su número por el avance de LOTHAR y AKASHA, se disponen a echarse sobre los aventureros. El Psycho Soldier coge su bô-maza con fuerza y junto al resto de compañeros se lanza al ataque, confiando en que ATHENA y los otros que han salido al pasillo puedan detener a los que huyen.
Rápidamente, los hobgoblins que bloquean la entrada caen sin apenas reaccionar. Las dos espadas de KHANWULF cortan los tendones de los músculos de dos hobgoblins indiscriminadamente, mientras la sangre impregna las hojas asesinas. El oscuro florete de EMERALDAS, el temido Señor de los Tifones, con una furia que lo hace bien merecedor de su nombre, atraviesa sin compasión el pecho de otro de los poco interesantes adversarios de los aventureros, a la vez que la espada del Alba de ASSOTH da buena cuenta de uno de los hobgoblins.
La maza de KENSOU, así como las Flechas de Fuego de DEEDLIT, ayudan a acabar con el trabajo rápidamente, dejando a todos los hobgoblins que bloqueaban la puerta muertos en el suelo.

Nada más terminar, ARGUS y SARAH corren hacia donde se fueron LOTHAR, AKASHA, ATHENA y RODEAD, también en persecución de los hobgoblins chivatos. Para cuando llegan, los tres aventureros ya han terminado con los hobgoblins. RODEAD guarda sus ninja-to, mientras LOTHAR limpia la sangre de su espada. AKASHA parece decepcionada, tal vez porque hayan sido los dos hombres quienes hayan liquidado a los hobgoblins. ATHENA parece no preocuparse por si ha matado o no a uno de los hobgoblins, aunque los recién llegados intuyen que ella no ha hecho nada al final.
ARGUS se agacha y coge las dos espadas anchas, una de cada hobgoblin.
- Yo no voy a ir desarmado por este pasillo, la verdad – dice ARGUS -, así que venga, vamos a avanzar y...
Pero algo hace que ARGUS no termine la frase. Rápidamente, y para sorpresa de los cinco que están con él, el félido se da la vuelta rápidamente, soltando las espadas, y corre hacia la salida de la cueva a cuatro patas.

Los que estaban metidos en la celda salen para unirse al resto de aventureros, pero ven cómo ARGUS corre hacia donde están ellos, pero el félido tiene intención de seguir hacia delante. El grupo se aparta rápidamente y otra vez todos metidos en la celda. Uno a uno, vuelven a salir al ver que ARGUS ya se ha alejado.
La curiosidad hace que al menos XENAR y EMERALDAS salgan al exterior, porque hasta allí ha ido ARGUS. También van tras ellos SARAH y los otros que estaban con los hobgoblins. Al ver que ATHENA también va a salir, KENSOU se apresura en seguirla. Los demás no saben aún qué hacer.

Cuando salen, los que han ido en busca de ARGUS ven al félido tirado sobre alguien. Rápidamente, TARIAR se quita de encima y del suelo se levanta una chica.
La muchacha lleva unas escuderas plateadas. Es una humana de cabellos castaños oscuros muy, cortos como si fuese un chico, aunque hay un flequillo que le cae sobre los ojos verde oscuro. De piel tostada por el sol, la muchacha, delgada y musculosa, l
leva bajo la protección una camiseta sin mangas, además de vestir unos pantalones largos y bastante anchos, y unas botas negras. Dos cimitarras cuelgan, enfundadas, a ambos lados de su cintura, en unas vainas simples y negras.
Arreglándose su pelo, la extraña mira a todos los que han llegado hasta allí.
- Vaya, ya no sólo orcos, sino que hasta la gente normal y corriente viene a impedir que rescate al gato ese que es un alférez Templario, ¿eh? – dice la muchacha -. Pues por el dinero que voy a cobrar, ¡no os daré oportunidad!

- ¡Diablos, parece que el gato esta muy solicitado por estos lares! – comenta KHANWULF, mientras sale corriendo de la cueva; al parecer se había percatado de la presencia de la nueva aventurera -. Ah, y por cierto, ¡¿qué pasa con eso de una recompensa por el félido?! - dice, obviamente interesado en las coronas que podría ganar con ello...
- ¡Oye, tú, ni que fuera un criminal buscado por la ley! – exclama ARGUS, volviéndose hacia KHANWULF. Luego mira a la joven -. Y tú tranquila, hija. ¿Has dicho un alférez Templario? ¿Tú también vienes a rescatarme?
La muchacha, que no había entendido bien las palabras del bárbaro, se queda extrañada ante lo que ha dicho ARGUS, hasta que decide preguntar, titubeando:
- ¿Có... cómo? ¿Usted es...?
- Sí, chica, soy ARGUS TARIAR, alférez de los Templarios de Tolaria, conocido también como Brazo del Dragón.
La chica se queda realmente sorprendida. Se inclina ante ARGUS.
- Bueno, entonces mi misión está terminada. Soy CAITLIN, su salvadora.
- ¡Eh, eh, un momento! – XENAR corre hacia donde están los dos -. ¿Cómo que su salvadora? A ver, nosotros llegamos antes, así que no te vayas a poner las medallas antes de tiempo.
- ¿Qué? – CAITLIN mira a XENAR -. ¿Vosotros estuvisteis aquí antes? ¿Sois acaso el grupo que partió antes del mío?
- ¿Antes del tuyo? – KENSOU se acerca a CAITLIN y mira detrás de ella. Da varias vueltas, alrededor -. Pues perdona si no sé la definición correcta de grupo, pero creo que tú sola no eres un grupo.
- ¡Por supuesto que no! – se gira CAITLIN hacia el Psycho Soldier -. Yo partí con mi grupo en busca del alférez hace poco más de seis horas, pero unos orcos nos atacaron por el camino, cuando estábamos muy avanzados. Todos murieron en el ataque y yo tuve dificultad para poder salir de allí... sobretodo ilesa.
- Sí, porque no tienes herida alguna – dice SARAH, acercándose también a ARGUS -. Soy SARAH EMERALDAS...
- ¡Y no te confundas, ¿eh?! Ella SARAH EMERALDAS y yo sólo EMERALDAS – dice la pirata, advirtiendo a CAITLIN para que no se líe con los nombres.
- Tranquila, tranquila, dudo que se vaya a liar – responde SARAH -. Bueno, CAITLIN, veo que para ti todo ha acabado, pero resulta que nosotros sólo llevamos una parte de nuestro encargo.
- ¿A qué te refieres? – pregunta XENAR.
- Bueno, está claro que el tal PHALNAX no puede seguir atosigando a la gente que pase por esta región y haciéndose dueño y señor de ella así sin más. Creo... que deberíamos cortarle las alas, ¿no? – la juglar se gira hacia CAITLIN -. Te advierto que tu objetivo, el señor TARIAR, está dispuesto a entrar a luchar contra PHALNAX, tal y como nos dijo antes – y sonríe al félido, a lo que ARGUS responde también con una sonrisa -, así que tú verás qué haces.

CAITLIN ve que todos están saliendo de la cueva. Ve, una vez todos están fuera, un grupo voluminoso y heterogéneo: dos elfos, una mediana, dos enanos, cinco semielfos, el felino a quien iba a rescatar y el resto, seis personas, humanos. Aunque se da cuenta de que la mayoría tienen pintas de guerreros o al menos dedican más tiempo a las armas que a la magia.
- Vaya, vaya – dice finalmente CAITLIN -. Pues encantada de conoceros a todos. Aquí CAITLIN para serviros, aunque me suelen llamar CAT - observa detenidamente, de nuevo, a los miembros del grupo. Mira a ARGUS -: Alférez, ya veo que la misión de rescate se me ha ido al garete - y mira de reojo a los aventureros, para luego seguir hablando con TARIAR.
- Os ofrezco mis armas para ayudaros en lo que pueda contra PHALNAX - diciendo esto, semi-desenfunda las dos cimitarras que lleva en la cintura. Mira a todos -: ¿Me aceptáis en el grupo de verdad?

LOTHAR se acerca a donde está la recién llegada, junto a AKASHA.
- Hola, CAT, encantada de conocerte – dice AKASHA.
- Te doy la bienvenida, CAITLIN – dice también LOTHAR -. Esto estará mejor cuantos más seamos, ¿no? Bueno, escuchad – y se gira hacia todos -, si todos los orcos están muertos, propongo que nos reagrupemos y repongamos fuerzas.
- ¿Qué orcos ni qué niño muerto? – pregunta ASSOTH, algo indignado -. ¡Oye, que eran hobgoblins, tío listo!
­- Para mí, todo lo que sea verde y vaya a matarme me parece lo mismo – responde LOTHAR -. Además, tampoco distan mucho ambos, ¿no?
- ¡Venga, venga, dejad ya las tonterías de parentescos entre goblinoides y descansemos, tal y como dice LOTHAR! – interrumpe DEED -. Aquí creo que lo que ahora nos preocupa es ese tipo, PHALNAX.

Todos callan unos segundos. Se miran unos a otros, tras haberles devuelto las palabras de la elfa a la auténtica preocupación que deben tener en estos momentos. Inseguridad y mentes pensando en estrategias para la situación es lo que ahora se puede notar en el ambiente.
- Sigo con lo de descansar... Podríamos ir a un pueblo, ¿no? – comenta al fin LOTHAR.
- Demasiado lejos, ¿no crees? – dice ZHOVEN -. Incluso el albergue de cuando luchamos contra DERGIST está bastante lejos de aquí. Aprovechemos que los guardias están muertos para poder descansar por aquí y...
- ¡De eso nada! Cuanto antes empecemos, antes terminaremos -interrumpe AKASHA -. ¡Vamos a por PHALNAX!
- Sí, ¡busquemos a ese percebe podrido! - acompaña EMERALDAS.
- ¡¡Matémosle!! – exclama REPLICANTE, levantando su espada aserrada, sedienta de sangre.
- Coincido con vosotras, chicas – dice RODEAD -. Nada de irse a pueblos ni descansar. Aquí debemos acabar la misión y nada de irse sin más.

Parece que la idea del ataque directo es realmente buena y que la mayoría está dispuesta a aprobarla...
- Sería lo mejor eso, ya que habría un problema - remarca KENSOU -. A ver, que yo sepa, las guardias se relevan, ¿no? Así que con el jaleo que se ha formado, seguramente lo han escuchado y deben ahora estar preparados para atacar, ¿no? Seguro que sale una remesa de orcos lista para machacar cráneos. Y si nos quedamos por aquí...
- Ahí tienes razón, KENSOU. ¡Por eso hay que atacar ya! – responde EMERALDAS, mientras hace como si fuese a acariciar su gato... sólo para comprobar que no lo tiene entre sus brazos. La pirata se sobresalta -. ¡¡Ay, Dioses!! ¡Que se ha perdido Mort!
- ¿Quién? – pregunta CAITLIN -. ¿Es un compañero vuestro?
- Más o menos – responde XENAR -. Aunque no lucha, más bien se pone a dar vueltas por ahí, sin hacer nada. Pero claro, un gato siempre es tan adorable y algo hará para no aburrirse...

CAITLIN se queda con los ojos como platos: ¡un grupo de aventureros llevando un gato, y no precisamente un guerrero felino como ARGUS, en las luchas! Luego mira  a GRONFORL y observa al asno que va con el enano.
- Y no me diréis que ese burro se lía a dar coces, ¿no? – dice CAITLIN.
- ¡No! Ese bicho sólo sabe rebuznar y cagarse del miedo – comenta el aniquilador -. No sé por qué seguimos con ese...
- ¡Tú, deja a Asno tranquilo, ¿quieres?! – exclama GRONFORL, ofendido por el comentario de su compañero -. Pues si no llega a ser por él, seguro que los ogros de anoche nos hubiesen pillado por sorpresa.
El aniquilador se encoge de hombros. De repente, ve que algo se mueve en una de las bolsas que Asno lleva a ambos costados. La bolsa se abre un poco y la pequeña cabeza parda de Mort.
EMERALDAS corre a cogerlo y lo abraza fuertemente, con todo su cariño, apretándolo contra su pecho. Le rasca la cabeza al minino y se vuelve hacia sus compañeros.
- Busquemos un sitio cerca de aquí, así podremos vigilar lo que hacen esos pieles verdes, ¿no? – dice DEED.

- Bueno – dice ARGUS -. No sé qué vais a hacer, pero opino que los que estén más cansados se queden aquí y que el resto se decida a entrar.
- Cierto – responde LOTHAR -. Lo mejor sería eso, que los que estén más frescos vayan adelante, que nosotros no tardaremos...
- Eso me suena a dejar tirada a la gente - dice AKASHA, dudosa -. Pero bueno, si nos ocurre algo a los que entramos, cosa que dudo – y agarra con fuerza la guadaña -, pues siempre vienen bien los refuerzos... Aunque, ¿cómo lo haréis para saber si estamos en apuros?
- Un hechizo de luz vendría bien, ¿no? - dice SARAH -. Yo iré con los que entren en la cueva. Si pasa algo, lanzaré una luz con la Lanza Luminosa como aviso al que esté más atrasado del grupo para que corra hacia el exterior y avise a los demás.  El fogonazo será una gran ventaja frente a los perseguidores. Sólo espero que no se quede ciego el que vaya a avisar a los demás... De todas formas ya diré cuándo lanzo la señal, ¿vale? – y mira a los que por ahora se deciden a entrar, esto es, EMERALDAS, AKASHA, REPLICANTE y RODEAD.
- ¡Pues entonces vayamos a la lucha! – grita EMERALDAS, sin soltar a Mort.

RODEAD, AKASHA, REPLICANTE, KHANWULF, EMERALDAS, KENSOU, ATHENA, SARAH y XENAR están a punto de entrar en la cueva. ARGUS se quedará con los demás, mientras DEEDLIT examina bien a ASSOTH, comprobando que está totalmente recuperado. LOTHAR, mientras tanto, busca algún árbol dónde poder sentarse a descansar.
Encuentra un pequeño árbol solitario en la gran extensión de fresca hierba verde, un gran contraste con la maldad que reside en esa zona. Se sienta sobre el fino pero robusto tronco del árbol y saca su espada, Isilmë, mientras la observa detenidamente.

LAMBERT se sienta junto a DEED y ASSOTH y afina un poco la bandurria, mientras ZHOVEN y el aniquilador se encargan de vigilar los flancos, para que en caso de que pudiera venir algún enemigo, tener tiempo para esconderse. El enano está muy molesto por haberse quedado sin ser de los primeros en luchar, ya que está lleno de energía y no dudará en entrar a la más mínima. Pero ya le habían comentado que la incursión es secreta y que sus gritos no son una buena maniobra de discreción.

GRONFORL ha decidido cuidar de los animales. Aunque le ha costado, ha conseguido que EMERALDAS le deje a Mort con él. El enano se preocupa mucho por su fiel Asno y por ahora no le interesa volver a meterlo en una lucha. Ya había tenido bastante allí dentro, rodeado de hobgoblins, o la noche anterior, con tanto monstruo pululando por la primera cueva donde se instalaron.
CAITLIN, por su parte, siguiendo a TARIAR, se queda también fuera y se prepara para una posible intervención. Empieza a practicar dando golpes al aire con sus dos cimitarras. ARGUS observa a la guerrera, mirando cada uno de sus movimientos con una increíble precisión que sólo los ojos de un félido pueden poseer, viendo en ella sobrada habilidad en el manejo de estas espadas.


Los aventureros que han decidido aventurarse en el interior de la cueva pasan el umbral, con los dos orcos muertos sentados a ambos lados de la entrada, con sus cuellos rajados y llenos de sangre reseca.
Pasada ya la entrada, el pasillo de infinitas antorchas vuelve a presentarse ante los aventureros. Adornando el pasillo, a unos metros del grupo, yacen los hobgoblins derrotados anteriormente, todos ellos mostrando unas grotescas caras, con los ojos casi saliendo de las órbitas, como si en cada golpe mortal hubiesen visto al mismísimo Necros para llevarse sus almas al Averno.
Tras los cadáveres apilados, más antorchas cubren el pasillo, que sigue extendiéndose ante los ojos de los aventureros. El grupo continúa su marcha, mientras la tierra que cubre el camino va dejando paso a una fría piedra, que casi podría decirse que es pavimento.

El grupo nota un extraño frío en la cueva. SARAH se para. Nota algo en el ambiente. Comienza con una débil presencia, presencia que incluso ATHENA y KENSOU apenas perciben. Poco a poco, el aura empieza a aumentar considerablemente, hasta llegar a un momento en que asciende vertiginosamente.

Delante de ellos, surge como de la nada una figura, que los Psycho Soldiers identifica instantáneamente como la fuente del increíble poder. Una estilizada figura, cubierta por una armadura negra que refleja las llamas de las antorchas con un brillo de color rojo sangre se muestra frente a ellos. En la armadura se pueden apreciar varias púas recorriéndola casi por complejo, junto a infinidad de grabados del Caos.
Entre las manos, cubiertas por unos guanteletes metálicos, acabados en unas largas púas a modo de garras, a juego con la armadura, también cubiertos por púas, el extraño lleva una gran espada, puesta verticalmente, con la punta clavada sobre el rudo pavimento, lo cual deja extrañados a los aventureros. Ciertamente, además de muy resistente, la espada es muy parecida a la Furia del Juggernaut que tenía YUU, pero con un aspecto más tenebroso y, ciertamente, por lo que parece debe ser mucho más poderosa.
Fijándose en la cara del extraño, los aventureros observan a un hombre joven, o al menos en apariencia, ya que muestra el rostro de un hombre de poco más de treinta años. Unos rasgos finos y una piel pálida otorgan a este hombre una gélida belleza. Su pelo, tan oscuro como su armadura, es corto y peinado con una raya en el lado derecho, dejando que casi todo el pelo caiga sobre el lado izquierdo, parte de éste cayendo sobre la cara, aunque no oculta el ojo izquierdo.
Unos ojos penetrantes y rojizos, con las pupilas muy parecidas a las de los félidos, verticales y alargadas, completan el retrato de este personaje.

El extraño muestra una ligera sonrisa, mostrando unos dientes blancos y puntiagudos entre sus finos labios.
- PHALNAX, si no me equivoco – dice SARAH, decidida.
- Así es como me llaman, sí – responde PHALNAX -. Así que vosotros habéis ido al rescate del señor TARIAR, ¿eh? Bueno, ya que os habéis incluso molestado a adentraros aún más, lo menos que puedo hacer yo es daros la bienvenida, ¿no? – y diciendo esto, aferra fuertemente la espada entre sus manos, mientras sus ojos brillan con un resplandor rojizo, como el que se refleja en su armadura por efecto de las antorchas.
Un extraño frío envuelve al grupo. Y los humanos lo empiezan a sentir mucho más, penetrando su piel, sus huesos... llegando a su mente...

PHALNAX sigue sonriendo.

Al sentir ese frío innatural, KHANWULF empuña firmemente su espada bastarda y con la otra mano la antorcha encendida que había recogido mucho antes, mientras se prepara para atacar. Un presentimiento le dice que no podría cargarse él sólo al adversario que ve ante sus ojos, por lo que decide esperar hasta que sus colegas se atrevan a comenzar el ataque.
"De seguro este tipo no está solo", piensa.
Pero el bárbaro empieza a notar que el extraño frío va penetrando aún más en su piel. Siente cómo también ese frío también está metiéndose en su mente. Siente como si le taladraran la cabeza, pero KHANWULF disimula este sentimiento sin complicaciones.
RODEAD también siente esa extraña sensación y aunque lo intenta, no puede evitar mostrar cierta molestia en su cara.
Por su parte, SARAH y los Psycho Soldiers notan cómo poco a poco el frío deja de ser tan penetrante y ya simplemente lo siente como una típica brisa.

AKASHA, sin prestar atención e hinchada de orgullo, mira hacia donde está PHALNAX. Su presencia no intimida a la semielfa, quien  esboza una media sonrisa entre despreciativa y burlona. PHALNAX la mira y sigue sonriendo.
- ¿Así que hay que luchar contra éste? – dice AKASHA, despectivamente -. Yo pensaba que esto era un encargo importante – la semielfa ríe.
De repente, la ninja se pone seria, preparada para atacar y defender en el momento en el que PHALNAX haga un movimiento. Junto a ella, REPLICANTE, quien observa al tal PHALNAX atentamente, agarra su preciosa espada con fuerza.
”Por muy grande que sea no me va a intimidar, además estoy siendo tan alto le va a costar esquivar a los más bajitos... como yo”, piensa la mediana, calculando a ojo que PHALNAX puede superar fácilmente los dos metros y medio de altura. “Me parece absurdo dirigirle la palabra si de todas maneras la cosa va a acabar igual... ¡Hemos de actuar!”

PHALNAX sigue sonriente. AKASHA y REPLICANTE están en guardia, mientras EMERALDAS y XENAR sacan sus armas. El misterioso personaje sigue observando a todos los presentes y fija su mirada en KHANWULF y RODEAD.
Luego mira a todos de nuevo, dedicando especial atención a SARAH.
- Bueno, será mejor que vengáis un poco más adentro, ¿no? – dice tranquilamente PHALNAX -. Os estaré esperando al final del pasillo – y diciéndolo, una brisa apaga de repente todas las antorchas que hay tras él.

Gracias a la luz de las llamas que aún siguen encendidas, los aventureros advierten que PHALNAX se va alejando de los aventureros, sin darse la vuelta, mientras va sacando lentamente la espada del suelo. Es como si se deslizara sobre el pavimento, internándose en las sombras.
Cuando AKASHA y REPLICANTE se disponen a atacarle, PHALNAX se funde con las tinieblas. AKASHA intenta localizarle con su limitada infravisión, capacidad heredada de los elfos, aunque nada puede hacer con la profunda infravisión enana, pero sin éxito.

SARAH golpea con su puño la pared más cercana, furiosa, lamentándose por lo que ha pasado, por no haber detenido a PHALNAX cuando lo tenían tan cerca.
- ¡No podemos echarnos hacia atrás! – exclama SARAH -. Alguien deberá avisar a los demás, porque esto se complica... Y espero que el Frío Confuso no os haya afecta...
Pero la juglar no puede terminar la frase. De repente, ve cómo KHANWULF tira la espada y se lleva la mano a la cabeza. RODEAD parece también estar sufriendo alguna especie de migraña.
SARAH, de repente, se da cuenta de lo que pasa:
- ¡Mierda! Ese PHALNAX está controlando la voluntad de esos dos... pero aún es pronto, hay que ayudarles – grita a los dos hechizados -: ¡KHANWULF, RODEAD, no dejéis que PHALNAX os domine!
- ¡Pero SARAH, ¿de qué hablas?! – pregunta XENAR.
- El Frío Confuso... Es un hechizo nigromante que crea un vínculo entre el conjurador y el objetivo, haciendo que este último quede bajo el dominio del conjurador.
- ¿Como un hechizo de Dominación? – vuelve a preguntar la mercenaria.
- No exactamente – prosigue SARAH -. No es un dominio total de la mente, sino que es más un control del lado oscuro del hechizado, sacando a la luz sus miedos, sus confusiones... su ira. Pero si consiguen que su lado bueno se imponga, podrán liberarse... Creo que una vez le pasó eso a RAGNUS... Hemos de...

Pero no puede seguir hablando. Un KHANWULF furioso vuelve a coger la espada y se lanza a por SARAH. Mientras, RODEAD, saca sus ninja-to y se dispone a clavárselas a KENSOU, pero el Psycho Soldier esquiva el ataque.
- ¡Estos tíos nos matarán si nos descuidamos! – exclama KENSOU -. ¡Hemos de hacer algo!


Fuera, lo que parecía un día despejado empieza a dar paso a un cielo que se cubre rápidamente de nubes. LLOYD mira al cielo.
- ¡Me lo imaginaba! – dice LLOYD -. Lo raro era que hoy se levantara el día casi despejado y ahora vuelvan las nubes de anoche. ¡El chaparrón será de campeonato!
- Las lluvias no podrán detenernos – responde RAGNUS -. Debemos seguir nuestro camino. ¿Cómo van esas huellas, LLOYD?
- Todas siguen la misma dirección: el Norte – y señala a una pequeña colina.

Tras haber ido por el este, lo cual, como muchos habréis pensado, les había alejado de la dirección que SARAH y sus chicos habían tomados, unas huellas que el matabestias había localizado les condujeron a un atajo hacia donde están ahora los demás aventureros... aunque ellos no saben que están allí, es más, con el rodeo ni tan siquiera pudieron ver ni a OSKAR, ni a LAURATHALHASA, ni siquiera al señor Gámez... Pero bueno, tras los detalles, volvamos a lo que interesa...

VIRUS decide asomarse por encima de la colina para ver qué ocurre. Un ligero vistazo le permite ver la entrada a una cueva. Pero en la zona frente a esa entrada, ve un grupo de personas.
Una de ellas está sentada apoyando su espalda sobre el tronco de un árbol, mientras observa detenidamente una espada corta. Otra persona, aparentemente un juglar, se encuentra junto a lo que parece ser una elfa hechicera observando las heridas de un compañero elfo, está afinando su bandurria, mientras un enano está cuidando de un burro y de un gato, o eso le parece a VIRUS. Mientras, un félido observa a una muchacha manejar un par de cimitarras. A lo lejos, hay alguien más, como vigilando la zona norte.
Cuando va a avisar a RAGNUS de lo que ha visto, de repente algo salta por encima de él y cae enfrente de VIRUS, dándose rápidamente la vuelta, sin percatarse de la presencia de RAGNUS y LLOYD. El semielfo se da cuenta de que quien acaba de llegar es un enano, de cabellera y barba largas y castañas, con una semiplaca cubriendo su pecho y un casco remendado, ya que parece que en el pasado recibió un duro golpe y ha sido reparado de una forma algo chapucera, sobre su cabeza. En las manos, el enano lleva un hacha de guerra y un martillo, ambos adornados con una calavera.
La mirada del enano, llena de sadismo, se fija en los ojos de VIRUS. Es como si tratara de hipnotizar a VIRUS para acabar rápidamente con su vida.

- ¡Eh, tú, enano, déjale! ¡Es de los nuestros! – exclama RAGNUS, quien ha reconocido al instante al asaltante -. ¡Los demás deben estar aquí, así que cuidado con lo que haces, maldito loco!
Pero el aniquilador sigue sin fijarse en lo que hay a su alrededor. Sigue mirando a VIRUS, sólo apartando la mirada para gritar:
- ¡¡ZHOVEEEEN...!! ¡¡Ven para acá con los demás, que tenemos carne que picar!!