LA LUCHA CONTRA LORD PHALNAX

“Lo siento, no era lo que yo quería hacer, pero era él o nosotros" DEEDLIT, maga elfa

GUARIDA DE LORD PHALNAX, 26 de agosto del año 3287 después de la Gran Guerra

Tras unos cuatro minutos de caminata, al final una luz bastante intensa interrumpe la marcha. Junto a esta luz llega el sonido de espadas entrechocando. Cada uno de estos choques suena como una explosión. Tras cada choque, la luz se desvanece... Pero con cada “explosión” llega otra vez esa luz.

Más choques de espadas y más destellos. Cada vez los golpes son más intensos, más rápidos. En cuanto el grupo fija ya la vista en el interior de la nueva estancia, observan, entre destello y destello, dos altas figuras, una corpulenta y la otra más estilizada, enfrentadas en singular duelo.

El ser corpulento, enfundado en una resplandeciente armadura dorada recorrida por diversas runas, levanta su mandoble, muy grande incluso para ser de este tipo de espada, totalmente cubierto de runas que resplandecen con un brillo azulado.

La otra figura luce una armadura negra, cubierta de púas y grabados del Caos, maneja una espada casi tan grande como la de su adversario, de color negro y con gran cantidad de runas brillando con diversas tonalidades rojizas.

 

Cada choque de ambas espadas, además del estruendo, produce un destello blanquecino, el mismo destello que habían advertido antes.

Ambos contendientes se detienen, fijando sus miradas en su contrincante.

La figura estilizada se quita el yelmo y lo tira a un lado. PHALNAX sonríe.

- Un combate admirable, Sir RAGNUS.

El otro combatiente se quita el yelmo y lo deposita a un lado, con cuidado.

- Esto dura demasiado, demonio – dice RAGNUS -. Ya va siendo hora de que vuelvas al Infierno del que procedes.

- ¿Y dejar plantado a mi Señor ARGOH? – PHALNAX ríe. Una risa ruidosa y sobrenatural que recorre toda la estancia.

 

Ya que no hay destellos, los aventureros observan que una luz rojiza invade toda la habitación, una luz que procede de decenas y decenas de velas rojas que hay en todo el lugar. La cera de las velas cae incesante sobre el suelo, dejando charcos que bien podrían parecer de sangre sobre un montón de cera roja ya seca, formando pequeñas montañas rojizas sobre la esculpida piedra del piso.

Un trono, hecho con huesos de diversas especies de animales e incluso también de razas inteligentes, se encuentra al fondo de esta sala, de tamaño mediano y techo muy alto. Junto al trono, dos Sombras han estado observando el combate.

A un lado del trono, una espada, metida en su vaina, se encuentra apoyada en uno de los laterales del macabro asiento.

ARGUS la reconoce.

- ¡Ahí está mi Espada Zafiro! – exclama el félido.

PHALNAX para de reír y observa al grupo de aventureros. Se fija en ARGUS, quien aún lleva a SARAH entre sus brazos. También observa al resto de aventureros.

Con un gesto, PHALNAX pide al goblin y sus acompañantes hobgoblins que se larguen. Los goblinoides obedecen sin rechistar.

- Habéis llegado todos y algunos más, como veo – dice PHALNAX -. Y veo que ya habéis visto parte de nuestro duelo, ¿cierto?

- Hemos venido a acabar con tu tiranía, PHALNAX – dice AKASHA, sujetando con fuerza su kamatari -, además de que estamos buscando un rival digno de nosotros.

- ¿Llamáis tiranía a la defensa de mis tierras? ¡Por favor, creí que seríais personas más serias e interesantes! ¿A qué viene esa pataleta?

- ¡No es ninguna pataleta, sucio hechicero de pacotilla! – exclama XENAR -. ¡Ya está bien de mandar a tus bestias verdes contra todo aquél que venga por aquí! ¡Ahora estás aquí encerrado, ya no podrás huir de nosotros!

- ¿Desde cuándo he huido yo? – sonríe PHALNAX -. Yo sólo os he invitado a entrar y yo me he adelantado, sólo eso.

“ ¿Y ahora qué viene? ¿La típica pregunta de “por qué el malo hace lo que hace”?

- Tus pésimas bromas son tan horrorosas como tú, PHALNAX – KHANWULF agarra con fuerza su espada bastarda -. Es hora de que te reúnas con tus sirvientes en el Infierno.

- Gracias, bárbaro, pero yo vengo de allí y la verdad es que me gusta más este sitio.

- Eso lo dices como si fueses más un demonio que un nigromante, maldito sirviente de ARGOH – dice ARGUS.

- Hmpf... Soy un alado transformista, como era Rax – dice PHALNAX, mientras de un salto retrocede hasta el trono. RAGNUS mira a PHALNAX, coge su yelmo del suelo, se lo coloca y se prepara para luchar.

 

Al llegar al trono de huesos, PHALNAX coge la Espada Zafiro y la desenvaina.

Tal y como describió ARGUS, no presenta filo alguno, parece realmente una espada inútil si no se lleva a un herrero.

Pero la espada comienza a brillar, una luz blanca la envuelve.

 

Con la derecha sujeta la Espada Zafiro; con la izquierda, su misteriosa y oscura espada. Para PHALNAX, esto puede parecer un juego.

- Me parece que es tan poderoso como se dice – comenta VIRUS, más con ansias de demostrar su fuerza que con miedo, a pesar del enemigo que tiene frente a él y sus compañeros.

 


 

La tensión se respira en el ambiente. Se ve perfectamente que la lucha es la única salida.

- Lo dije mucho antes – comenta REPLICANTE -, con este tío sólo hemos de luchar, no hay más solución que esa!

 

CAITLIN desenfunda las cimitarras y las cruza justo por delante, esperando el movimiento de ahora revelado como demonio alado y metamorfo.

“Yo no sé nada de magia y solo podré defenderme con mi habilidad con las espadas, así que... " piensa, mientras se coloca al lado de RAGNUS, sin mirarle siquiera

- Amigo -, dice CAT al Templario -, creo que juntos podremos vencerle. Creo que debemos quitarle la espada Zafiro, así que entre dos o tres de nosotros hemos de intentar desarmarle.
PHALNAX suelta una carcajada.

- Dudo que seáis capaces de arrebatármela. Pero os daré la oportunidad.

 

KHANWULF arroja furiosamente la antorcha contra el hechicero, pero sin impactarle, mientras corre desenfundando con su mano libre su espada ancha.
-¡Yo me encargo de sonsacarle la espada del gato al brujo este! ¡CAT, VIRUS, mantenedlo ocupado para que RAGNUS recupere el aliento!

 

CAITLIN, sin esperar la reacción de VIRUS, se lanza contra PHALNAX con sus cimitarras por delante y adelantando en la carrera a KHANWULF. El demonio ríe y se echa a un lado, esquivando sin dificultad.

- ¡No te confíes, chica! – exclama RAGNUS -. Es muy veloz, no creas que con esas dos espadas va a ralentizarse. Ten en cuenta que es un demonio.

- La rapidez no será obstáculo para mí – dice ARGUS, dejando a SARAH con ATHENA y sacando las dos espadas anchas.

 

PHALNAX observa al félido listo para correr hacia él, mientras sigue esquivando a CAITLIN, hasta finalmente hacerle una zancadilla y tirarla al suelo, soltando las cimitarras.

Cuando ARGUS se dispone a dar el primer paso, KHANWULF se pone entre el félido y el nigromante. Con las dos espadas, la ancha y la bastarda, apresa la Espada Zafiro.

Todos miran a KHANWULF realmente impresionados. AKASHA, con una expresión entre el asombro y la estupefacción, es la primera en decir algo:

- ¡¡Está intentando quitarle el arma a PHALNAX!!

"¿A quién se le ocurre semejante estupidez?", piensa la semielfa mientras piensa en qué hacer.
Finalmente, saca la kamatari y corre hacia donde está PHALNAX. Se enfrenta a él, intentando que así no le preste mucha atención a KHANWULF.
– Esa chica conseguirá que la maten a ella también – dice RAGNUS, quien se vuelve hacia los demás -. Preparaos para avanzar, pues los dos van a necesitar mucha ayuda.

AKASHA observa a su enemigo.

-¡PHALNAX! ¿Por qué haces esto? – con esto, la semielfa trata de distraer al demonio mientras intenta pedirle ayuda a INGALA: “LYS, dime algún hechizo, y que no tenga posibilidad de dañar a mis compañeros, por favor”.

Pero rápidamente, la semielfa recibe un tremendo espadazo en todo el abdomen, rasgando sus ropas y destrozando la semiplaca sobre ellas y la cota de anillos bajo éstas, y lanzándola muchos metros hacia atrás. Tirada en el suelo, desangrándose, queda inconsciente. Ahora, ella también corre peligro de muerte.

- ¡Estúpida! ¿Crees que no me olía tu estrategia? – y PHALNAX mira a KHANWULF, quien intenta, con su “tijera”, quitarle la Espada Zafiro al nigromante -. Astuto bárbaro... Astuto y fiambre – y sin esfuerzo hiere gravemente con la espada oscura en el brazo de la espada bastarda a KHANWULF, rompiéndoselo al final.

Con un brazo roto, KHANWULF suelta del dolor la espada bastarda y la Espada Zafiro queda de nuevo libre.

- Tu valentía no será más que la razón por la que irás a la tumba, salvaje – dice PHALNAX.

Oyendo esta palabra, KHANWULF mira, lleno de ira, al transformista. Casi sin que nadie, ni el propio PHALNAX, lo vea, la espada ancha de KHANWULF separa del resto del cuerpo la mano derecha de PHALNAX, cayendo al suelo junto a la Espada Zafiro. Pero en el ataque, la espada de KHANWULF se rompe. Atravesar la armadura de PHALNAX tenía un precio.

- ¡Gato, toda tuya! – dice el bárbaro, cayendo de rodillas y soportando el dolor de su brazo. Sonríe y mira a PHALNAX -: Sí, soy muy astuto... ¡y tú un descuidado, hechicero de poca monta!

 

El demonio observa el muñón y luego al bárbaro. PHALNAX sigue estando sereno.

- ¿Una mano menos va a impedir que siga en mis trece? Eres el tercero que caerá, tranquilo – y levantando con la mano que le queda su espada caótica, se prepara para decapitar a KHANWULF, pero la rápida reacción de CAITLIN, quien ya ha recuperado sus cimitarras, y VIRUS impide que consiga su objetivo.

 

“Confío en que RAGNUS se recupere: vamos a necesitarle, sobretodo por la juglar y por la  ninja”, piensa VIRUS. “Es que este tipejo es demasiado duro, nunca había visto nada así y vérmelas con un demonio... confío en mi agilidad y en mi resistencia”.

Con estos pensamientos, el semielfo vuelve a cargar contra PHALNAX, esta vez derribándolo al suelo, aunque PHALNAX no tarda en incorporarse y realizar un barrido que casi le cuesta las piernas a VIRUS.

- Rápido como un elfo... y temerario como un humano – dice el demonio -. ¡Ésa es la naturaleza semiélfica!

- ¡Calla y lucha! – grita CAITLIN, intentando mantener a raya a PHALNAX, aunque lo único que consigue es que sus cimitarras ni rocen al nigromante.

 

Ha sido todo muy rápido. Una maniobra no muy bien preparada, que se va improvisando a medida que avanza. LOTHAR observa esta reacción, demasiado salvaje teniendo en cuenta que para un enemigo como el que tienen delante habría que tirar de una mayor coordinación y planificación.

“Sus palabras me han afectado”, piensa LOTHAR, “aunque sea un demonio es cierto que hemos sido nosotros los que hemos atacado primero sin provocación... si bien es cierto también que esa treintena orcos vino al ataque sin más... ¿sus territorios? ¿Qué querrá decir con eso?”
El semielfo mira a Isilmë, la espada que durante tanto tiempo fue y es su posesión más preciada, ahora le parece una simple daga ante el poder y el arma del nigromante demoníaco.
“Cuanto más enemigos derrotamos, más fuertes aparecen los siguientes, cada vez dependo más y más del grupo para ganar las batallas”, piensa todavía el cazador de recompensas. “No es justo, ¿dónde está el honor del combate? ¿Dónde esta la pasión de la caza? Hecho de menos mi vida anterior: perseguir delincuentes, cobrar recompensas... La vida era mucho mas fácil...”

 

Pero ya había abandonado, aunque fuese momentáneamente, este estilo de vida. Pasará mucho tiempo hasta que él y, tal vez, PYROS vuelvan a la rutina de perseguir malhechores a cambio de unas monedas.

Es momento de vivir el presente: mira hacia atrás y se da cuenta de que la inconsciente AKASHA va perdiendo sus fuerzas y su vitalidad con cada gota de sangre que sale de la horrenda herida que le ha hecho la temible espada de PHALNAX. Ve también a ASSOTH intentando parar la hemorragia, pero ante su escaso éxito intenta llevar a la herida hasta ATHENA, a pesar de que ésta está muy ocupada con SARAH.

La ira llena por completo el espíritu de LOTHAR, aunque se intenta mostrar sereno:
- ¡PHALNAX! ¡Hemos visto que sabes hablar! ¿Qué tal se te da pelear? – con estas palabras, LOTHAR se lanza contra su adversario con Isilmë en mano, intentando un golpe firme que atraviese su armadura, aun sabiendo la suerte que corrió una de las espadas de KHANWULF.

“Sé que es una acción suicida”, sigue pensando LOTHAR, “pero... ¡he de hacerlo! ¡¡Por SARAH, por AKASHA, por KHANWULF... y por todos!!”

XENAR, KENSOU, RODEAD y EMERALDAS ven al semielfo correr y, sin dudarlo, le siguen.

 

Pero antes de que cualquiera llegue, a VIRUS y CAT se le une una furiosa REPLICANTE, corriendo en pos de vengar a su amiga con su preciada espada aserrada preparada.

- ¡Maldito! ¡¡Eso no se le hace a una amiga!! ¡Vas a tener que sudar para vencerme!

Pero poco dura, ya que de un espadazo en toda la garganta, aunque no llega a seccionarle el cuello, cae fulminada al suelo, con los ojos aún abiertos, soltando su espada aserrada. Bajo ella empieza a aparecer un charco de sangre que no se detiene.

Todos se quedan perplejos: tras tantas batallas y tras haber salido airosos de situaciones realmente complicadas, al final uno de los suyos ha caído en combate.

- ¡¡¡NOOOOOOOOOO...!!! – con este grito, LOTHAR y los suyos corren con una mezcla de odio, horror y lágrimas hacia PHALNAX.

 

El muñón de PHALNAX sirve de improvisada arma contundente y deja a CAITLIN y VIRUS tirados por los suelos, doloridos tras los golpes.

- ¡Qué poco duraréis vosotros dos! – dice, riendo, PHALNAX, y señalando con la espada el cuerpo sin vida de REPLICANTE -. Luego la acompañaréis, pero disculpadme ahora, ya tengo cinco rivales dignos de un combate más decente – y con una sorprendente velocidad se encara hacia los cinco aventureros que han avanzado hacia él.

El nigromante sonríe y de pronto es rodeado por cuatro columnas de fuego que giran incesantemente. Las columnas giran y giran, atacando a los aventureros, quienes hacen todo lo posible para evitar las llamas.

- ¿Quién huye ahora, eh? – dice PHALNAX, mirando a XENAR, mientras va avanzando junto a las columnas de fuego -. ¿Por qué unos valientes aventureros huyen ante unas simples columnas de fuego? ¿Tan difícil os parece esto?

- Pues a mí no me parecen simples columnas de fuego – dice XENAR -. Algo debe haber para que ARGUS no haya sido herido, ¿no?

- ¿De qué hablas, maldita? – PHALNAX no entiende qué quiere decir XENAR, pero en ese momento ARGUS, que había atravesado las columnas de fuego sin recibir daño alguno y sin que nadie excepto la mercenaria se diese cuenta, ataca por la espalda a PHALNAX... con la Espada Zafiro.

 

El dolor que le inflige el ataque hace que PHALNAX pierda la concentración y las columnas de fuego se disipen casi instantáneamente.

ARGUS se libra de toda su protección y de su camiseta, mostrando las runas de la casa Tariar: runas de protección astral.

- Sólo la Magia Elemental puede dañarme – dice ARGUS -. Y la Transmisión Infernal, aun usando columnas de fuego, no entra en esa categoría: es Magia Negra.

PHALNAX se levanta. Aunque muy debilitado por el ataque de ARGUS, todavía está dispuesto a luchar.

Sonríe.

- Olvidé que la Espada Zafiro me la arrebató el salvaje y que tú seguías con vida, Alférez – PHALNAX da la espalda a todos. Sigue todavía aferrando con fuerza su espada, tan negra como siempre -. Pero ya va siendo hora de que las fuerzas de los Templarios se vean mermadas.

- ¡Al menos dinos de qué va este asunto! – exclama XENAR, impaciente.

PHALNAX suspira:

- No, si al final caemos en los tópicos... Esto es como en todas las leyendas, el villano acaba revelando sus planes a los héroes, da igual quién vaya ganando. La curiosidad mató al gato, chicos, así que como veo que tenéis tantas ganas de morir...

“ Yo rapté a ARGUS TARIAR, alférez Templario de la Orden de Tolaria, con el fin de mermar las fuerzas soldevíes.

- La desaparición de un Templario no supone nada – comenta ARGUS, poniendo la Espada Zafiro cerca del cuello de PHALNAX.

- Déjame terminar, felino – prosigue el metamorfo -. Sabía que con esta captura, vendrían varios de los numerosos héroes que tan alegremente campan por el continente, y confiaba en que uno de ellos fuese JEAN-LUC RAGNUS, Templario raso de la Orden de Ghidnaar y Enviado de los patéticos Dioses del Orden.

“ Mi señor ARGOH quería minar la moral de los Cuatro Ejércitos, y nada mejor que acabar con algunos de los más representativos guerreros de sus filas.

“ Por otra parte, y aprovechando que he vuelto a las tierras que una vez fueron mías, estoy creando un amplio ejército de variados seres, preparados para que al fin pueda recuperar lo que en una vida pasada fue de mi propiedad. Sé que llevará un tiempo, pero acabando con vosotros y así dejando desmoralizados a muchos combatientes, las superiores fuerzas del Caos acabarán con los ejércitos en Ghidnaar y para entonces ya tendré suficientes soldados como para controlar definitivamente este territorio... e incluso más.

 

PHALNAX estalla en una sonora carcajada. Aún dolido por la muerte de su compañera, LOTHAR, lleno de rabia, acerca Isilmë a la garganta de PHALNAX, haciendo compañía a la Espada Zafiro de ARGUS.

- Bonito plan de venganza personal recurriendo a pactos con demonios – dice el semielfo -. Así que esto fue una vez tuyo, ¿no? Tu locura te ha llevado a montar todo esto, un plan digno de un malo de comedia, no de un demonio.

- ¡Vas a morir y tus estúpidos planes van a irse al garete, quieras o no! – exclama RODEAD.

- Tus palabras no llegarán hasta los ejércitos, muchacho – responde PHALNAX -. Y dudo que vuelvas a decir algo más...

 

Y de nuevo, ARGUS utiliza su espada, pero esta vez decapitando a PHALNAX. La cabeza del nigromante cae varios metros lejos de los aventureros, dejando un reguero de sangre negra en el trayecto.

- ¿Otra vez descuidado? – dice ARGUS, mientras con un movimiento seco hace que toda la sangre sobre la espada salga disparada de ésta hacia el suelo.

 

Con la lucha terminada, los guerreros que aún se mantienen en pie ayudan a los heridos a levantarse. KHANWULF, quien se ha hecho un improvisado torniquete en el brazo herido, se levanta sin ayuda.

Todos miran hacia donde están ATHENA y ASSOTH. Han conseguido parar la hemorragia de AKASHA y su vida ya no corre peligro, pero SARAH parece empeorar por momentos.

RAGNUS corre hacia donde está la juglar. La ve muy pálida, demasiado.

- ¿Qué le ha ocurrido? – pregunta preocupado el Templario.

- Unas Sombras le echaron una Nube de Muerte encima – responde ATHENA -. Eran unas Sombras demasiado poderosas y el hechizo, al parecer estaba potenciado.

- A este paso no podrá recuperarse – dice ASSOTH -. Hemos hecho todo lo que hemos podido, pero sigue igual... incluso me atrevería a decir que ha empeorado más de lo que podía.

- Entonces no podemos perder tiempo – RAGNUS se quita el yelmo y los guanteletes. Frota sus manos con rapidez y las pone sobre SARAH.

 

El Templario empieza a recitar rápidamente gran cantidad de palabras que cualquier otro no podría pronunciar, por su complejidad y por la rapidez con la que RAGNUS las va diciendo. Sus manos emiten una suave luz blanca que recorre finalmente todo el cuerpo de SARAH.

La piel de la juglar va recuperando poco a poco su color natural.

Unos segundos más tarde, SARAH abre los ojos. RAGNUS se aparta para que ella se pueda incorporar.

- ¡Me alegro de volver a estar bi...! ¡AY! – y SARAH se lleva la mano al hombro derecho. Sonríe -: Bueno, no del todo bien, pero al menos viva sí que estoy.

- Pues... desgraciadamente hay alguien que no puede decir lo mismo – y VIRUS trae el cadáver de REPLICANTE, dejándolo cerca de AKASHA.

De nuevo, el dolor llena los corazones de los aventureros. Todos observan a la que antes fue una valiente y sanguinaria mediana. Había caído luchando, pero apenas sí había conseguido acercarse a PHALNAX.

SARAH la observa, acongojada, y ella se encarga de cerrar sus ojos.

- Descansa en paz – dice la juglar -. No te olvidaremos y tus hazañas serán cantadas por toda la eternidad, junto a las de los demás.

 

Una risa empieza a oírse de repente. Todos se dan la vuelta y ven horrorizados, excepto RAGNUS, quien aún sigue sólo afectado por la muerte de REPLICANTE, cómo la cabeza de PHALNAX se gira y mira a los aventureros.

- Ilusos – dice la cabeza -. ¿No sabéis que un demonio transformista sólo muere si su forma propiamente demoníaca es destruida?

RAGNUS se levanta y mira a lo que queda de PHALNAX.

- Entonces, ya nos veremos las caras en Ghidnaar, demonio – dice RAGNUS, volviéndose y cogiendo el cuerpo de REPLICANTE -. Si tuviésemos un conjuro de Resurrección... pero ya es tarde.

- No puede ser tarde para resuc... – pero XENAR es interrumpida. KENSOU le pone la mano encima.

- Al igual que hechizos como el Invertir, el Despertar de los Muertos y la Resurrección son hechizos poco desarrollados – dice el Psycho Soldier -. Además, según muchas escrituras, el alma tarda cerca de diez minutos en dejar el mundo de los vivos.

- ¡No creas en esas paparruchas, hombre! – y XENAR aparta la mano de KENSOU -. ¡Oye, no sólo está el hecho de que REPLICANTE vuelva o no, date cuenta del shock que sufrirá AKASHA en cuanto lo sepa!

- ¡Pues cree en esas paparruchas, chiquilla, cree en ellas! – exclama PHALNAX -. Lo siento por vosotros, pero no podréis recuperar a vuestra amiga. La vida es así, unos vienen y otros se van.

- ¡Cállate! – grita SARAH.

La cabeza de PHALNAX muestra una expresión de asombro. Pero rápidamente el asombro es sustituido por una sonrisa malévola.

 

En pocos segundos, la sala empieza a temblar. PHALNAX ríe.

- ¡Muy bien! – exclama el demonio -. Ya nos veremos en Ghidnaar... Entonces os arrepentiréis de haber conocido a Fiedrich von Hausser... ¡Jajajaja...!

Una roca aplasta la cabeza, interrumpiendo bruscamente la risa.

 

SARAH recoge los objetos de RAGNUS, al ver que éste no puede dejar sus manos libres. Todos corren por el pasillo, arrastrando con ellos también a AKASHA, quien sigue inconsciente. RAGNUS les va indicando los sitios por donde ir, según va recordando.

 

En poco más de dos minutos, todos salen a la luz del día, dejando tras de sí un estruendo en el interior de la cueva.

Rápidamente va a recibirlos DEEDLIT, junto a GRONFORL, LAMBERT y LLOYD.

- ¡Qué bien que hayáis salido sanos y salvos! – dice la elfa, pero al ver a la inerte mediana, desaparece su alegría y agacha la cabeza.

LAMBERT, LLOYD y GRONFORL tampoco pueden dar crédito a lo que ven.

- No podemos dejar que la congoja nos venza – dice RAGNUS -. Hemos de volver a Solderai y alertar de que el ejército de PHALNAX está agrupándose y que ante la duda hemos de estar preparados.

- ¡Tú, espera, ¿qué hay de mi brazo?! – dice KHANWULF.

SARAH pide el libro, ya que no sabe si se lo metieron en la mochila o si alguien se lo quedó. XENAR lo saca de su mochila y se lo pasa a SARAH. En pocos segundos, tras la recitación de SARAH, KHANWULF puede mover de nuevo el brazo.

- ¿Qué se dice? – SARAH mira a KHANWULF.

- Hmpff... Gracias – el bárbaro se siente un poco molesto por ser ayudado por SARAH. Realmente, su opinión sobre ella no ha cambiado un ápice.

 

Pero de pronto, LOTHAR se da cuenta de algo:

- Eh, ¿y ZHOVEN y el aniquilador?

LAMBERT se gira en busca de los dos ausentes, pero ni rastro.

- Ni idea, deberían estar aquí – responde el bardo.

 


 

Mientras tanto, dos figuras se internan en el profundo bosque, lejos de los aventureros. Una figura alta y otra mucho más baja se muestran recortadas entre los rayos solares que se introducen entre los árboles.

La figura más alta se detiene.

- Oye, tío, creo que nos hemos alejado demasiado del grupo – dice ZHOVEN -. ¿No crees que deberíamos volver?

- Hmmm... – murmura su acompañante, el aniquilador, dándose la vuelta -. ¿Quieres volver? ¡Prometieron acción y sólo encontré aburrimiento! ¡¿Crees que vale la pena seguir con esos mentirosos?!

Cuando se dispone a seguir su camino, el enano encuentra de frente a un ser algo más bajo que él, envuelto en una capa y con una extraña espada cubierta por runas del Caos y sangre en su mano derecha.

 

El enano reconoce rápidamente a este peculiar personaje:

- ¡Eh, tú! ¿No eres el bicho saltarín que ayer estaba siendo perseguido por una treintena de orcos?

- ¡¿Y a quién le interesa saberlo?! – pregunta, molesto, el extraño.

- Soy un bravo guerrero sediento de sangre, y veo que tú y yo compartimos la sana afición de desmembrar seres vivos. ¿Qué tal si...?

- ¡¿Me uno a ti?! – el extraño ríe -. Perdona, enano, pero yo, SOLMYR, mato solo, no necesito ayuda de nadie. Y ahora, marchaos u os dejo más secos que los dos trolls que acabo de cepillarme.

- ¡Ése es el espíritu! – exclama el aniquilador -. Tú y yo... y... bueno, mi compañero ZHOVEN, podríamos hacer un gran equipo. Olvida eso de ir matando a la gente tú solo, necesitas compañeros con los cuales chulear y a los que desafiar de vez en cuando.

- Para mí que no aceptará – comenta ZHOVEN -. Ya le has oído, no va a...

- ¡Quita, ZHOVEN, quita! Verás cómo le convenzo. Nos iremos lejos de aquí, tal vez a Seregard... Sí, por allí no me buscan; además, está lleno de gente que busca rivales a los que desafiar y demostrar su fuerza – y mientras va hablando, coge suavemente a SOLMYR del hombro y lo lleva junto a él y ZHOVEN, alejándose y desapareciendo en la espesura del bosque... Mientras, la luz va desapareciendo con gran rapidez, hasta que casi no existe y empiezan a caer gotas de lluvia.

 


 

VIRUS se aleja unos metros del grupo, necesita estar solo, asimilar la marcha de REPLICANTE, que aunque no la conoció mucho, apenas algo más de media hora, había sido una compañera valiente y que merecía todo tipo de respeto. El semielfo necesita meditar sobre todo lo que ha pasado y sobre su actuación.

Después de ello, vuelve con sus compañeros y dice:

- Deberíamos hacerle el funeral que se merece.

El grupo asiente. Está claro que tras tantas aventuras no iban a abandonar su cuerpo como un vulgar trozo de carne. Para todos, RAGNUS no sujetaba un cadáver, sino una compañera. Da igual si respira o no: es una compañera.

- Hablaremos de ello más tarde – responde SARAH -. Hemos de irnos.

- A mí me da igual lo que hagamos con las armas – comenta VIRUS, intentando terminar lo que había comentado antes -.  Por supuesto que si se sortean o algo así yo también las quiero. Pero eso decididlo vosotros.

“ Y bueno... Si RAGNUS dice de irnos, ¡pues vámonos!

 

SARAH monta a la inconsciente AKASHA sobre Silph, mientras RAGNUS sigue llevando a REPLICANTE.

Cuando el grupo se decide a empezar la marcha, todos se dan cuenta de que el cielo se ha nublado rápidamente y que comienzan a caer las primeras gotas. Es como si el cielo llorara la muerte de REPLICANTE e intentara borrar las impuras huellas de esta pérdida.

Pero desgraciadamente la lluvia no puede borrar la realidad...