LA SEÑORA DE LA MUERTE
"Dadnoz vuestras cozaz. Prometemoz venderlaz a buen precio y zólo oz cortaremoz laz piernaz. " Típica frase de los asaltadores orcos...
LA ESPINA ÉLFICA, 18 de julio del año 3287 después de la Gran Guerra
El grupo se ha separado. Por una parte, FËADRAUG, JADE, REPLICANTE, PYROS, XENAR, YUU y JAAS se van a buscar a HERUWATH junto a SANDHURST; el resto irá al rescate de SHIRÔ, capturado por DREADLIN.
- Puede que pase mucho tiempo hasta que nos volvamos a
encontrar... Pero recordad esto: en menos de cinco meses quiero que todos
estemos en Solderai, la capital. El Emperador va a necesitar a grandes
guerreros, hechiceros y sacerdotes para evitar a toda costa que una nueva Gran
Guerra se produzca...
“ Bueno... Espero que volvamos a vernos... Me sentiría culpable si a alguno de
vosotros le pasara algo o si muriera... – el elfo sonríe a sus compañeros, que
van a rescatar a SHIRÔ -. ¡Nos veremos! ¡Hasta la vista!
La partida de rescate se despide del druida y sus
compañeros. A los pocos minutos, el grupo de MAGNUS EMPEROR ya no es más que un
punto en la vasta pradera...
- Bueno – dice XENAR -. Ya que vamos a buscar a la tal HERUWATH, espero que la
recompensa sea... cuanto menos, cuantiosa.
- No debemos pensar en grandes recompensas – dice JADE -. Ahora lo que importa
es alejar a HERUWATH de ARGOH y DREADLIN... SANDHURST, por favor, llévanos
hasta ella.
- Está bien – responde el félido -. Sólo serán un par de horas andando... Yo
podría ir a cuatro patas, pero no es plan de dejaros atrás.
Dos horas y poco más de camino... Eso es lo que han tardado
en llegar los aventureros hasta un pequeño valle. Allí ven un campamento orco,
lleno de verdes por todas partes. En medio de las tiendas de campaña destaca
una algo más grande.
- Tal vez sea la del orco jefe – dice XENAR.
- No – responde SANDHURST -. Venid y sabréis quién puede estar allí.
Todos siguen al félido. A medida que se acercan, un fétido olor invade el aire. Varios orcos van y vienen, viendo con malos ojos al grupo que acompaña a SANDHURST. Ninguno de ellos ha visto jamás a los aventureros, ni siquiera a JADE ni a DRAUG (aunque tal vez hayan oído hablar de ellos). Varios trolls machacándose la cabeza unos a otros, goblins haciendo apuestas referidas a estas peleas, hobgoblins en una rústica herrería... Y muchos orocs dando vueltas de aquí para allá.
Al final llegan a la tienda más grande. No es una belleza, pero al menos está limpia, comparada con las pocilgas que hay alrededor de ella. SANDHURST invita a DRAUG a pasar. Él sabe que se puede liar una buena, así que también decide que los demás pasen.
Dentro, un brujo barbudo, de extrañas túnicas y bastante mayor, conversa con una muchacha joven, de tez pálida, pelo corto y oscuro, y gran belleza. La chica lleva un vestido negro, sin mangas, sólo unos brazales oscuros, casi guantes, pero sin cubrir sus manos. Unas uñas, largas y pintadas de negro, junto a la ropa hacen ver que la joven es una bruja...
Pero hay algo más: su brazo derecho tiene una H tatuada.
- Al fin te hemos encontrado... Me alegra volver a verte, HERUWATH – dice
DRAUG, de improviso.
La archibruja se vuelve... Su mirada es amenazadora, pero su
belleza sigue siendo la misma.
- SAND... SANDHURST... – dice la sorprendida HERUWATH-, ¿qué hacen estos aquí?
PYROS no puede disimularlo.
- Pues bien; a la cama no te vas sin saber una cosa más (esta frase puede tener
varias versiones), y de momento esta misión me ha hecho descubrir que los
tópicos (en su mayoría) son engañosos y que no todas las brujas tienen una
nariz larga y asquerosa - y sin evitarlo, silba a HERUWATH.
La bruja toma ese acto como una falta de respeto, pero no es hora de carbonizar
a gentuza, como ella piensa. Lo importante es saber qué quieren los
aventureros... o no:
- Si no os vais os aseguro que los orcos disfrutarán destrozando vuestros
miserables cuerpos.
- ¡Eh, eh! ¡Un poquito de respeto, niñata! - dice JADE -. A mí no me digas lo
que tengo que hacer. Además, ya llevo más Señores de la Guerra orcos
decapitados que tú polvos acordados en una esquina...
HERUWATH, furiosa, se dispone a invocar algún tipo de hechizo, pero SANDHURST
la detiene.
- ¡Por favor, LADY HERUWATH! - dice SANDHURST -. No podéis recibir a esta gente
de esa forma, ya que os quieren ayudar...
- ¡¿Ayudar?! - HERUWATH no se lo cree -. No te dejes convencer, no seas
débil... Porque ese elfo, al igual que su amigo el cachas religioso y esa...
zorra, me tiene ganas.
- ¡¡Yo a esa malnacida le voy a hacer otro ombligoooooo...!! - JADE saca su
espada, pero DRAUG la detiene...
- ¡¡¡Jojojojojojojojo...!!! ¡Mirad, pelea de gataz! - unos orcos observan la
escenita. HERUWATH los echa de allí con algunos destellos. Los orcos se alejan.
- En mi opinión, creo que debemos escucharles - dice SILK, el brujo que está
con HERUWATH -. Además, tal vez sean más de utilidad vivos que muertos.
Después de oír esto con cara de incredulidad, decide al fin dejarlos hablar:
- Adelante, decid lo que sea. Pero no empecemos con los insultos, porque os
costará muy caro...
XENAR intenta contener la risa; JAAS REPLICANTE y PYROS ha observado la
escena con atención, sin ganas de cachondeo; mientras, YUU está en sus
pensamientos:
- Menos mal que ese bocazas de LAMBERT no está aquí... ¡qué alivio!
- Jur, pues yo no sé qué hacer - piensa XENAR -, metida en medio de un campamento lleno de orcos me siento como, en inferioridad de condiciones, sólo se me ocurriría quitarme el casco y decir con voz de pardillo algo así como "Princesa, hemos venido a rescatarte.". Pero después de esa mirada como de "te voy a arrancar los huevos" que le ha echado a PYROS, para mí que esta tía me carboniza si digo eso... Bueno, dejemos actuar a los 'jefes'.
DRAUG se adelanta para hablar con HERUWATH, pero es SANDHURST quien va a
dirigirle la palabra:
- Mi señora – dice el félido -. No es conveniente firmar un pacto con DREADLIN
y ARGOH. Vos sois muy joven y no podéis desaprovechar vuestra vida por las
ambiciones de vuestro padre...
- ¿Te vas a poner a su favor? – dice HERUWATH -. Si es así, sufrirás su mismo
destino. ¡Guardias!
En ese momento, unos veinte orcos bloquean la entrada. El grupo se queda
mirando a los verdes...
- Puede que al fin se me conozca como XENAR, la que mató a cien orcos – piensa
la semielfa.
- DRAUG... ¡Nos has metido en la boca del lobo! ¡Ya me parecía poco de fiar el
gato ese! – exclama YUU.
A SANDHURST esas declaraciones le han dolido...
REPLICNATE mira a PYROS como
diciendo “¡Pero niño! Piensa antes de hablar por favor...” y se dedica a ver lo
que hay que hacer (vamos a fijarse en lo que hace DRAUG, que parece que todo
depende ahora del druida).
DRAUG ve que lo que ha hecho puede ser peligroso, pero
parece que sabe lo que hace. No tiene claro cómo saldrán de todo esto, pero
algo habrá...
JADE tiene una idea:
- ¡Ya está! ¡Solucionemos esto con un duelo mágico!
Las palabras recorren la tienda. Todos se quedan impresionados por estas
palabras.
- ¿Sabes de lo que hablas, JADE? – parece que a DRAUG no le gusta para nada la idea.
- Pues no hay otra solución – y la elfa se dirige hacia HERUWATH -. Mira, vamos a hacerlo así: tú y DRAUG lucharéis con vuestros poderes en un combate. Si ganamos nosotros, te vendrás con nosotros, sin rechistar; si perdemos, nos iremos...
- Y nos quedamos con la Ira Sangrienta – acierta a añadir la archibruja -. Creo que ya sabréis por qué...
- DRAUG, es decisión tuya - dice JADE -. Si sigues pensando que no es la mejor forma y tienes otro plan, dilo. No quiero que mi esposo haga algo que no quiera...
FËADRAUG queda pensativo. Al final, con una expresión seria y dejándole la Ira a su mujer, se dirige hacia HERUWATH:
- Es hora de que continuemos lo que hace un año quedó pendiente...
Unos minutos después, varios orcos están reunidos haciendo apuestas sobre la gran lucha mágica que va a acontecer.
- Al final el druida sí va a demostrar sus poderes – dice XENAR -. Estoy impaciente. Veamos si es verdad que es tan bueno con la magia como con la espada.
JADE sostiene entre sus manos la Ira Sangrienta. Sabe que DRAUG debe ganar: aun siendo un simple duelo mágico, Daron es un precio demasiado caro si pierden... Aun sabiendo que fue ella la que propuso el duelo.
HERUWATH y DRAUG están en lados opuestos. Multitud de orcos, goblins, hobgoblins y trolls los rodean, vitoreando el nombre de la archibruja. Entre el gentío, además de los aventureros, están SILK y SANDHURST. Todos saben que es algo más que una simple pelea... Excepto los verdes.
- Sin transmutaciones – dice HERUWATH.
- Sin hechizos mortales – contesta FËADRAUG.
HERUWATH comienza con un simple Orbe Cromático. La simple esfera de colores puede ser un hechizo muy simplón, pero su poder equivale al de su conjurador. DRAUG lo sabe y responde con un Rayo. Una pequeña explosión de colores muy cercana a DRAUG, pero bastante potente como para echar al druida hacia atrás.
- Mi turno – dice DRAUG.
El elfo pone su mano sobre el suelo. Unas extrañas palabras en élfico salen de sus labios y, como si nada, la tierra a su alrededor empieza a temblar. De repente, una gran cantidad de grandes agujas de tierra salen del suelo, alrededor de HERUWATH. La bruja no se deja impresionar y destruye los picos con una explosión de fuego.
El druida responde ahora con una bola de energía de más de un metro de radio...
- Y han dicho que nada de hechizos mortales – dice PYROS.
La Esfera Abrasadora es brutalmente lanzada contra su blanco, pero la archibruja responde con el mismo hechizo. De repente, una enorme explosión inunda toda la escena de blanco. El público cae al suelo por la onda expansiva. Los contendientes han resistido la explosión.
- Sigues estando en forma, ¿eh, druida?
- Sólo es parte de lo que te puedo ofrecer...
- No voy a esperar a tanto... Mejor verás lo que esta Señora de la Muerte es
capaz de hacer.
De repente, el cuerpo de HERUWATH se ve rodeado por una oscura aura. Todos se levantan y ven cómo brillan con un fulgor amarillento los ojos de la archibruja, mientras junta sus manos a la altura del pecho...
- No hay nada más humillante que no poder ejecutar hechizo alguno... – dice ella.
HERUWATH está muy concentrada... Los aventureros observan la maldad en sus ojos... DRAUG no sabe qué va a hacer. Por si acaso, busca algo en sus bolsillos y saca de ellos ese ‘algo’, que aprieta fuertemente en su mano derecha.
Nadie sabe qué va a hacer...
- ¡¡¡Despídete de tu magia... y de algo más!!! – y un rayo sale de sus manos en dirección al elfo.
- Me lo temía – piensa DRAUG -. Es como hace un año... un hechizo muy potente cuando el combate aún no está en su apogeo... Sigue teniendo la poca paciencia de siempre... Aquella vez fue la Explosión de las Almas... Esta vez... Debe ser... ¡el robo de poder! ¡Y a mí no me va eso de perder un duelo de hechiceros por cosas como ésta...!
Rápidamente, DRAUG levanta su mano derecha, mientras grita: “¡Espejo!”. La mano del druida sostiene una pequeña bola, con una extraña runa en su interior. De repente, una especie de escudo envuelve al elfo y el rayo no llega a DRAUG. El poder de ambos se está poniendo ahora a prueba. Ambos concentran toda su magia para ver quién gana. Emoción...
El hechizo de DRAUG está devolviendo el conjuro a HERUWATH, pero la HERUGURTH se opone... Ambos sudan... Están muy concentrados... Al final, una nueva explosión, pero esta ya es de dimensiones más que considerables...
Minutos después, YUU se levanta. Una gran polvareda se ha levantado a su alrededor. Los demás se levantan a duras penas. Los orcos están cabreados y empiezan algunos a pelear ante ellos. El Sirviente del Caos ve algo en la polvareda. Curioso, se acerca.
Ve a la archibruja tirada en el suelo. DRAUG está muy
agotado, de rodillas.
- Ha... tenido suerte... – dice el druida -. Si le llega a... alcanzar... su...
propio... conjuro... podría... haberse muerto... Era más poderoso... que otros
hechizos de robo de poder... Esa loca pretendía... absorber mi vida...
- DRAUG – dice YUU, casi de improviso -, ella está en el suelo y tú aún sigues
consciente... ¿has ganado?
El druida mira a su compañero; sonríe. JADE, REPLICANTE,
JAAS, XENAR y PYROS llegan también a ver al druida. El elfo se levanta algo
cansado...
- Sí...
Y cae inconsciente al suelo.
SANDHURST se dirige hacia donde está su señora. Con él está SILK, que se está quitando el polvo de su túnica.
- Habéis estado muy bien, LADY HERUWATH – dice SANDHURST, mientras coge a HERUWATH, inconsciente -, pero el destino lo rige una Diosa del Orden, Solderai, y ella quería un resultado distinto al vuestro. Ahora sólo debéis descansar... Mañana decidiremos a dónde nos iremos para alejarnos de ARGOH.
Al fondo, XENAR disfruta viendo a los orcos pelear, mientras mata a unos pocos con su espada bastarda... En total unos 5, que no está mal, aunque no llegarán para los cien; de todas formas, los orcos están demasiado ocupados viendo si dan o no golpes que no se preocupan quién se ha cargado a quién.
PASA EL TIEMPO...
Son casi las diez de la mañana. Con un fuerte dolor de
cabeza, HERUWATH al fin despierta. Ha estado inconsciente cerca de un día. En
la misma habitación que ella, tumbado en otra cama, se encuentra la única
persona que ha conseguido derrotarle en un duelo de magia. DRAUG está sudando,
tal vez la lucha mágica haya sido el remate después del incidente de ARGOH.
JADE trae algunos paños mojados, mientras JAAS intenta ver que el elfo está
mejor. Algunos momentos parecen casi los últimos del druida, lo que hace que
JADE se quede sobrecogida; otros parece que son la calma definitiva, el fin del
dolor y que al fin se levantará de la cama y empezará a hacer de las suyas de
nuevo.
Pero lo que más ha llamado la atención de HERUWATH es el hecho de que ya no
estén en ninguna tienda de campaña.
- Buenos días, HERU – dice JADE -. Parece que al final has dejado de dormir...
Bueno, no te extrañes por el cambio de localización, es que al final había
prisa y en vez de haber dejado hoy el campamento orco nos fuimos anoche. Hemos
llegado aquí, a este pequeño albergue de montaña. Tienes suerte de que te
tapáramos con la capa de DRAUG... Si no te hubieran reconocido y no despertarías.
Tienes suerte, chica.
” Y no te preocupes. El vejestorio se está ocupando de los orcos.
HERUWATH dedica una
mirada de desprecio a la elfa. En ese momento, alguien llama a la puerta. JAAS
la abre y tras ella se encuentra SANDHURST, quien, al ver que su señora ya ha
despertado, se pone muy contento.
- Me alegro de que al fin hayáis despertado.
La bruja vuelve su cara hacia otro lado. No quiere ver a SANDHURST, a quien
considera un traidor.
- Vete de aquí, sucia bola de pelo.
El felino hace como si no oyera nada de eso. Se acerca a la archibruja y la
mira fijamente.
- Por favor, tened en cuenta que lo que estamos haciendo es por vuestro bien.
Por favor...
- Si es por mi bien, ¿por qué no me dejas hacer lo que quiera? Eso estaría muy
bien cuando era una niña, ¡pero soy una mujer! No me digas qué debo hacer.
HERUWATH se tumba en la cama, con su cara apretando la almohada, rompiendo a
llorar. SANDHURST la mira con tristeza. Se va de la habitación.
- Espero que DRAUG mejore. Partiremos en una hora – es lo único que dice el
félido.
UNAS
HORAS DESPUÉS...
Llenos de
provisiones, los aventureros, acompañados por SANDHURST y llevando a HERUWATH
(tapada con la capa) con ellos, se dirigen hacia la gran ciudad de los druidas,
Sandria, el que fuese el hogar de AUGUSTUS DREADLIN.
DRAUG parece estar muchísimo mejor... o eso parece
- Este JAAS es un portento con las medicinas – dice DRAUG, ya que todos saben
que aunque es un gran guerrero, el berserk es mejor médico -. Bueno, espero que
lleguemos lo más pronto posible. ¡Espero que RAGNUS cumpla su promesa de estar
en Sandria!
- Debería, la verdad, debería estar ese maniático religioso de RAGNUS... – dice
enfadada HERUWATH, mientras se está quitando la capa de encima -. Porque voy a
ajustarle las cuentas y...
- ¡Quieta, brujita! – dice XENAR -. Además, que yo te voy a vigilar, así que
como sueltes alguna chorrada, te suelto un soplamocos y a ver si así te callas
– y le guiña el ojo a la archibruja.
- Bueno, bueno, callad ya – dice JADE, muy molesta de tanta discusión -. A ver,
dentro de poco vamos a llegar a los caminos soldevíes. Allí podremos pedir un
transporte hasta Sandria, así que HERU, ponte la capa de FËADRAUG otra vez si no quieres verte en una
hoguera...
HERUWATH, más molesta porque la llamen “Heru” que por el hecho de poder morir a
manos de algún inquisidor, sobretodo aprovechando que la bruja no está del todo
en condiciones de oponerse, acepta a regañadientes la propuesta.
YUU se acerca a la
archibruja para hablar con ella. HERUWATH ve al elfo, observa sus runas y
rápidamente se aleja de él.
- ¡Eh, un momento! ¡Sólo quiero hablar contigo!
- No, seguidor de Alanster – responde la archibruja -. Jamás vuelvas a
dirigirme la palabra, sucio orejudo.
Esas palabras molestan a YUU. Pero el sabe que debe matarla, tiene que seguir
con el grupo. Además, aún no sabe por qué es tan elegido de Alanster... Si
hubiese algún demonio matador que se lo explicara...
Poco más de veinte
minutos de caminata bastan para ver a escasos metros la carretera. Parece que
al fin van a poder volver a la civilización, después de todo.
- Allí hay un carro – dice PYROS, observando a unos veinticinco metros una
carreta, tirada por dos caballos, que se acerca. Los dos corceles, uno blanco y
otro marrón, tiran de un carro de gran capacidad, aunque sólo un hombre está
llevándolo. Es un muchacho, tal vez no tenga más de treinta años. Una barba muy
poco poblada, que más parece una perilla, le da un toque algo extraño. Unas
pequeñas gafas de sol con los cristales morados hacen suponer que tal vez pueda
ser un pacifista de esos que sólo saben hartarse de fumar hierba. Pero sus
ropas, su túnica azul con bordados dorados (sobretodo T estilizadas), hacen ver
que es otro tipo de persona...
- ¿FLADNAG? – JADE queda sorprendida -. ¿Qué haces por aquí, tolariano loco?
- Parece que todavía sigues recordándome, ¿eh, pelirroja? – FLADNAG sonríe a la
elfa. Ve también a DRAUG -. ¡Por Aeriul, DRAUG! ¿Qué te ha pasado?
- Oh... Nada, ADAM, nada – el elfo intenta ocultarlo, pero le empieza a doler
el pecho -. Es sólo que ayer no tuve un día muy agraciado. ¿Y qué haces tú por
aquí?
- Acabo de dejar hace unos tres día en Minos a JULIUS y a SARAH. Tienen que
investigar algo sobre una extraña secta relacionada con ARGOH... – FLADNAG mira
a los aventureros -: Estos deben ser tus chicos, ¿no, DRAUG?
- Sólo son algunos – responde el druida.
Pero FLADNAG advierte que está allí también SANDHURST. Su apariencia simpática
se torna en seriedad y enfado: - ¿Y él qué hace aquí? ¿Y quién es la chica que
está tan tapada?
- Eso no queremos discutirlo ahora, tolariano – responde SANDHURST -. Por
favor, debes llevarnos hasta Sandria cuanto antes. Estarás ayudando a la causa
de luchar contra ARGOH.
- ¿Cómo puedo fiarme de tu palabra? – FLADNAG se mete la mano bajo su túnica, a
la altura de la cintura. Parece tener intención de sacar algo, un arma, tal vez.
REPLICANTE queda
expectante. Si es un arma lo que va a sacar, no pensará dejar que actúe. Si es
otra cosa, ya la mirará con más detenimiento...
XENAR sonríe
divertida.
- Caray, sí que habéis visto mundo, al parecer os conocen en todas partes -
comenta a DRAUG y JADE.
- Es otro de los
héroes de Salk, FLADNAG ADAM – dice JADE -, archimago de Tolaria. Es raro que
no hayas oído hablar de él.
- Pues la verdad es que no, pero bueno, no siempre un héroe es conocido en
todas partes.
La semielfa se acerca sin hacer ningún amago de lucha al conductor del carro y
extiende la mano amistosamente.
- Los amigos de mis amigos son también amigos míos. Mi nombre es XENAR y esa
chica tan tapada es amiga mía -y añade como un secreto- sufrió un terrible
accidente de pequeña que le destrozó la cara, y por eso nunca la enseña, la
pobre. Nos harías un gran favor si nos acercaras a Sandria, no nos digas que no
hay suficiente espacio en el carro para unos cuantos amigos...
FLADNAG se queda pensativo y saca la mano, vacía, de su túnica. Parece que la guerrera trama algo. No sabe qué, tal vez sea que quiera llegar cuanto antes a Sandria por una misión o por ir a comprar runas o lo que sea, ya que denota que el poder mágico de XENAR es bastante elevado. Al final, y mirando de mala manera a SANDHURST, el archimago accede.
- Muy bien, amigos – dice FLADNAG -. Subid y agarraos bien .
En un par de días llegaremos a Sandria y ya me contaréis allí lo que haya que
contar. Y tú, jovencita – se dirige a XENAR -, parece que tienes cierto
potencial mágico. ¿Has pensado en conseguir alguna runa?
Es casi como si le leyeran el pensamiento, pero XENAR sabía que al final se
daría cuenta el archimago, sabiendo que REPLICANTE, una simple aprendiz de
hechicera, ya había denotado el aumento de la magia en la guerrera. Pero ahora
está feliz: sabe que va a conseguir runas y que su misión seguirá hacia delante.
FLADNAG sabe que algo extraño hay en todo esto... De todas formas, no es plan de ponerse chulo, como él siempre hace. Si es por FËADRAUG y JADE y es cierto que algo huele mal en el asunto de ARGOH, el egocentrismo debe quedar aparcado unos momentos... Pero no por ello el escepticismo.
Todos suben al carro. Se acomodan como pueden y FLADNAG lleva el carro rumbo a Sandria... El camino es liso, como todos los que recorren el Imperio Soldeví...
SANDRIA, 20 de julio del año 3287 después de la Gran Guerra
Al final, después de recorrer el largo camino y de estar
seguros de que no pasaría nada gracias a la alta vigilancia de los guardias
imperiales (suerte que HERUWATH llevara la capa y que SANDHURST sea un
desconocido fuera de Mirri), los aventureros llegan a su destino: Sandria.
Un nuevo amanecer en
la vida de los jóvenes aprendices de héroes. La magnífica Sandria se levanta
ante ellos. Unos hermosos templos, construidos con una sabia combinación de
madera y roca, dominan sobre todos los edificios. Tal vez sean casi tan numerosos
como el resto de edificios. Realmente, el druidismo es la religión predominante
en la ciudad.
Pero la mayor
preocupación ahora vuelve a centrarse, precisamente, en un druida, en FËADRAUG,
quien cada vez se siente peor. Le ha vuelto a subir la fiebre, ya ni los
remedios de JAAS son suficientes para calmarlo.
- No podemos perder
tiempo – comenta PYROS -. Debemos llevarlo a algún sanador experto, o...
- O mejor al Gran Templo Druídico de Sandria – dice FLADNAG -. Tranquilos, tengo contactos aquí y nos ayudarán a que DRAUG se recupere, tranquilos. Os aconsejo algo: quedaos con SANDHURST y la chica de la capa. JADE, ayúdame a llevarlo. Id a dar una vuelta, ya más tarde nos encontraremos, cuando el sol esté en lo más alto, es decir, mediodía, en el Gran Templo Druídico. No tiene pérdida, es el más GRANDE – dice el archimago, como haciéndose el importante.
Entre él y JADE tumban a DRAUG en el carro y van lo más rápido que pueden hasta el Gran Templo. Es temprano y apenas hay gente por las calles. Muchos se meten en los diversos templos-academias de druidas, mientras algunos van a comprar pan o leche para el desayuno. Los aventureros ya tomaron su desayuno antes de entrar en la ciudad, pero de todas formas, hay cosas que comprar...
Pasa el tiempo. Mirando lo que pueden comprar, casi se les
pasa la hora. A mediodía llegan algo ajustados a las puertas del impresionante
Gran Templo de los Druidas de Sandria. Un enorme edificio de unas tres plantas,
creado en piedra de la Espina Élfica (es el único templo de la ciudad que no
cuenta con madera en su estructura básica), con gran cantidad de esculturas
dedicada a Silvus, acompañadas por algunas estatuas de ninfas, y gran cantidad
de frisos, representando todo tipo de plantas.
En la entrada, FLADNAG y JADE esperan a los aventureros, pero con una cara que no denota buenas noticias.
- Su... estado es... crítico – dice JADE, pero no puede
seguir hablando y rompe a llorar. Sube las escaleras y vuelve a entrar, ante la
atónita mirada de uno de los sacerdotes, que estaba saliendo del edificio. El
sacerdote viste una túnica verde oscuro, tal y como es tradición en Sandria. Es
muy parecida a la de DREADLIN, pero no tiene runas del Caos ni evidencia un
grado mucho mayor. Es la túnica de un simple sacerdote druídico.
- El hermano TURMELLYRN (para los druidas, todos los
compañeros de gremio pertenecen a una única Gran Hermandad de Druidas,
independientemente de su Templo de origen y de su raza) se encuentra en una
situación realmente grave. Su supervivencia es una cuestión muy complicada para
nuestros archidruidas. Todo tipo de cura ha sido en vano.
“ Lo único que hemos visto ha sido una dislocación de la columna vertebral, muy
seria. Es como si hubiese hecho un gran esfuerzo después de recibir ese golpe
al caer del árbol, ya que desde la altura que me comentaron ustedes y el hecho
de que se quedara entre las hojas del árbol habría amortiguado en sobremanera
la caída.
- Es imposible que haya podido empeorar – dice JAAS -. Le apliqué todo tipo de
curas y hace dos días estaba sano como una manzana. No...
- Pues algo tiene que ser. ¿Podría pasarme unas pocas de esas hierbas? – se
queda mirando a su alrededor -. No hablemos aquí, en medio de la calle, ya que
los viandantes dudo que se interesen en estas conversaciones. Por favor, pasen
– el sacerdote los lleva hasta el interior del edificio.
La belleza del exterior no es nada comparada con el
interior. Más escenas en relieve, de mayor grandeza sin duda y que representan
el mito de la creación de Daron. Hasta en las columnas se pueden encontrar
algunos grabados realmente hermosos. También hay numerosas estatuas, incluyendo
una gigantesca de Silvus en medio de lo que es la Gran Sala de los Druidas, una
enorme sala esférica, rodeada de ventanas que hacen que la luz solar caiga
sobre la estatua. La figura está hecha en madera y un curioso detalle es que
parece haber echado raíces en el suelo.
- Esa estatua fue hecha a partir de una secuoya – comenta el
sacerdote, al ver el interés del grupo por la figura -. Esa secuoya, aunque no
lo parezca, sigue viva, aunque en realidad sea una pequeña parte de ella lo que
se conserva aquí, porque – y sonríe – lógicamente no podríamos meter una
secuoya entera en el templo – aunque quería hacer un chiste, nadie le ve la
gracia. Así que sigue con la explicación -. La tradición cuenta que la secuoya
es el árbol favorito de Silvus, el hijo mayor del Gran Árbol que más tarde
sería el origen de los Elfos.
“ Cuando hablemos sobre el hermano TURMELLYRN, les enseñaré un poco más sobre los misterios de la Naturaleza, los cuales sólo son mostrados a los druidas, a aquellos que entienden el poder de los elementos y todos los seres...
JAAS le da al fin las hierbas curativas que usó con DRAUG.
El sacerdote las observa detenidamente, las huele, las vuelve a observar.
- Son simplemente calmantes – responde el druida -. Syrea, supongo. Su efecto
calmante suele durar entre dos y tres días. Puede calmar los más agudos dolores
y suele utilizarse para poder mantener tranquilo al enfermo hasta llegar a la
ciudad más próxima para ser curado en condiciones – como se ve, los druidas son
grandes expertos en plantas. Lástima que FËADRAUG no estuviese en condiciones
para indicarle a JAAS qué plantas usar cuando el enano se lo aplicó.
- Aún debo perfeccionar mis conocimientos sobre las plantas curativas – dice
JAAS -. En fin, seguramente tendremos que quedarnos un tiempo aquí, así que no
me vendría mal aprender un poco de los libros que pueda encontrar en la ciudad.
- Nuestra biblioteca está a su servicio. Les mantendremos como huéspedes
mientras su amigo se recupera – el sacerdote observa un momento a la chica de
la capa -. Y usted, señorita, puede quitarse la capa si quiere.
- Es que... – XENAR tiene que recurrir otra vez a la excusa -. ¡Tiene la cara
desfigurada y no quiere que nadie vea su rostro!
Pero la chica no hace caso y se quita la capa.
- Estaba harta de llevar esta mugrienta capa sobre mi cabeza – dice HERUWATH.
El druida no tiene palabras. FLADNAG queda sorprendido.
- ¡¿Qué clase de...?! ¡HERUWATH! – FLADNAG vuelve a meter su
mano en la túnica y esta vez sí que saca algo. Parece un mango de espada, con
algunas joyas incrustadas y runas grabadas. Unos segundos de concentración y
del mango sale un fino rayo de luz, de casi metro y medio de largo -. Por el
Filo Luminoso de Aeriul que no voy a dejar que esta inmunda bruja salga viva de
aquí. Ya me contaréis luego que ocurre
con todo esto, qué hacía esta bastarda con vosotros...
Y justo en ese momento, uno de los sacerdotes había abierto la puerta a una nueva persona y la había invitado a pasar a la Gran Sala de los Druidas, donde está el grupo. Un hombre corpulento, de más de dos metros de alto. De pelo corto y rubio, con perilla y una expresión seria, resulta ser un Templario de la Orden de Ghidnaar. Pero no parece un Templario cualquiera: su armadura no es de tonalidades oscuras, sino que es dorada, con runas en el pectoral y las hombreras. En su mano derecha lleva el casco de Templario, de formas simples, sin apenas adornos, sólo runas de la Orden de Ghidnaar, pero acorde con la armadura. A la espalda lleva una espada de gran tamaño, casi como el propio Templario de alto, de curioso mango, con los dos extremos acabados en soles con una joya roja en el centro de cada uno.
- RAGNUS – dice HERUWATH -. Son demasiadas coincidencias.
El Templario mira a la archibruja. Le da el casco al
sacerdote que le ha abierto, quien se queda también sin palabras ante la
situación, y saca su Mandoble Divino. Las runas de la espada brillan con
fulgor.
- Donde lo dejamos en Xion, ¿de acuerdo? – dice RAGNUS, sin cambiar su
expresión. Se dirige a los druidas -: Siento mucho que todo esto tenga que
ocurrir aquí. Pero ella es la Señora de la Muerte y su sino es morir, sea donde
sea, sin cumplir sus macabros planes...
“La que se va a
armar” piensa REPLICANTE y se encara ante RAGNUS:
- ¡¡¡Eh, tú!!! Aquí lo importante es que nos ayudemos todos ¿vale? Si quieres
luchar contra ella, también tendrás que luchar contra mí, y puede que no sea
una experta maga o una gran guerrera, pero a gente más fuerte e importante que
tú he derrotado en combate.
Seguidamente saca la Espada de los Infiernos, untada en el veneno Hades que le
ha dado este nombre, y se prepara para defender a HERUWATH, y no dudará en usar
sus hechizos.
- Dame una
explicación a todo esto... – dice RAGNUS pausadamente -. ¿De qué hablas con lo
de “nos ayudemos todos”?
- Mira, no es que esté en el otro bando ni nada de eso, es que me parece que
ponerse a pelear cuando FËADRAUG está malo es una tontería... bueno, HERUWATH
es muy inteligente y me ha caído bien...y me podría enseñar todo lo que sabe y
tal... – y mira a la archibruja, quien no parece importarle que alguien la
apoye -, pero no es el caso. Así que tanto tú como el mago este deberíais tener
consideración y dejar las rencillas para más tarde, ¿no?
“ FLADNAG”, piensa la mediana y le mira con una
cara de asesina, “me parece que conozco a este tipejo”
RAGNUS ha escuchado las palabras de REPLICANTE. ¿FËADRAUG
enfermo?
- Dime, chica, ¿cómo
de enfermo?
- ¿Quién, DRAUG? – y la mediana se pone
seria -. Pues sólo decirte que su estado ha empeorado en los últimos dos días.
RAGNUS no puede creerlo: su amigo, su
mejor amigo está a punto de sucumbir. Mira a REPLICANTE y al resto del grupo.
Vuelve a mirar a HERUWATH. Con un tono muy serio, al fin decide hablar.
- A pesar de ser un Enviado Divino, cuando tu mejor amigo está entre la vida y
la muerte, puede materializarse el Caos si quiere, pero la amistad es el regalo
de los Dioses y su arma más poderosa... Perderla es perder la batalla, ¡qué digo
la batalla, la guerra, la vida...! – y vuelve a mirar a la archibruja -. Cuando
todo termine, ya nos tendrás que dar explicaciones a tu presencia – y se va con
el sacerdote druídico hasta la habitación donde han dejado a DRAUG.
Y llega a la habitación. Observa a alguien llorando sobre la
cama del elfo, quien está muy pálido, pero tranquilo. JADE no puede soportar
tanto sufrimiento.
El Templario se acerca a ella y la levanta, abrazándola.
- No quiero que llores más, JADE – dice RAGNUS -. Yo voy a cuidar de él,
tranquila.
- Tú... - JADE no puede casi ni hablar -. RAGNUS, no... – las lágrimas caen sin
cesar de sus ojos -. Dicen que es imposible que pueda estar como antes...
¡dudan de su supervivencia!
- Los Dioses están con nosotros...
- ¡¡Deja de pensar en Dioses, por
favor!! – mira a RAGNUS con una expresión de furia, como si quisiera
abofetearle la cara. Pero se resiste. Se aparta del Templario y se sienta en
una silla –. Por favor, déjanos. No estoy en condiciones para hablar contigo,
ya ves. Por favor, sal.
RAGNUS
se va por la puerta. Echa un vistazo. Sus amigos están destrozados: uno
físicamente y la otra moralmente. Con ojos húmedos, cierra la puerta de la
habitación.
FLADNAG observa a la archibruja mientras desinvoca el Filo
Luminoso. No le hace gracia la tregua, pero es mejor que llenar de sangre el
Templo de Sandria.
HERUWATH mira a REPLICANTE.
- ¿Acaso crees que voy a enseñarte algo, mediana? – parece que sigue con su
mala uva. SANDHURST no puede decir nada. Después de ver que casi hay pelea y
observa que su señora está todavía con su comportamiento de malcriada, decide
pasar ya de largo.
“ No, si al final le tendré que dar un capón y todo a la cretina ésta, que siempre nos mete en apuros, incluso entre colegas”, piensa XENAR. La guerrera está dudando entre si quedarse a ver en qué acaba todo o si irse a comprar un escudo o lo que sea...
-
Oye, XENAR - dice YUU al fin, después de estar algo callado -. Yo me quedo aquí
para estar cerca de DRAUG y vigilar a la - y mira de reojo a HERUWATH -
"demonia" esa, que está de un intrigante que...
XENAR mira también de reojo y sigue el cotilleo:
- Pues siempre había supuesto que para ser brujo había que ser muy inteligente,
pero ya veo que no...
La
guerrera mira a YUU y REPLICANTE, que están cuidando bien de que la archibruja
no haga ninguna otra tontería. Se acerca a la puerta del cuarto de DRAUG, para
ver cómo está, pero cambia de opinión y no entra. Aunque se preocupe por el
hombre no sería capaz de dar ningún consuelo a JADE con sus torpes palabras.
Así que vuelve a acercarse a los guerreros.
- Chicos,
aquí no tenemos nada que hacer, y DRAUG necesita tiempo y descanso para
recuperarse, así que una de tres: o nos quedamos aquí esperando a que DRAUG se
recupere, o nos turnamos para vigilar a la nena y salimos a estirar las
piernas, o bien la vestimos de fiesta y la sacamos todos de paseo a la ciudad a
ver si se cansa y deja de dar la lata. ¿Qué me decís?
- ¡Me niego en rotundo a vuestras estúpidas ideas típicas del populacho! - a
HERUWATH no le ha hecho gracia que la llamen 'nena' ni que la vistan 'de
fiesta' para sacarla por la ciudad y aburrirla.
- Vamos a sentirlo, maja - dice FLADNAG -, pero ahora, lo quieras o no, te
vigilamos. Un movimiento en falso y todo se acaba.
La seria mirada de RAGNUS hace que FLADNAG se sienta algo mal por lo último. Es
verdad: no puede pelearse mientras un compañero se debate entre la vida y la
muerte.
- Sólo te pedimos una cosa - dice RAGNUS -: queremos que colabores con nosotros
para salvar Daron de la destrucción que se avecina.
- ¡Vaya! - exclama HERUWATH, con tono burlón -. ¿Dónde está ese Templario con
ganas de descuartizarme? A ver, ¿dónde está el Enviado Divino psicópata?
- Mi señora, no creo que convenga provocarle - dice SANDHURST, quien al final
tiene que intervenir.
RAGNUS sonríe. - No, HERU, esto me ha abierto los ojos. Por muy Enviado Divino
que sea, debo tener en cuenta que no sólo los Dioses limpian la maldad del
mundo a base de peleas - y la mira a ella y luego a SANDHURST -. A veces, tanto
los enviados como la gente normal y corriente pueden hacer que un rayo de luz
disipe la oscuridad...
El
sacerdote que abrió a RAGNUS se acerca al grupo.
- Sir RAGNUS, un Templario de vuestra orden y un félido desean hablar con vos.
RAGNUS queda extrañado. - Sólo llevo dos días en la ciudad y ya me han
localizado - bromea RAGNUS.
Sale
del Templo y se encuentra a un conocido suyo. Un Templario de la Orden de
Ghidnaar, con una armadura templaria aún más oscura de lo normal. Porta un
enorme Mandoble Templario a la espalda y lleva un martillo clerical colgando
del cinto. Junto a él, un guerrero felino de considerable altura, que lleva una
resplandeciente cota de anillos, dos espadas anchas a ambos lados de la cintura
y una espada aserrada a la espalda.
- TEMPLARIO NEGRO - dice RAGNUS -, nunca pensé que volvería a veros.
- Por favor, RAGNUS, llamadme por mi nombre, JEAN TEMPUS ARKAN - responde su
compañero de Orden.
- Y como no es cosa de ser maleducados, muy buenas, señor. Soy ARGUS TARIAR,
explorador felino. Bueno, encontré a su compañero mientras iba viajando por ahí
y, en fin, nos conocimos y eso. Al final me dijo que si tenía que llevar un
encargo para vos y que os habíais ido a Sandria... En fin, que eso que aquí
estamos.
- Y éste es el mensaje - ARKAN le da a RAGNUS un sobre cerrado, con el sello de
Ghidnaar. El Templario lo abre, lee lo que contiene y se lo devuelve a su
compañero.
- Es un momento delicado el actual, ARKAN - responde RAGNUS -. No podemos ir ya
ha Solderai, así como así. Mi amigo FËADRAUG está enfermo y es poco probable,
casi imposible, que vayamos. Mirad, si fuese por mí iría, pero ahora la vida de
mi amigo está en juego... No sé... - y queda pensativo -. Debería consultar con
el grupo.
RAGNUS
lleva a ARGUS y ARKAN al interior del Templo. Al ver que llegan más personas,
SANDHURST pone rápidamente la capa a HERUWATH, para que no la reconozcan.
Llegan los tres con el resto del grupo.
- Ya estoy aquí - dice RAGNUS -. Quiero presentaros a JEAN TEMPUS ARKAN, un
Templario de la misma orden que yo. El félido es un compañero suyo, ARGUS
TARIAR. Y han venido con un importante mensaje... - y RAGNUS se queda
pensativo.
" Es duro tener que decíroslo, pero los acontecimientos referidos a ARGOH
están yendo demasiado rápidos. Se teme una posible invasión de orcos y hombres-lagarto
desde Milkûr y ya se están movilizando algunos efectivos de orcos de Bardraug.
Hay quien augura que los demonios de Nangör podrían abandonar su continente y
dirigirse hasta Salk para desencadenar una Segunda Gran Guerra...
" Por ahora puede que no haya peligro: HERUWATH está bajo nuestra
vigilancia - esto deja extrañados a los dos nuevos - y la Ira Sangrienta sigue
en manos de DRAUG... aunque esté enfermo. Parece que estamos ganando terreno...
Pero en realidad, aunque ARGOH siga teniendo sólo su parte corpórea, ni el
Imperio Soldeví, ni el Reino Élfico, ni tan siquiera el Imperio Oriental están
preparados para una invasión a gran escala. Nuestros barcos podrían hundir los
suyos, pero aún serían pocos comparados con la gran cantidad de barcazas orcas
y los ejércitos de demonios alados.
- Así que se teme más una invasión que el hecho de que ARGOH pueda resucitar
por completo - dice FLADNAG.
- Sí... bueno, no exactamente - responde RAGNUS, y continúa -: Algo está
moviendo a estos monstruos. Algo relacionado con ARGOH está haciendo que...
Y
lo que iba a decir queda interrumpido. Unas campanas suenan. Es una señal de
alarma.
Todos, excepto JADE, quien sigue en la habitación con su esposo, salen a la
calle. La gente grita "¡Orcos, orcos!". Ya hay quien habla de un
posible ataque a Sandria.
Se ven algunos efectivos militares avanzando hacia las diversas puertas de la
ciudad y algunos druidas de alto rango salen para defender la ciudad. Puede que
sean bastante numerosos los sacerdotes, pero los soldados son bastante escasos
para defender Sandria de un ataque orco.
- No puedo creer que haya tan pocos efectivos para defender una ciudad tan
importante - dice ARKAN -. Es inadmisible, debería ser un tema de discusión. Me
indigna tanta desigualdad...
- Al final SILK ha hecho lo que le ordené - dice HERUWATH, quien sorprende a
ARKAN y TARIAR mostrándose como quien es. ARKAN va a luchar, pero RAGNUS le
pide que no -. Él sabía que en caso de que perdiéramos, enviaría unos pocos
exploradores y jinetes jabalí. Seguramente se hayan movilizado algunos
refuerzos...
- Esto no cuadra - dice YUU -. Se supone que tardamos casi tres días en llegar
hasta Sandria, pasando casi todo el tiempo en un carro. Excepto los jinetes y,
como mucho, los exploradores, los orcos se habrían desplegado en más o menos
una semana...
- No sólo había orcos en ese campamento, elfo - sonríe la archibruja.
- Pues debemos hacer algo - dice ARGUS -. A ver, tal vez no seamos muchos,
somos vosotros siete y nosotros dos, total nueve. No cuento a la bruja, que ya
sabemos a quien apoya. Debemos trazar un plan...
- Pero una cosa... - XENAR sabe que algo ocurre -. ¿Y quién vigila a HERUWATH?
YUU piensa su postura. “Haré lo que manden pero
prefiero no quedarme con HERU, porque me odia (y mucho) y es capaz de
organizárnosla. Aunque esta pava debería ayudarnos porque para eso perdió, pero
yo no me fío. Ahora, que si mientras tengo que luchar fuera esta chica la
monta, no tengo ningún problema en entrar y darle dos tortas.”
REPLICANTE se dirige hacia la archibruja. No
pudo decírselo antes, pero más vale tarde que nunca:
- Mira, si crees que siendo una prepotente
engreída como eres vas a ganar algo como persona, cree lo que te de la gana,
pero has insultado a la persona equivocada... Puede que no sea tan poderosa
como tú, pero sé hacer perfectamente mi trabajo y te aseguro que vas a venir
disfrazada con nosotros, ¡¡vaya si lo vas a hacer!!! O te vienes con todos a la
lucha... y si quieres ser así de estúpida conmigo no lo vas a ser eso seguro -.
Nada mas decir eso, la agarra y voy a ver a DRAUG, ya que no piensa dejarla
sola y el elfo le preocupa.
RAGNUS mira seriamente a ARKAN.
- Haz lo que creáis, compañero – dice ARKAN -. No voy a obligaros a venir si
ese elfo os preocupa tanto. Entiendo vuestra reacción, sir RAGNUS - y mira a ARGUS, quien se ha quedado
observando al otro félido de la sala, a GADHIAR.
SANDHURST reconoce a ARGUS: es un pariente lejano suyo, uno de los asesinos de
la familia TARIAR. Pero sabe que ARGUS ha sido desde siempre un buen chico, lo
que no sabe es qué quiere de él.
- ¿Eres tú o mis ojos me engañan? – dice al fin GADHIAR -. ¿ARGUS TARIAR, el
pequeño gatito?
- SANDHURST, pájaro de mal agüero – responde ARGUS -. ¿No tienes nada que decir
acerca del terrateniente que mataste?
La conversación se ha vuelto más seria, si cabía esperar. SANDHURST no puede
creer que su pariente esté enfadado, pero si lo está es por algo.
- Mira, ARGUS – dice SANDHURST -, dejé claro que
fue un accidente, perseguía al que iba a ser el auténtico asesino, pero...
- ¡No cuentes historias! Lo mataste, y lo hecho, hecho está. Deshonraste a las
grandes familias de asesinos. Nuestro código de honor nos dicta que no podemos,
bajo ninguna circunstancia, atacar a otros félidos sin razón alguna. Sólo una
deuda de honor es la única razón para que dos félidos se enfrenten – SANDHURST
sabe de qué le habla TARIAR: lo está retando.
- Mira, ARGUS – responde GADHIAR -, no quiero luchar, yo...
ARGUS lo mira seriamente. FLADNAG se huele lo que va a ocurrir y se apura a
separarlos.
- Quiero que dejéis estas tonterías, chicos –
dice el mago -, así que os quiero ver tranquilos y tirando hacia donde están
los orcos. Los demás, si queréis venir, venid, y los que no, que cuiden de
DRAUG y de esta caprichosa – y mira con desprecio a HERUWATH.
YUU se une a la lucha y junto a ARGUS, ARKAN, FLADNAG y SANDHURST se va.
- Oye, SANDHURST – dice XENAR -. ¿Por qué no te quedas con tu – y parece
burlarse de él – “señora”?
El felino mira a la mercenaria y sonríe.
- Ya ha dejado de ser mi “señora”; sólo es una conocida – y con una sonrisa, se
va con los demás al campo de batalla.
Mientras se alejan, a SANDHURST le invaden
varios recuerdos: cuando HERUWATH era una adolescente y él la ayudaba a evitar
peleas en Hellside... O cuando ayudó a la que fue su señora con los estudios
que no se relacionaran con la magia, esto es, las enseñanzas de la vida... Pero
también tiene en el recuerdo del Bosque de Xion, cuando estaba a punto de morir
a manos de la quimera-demonio y de cómo se enteró luego que su señora estaba
realmente preocupada por él...
Pero también ha visto cómo su señora se ha ido
degradando día tras día. Ha visto cómo la escasa bondad que le quedaba se ha
quedado sepultada bajo toneladas y toneladas de maldad. Sigue sin creer que
aquello ocurriera. Por ello, y al ver que su señora ya no parece dispuesta a
volver por el buen camino, SANDHURST ha decidido abandonarla: ahora, su vida la
debe vivir él y empezará a olvidar a aquella chica...
Y en el templo, RAGNUS, XENAR y PYROS se van al cuarto
donde está DRAUG.
- Ese pobre felino debe estar hecho polvo después de cómo lo ha tratado la boba
esa – dice PYROS.
- Lo que me preocupa ahora es cómo está DRAUG y el hecho de que debamos vigilar
a HERUWATH para que no haga de las suyas – dice RAGNUS, mientras avanzan por el
pasillo.
Ya se les habían adelantado REPLICANTE y
HERUWATH. Están paradas enfrente de la puerta del cuarto de DRAUG.
- Ahora entraremos y veremos al elfo – dice la mediana -. Tú calladita.
- A mí no me des órdenes, mequetrefe, o te las verás conmigo – dice la
archibruja, mirando seriamente a su acompañante.
REPLICANTE tira de HERUWATH y ambas entran.
En la habitación, DRAUG sigue en cama. JADE se ha quedado dormida, de rodillas
y con su cabeza apoyada en la cama. La pobre lo ha pasado tan mal que necesita
descansar.
- Venga, HERUWATH, ahora vamos a quedarnos aquí... ¡y sin rechistar, que ya con
aguantarte durante el viaje hubo bastante!
HERUWATH sonríe. Algo trama.
RAGNUS, XENAR y PYROS vigilan delante de la
puerta. No parece que ocurra nada. Y así pasan dos horas.
- Debe estar haciendo un gran trabajo REPLICANTE para que esa bruja esté
calladita – dice PYROS.
- Me extraña mucho... Siento el Mal ahí dentro... ¡Voy a entrar! – y RAGNUS
abre la puerta. Mira la habitación -. ¡Maldición!
El Templario observa a REPLICANTE tirada en el
suelo, inconsciente. La ventana está abierta.
- ¿Qué ocurre...? – XENAR mira en la habitación -. ¡REPLICANTE!
- ¿Qué ha ocurrido, sir RAGNUS? – pregunta PYROS.
- Esa maldita ha escapado... – RAGNUS no se puede contener y da un puñetazo a
la pared. Esto hace que JADE despierte.
- Que... ¿qué pasa? – JADE ha estado todo el tiempo durmiendo y hasta que
RAGNUS no ha dado el puñetazo seguía así.
- ¡HERUWATH ha escapado! – dice furioso RAGNUS.
- ¡Es imposible! ¿Pero no estaba con vosotros? – la elfa no se cree lo que le
cuentan.
- Estaba REPLICANTE – dice XENAR -. No tiene heridas. Parece como si... noto
algo... es un hechizo.
PYROS se aproximan. Su limitado poder mágico le permite reconocer el hechizo.
- La ha dormido – dice PYROS -. Realmente es poderosa, ya que la energía de
REPLICANTE es elevada para ser una asesina.
- ¡Pues salgamos a por ella! – JADE mira a DRAUG -. Lo siento, cariño, tengo
que usar tu espada – y cuando va a coger la Ira Sangrienta, se da cuenta de que
no está -. ¡¡Esa zorra!! ¡¡No sólo se ha escapado, sino que ahora tiene la
parte astral de ARGOH!!
- ¡¿Qué?! – RAGNUS no puede dar crédito a lo que oye -. ¡¿Ha robado la Ira?!
JADE no puede soportarlo y vuelve a llorar. A RAGNUS nada parece cuadrarle.
XENAR y PYROS se sienten tan culpables como se ha sentido RAGNUS... No debieron
dejar sola a REPLICANTE.
Mientras tanto, DRAUG sueña...
Sueña que está en una llanura. Verdes prados lo rodean, un aire fresco le
golpea en la cara. Se siente relajado.
De repente, el suelo empieza a temblar. A su derecha, ve un terrible ejército
de jinetes orcos, acompañados por hordas de no-muertos y demonios, todos
corriendo como locos; a la izquierda, un disciplinado ejército, en el que se
observan arqueros elfos, caballeros humanos, guerreros enanos y félidos,
draconianos y hombres-lagarto.
"Esto debe ser la Gran Guerra", piensa DRAUG. Aún no sabe qué
significado tiene ese sueño.
Del ejército de humanos, elfos, enanos y quimeras sobresalen cinco figuras,
cuatro de ellas a caballo y otra en lo que parece un poney, pero de apariencia
mucho más imponente.
Una de las figuras es la de un caballero. Es un
humano de pelo oscuro y ojos penetrantes. DRAUG reconoce su arma y armadura:
son la Primera Espada y la Armadura Templaria de Tempus. "Sin duda, ése es
el fundador del Imperio Soldeví, Casius Derrick I", piensa DRAUG. Junto al
caballero, un mago de largas barbas canosas, sosteniendo un báculo cargado de
runas. "Y ése mago es Minos Tolarem, está claro."
El del poney es un enano. DRAUG lo reconoce rápidamente, al ver su hacha y su
escudo. "Nauglord Gliântek... Si supiera que el bastardo de URDUS tiene
ahora sus armas...".
La única fémina del grupo es una semielfa. No lleva ninguna armadura impresionante
ni tan siquiera un arma demoledora. En su espalda, lleva una ballesta, mientras
del lomo del caballo cuelga una espada bastarda. Los cabellos de negro azabache
están recogidos en una gran coleta que luce orgullosamente la semielfa.
"Sheila Mirtand, una gran belleza, sin duda. Por sí sola, ya impresiona al
enemigo", piensa DRAUG.
El último personaje le es muchísimo más fácil de recordar. Tiene la espada
desenvainada. En una parte puede leerse FËADRAUG TURMELLYRN... "Sí, es
él", piensa DRAUG decidido. También observa la armadura, que es la misma
que tiene su mujer JADE. "El Señor Elfo, no hay duda."
Los dos ejércitos se preparan. El primero en
atacar es el de los orcos, quienes se lanzan al ataque sin apenas pensárselo.
El otro ejército reacciona con gran rapidez.
Todo es rápido y confuso. DRAUG intenta seguir el ritmo de la batalla, pero
ésta es totalmente infernal. Se pierde en el maremagnum de espadas, hachas,
flechas, virotes y sangre. El druida sigue sin comprender el por qué de estas
visiones, el por qué está soñando con la Gran Guerra.
De repente, todo se va haciendo más oscuro.
Tanto que al final no se ve nada. Y poco a poco, el sonido de la batalla se
hace más distante, como si se alejara de él, así hasta desaparecer por
completo.
FËADRAUG ha quedado en una total oscuridad y en un terrible silencio. No sabe
qué es lo que ha pasado. No sabe ni tan siquiera si sigue o no vivo, o, si por
el contrario, ya va a cruzar el umbral hacia la otra vida.
En ese momento, aparece delante de él una figura. En medio de la oscuridad,
esta figura brilla como si de un faro que guía los barcos en la niebla y la
oscuridad se tratara. Pero la luz no es molesta y el druida observa a la
persona que se le ha aparecido.
Es un elfo, de casi un metro setenta, lo que ya de por sí es bastante alto para
un elfo. Sus penetrantes ojos azules se clavan en los ojos verdes de DRAUG. Su
pelo, oscuro, diferente al de la mayoría de los elfos, está recogido en una
larga cola de caballo. Se podría pensar que es un elfo oscuro, pero sus ojos y
sus orejas, más puntiagudas que las de un elfo oscuro, hacen ver que no lo es.
El druida mira la armadura. Ésa es la armadura que tiene JADE. Mira de nuevo al
elfo en la cara y, poco después, se arrodilla ante él.
- Mi Señor Eladamri - dice DRAUG.
El elfo observa a DRAUG. Sonríe.
- No hace falta que me hagas reverencias, Espíritu de Lobo y Señor de los
Bosques - le contesta Eladamri. Su expresión es bastante alegre -. Por favor,
levántate.
DRAUG se levanta y, con algo de miedo, se acerca a Eladamri. Éste le anima a
acercarse más, hasta que sólo unos escasos centímetros los separan.
- Bueno, parece que al final la profecía se está cumpliendo - dice Eladamri.
- ¿Profecía? - pregunta DRAUG -. Mi Señor, no sé lo que queréis decir. Tal vez
os refiráis a lo de ARGOH...
Eladamri vuelve a adoptar una actitud seria: - Efectivamente. Esa parte ya se
está cumpliendo.
- Es imposible - dice DRAUG -. La Ira está conmigo y HERUWATH HERUGURTH, la
única persona que podría hacer que la resurrección de ARGOH fuese completa está
bajo nuestra custodia, no...
- La Ira no está contigo - responde Eladamri -. La que vigilaba a la Señora de
la Muerte ha sido dormida y ahora el enemigo tiene la espada y la parte astral
de ARGOH.
- ¿HERUWATH ha robado la Ira Sangrienta? Pero... si JADE...
- Un sueño muy profundo tiene tu esposa, hay que reconocerlo - dice Eladamri -.
Esta parte se está cumpliendo, pero... tal vez también pueda cumplirse lo que
en la Ira está grabado.
Eladamri saca una espada. DRAUG la observa: es
la Ira Sangrienta, tal y como estaba antes de la Gran Guerra. En ella hay una
inscripción en rúnico enano, con unas palabras al final en élfico:
feadraug turmellyrn, senhor del destino de daron, hererdero de eladamri, salvador con acero y magia, que tu palabra destruya el mal, asi sea. sylvester eladamri
- ¿Sabes lo que significa? - pregunta
Eladamri.
DRAUG lee:
"Espíritu
de Lobo y Señor de los Bosques, señor del destino de Daron, hererdero de
Eladamri, salvador con acero y magia, que tu palabra destruya el Mal, así sea. Sylvester
Eladamri"
Unos segundos en silencio. DRAUG no se cree lo
que la espada reza.
- Mi Señor, yo... no puedo ser...
- Tú eres aquél que decidirá el destino de Daron, aquél que usa la espada y la
magia y que destruirá el Mal - responde Eladamri.
- No... Mi Señor - DRAUG aún parece no querer aceptar su destino -, escuchad,
si es por lo del nombre, ¿por qué no mi abuelo, que se llamaba como yo?
- Él nunca usó magia; además, vivió a finales del tercer milenio, por lo que
vivió en una época de paz. Hubiese sido imposible que fuese él.
- Entonces - dice DRAUG -, está claro que debo hacer algo para evitar que el
mundo sea destruido.
- Sí, Espíritu de Lobo, tú eres quien dice la Ira. Que tu madre te diera la
espada no fue sólo porque fuese la sacerdotisa mayor, sino porque ella ya sabía
que tú algún día deberías portarla...
- ¿Y qué hay de vuestra armadura?
- Tu mujer la tiene, y es como si tú también la tuvieses. Ambos estáis unidos
el uno al otro, casi vuestros espíritus no saben dónde empieza uno y dónde
termina el otro.
- Pero... otra pregunta... ¿y lo de esa escena de la Gran Guerra? Lo poco que
he visto era una total crueldad, un desprecio a la vida...
- Lo que no debe ocurrir ahora - interrumpe Eladamri -. Escúchame, debéis tú y
todos los demás héroes y aventureros que podáis evitar una Segunda Gran Guerra.
- Dentro de más o menos cuatro meses hay que estar en Solderai... Tenemos
tiem...
- ¡No hay tiempo! - exclama Eladamri -. El oráculo ha cambiado mucho, tú lo
sabes. Y ahora todo va demasiado deprisa. Debéis ir pronto a Solderai, para
reunir efectivos.
- Pero... ¿y HERUWATH?
- Sólo una cosa antes de dejarte: dentro de dos meses, en Ghidnaar...
- Pero... Mi Señor...
La figura de Eladamri se va alejando, se va
haciendo más distante y oscura, hasta desaparecer.
"Dentro de dos meses, en Ghidnaar..." Ésas son las últimas palabras
que le ha dicho el Señor Elfo.
Y en ese instante, FËADRAUG abre los ojos.
Ha vuelto a la cama de la habitación en el
Templo Druídico. Observa que de rodillas y apoyada en la cama está JADE,
llorando. Cerca de la puerta, RAGNUS se lamenta, pero DRAUG no sabe el por qué.
Un poco más alejados de la cama, XENAR y PYROS intentan reanimar a REPLICANTE.
- Pero... ¿q... qué ocurre aquí? - dice al final el elfo, aún tumbado.
JADE deja de llorar. Observa a su marido. Con
una gran sonrisa y volviendo a llorar, esta vez de alegría, abraza a DRAUG.
Todos se vuelven hacia donde está el elfo. La alegría también les invade.
- ¡JADE, ya, vale, me vas a ahogar! - intenta gritar DRAUG, quien aún se
resiente de la espalda.
- Perdona, no me había acordado - responde JADE -. Es que después de lo que ha
ocurrido...
- Sí, la Ira ha sido robada, lo sé.
- Pero... ¿cómo lo sabes? - pregunta JADE -. Has estado desde anoche
inconsciente. ¿Cómo...?
- He tenido un sueño - responde el druida -. "Dentro de dos meses, en
Ghidnaar...". Eso fue lo último de este sueño.
RAGNUS lo oye.
- DRAUG, ¿qué quieres decir con eso? - pregunta el Templario.
- No lo sé... - responde el elfo -, pero debemos ir cuanto antes a Solderai...
- ¡¿Y qué hay de HERUWATH?! - exclama XENAR -. Mira, no podemos dejar que
esa tía se vaya con tu espada, no es plan de que...
- "Dentro de dos meses, en Ghidnaar..." - repite DRAUG -. Si el
propio Eladamri me lo dijo, debe ser verdad.
- Espera, espera. ¿Dices que soñaste con el Señor Elfo? - pregunta JADE,
incrédula.
- Sí. Él me dijo que... - el druida se queda pensativo -. Es difícil de
entender, incluso para mí, pero me dijo que en dos meses había que estar en
Solderai.
- Son unas dos semanas en carruaje hasta la capital y pasando por el nuevo
túnel que crearon unos enanos mineros a través de la cordillera Ertdail -
comenta RAGNUS -. Pasando el túnel, a escasas horas, está Ghidnaar. No creo
lógico que...
DRAUG se queda mirando al Templario. Se incorpora, aunque siente dolor en su
espalda.
- Algo ocurrirá en Ghidnaar - responde el elfo -. Por ello, Eladamri nos ha
mandado hasta la capital, donde los efectivos deben estar reuniéndose.
- Sí... - dice RAGNUS, quedándose en silencio unos momentos -. Llegó hace unas
horas un cabo de mi Orden, JEAN TEMPUS ARKAN, con una carta que decía que había
que acudir a Solderai junto a los demás efectivos del ejército soldeví. Se
espera una invasión desde posiciones orcas e incluso hay quien dice que pueden
venir demonios de Nangör.
- Era de suponer - responde DRAUG -. ¿No hay noticias sobre el Reino Élfico ni
las Tierras Orientales?
- Supongo que colaborarán - contesta el Templario -, pero aquí no se dice nada
acerca de ello.
Se oyen algunos pasos. Mucha gente metiendo
prisa.
- ¿Y eso? - pregunta FËADRAUG.
En ese momento, entra por la puerta JAAS, con algunos libros sobre hierbas
medicinales bajo sus brazos.
- ¡Vaya, amigo, al fin has despertado! - exclama alegremente el enano -. Lo del
jaleo es el montón de druidas que se preparan para salir a la batalla...
- JAAS, ¿dónde estabas? - pregunta XENAR.
- Mirando unos libros de medicina para estudiarlos más a fondo - responde el
berserk.
- ¿Cómo? ¿Una batalla? - pregunta DRAUG.
- Ah, no te lo hemos dicho - sigue RAGNUS -, pero unos exploradores orcos de la
zorra de la bruja han estado siguiéndonos y han llamado a varios destacamentos
de los alrededores. Están a punto de asaltar Sandria. FLADNAG y YUU se han ido
con los dos nuevos, el Templario ARKAN y su compañero felino ARGUS, además de
con SANDHURST...
- ¿Y cómo es que SANDHURST no está con HERUWATH? ¿No...?
- Verás, DRAUG, el pobre gatito ha tenido bastantes desengaños y ha decidido
vivir su vida - contesta XENAR -. Pero mira, así mejor, no tendrá que soportar
a esa plasta.
- Bueno, ¿y qué se supone que haremos ahora que hay una batalla? - pregunta
DRAUG -. Además, tal vez estemos perdiendo el tiempo aquí y debamos echar una
mano.
- ¡¿Tú estás loco?! - exclama JADE -. No voy a dejar que tú, en tu estado,
vayas a...
FËADRAUG sonríe:
- ¿Nunca supiste que una vez Eladamri luchó con gripe?
- Sí - responde AREWEN -, pero no tenía la espalda hecha polvo, ni...
- Iré - responde decidido el druida -. Estaré con el resto de druidas de
Sandria. Además, ya les pediré que me echen curas si ven que me pongo mal - y
sigue sonriendo.
Mira de repente a REPLICANTE. Sigue dormida, por
mucho que XENAR y PYROS la intenten despertar. Un simple movimiento de la mano
de DRAUG y la mediana empieza a moverse. Al final abre los ojos...
- ¿Qué...? - la asesina aún se tiene que recuperar de la "siesta"...
o eso debería ser, ya que rápidamente se levanta -: ¿Y la puta esa? ¿Dónde
está?
- No la busques. Se fue hace rato - responde PYROS -. Pero dime, ¿cómo te pudo
engañar esa bruja para...?
- ¿Dormirme? Fue nada más entrar. La puse delante de mí, para tenerla vigilada.
Pero ella estaba de espaldas y esa zorra estaba invocando un hechizo de sueño.
Cuando iba hacia ella, empecé a notar mi cuerpo muy pesado, mis párpados se
cerraban... así hasta quedarme dormida en el suelo.
" ¡Maldita sea! Debía haberla tenido todo el tiempo a mi lado. Así no...
- No te lamentes, REPLICANTE, todos cometemos errores - DRAUG intenta, desde la
cama, calmarla. Ella mira incrédula cómo el elfo está bien -. "Dentro de
dos meses, en Ghidnaar..."
- ¿Y eso? - pregunta REPLICANTE.
- Es una larga historia - responde JADE -. Te la contaremos de camino hacia el
campo de batalla.
- ¿Vamos a la batalla contra los orcos? - pregunta la mediana -. ¿Y DRAUG?
- Voy con vosotros - responde oportunamente el elfo -. Iré con los druidas,
ellos me ayudarán en lo que necesite - se levanta de la cama, aunque le molesta
un poco la espalda -. ¡Vaya, tendré que usar un bastón para...!
En ese instante, aparece por la puerta un druida de la Orden.
- Perdonen mi intromisión y el hecho de haber
estado escuchando su conversación a escondida - dice el sacerdote -, pero ya
que el hermano TURMELLYRN ha despertado, se encuentra muchísimo mejor y ha
decidido ir a la batalla, el Druida Superior de la orden le regala esto - y el
druida saca un bastón.
Es un bastón tallado en madera de secuoya. Su cabeza, bastante ancha, tiene
algunas púas y una esmeralda en el centro de la misma.
- Un Bastón Natura... - dice DRAUG. Sonríe al druida y se acerca para coger el
bastón -. Muchas gracias. ¡Que Silvus bendiga a los sandrianos! - y mirando al
grupo -. Y ahora, ¡a por los orcos!
Cuando todos van saliendo de la habitación,
RAGNUS se detiene y mira a JADE. Ella lo observa.
- Bueno, los Dioses tal vez no, pero Eladamri ha estado con DRAUG - dice
RAGNUS, sonriendo.
JADE también esboza una amplia sonrisa.
En el campo de batalla, a un kilómetro más o
menos de Sandria, se empiezan a amontonar los efectivos del ejército sandriano,
a los que se unen algunos militares que estaban de paso en la ciudad.
- Siguen siendo pocos – afirma ARKAN, mientras él, FLADNAG, YUU, ARGUS y
SANDHURST se acercan al ejército. Un jinete los detiene.
- ¡Alto! No se permite que los civiles...
- Soy JEAN TEMPUS ARKAN, cabo de la Orden de los Templarios de Ghidnaar. Mis
compañeros y yo venimos a ver qué está ocurriendo y a apoyar al ejército en
caso de ser necesario.
El jinete observa al Templario. Reconoce las runas y les deja pasar.
FLADNAG y todos los demás van a la tienda del general. Allí, el susodicho
general, un hombre mayor, de unos 50 años, está hablando con unos consejeros.
ARKAN saluda al general.
- ¡Oh, vaya, no esperaba que Ghidnaar mandara a alguien para la lucha! – dice
el general.
- En verdad vengo solo yo en representación de mi Orden – dice ARKAN,
sintiéndose orgulloso y pensando en lo estúpido que es RAGNUS (según él) por no
haber ido a donde está el ejército -. Soy el cabo JEAN TEMPUS ARKAN y estamos a
su servicio.
- Nos alegramos de contar con gente como vosotros, pero actualmente no podemos
ofreceros un puesto... pero – el general se fija en algo -. ¿No es ése el
famoso FLADNAG ADAM, archimago de Tolaria?
- Sí, soy yo – dice FLADNAG, con cierto aire chulesco -. Es una pena que no
podamos ayudar, pero haremos lo que sea por...
- ¡No! Si para guerreros ya hay suficientes, pero para magos nos falta gente.
Nos sentiríamos orgullosos de tenerlo en nuestras filas, gran ADAM.
- ¡Eh! – salta ARKAN -. Yo también poseo amplios conocimientos de magia. Me
gustaría apoyarles.
El general lo observa. Tal vez tenga razón, ya que lleva en el cinto un
martillo clerical.
- Está bien, está bien... – dice el general -. Usted colaborará, cabo ARKAN,
pero no sé si podrá sernos útil en verdad – y mira luego a los otros -. Ustedes
pueden vigilar las tiendas. No crean que es una estupidez, de hecho lo que más
tememos es que haya incursores orcos que se cuelen entre las tiendas.
”Curioso”, piensa ARKAN, “la sola presencia del archimago ha hecho cambiar de
opinión a este general de pacotilla”.
El general se vuelve hacia FLADNAG y ARKAN. – Acompáñenme – y los lleva al
campo de batalla, donde el ejército se prepara para la lucha contra los orcos.
"¡Así que que vigile tiendas!". A YUU
no le agrada en absoluto la idea. "¡¡Ese es todo mi cometido!! En fin, así
jamás seré un gran guerrero, pero... qué se le va a hacer."
YUU se dirige a las tiendas, para vigilar que ningún enemigo las tome. Pero
claro, tendrá que saber qué es lo que ningún enemigo puede tomar, asi que va
entrando en las tiendas, a ver qué hay y si de paso encuentra algo de valor, al
bolsillo.
A veces se ha encontrado a algún soldado que aún está preparándose para ir a la
batalla. Por supuesto, YUU ya tiene su excusa:
- Es que me han mandado vigilar las tiendas, y estoy mirando si hay alguien
dentro, porque claro, a ver si el enemigo incendia la tienda y yo, al no saber
que hay alguien dentro, dejo que muera quemado...
Pero buscando ve que no hay nada de valor en las
tiendas.
"Pues no sé entonces por qué quieren que vigilemos las tiendas",
piensa YUU. "¡Menuda estupidez!" Registrando, consigue al fin coger
unas quinientas coronas. "Menos da una piedra", sigue pensando el elfo
oscuro.
De repente, oye unos pasos. Rápidamente, se gira para ver quién es el que anda
por ahí.
Un orco corre hacia él. "¡No puede ser!
¿Cómo demonios ha entrado esa bestia aquí si ni tan siquiera ha empezado la
batalla?", piensa YUU mientras saca su Furia del Juggernaut.
La espada con el nombre de la más terrible clase de los demonios matadores
arremete contra el orco, echándolo hacia atrás. El orco se queda de pie y,
levantando su espada y su hacha, corre de nuevo hacia YUU. El Sirviente del
Caos vuelve a golpear, pero el orco, a pesar de que esta herida ha sido más
profunda que la anterior, se mantiene en pie.
Algunos soldados están saliendo de sus tiendas. Ven a YUU luchando contra el
orco.
- ¡No pasa nada, todo está bajo control! - y cuando YUU lo dice, el orco ataca
sin avisar. Pero la armadura de YUU evita una fatalidad -. ¡Ah, así que vamos
en serio, ¿eh?! ¡Pues mira cómo soy yo de serio! - y de un terrible espadazo,
el orco cae al suelo en dos tiempos: primero sus piernas; luego, del tronco hacia
arriba.
YUU guarda su espada. No ha durado mucho, pero ha podido comprobar que aún
sigue en forma. Se acerca al cadáver del orco, en concreto a la que aún tiene
la cabeza por encima.
Mira el tatuaje del brazo. La H estilizada.
- Pues al final la bruja tenía razón, ¡son de los suyos! - dice YUU. Es
entonces cuando los dos félidos que le acompañaban se acercan.
- ¡Menuda masacre! Y yo sin estar aquí - dice
ARGUS -. Espero que queden más orcos por la zona.
- Es sólo un espía - dice SANDHURST, observando el cadáver -. Sí, sólo lleva
una espada ancha y un hacha de batalla, a modo de defensa. Si fuera un incursor
orco, tendría una espada bastarda y un hacha oscura. He vivido años con esta
gentuza...
- ¡¿Qué?! - exclama ARGUS -. ¡Encima de asesino, traidor al Imperio! ¡Tus
crímenes empeoran, SANDHURST!
- ¡Eh, eh, eh...! - YUU se pone en medio de ambos felinos -. Os pido que me
escuchéis. Si es cierto que es un simple espía, ¿hay posibilidad de que haya
más?
- Pues sí, debe haber por lo menos cinco o seis más - y SANDHURST mira a ARGUS
-. Será mejor que los busquemos, antes de que les dé por informar de los puntos
flacos del campamento a sus superiores.
- Iré contigo - dice ARGUS -, no creas que voy a dejar que des el chivatazo a
tus "ex-compañeros".
Ambos felinos vuelven por donde vinieron. YUU, por su parte, buscará a los
orcos que pueda.
Caminando entre las tiendas, YUU sabe que no
puede estar ahora robando, viendo que el peligro ha llegado antes de lo
previsto. Así que busca con desesperación a los orcos.
Y no tarda mucho. A escondidas, ve cómo un orco intenta llegar con disimulo
hasta la tienda del general. Afortunadamente, el general no está, ya se fue al
campo de batalla con ARKAN y FLADNAG; pero todos los planes estratégicos están
allí. Los orcos no son muy buenos estrategas, pero si el brujo que acompañaba a
HERUWATH, SILK, realmente está en el ejército enemigo, será mejor no darle
oportunidad al orco de coger los papeles.
Sin dudarlo, sale de su escondite. Mientras se dirige hacia el orco, saca su
espada y dice al intruso:
- ¡Tú, date la vuelta y lucha, pedazo de carne mohosa! ¡No quiero una victoria
fácil!
El orco se da la vuelta y saca una espada ancha y lo que parece ser una maza
ligera. Se queda mirando al Sirviente del Caos. La armadura de YUU parece estar
cambiando. Sus hombreras adquieren algunas púas y nuevas runas se graban
mágicamente sobre el pectoral. En los nudillos de los guanteletes aparecen
también púas, al igual que en las coderas y en las rodilleras. El casco de YUU
empieza a adquirir una forma algo más grotesca, casi la forma de la cara de un
demonio matador.
El orco se queda aturdido. El miedo puede con él. YUU levanta su Furia del
Juggernaut y parte por la mitad al orco.
YUU cae de rodillas al suelo. Siente en él un
gran poder. No sabe cómo ha podido venirle así de repente. Se ha dado cuenta de
cómo su armadura ha cambiado la forma. Sólo puede haber una explicación: algo o
alguien lo ha convertido en un Guardián del Caos.
Sin creerlo todavía, se levanta y mira a ver si hay más orcos.
- ¡Éste era el último! - exclama ARGUS,
destrozando de un zarpazo la cara del orco que tenía enfrente.
Los extraños protectores de SANDHURST arden con un extraño fuego. Un simple
pensamiento y el fuego se desvanece.
- Nunca pensé que este regalo que me dio HERUWATH lo utilizaría contra los
suyos - dice SANDHURST -. Estos Guanteletes Llameantes son lo único que me une
con mi oscuro pasado.
ARGUS se mueve entre los cadáveres de los orcos que entre él, SANDHURST y
algunos soldados han eliminado sin problemas.
- Mira, SANDHURST, siento lo de antes - dice ARGUS un poco arrepentido -, pero
debes comprender que en Mirri nadie puede oír tu nombre sin antes insultarte
con todas las más despreciables palabras que puedas oír.
GADHIAR mira a ARGUS. Sonríe.
- Tú lo dijiste, "lo hecho, hecho está" - dice SANDHURST -. Pero uno
puede hacer nuevas cosas que puedan limpiar lo que antaño se hizo - mira a su
compañero -. Y ahora, sigamos la ronda, no me extrañaría que dentro de poco
vinieran los incursores de verdad.