DE SACRIFICIOS Y SORPRESAS

“¿Archibrujos? Hmm... La palabra no me suena, pero parece que es una cosa chunga.” ANÓNIMO

MONASTERIO DE GHIDNAAR, 13 de septiembre del año 3287 después de la Gran Guerra

¡¡LARGAOS DE UNA MALDITA VEZ O MORIRÉIS TODOS!!

 

A pesar de todo, el grupo hace caso omiso al grito de YUU. Ellos están metidos en esto tanto como él, es lo que deben estar pensando. Bueno, tal vez Nicholas Ripstein no piense así, ya que mientras el grupo sigue luchando contra PHALNAX y algunos más están pendientes de cómo acabará esa lucha y la que hay entre HERUWATH y YUU, el Psycho Soldier trata de colarse por la puerta que estaba justo enfrente de por donde entraron. Con paso ligero, evita acercarse al demonio y a los que luchan contra él. La salida está cada vez más cerca. Nick parece no saber que lo que él cree que pueda ser su salvación en realidad será su billete a la defunción.

Pero algo detiene a Nicholas. Un potente hechizo lanza a YUU contra el Psycho Soldier, quien se hiere con las púas de la armadura del Guardián del Caos. Nicholas intenta no hacer caso a las heridas y le da un empujón a YUU, clavándose en las manos más púas todavía.

- ¡No te atrevas a empujarme! – YUU se vuelve violentamente hacia Nicholas, lo cual hace que el joven Ripstein orine en los pantalones y se vaya acercando a la puerta vigilando su espalda, tembloroso, por si aquel elfo oscuro le ataca por detrás.

YUU vuelve a la carga contra HERUWATH. Las placas pectorales de la armadura caótica están gravemente dañadas, aunque poco a poco, debido a la naturaleza de la armadura, van recuperándose. La Furia del Juggernaut choca nuevamente contra la Ira Sangrienta. HERUWATH va perdiendo fuerzas hablando del físico, pero aún le quedan los hechizos y no dudará en lanzar alguno más a YUU, quien ha tenido mucha suerte de que la armadura bloqueara parte de aquél potente Orbe Cromático. Pero YUU siente que también le empiezan a fallar las fuerzas. Se tambalea mientras HERUWATH ya está preparando otro hechizo.

 

Una bola de fuego sale de las manos de la archibruja, dirigiéndose hacia YUU a gran velocidad. Pero un enérgico y a la vez furioso SANDHURST se pone en medio y el proyectil ígneo impacta sobre su pecho. Una terrible explosión de fuego sucede entre HERUWATH y YUU. Cuando la cegadora luz de la explosión cesa, ambos ven a SANDHURST arrodillado, con los pelos de todo su cuerpo chamuscados. El félido jadea y finalmente cae inconsciente.

FËADRAUG se acerca y recoge a SANDHURST. Lanza una mirada a HERUWATH, mientras va cargando con el félido como puede, aunque su espalda le sigue afectando. HERUWATH se ha quedado con los ojos bien abiertos tras lo ocurrido y parece que va a llorar. FËADRAUG sabe por qué esa expresión; la archibruja, viéndose descubierta, cambia la expresión y le sonríe con supuesta malicia.

- En cuanto este degenerado caiga, te tocará a ti, elfo – dice la archibruja, mientras YUU vuelve a la carga.

 


 

PHALNAX ríe, observando cómo el grupo que le ataca está intentando derrotarle. Su oscura espada pasa muy cerca de la cabeza de LOTHAR, mientras MAGNUS corre y con su hacha golpea la pierna de PHALNAX. El enano rúnico utiliza un hechizo que hace que la hoja de su hacha parezca fría escarcha, penetrando en la carne del demonio. El frío hace que PHALNAX sienta un terrible dolor. Se gira bruscamente, arrebatando el hacha de las manos del enano. MAGNUS, sin embargo, no está desarmado, ya que tan pronto como vio que su hacha rúnica estaba fuera de su alcance, agarró con fuerza el Hacha de los Elementos. El enano mira fijamente el arma y luego a PHALNAX. De nuevo, un sentimiento de culpa le recorre y otra vez aquellas imágenes de su visión aparecen ante sus ojos.

Sabiendo que esto no hará más que distraerle, MAGNUS cierra los ojos y ataca a PHALNAX.

 

Entretenido ahora con MAGNUS, PHALNAX no se da cuenta de que sus contrincantes parecen haber dado con la forma de acabar la batalla. SPIKE comenta a RAGNUS que la sala en la que se encuentran potencia la Magia Blanca. Tras comprobar que las palabras de su compañero son ciertas, observando las estatuas que allí se encuentran, RAGNUS emplea una Lanza Milagrosa contra PHALNAX. La lanza resulta ser muchísimo más gruesa de lo que incluso puede ser una Lanza Celestial, la más poderosa de las Lanzas Sagradas de la Magia Blanca. Y cuando acierta en la espalda de PHALNAX, el demonio deja escapar un terrible alarido, inhumano, escalofriante.

PHALNAX cae de frente y se queda en el suelo tendido durante bastante tiempo, intentando levantarse.

- ¡Esta sala potencia la Magia Blanca, emplead todos los hechizos blancos que podáis! – exclama RAGNUS.

Al oír esto, KENSOU murmura unas palabras incomprensibles para muchos. KENSOU levanta los brazos y todos los presentes empiezan a sentir que una extraña aura les envuelve.

- Una Oración nos ayudará tanto como un hechizo ofensivo. ¡Vamos! – grita SIE, mientras golpea a PHALNAX con el bô-maza.

Todos se lanzan a la carga y atacan al malherido demonio, quien intenta apartar a todos a base de manotazos, pero lo único que consigue es que las armas de sus enemigos se claven más y más en su piel. Finalmente, parece que el combate termina, ya que PHALNAX deja de moverse. Pero sólo lo parece...

- Me habéis obligado... Sé que me la juego con esto, pero... ¡no dejaré que unos mortales derroten al gran PHALNAX, no otra vez! – y con esto, el demonio se levanta y de él surge un aura de maldad absoluta, lo que hace que todos los que estén a su alrededor, excepto RAGNUS, caigan al suelo por el impulso del aura.

 

La armadura de PHALNAX se rompe por completo, pero no por los ataques de las armas, sino porque la musculatura del demonio se empieza a desarrollar increíblemente. El cuerpo de PHALNAX crece sin control, mientras los escasos rasgos humanos que le quedaban se van deformando, dando paso a una grotesca cara, con ojos inyectados en sangre y terribles colmillos recorriendo su boca. La piel de PHALNAX es cada vez más oscura, hasta casi ser negra. La espada que portaba se une a su brazo derecho, haciendo que éste parezca una enorme espada de oscura hoja.

            - Has mostrado tu verdadera forma, demonio – dice RAGNUS, sin inmutarse ante el cambio -. Sabes que si mueres no podrás salir del Infierno.

            PHALNAX se gira para contemplar a RAGNUS. Ríe y su brazo-espada se levanta sobre él. La espada cae rápidamente, pero el mandoble de RAGNUS consigue aguantar. A pesar de todo, nada más haber entrado en contacto con la espada de PHALNAX, RAGNUS cae al suelo, pero lo bastante apartado para que su enemigo no acierte.

            - Bueno – comienza a decir PHALNAX, con una voz tan grave que hace retumbar las paredes -, me tendré que llevar a unos cuantos conmigo, Templario. ¿Qué tal tú el primero?

            El brazo-espada de PHALNAX vuelve a la carga. RAGNUS consigue rodar por el suelo y escapar de nuevo.

 


 

            Tras ver cómo SATOSHI se iba a avisar a sus compañeros, AKASHA, como todos, no piensa hacer caso del grito de YUU. Aún no sabe por qué no lanzó el hechizo siendo consciente de ello. Algo raro le puede pasar si vuelve a repetirse algo así, pero en este momento la semielfa no da cuenta de ello. Se aleja un poco, observando cómo PHALNAX ha cambiado enormemente y ahora está luchando con una gran furia, intentando acabar con RAGNUS. Los demás compañeros apenas sí pueden hacer algo, pues cuando van a ayudar, la zarpa del monstruo está siempre por medio, apartándoles, como si la verdadera lucha fuese entre él y RAGNUS, siendo los demás meros espectadores.

            Envainando la katana, AKASHA saca una de sus ninja-tô, mientras con la mano libre saca algo que aún no había utilizado. Una daga perfectamente trabajada, de filo plateado y mango oscuro. Pero lo más destacado de esta arma son las dos inscripciones que hay sobre ella. AKASHA lee en voz baja una de las inscripciones:

            - REPLICANTE...

Con la daga oculta y unas nuevas fuerzas nacidas del ansia de venganza, AKASHA ataca con la espada ninja por delante.

 

Aún ocupado con RAGNUS, PHALNAX no advierte la presencia de la semielfa. Con esto, AKASHA consigue llegar hasta PHALNAX, da un salto y su ninja-tô va directamente al muslo de PHALNAX. Pero descubre aterrada que su espada se quiebra nada más tocar la piel del demonio. AKASHA cae al suelo y observa cómo PHALNAX se vuelve y la observa. El demonio ríe.

Pero AKASHA no se da por vencida. Se mete por debajo de las piernas de PHALNAX antes incluso de que el demonio alzase su brazo-espada. AKASHA vuelve a saltar y se agarra a una de las alas de PHALNAX. Apoyada sobre la espalda del demonio y utilizando el ala para sujetarse, AKASHA coge la daga y la intenta clavar cerca del costado, aunque al final, debido al violento movimiento de PHALNAX y antes de que la semielfa empiece a caer, el arma se queda clavada en el abdomen del demonio. De nuevo AKASHA se sorprende mientras va cayendo, pero esta vez no porque el arma haya sido inútil, sino todo lo contrario: la daga se clava limpiamente y PHALNAX chilla del dolor. AKASHA cae de pie, con una amplia sonrisa.

- ¡Como los dragones! – exclama AKASHA, al ver ya que es -. Este tipo es más duro que Rax, pero no por ello invencible. El vientre, el pecho, el cuello... ¡por delante, hay que darle por delante!

RAGNUS se incorpora y utiliza esta vez una Lanza Celestial contra PHALNAX. La lanza se clava en el abdomen de PHALNAX y estalla con una gran explosión de luz blanca y cegadora. Nadie consigue ver nada, sólo los infernales gritos de PHALNAX, quien sufre las consecuencias del hechizo amplificado.

Pasados unos segundos, todos comprueban que PHALNAX aún sigue en pie, pero con el abdomen destrozado, pudiéndose ver cómo la sangre y las vísceras del monstruo van desparramándose. El demonio no puede creer lo que pasa y en su locura ríe con una carcajada espantosa. LOTHAR agarra la Nerea y la lanza contra lo que queda el pecho de PHALNAX, el cual casi se volatiliza como gran parte del abdomen. La espada se queda clavada en medio del pecho del demonio, pero para PHALNAX no es nada. Es más, grita e intenta acabar con RAGNUS, AKASHA y LOTHAR de un simple golpe. Pero antes de que pueda hacer algo, un hacha de guerra se clava en el ojo izquierdo del demonio, mientras un disco le corta la yugular. Llevándose la zarpa al cuello, PHALNAX no puede aguantar más en pie. Se tambalea y cae estrepitosamente. RAGNUS, AKASHA y LOTHAR se apartan antes de que el gigantesco cadáver pueda aplastarlos. Los demás se quedan atónitos, viendo como el enemigo cae abatido.

El disco vuelve a la mano de ARGUS, mientras KHANWULF corre a recuperar su hacha.

-¡Que alguien me ayude a darle la vuelta al bicho este! – exclama KHANWULF.

- ¿Pero creéis que está muerto de verdad? – pregunta AKASHA.

SANDRA JENET se acerca al demonio y le clava la espada en la parte visible del cuello. Va introduciendo más y más la espada, moviéndola violentamente. JADE llega con todos ellos y detiene a SANDRA.

- Ya está, mujer, ya está – exhorta JADE.

- Es mi forma de asegurarme – responde JENET -. Ahora sí podemos decir que no se levantará. Sobretodo si Sir RAGNUS acierta y ésta es su forma auténtica.

 

Entre KHANWULF, LOTHAR, SARAH, RODEAD, JASS y MAGNUS consiguen darle la vuelta a la mole tras varios intentos. Parece que la espada de LOTHAR no se ha roto, sino que se ha hundido aún más en el pecho de PHALNAX. El semielfo saca su espada, la limpia y la guarda, mientras observa el rostro del demonio inerte. AKASHA también extrae la daga del cadáver. MAGNUS, al comprobar que su hacha rúnica sigue en perfectas condiciones, vuelve a guardar el Hacha de los Elementos y sujeta su propia hacha.

Pero algo parece que han olvidado debido a que su atención se centraba en la lucha contra PHALNAX. JULIUS es el primero en acordarse de la pelea de YUU y HERUWATH.

- ¡Mirad! – señala el mediano.

Todos observan cómo HERUWATH lanza un nuevo hechizo contra YUU. RAGNUS lo reconoce:

- ¡El Dedo de la Muerte! ¡Ese tipo está acabado!

 


 

El rayo verde sale del dedo índice de la archibruja y le da a YUU en el pecho. El elfo oscuro recibe la descarga y en pocos segundos cae al suelo. No se mueve.

HERUWATH se da la vuelta y observa a FËADRAUG intentando curar las heridas de SANDHURST. Afortunadamente, debido a la peculiaridad de la sala, las quemaduras del félido casi han desaparecido, aunque el pelo sigue igual de chamuscado. La archibruja se acerca y pone la espada élfica cerca del cuello de DRAUG.

- Muerto por la espada del mayor héroe de tu raza, espada que has llegado a portar... ¡Vaya paradoja! – dice HERUWATH, mientras la espada empieza a clavar su punta en el cuello del elfo.

FËADRAUG sólo observa la espada y luego se fija en HERUWATH. Sabe que  está jugando con él y un movimiento en falso le costará la vida. A pesar del peligro, el druida sonríe, mientras con la mano derecha agarra el filo de la espada y la va apartando poco a poco. HERU intenta clavar del todo la espada, pero las dos manos de DRAUG ya agarran el filo. Gracias a los guanteletes, el elfo no se desangra y puede apartar la espada sin daño alguno. La archibruja trastabilla y cae al suelo, soltando la espada. FËADRAUG se levanta, mientras se lleva la mano al cuello. Apenas sí salen unas gotas de sangre de la pequeña herida.

- Tienes muchos pájaros en la cabeza – dice DRAUG -. ¿Te crees que esto es un juego o algo así? Podrías haberme matado, pero aún veo que no has madurado.

El elfo coge la espada y la observa. Luego mira a HERUWATH.

- Vete – ordena DRAUG -. Vete o morirás. Y no creas que seré tu verdugo.

HERUWATH se levanta entre risas. De pronto para de reír y lanza cinco Proyectiles Mágicos contra FËADRAUG. El elfo murmura unas palabras en su lengua y una especie de escudo transparente aparece delante de él, bloqueando el ataque de la archibruja. Ahora quien parece confiado es el druida.

- Aunque conozco pocas de las runas que quedaron ocultas son las más importantes – comenta DRAUG, quien recoge la funda de la espada -. Acabo de usar un escudo que puede detener cualquiera de tus ataques de proyectil. No me obligues ahora a usar un hechizo ofensivo. He prometido no matarte, no me obligues a traicionarme a mí mismo. ¡Márchate!

La expresión en la cara de HERUWATH ha cambiado. Ya no se le ve tan confiada, pero tampoco tiene miedo a nada, ni tan siquiera a la muerte. Con la mirada, intenta buscar la espada-bruja que había perdido antes, pero cuando busca por donde está YUU, retrocede asustada.

Cuando todos han dado al elfo oscuro por muerto, éste se está levantando con cierta dificultad usando su espada. Su medallón brilla con un intenso rojo sangre. Cuando YUU está totalmente de pie, todos pueden ver que sus ojos, antes negros, ahora son rojos.

Tose y deja escapar una gran cantidad de sangre. Pero YUU no se queda mirando esto y sigue caminando, arrastrando sus pies y su espada.

 

JENET va a ir a por HERUWATH, pero SARAH le detiene.

- Déjale, él ya se ocupará de la archibruja – comenta la juglar.

- ¿Dejarle, estás diciendo? – FLADNAG se acerca a SARAH -. El Guardián del Caos está en las últimas, ¿cómo quieres...? ¿Cómo quieres que le dejemos actuar?

SARAH mira a FLADNAG y luego vuelve a observar a YUU, acercándose cada vez más a HERUWATH.

- Esto no nos incumbe ya, nuestro objetivo es ARGOH. Y sé muchos de leyendas – SARAH observa el medallón -, y ya os he dicho que esto no nos atañe – y con estas palabras, la juglar se encamina hacia la puerta.

 

Incrédula, HERUWATH retrocede hasta toparse con FËADRAUG. El elfo envaina la Ira Sangrienta.

- Te lo dije... Te dije que te fueras pero no me hiciste caso – DRAUG se aparta, dejando que HERU, ya sin apoyo, caiga al suelo. El elfo silvano ignora esto e intenta levantar a SANDHURST, a quien le susurra -: Lo siento por ti, amigo, pero tu antigua señora prefiere la muerte antes que volver a verte con vida, prefiere abandonar este mundo sin expresar sus auténticos sentimientos.

El elfo arrastra al félido hasta la salida de aquel lugar. Son varios los que siguen el mismo camino. Poco a poco, la sala va quedando más vacía, hasta tal punto que los ecos de los pasos resuenan con gran fuerza. Antes de irse, AKASHA nota que falta alguien más. Tras ver que MINT y el Gran Sacerdote ya habían pasado por delante de ella, observa al fondo una figura familiar, aún cerca de la entrada. AKASHA puede ver al semielfo, vestido con una larga túnica negra que no oculta sus ropas de guerrero y la cota de malla, con la espada ancha y la daga en el cinto, mientras en la mano sostiene un báculo del Caos.

- ¡AZRIEL! – grita AKASHA -. Creí que habías muerto hace meses. ¡No te quedes ahí parado, ya te explicaré todo!

- Pero... ¿quién era ese monstruo? – el semielfo señala al cadáver de PHALNAX.

- REPLICANTE ha sido vengada – es lo que responde la kunoichi antes de seguir por el pasillo. El tal AZRIEL, simplemente, la sigue. Aunque se acerca a YUU y HERUWATH, el elfo oscuro le dedica una mirada que hace que el nuevo decida definitivamente salir de allí.

 

Cuando todos se han ido, HERUWATH empieza a crear bolas de fuego que salen disparadas de sus manos. Los proyectiles no llegan ni a rozar a YUU, quien empieza a reír. Probando con la gran cantidad de hechizos de proyectil que conoce de la Magia Negra, la Astral y las Elementales, HERU cae rendida al suelo, agotada y desesperada sin comprender cómo es que ahora ese elfo oscuro no recibe ninguno de sus ataques.

El medallón del Guardián del Caos brilla con mayor intensidad, mientras unas extrañas letanías se empiezan a oír. HERUWATH mira por todos lados, pero no ve a nadie más. Hasta que advierte algo que la deja estupefacta.

Las estatuas de los Dioses del Orden han cambiado y ahora son todas estatuas representando a los diversos tipos de demonios matadores: los Vástagos, todos como el demonio que había acompañado a YUU; los Destripadores, muchos más grandes y de un aspecto ya no tan humanoide, con cuatro brazos sujetando cada uno una gigantesca cimitarra; los Aulladores, de grandes cuernos y zarpas de hasta ocho dedos con sus afiladas uñas; y los Juggernauts, los más grandes de todos, ocultos tras sus impresionantes armaduras, grotescas e intrincadas, portando espadas similares a la de YUU, pero muchísimo más grandes.

Todas las estatuas parecen reír, incluso tener vida propia. Y en el lugar donde debería ir Siffrit, aparece una figura poderosa, casi humana si no fuese por los enormes cuernos que salen de sus sienes. Una figura sentada, con su espada entre las manos. La archibruja reconoce esta última estatua: Alanster, Señor de los Demonios Matadores.

Los nervios se apoderan de la archibruja, pero HERUWATH realmente está aterrada cuando observa gran cantidad de sombras, tal vez un centenar de ellas, todas idénticas a los Juggernauts, todas detrás de YUU.

- La furia de cien Juggernauts... – murmura YUU observando a HERU con una sonrisa diabólica -. Dadle vuestro poder al Elegido. ¡Dádmelo para acabar con esta maldita! – el aura de YUU asciende hasta lo alto de la sala, mientras las sombras giran alrededor de ambos -. Nunca debiste tratarme como me trataste – dice el elfo oscuro -, es más, nunca... ¡debiste haberme conocido!

 

La espada de YUU se clava en el vientre de HERUWATH. Ella mira hacia abajo, incrédula, mientras YUU cierra los ojos.

- Per... perdóname... SANDHURST... – es lo último que dice HERUWATH, con lágrimas en los ojos, cuando un destello inunda la sala.

 


 

Desde el pasillo, lo único que se ve es una luz rojiza que sale de la sala que el grupo ha dejado.

- Se... se terminó, ¿cierto? – consigue decir SARAH -. Ya no la volveremos a ver...

- Ni a él tampoco – termina MAGNUS -. El Elegido de Alanster ha caído, lo presiento.

- Sí... Recuerdo que YUU era el Elegido de ese Señor Demonio o algo así – recuerda DEEDLIT, deseando haber conservado sus gafas para tapar sus ojos, ahora húmedos -. Nos lo comentó tras lo que le... lo que le dijo ese archibrujo en Zoroaster. Ese brujo quiso libros prometiéndole a YUU que le ayudaría a recordar su pasado. Creyó que sólo encontrarían libros, pero se sorprendió tras ver que YUU era más de lo que aparentaba.

La elfa no aguanta más y empieza a llorar, mientras NATHAN la abraza, intentando consolarla. ARGUS, con los ojos cerrados, se lleva el pulgar derecho a la frente y luego pone la mano sobre el pecho. Los que más habían conocido a YUU dentro de lo que él les permitió, dejan escapar alguna lágrima o simplemente liberan su rabia por la pérdida de un compañero a base de gritos o golpes a las paredes.

- Desgraciadamente, yo tendré que correr su misma suerte – dice RAGNUS, mientras examina su mandoble, pensando en qué habría pasado si él hubiese sido quien matase a HERUWATH y no YUU.

- ¡No digas eso! – exclama MINT -. ¿Por qué tienes que aceptar tu destino? JEAN-LUC, tú...

Pero la sacerdotisa es interrumpida cuando los labios de RAGNUS besan los suyos. Cuando se separan, los ojos de RAGNUS no dejan de mirar a los de MINT. Una pequeña lágrima recorre la mejilla de RAGNUS, quien dirige su vista a los demás. Suspira.

El resto de aventureros, mientras tanto, comprueban que no tienen heridas graves e intentan curar como pueden las que puedan entorpecer su lucha.

 

- ¡AKASHA!

- AZRIEL... Menos mal que sigues vivo – AKASHA no parece querer llorar ante la pérdida del Guardián del Caos -. Creí que moriste en esa misión.

- Ya ves que sigo vivito y coleando... Estuve buscándote en Solderai cuando me enteré de que estaban celebrando el entierro de una mediana. Cuando me dijeron los que visitaron el camposanto que aparecía el nombre de “REPLICANTE” en la lápida, no me lo pude creer. Pero al verla... – el semielfo baja la cabeza.

- DHIS... No debes sentirte mal, la culpa fue de...

- Es raro que tú me llames DHIS... Siempre me llamas por mi apodo cariñoso, AZRIEL – DHIS mira a AKASHA -. Y sí, la culpa es de esa bestia que habéis matado y me alegro de su muerte. Supongo que fue ese monstruo el asesino si me dijiste que nuestra compañera ha sido vengada. Perdón por no actuar pero es que... Me pareció que no me incumbía, aunque en verdad sí. Además, no sabía por donde cogerlo, la verdad, y con tanta gente...

AKASHA baja la cabeza.

- No te culpes, por favor – dice la semielfa -. Tú no sabías que él la mató. Pero ella de todas formas dudo que se enfade contigo, allá donde esté.

- Sí, tienes razón – contesta DHIS, aunque sus palabras no concuerdan mucho con sus pensamientos -. Siento lo de vuestro compañero... pero... No sé, creo que todo esto merece algo de explicación, ¿no?

- Todo a su tiempo – FLADNAG se acerca a los dos -. Creo que deberías presentarnos a tu amigo, ¿no, YURI?

- ¿YURI? – pregunta DHIS, mirando a AKASHA.

- Oh, bueno... él es BODHISATTVA, pero le puedes llamar DHIS para acortar – dice AKASHA, tras lo cual le susurra a DHIS “Ya te explicaré”.

FLADNAG extiende su mano.

- ¡Oye, sé presentarme solo, AKASHA! Pero en fin... – comenta DHIS, mientras él y el archimago se dan la mano -. ¿Y usted es...?

- FLADNAG ADAM, archimago de Tolaria – responde FLADNAG -. Por tu túnica se ve a la legua que eres de Zoroaster, ¿cierto? Aunque la ropa que llevas debajo, la espada y la cota me hacen ver que no eres sólo brujo.

- Antes era un mercenario, señor ADAM – contesta DHIS -. Así que usted es uno de esos Héroes de Salk, ¿no es así? ¿Está todo el grupo reunido?

- Has acertado – dice FLADNAG -. Aunque no sé qué haces aquí, lejos del campo de batalla.

- Me uní al ejército pensando que AKASHA se uniría también a esta juerga – relata DHIS -. La vi varias veces, pero la perdía de vista muy pronto, además de que con el campamento que teníamos buscarla era complicado. Sólo fue hasta hace unas horas, cuando la vi yendo directamente a la ciudad.

“ Y yo me decidí a seguirla a ella y a su grupo. Los caballos y las peleas me retrasaron mucho. Cuando conseguí llegar a la ciudad, ya habrían pasado varias cosas, porque llegué a un sitio donde se olía a humedad y chamusquina, además de que me encontré a un enano muerto que... bueno... como que estaba... No sé cómo decirlo...

- Sí, lo sabemos, también lo vimos, de hecho tenemos parte de autoría en ello – dice AKASHA.

- ¿Sí? Quiero decir... Bien, pues eso, luego llegué al monasterio y encontré a un tipo bastante fornido cuidando de un ronin inconsciente – ahora los ojos de DHIS miran a AKASHA -. Cuando me dijeron que tú estabas dentro, AKASHA, no dudé ni un momento, pero no sabía que hubiese pasado algo gordo en el monasterio, con esas bestias-demonio, muertas unas e inconscientes las otras, y los tres cadáveres que... ¡sí, que vestían como ellos! – señala primero a KENSOU y luego a Nicholas -. Y ya lo único fue oír los ruidos de batallas, veros luchando y el resto ya se sabe.

- ¿Uh? ¿Y ése? – pregunta KENSOU, tras ver que lo habían señalado. ATHENA le da un codazo, ya que le ha parecido que su compañero no ha sido muy educado que digamos.

 

Tras las presentaciones, el grupo vuelve a moverse, mientras se le va explicando a DHIS más o menos lo sucedido con el asunto de ARGOH.

“Una gran parte de mi orgullo de guerrero ha sido restaurado con esta victoria” piensa LOTHAR. “Sólo espero vivir para ver el final de este conflicto y poder disfrutar de algo de paz y tranquilidad... Y ahora con PHALNAX definitivamente muerto por fin REPLICANTE podrá descansar en paz” mira a AKASHA y DHIS, “aunque algo me dice que su espíritu sigue con nosotros... de alguna forma”.

A pesar de todo, se nota en él una sombra de pesimismo, que no resulta del agrado de DHIS. Pero todos saben que ver las cosas por el lado negativo sólo empeorará la situación, sobretodo en este momento.

 

El pasillo lleva a un habitáculo con unas escaleras de caracol. Aunque pueden ver que el lugar está plagado de demonios alados, ninguno de éstos se atreve a atacar. Es más, les dejan vía libre cuando están en medio del camino. Las miradas de los demonios son una mezcla de curiosidad e ira.

Las escaleras conducen a una amplia estancia totalmente oscura, excepto por unas velas que iluminan una nueva escalinata. Más demonios alados se amontonan y observan al grupo subiendo las escaleras. Y así, durante los cinco pisos del enorme monasterio, los ojos de los demonios no dejan de seguir al grupo.

- No nos atacan – susurra SANDRA, extrañada, ya en el penúltimo piso. Para ella, es la primera vez que esto le pasa con unos demonios.

- Nos dejan vía libre para llegar hasta ARGOH – le responde en voz baja JADE -. Confían en su señor y para nosotros somos como el grupo de Psycho Soldiers que se las dio de héroes cuando...

- ¡No consentiré que una orejas picudas diga eso de mis compañeros! – exclama Nicholas, sorprendiendo incluso a los demonios, los cuales empiezan a gruñir -. Luego decís si soy un creído o si pitos y flautas, cuando deberíais miraros a vosotros mismos. ¡Todos somos iguales, sabedlo bien! ¡Todos somos iguales y moriremos igual! – Nick se pone delante y sigue el camino.

MAGNUS, al oír a Ripstein, cae de rodillas y se lleva las manos a los ojos. SATOSHI se agacha para ver qué le ocurre.

- ¡Decidle que vuelva! ¡Decidle que vuelva! – grita MAGNUS, pero parece que es demasiado tarde. Cuando Nick sube todos los escalones y le pierden de vista, se oye un alarido, claramente del corrupto Psycho Soldier.

 

Cuando consiguen subir todos, descubren una sala ya no enorme, sino increíblemente gigantesca, cuyo techo debe estar a más de veinte metros, perfectamente iluminada con gran cantidad de candelabros y las lejanas lámparas de araña de la misma. Varios cadáveres de Templarios, paladines, sacerdotes y sacerdotisas yacen en el suelo, algunos enteros y otros totalmente despedazados. Las grandes ventanas del lado izquierdo de la sala revelan un cielo gris oscuro, casi negro, mientras varias gotas de lluvia caen y alguna que otra cae dentro del lugar.

A ambos lados de la sala, varios lienzos están rasgados y otros quemados. Las paredes están todas llenas de sangre, empañando los preciosos frescos dedicados a los Dioses del Orden, a la Gran Guerra y a la mitología siffririana que hay sobre ellas.

Los muebles también han sufrido lo suyo, quedando algunos convertidos en un montón de madera inservible.

Muchos de los miembros del grupo ya tienen las armas preparadas para la lucha. Mientras, pueden observar cómo en el suelo, a pocos metros de ellos, yace boca arriba Nicholas Ripstein, con varias heridas de espada en su cuerpo, una de ellas atravesando su pecho.

MAGNUS cae de rodillas, sollozando, mientras murmura que lo había visto, que sabía que ocurriría. JULIUS se acerca a él, pero observa que no se puede hacer nada por él.

- Fiambre – es lo que dice el mediano -. Su imprudencia le ha costado la vida.

- ¡Y te costará la tuya! – se oye, mientras procedente de ninguna parte una espada atraviesa el hombro izquierdo de JULIUS.

El mediano cae al suelo, llevándose la mano al hombro. Levanta los ojos y observa a DREADLIN, justo enfrente de él y del cadáver.

- No sabía que esa estúpida y el demonio de pacotilla os fuesen a entretener tanto, mequetrefes - dice el archidruida con voz burlona -. Y este canijo no duró ni dos cuchilladas – señala con la espada el cadáver de Ripstein, para clavarle la espada en toda la boca, cerrada, destrozándole los dientes.

DREADLIN no deja de remover la espada en la boca del difunto, mientras a más de uno le empiezan a entrar nauseas.

- No duró nada... ¡Pero vosotros me duraréis un poco hasta que ARGOH venga! No quiero que mi padre se quede sin diversión – con su espada impregnada de sangre señala al grupo -. ¿Visteis todos los demonios de abajo? Esperan que les llame, aunque muchos se quedarán con las ganas – y con un chasquido de DREADLIN, se empieza a oír un estruendo por las escaleras, lo que hace que los aventureros se aparten de allí.

Una docena de demonios alados sube por las escaleras. Algunos aún están subiendo, otros ya han llegado a la sala.

 

En ese momento, SANDHURST se despierta.

- HER... HERU... – murmura, mientras DRAUG le suelta para que pueda incorporarse.

El félido, al principio tambaleándose y desorientado, consigue despertar del todo y ponerse en pie. El elfo saca la Ira Sangrienta.

- Lo siento, SANDHURST, lo siento por HERUWATH – le dice FËADRAUG, con pesar -. Nunca te dijo que te apreciaba de verdad. Yo pude ver cómo casi lloraba al impactarte aquella Bomba de Fuego que casi te mataba, ya te dije en su momento que ella quería que no te pasase nada en el bosque de Xion... y sabes que yo nunca mentiría. Lo siento mucho, SANDHURST... lo siento.

Al oír esto, SANDHURST se queda como petrificado, mirando a la nada, mientras los demonios siguen subiendo. FËADRAUG observa cómo el félido empieza a llorar y sus guanteletes se ven rodeados de un fuego intenso. SANDHURST grita el nombre de la archibruja, cargando contra los demonios. Golpeándolos con toda su furia, cinco de aquellos demonios yacen en el suelo, doloridos por los golpes. DREADLIN retrocede unos pasos.

 SANDHURST mira al archidruida, con una expresión llena de ira. El félido se acerca a los demonios heridos, sin apartar la mirada de DREADLIN. Con sus puños al rojo, va atravesándoles a cada uno el pecho, matándolos al instante. Viendo esto, nadie podría creer que hacía casi una hora estaba a punto de morir.

Luego el félido mira a los demás demonios y les ataca sin compasión.

- Psicopoderes y ahora esto... ¡la furia de un félido! – DREADLIN parece querer correr, pero cuando se da la vuelta, ve una gran humareda negra al final de la sala.

El humo se va condensando y una figura de algo más de diez metros aparece al fondo sustituyendo poco a poco al humo. Una armadura de un gris oscuro opaco, una armadura que de por sí ya inspira una infinita maldad, llena de runas del Caos y pinchos. En las placas pectorales, dos caras grotescas parecen retorcerse y gritar. Dos enormes alas metalizadas que casi abarcan toda la anchura de la sala se extienden para volver a replegarse. Un casco oculta el rostro del enorme ser. Pero uno de los frescos, casi intacto, ya revela la identidad de aquel monstruoso personaje. La imagen de los cinco héroes de la Gran Guerra contra aquella bestia.

- ARGOH – dice RAGNUS -. Así que tu aspecto real no es invención de los pintores.

- Ya me preguntaba yo cómo tanto bicho podía meterse por una puerta como la de la entrada – murmura KHANWULF, tras ver el humo del cual había surgido ARGOH y que se va dispersando.

 

Una espada oscura y de apariencia orgánica, sin brillo alguno, como la armadura, aparece en la mano derecha de ARGOH. Éste blande el arma y la apunta al grupo. Una voz muy grave, demoníaca y cruel sale del casco.

- Volvemos a encontrarnos... Hace algo más de medio año que volví a este mundo, tras más de tres milenios con mi alma en el Infierno, siendo el hazmerreír de los Señores Demonios. Pero ya profeticé mi vuelta con la nueva decadencia de los Reinos, más allá de las disputas iniciales tras la Gran Guerra. Una decadencia que no origina el período de postguerra, sino la que los propios seres crean sin necesidad de luchar... El odio que unas razas se tienen hacia otras, tras siglos y siglos, acumulándose...

“ Que ahora intenten unirse los Reinos en sus insignificantes Cuatro Ejércitos contra mí no servirá para nada. Aunque parezcan que vayan a ganar, sólo será por el momento, ya que está claro... ¡ NAAGRUM ARGOH TRIUNFARÁ!

 

Más demonios siguen subiendo por la escalera. Una veintena de monstruos alados, más los que esperan; DREADLIN; ARGOH... Todo parece apuntar a que esta lucha decidirá el destino final del mundo, como hace más de tres mil años atrás ocurrió. Siendo más numerosos ahora que antaño, ¿podrán los héroes acabar con la nueva amenaza de ARGOH?