DE SACRIFICIOS Y SORPRESAS
“¿Archibrujos? Hmm... La palabra no me suena, pero parece que es una cosa chunga.” ANÓNIMO
MONASTERIO DE GHIDNAAR, 13 de septiembre del año 3287 después de la
Gran Guerra
¡¡LARGAOS
DE UNA MALDITA VEZ O MORIRÉIS TODOS!!
A pesar
de todo, el grupo hace caso omiso al grito de YUU. Ellos están metidos en esto
tanto como él, es lo que deben estar pensando. Bueno, tal vez Nicholas Ripstein
no piense así, ya que mientras el grupo sigue luchando contra PHALNAX y algunos
más están pendientes de cómo acabará esa lucha y la que hay entre HERUWATH y
YUU, el Psycho Soldier trata de colarse por la puerta que estaba justo enfrente
de por donde entraron. Con paso ligero, evita acercarse al demonio y a los que
luchan contra él. La salida está cada vez más cerca. Nick parece no saber que
lo que él cree que pueda ser su salvación en realidad será su billete a la
defunción.
Pero
algo detiene a Nicholas. Un potente hechizo lanza a YUU contra el Psycho
Soldier, quien se hiere con las púas de la armadura del Guardián del Caos.
Nicholas intenta no hacer caso a las heridas y le da un empujón a YUU,
clavándose en las manos más púas todavía.
- ¡No
te atrevas a empujarme! – YUU se vuelve violentamente hacia Nicholas, lo cual
hace que el joven Ripstein orine en los pantalones y se vaya acercando a la
puerta vigilando su espalda, tembloroso, por si aquel elfo oscuro le ataca por
detrás.
YUU
vuelve a la carga contra HERUWATH. Las placas pectorales de la armadura caótica
están gravemente dañadas, aunque poco a poco, debido a la naturaleza de la
armadura, van recuperándose. La Furia del Juggernaut choca nuevamente contra la
Ira Sangrienta. HERUWATH va perdiendo fuerzas hablando del físico, pero aún le
quedan los hechizos y no dudará en lanzar alguno más a YUU, quien ha tenido
mucha suerte de que la armadura bloqueara parte de aquél potente Orbe
Cromático. Pero YUU siente que también le empiezan a fallar las fuerzas. Se
tambalea mientras HERUWATH ya está preparando otro hechizo.
Una
bola de fuego sale de las manos de la archibruja, dirigiéndose hacia YUU a gran
velocidad. Pero un enérgico y a la vez furioso SANDHURST se pone en medio y el
proyectil ígneo impacta sobre su pecho. Una terrible explosión de fuego sucede
entre HERUWATH y YUU. Cuando la cegadora luz de la explosión cesa, ambos ven a
SANDHURST arrodillado, con los pelos de todo su cuerpo chamuscados. El félido
jadea y finalmente cae inconsciente.
FËADRAUG
se acerca y recoge a SANDHURST. Lanza una mirada a HERUWATH, mientras va cargando
con el félido como puede, aunque su espalda le sigue afectando. HERUWATH se ha
quedado con los ojos bien abiertos tras lo ocurrido y parece que va a llorar.
FËADRAUG sabe por qué esa expresión; la archibruja, viéndose descubierta,
cambia la expresión y le sonríe con supuesta malicia.
- En
cuanto este degenerado caiga, te tocará a ti, elfo – dice la archibruja,
mientras YUU vuelve a la carga.
PHALNAX ríe, observando cómo el grupo que le ataca está intentando derrotarle. Su oscura espada pasa muy cerca de la cabeza de LOTHAR, mientras MAGNUS corre y con su hacha golpea la pierna de PHALNAX. El enano rúnico utiliza un hechizo que hace que la hoja de su hacha parezca fría escarcha, penetrando en la carne del demonio. El frío hace que PHALNAX sienta un terrible dolor. Se gira bruscamente, arrebatando el hacha de las manos del enano. MAGNUS, sin embargo, no está desarmado, ya que tan pronto como vio que su hacha rúnica estaba fuera de su alcance, agarró con fuerza el Hacha de los Elementos. El enano mira fijamente el arma y luego a PHALNAX. De nuevo, un sentimiento de culpa le recorre y otra vez aquellas imágenes de su visión aparecen ante sus ojos.
Sabiendo
que esto no hará más que distraerle, MAGNUS cierra los ojos y ataca a PHALNAX.
Entretenido
ahora con MAGNUS, PHALNAX no se da cuenta de que sus contrincantes parecen
haber dado con la forma de acabar la batalla. SPIKE comenta a RAGNUS que la
sala en la que se encuentran potencia la Magia Blanca. Tras comprobar que las
palabras de su compañero son ciertas, observando las estatuas que allí se
encuentran, RAGNUS emplea una Lanza Milagrosa contra PHALNAX. La lanza resulta
ser muchísimo más gruesa de lo que incluso puede ser una Lanza Celestial, la más
poderosa de las Lanzas Sagradas de la Magia Blanca. Y cuando acierta en la
espalda de PHALNAX, el demonio deja escapar un terrible alarido, inhumano,
escalofriante.
PHALNAX
cae de frente y se queda en el suelo tendido durante bastante tiempo,
intentando levantarse.
- ¡Esta
sala potencia la Magia Blanca, emplead todos los hechizos blancos que podáis! –
exclama RAGNUS.
Al oír
esto, KENSOU murmura unas palabras incomprensibles para muchos. KENSOU levanta
los brazos y todos los presentes empiezan a sentir que una extraña aura les
envuelve.
- Una
Oración nos ayudará tanto como un hechizo ofensivo. ¡Vamos! – grita SIE,
mientras golpea a PHALNAX con el bô-maza.
Todos
se lanzan a la carga y atacan al malherido demonio, quien intenta apartar a
todos a base de manotazos, pero lo único que consigue es que las armas de sus
enemigos se claven más y más en su piel. Finalmente, parece que el combate
termina, ya que PHALNAX deja de moverse. Pero sólo lo parece...
- Me
habéis obligado... Sé que me la juego con esto, pero... ¡no dejaré que unos
mortales derroten al gran PHALNAX, no otra vez! – y con esto, el demonio se
levanta y de él surge un aura de maldad absoluta, lo que hace que todos los que
estén a su alrededor, excepto RAGNUS, caigan al suelo por el impulso del aura.
La
armadura de PHALNAX se rompe por completo, pero no por los ataques de las
armas, sino porque la musculatura del demonio se empieza a desarrollar
increíblemente. El cuerpo de PHALNAX crece sin control, mientras los escasos
rasgos humanos que le quedaban se van deformando, dando paso a una grotesca
cara, con ojos inyectados en sangre y terribles colmillos recorriendo su boca.
La piel de PHALNAX es cada vez más oscura, hasta casi ser negra. La espada que
portaba se une a su brazo derecho, haciendo que éste parezca una enorme espada
de oscura hoja.
-
Has mostrado tu verdadera forma, demonio – dice RAGNUS, sin inmutarse ante el
cambio -. Sabes que si mueres no podrás salir del Infierno.
PHALNAX
se gira para contemplar a RAGNUS. Ríe y su brazo-espada se levanta sobre él. La
espada cae rápidamente, pero el mandoble de RAGNUS consigue aguantar. A pesar
de todo, nada más haber entrado en contacto con la espada de PHALNAX, RAGNUS
cae al suelo, pero lo bastante apartado para que su enemigo no acierte.
-
Bueno – comienza a decir PHALNAX, con una voz tan grave que hace retumbar las
paredes -, me tendré que llevar a unos cuantos conmigo, Templario. ¿Qué tal tú
el primero?
El
brazo-espada de PHALNAX vuelve a la carga. RAGNUS consigue rodar por el suelo y
escapar de nuevo.
Tras
ver cómo SATOSHI se iba a avisar a sus compañeros, AKASHA, como todos, no
piensa hacer caso del grito de YUU. Aún no sabe por qué no lanzó el hechizo
siendo consciente de ello. Algo raro le puede pasar si vuelve a repetirse algo
así, pero en este momento la semielfa no da cuenta de ello. Se aleja un poco,
observando cómo PHALNAX ha cambiado enormemente y ahora está luchando con una
gran furia, intentando acabar con RAGNUS. Los demás compañeros apenas sí pueden
hacer algo, pues cuando van a ayudar, la zarpa del monstruo está siempre por
medio, apartándoles, como si la verdadera lucha fuese entre él y RAGNUS, siendo
los demás meros espectadores.
Envainando
la katana, AKASHA saca una de sus ninja-tô, mientras con la mano libre saca
algo que aún no había utilizado. Una daga perfectamente trabajada, de filo
plateado y mango oscuro. Pero lo más destacado de esta arma son las dos
inscripciones que hay sobre ella. AKASHA lee en voz baja una de las
inscripciones:
-
REPLICANTE...
Con la
daga oculta y unas nuevas fuerzas nacidas del ansia de venganza, AKASHA ataca
con la espada ninja por delante.
Aún
ocupado con RAGNUS, PHALNAX no advierte la presencia de la semielfa. Con esto, AKASHA
consigue llegar hasta PHALNAX, da un salto y su ninja-tô va directamente al
muslo de PHALNAX. Pero descubre aterrada que su espada se quiebra nada más
tocar la piel del demonio. AKASHA cae al suelo y observa cómo PHALNAX se vuelve
y la observa. El demonio ríe.
Pero
AKASHA no se da por vencida. Se mete por debajo de las piernas de PHALNAX antes
incluso de que el demonio alzase su brazo-espada. AKASHA vuelve a saltar y se
agarra a una de las alas de PHALNAX. Apoyada sobre la espalda del demonio y
utilizando el ala para sujetarse, AKASHA coge la daga y la intenta clavar cerca
del costado, aunque al final, debido al violento movimiento de PHALNAX y antes
de que la semielfa empiece a caer, el arma se queda clavada en el abdomen del
demonio. De nuevo AKASHA se sorprende mientras va cayendo, pero esta vez no
porque el arma haya sido inútil, sino todo lo contrario: la daga se clava
limpiamente y PHALNAX chilla del dolor. AKASHA cae de pie, con una amplia
sonrisa.
- ¡Como
los dragones! – exclama AKASHA, al ver ya que es -. Este tipo es más duro que
Rax, pero no por ello invencible. El vientre, el pecho, el cuello... ¡por
delante, hay que darle por delante!
RAGNUS
se incorpora y utiliza esta vez una Lanza Celestial contra PHALNAX. La lanza se
clava en el abdomen de PHALNAX y estalla con una gran explosión de luz blanca y
cegadora. Nadie consigue ver nada, sólo los infernales gritos de PHALNAX, quien
sufre las consecuencias del hechizo amplificado.
Pasados
unos segundos, todos comprueban que PHALNAX aún sigue en pie, pero con el
abdomen destrozado, pudiéndose ver cómo la sangre y las vísceras del monstruo
van desparramándose. El demonio no puede creer lo que pasa y en su locura ríe
con una carcajada espantosa. LOTHAR agarra la Nerea y la lanza contra lo que
queda el pecho de PHALNAX, el cual casi se volatiliza como gran parte del
abdomen. La espada se queda clavada en medio del pecho del demonio, pero para
PHALNAX no es nada. Es más, grita e intenta acabar con RAGNUS, AKASHA y LOTHAR
de un simple golpe. Pero antes de que pueda hacer algo, un hacha de guerra se
clava en el ojo izquierdo del demonio, mientras un disco le corta la yugular.
Llevándose la zarpa al cuello, PHALNAX no puede aguantar más en pie. Se
tambalea y cae estrepitosamente. RAGNUS, AKASHA y LOTHAR se apartan antes de
que el gigantesco cadáver pueda aplastarlos. Los demás se quedan atónitos,
viendo como el enemigo cae abatido.
El
disco vuelve a la mano de ARGUS, mientras KHANWULF corre a recuperar su hacha.
-¡Que
alguien me ayude a darle la vuelta al bicho este! – exclama KHANWULF.
- ¿Pero
creéis que está muerto de verdad? – pregunta AKASHA.
SANDRA
JENET se acerca al demonio y le clava la espada en la parte visible del cuello.
Va introduciendo más y más la espada, moviéndola violentamente. JADE llega con todos
ellos y detiene a SANDRA.
- Ya
está, mujer, ya está – exhorta JADE.
- Es mi
forma de asegurarme – responde JENET -. Ahora sí podemos decir que no se
levantará. Sobretodo si Sir RAGNUS acierta y ésta es su forma auténtica.
Entre
KHANWULF, LOTHAR, SARAH, RODEAD, JASS y MAGNUS consiguen darle la vuelta a la
mole tras varios intentos. Parece que la espada de LOTHAR no se ha roto, sino
que se ha hundido aún más en el pecho de PHALNAX. El semielfo saca su espada,
la limpia y la guarda, mientras observa el rostro del demonio inerte. AKASHA
también extrae la daga del cadáver. MAGNUS, al comprobar que su hacha rúnica
sigue en perfectas condiciones, vuelve a guardar el Hacha de los Elementos y
sujeta su propia hacha.
Pero
algo parece que han olvidado debido a que su atención se centraba en la lucha
contra PHALNAX. JULIUS es el primero en acordarse de la pelea de YUU y
HERUWATH.
-
¡Mirad! – señala el mediano.
Todos
observan cómo HERUWATH lanza un nuevo hechizo contra YUU. RAGNUS lo reconoce:
- ¡El
Dedo de la Muerte! ¡Ese tipo está acabado!
El rayo
verde sale del dedo índice de la archibruja y le da a YUU en el pecho. El elfo
oscuro recibe la descarga y en pocos segundos cae al suelo. No se mueve.
HERUWATH
se da la vuelta y observa a FËADRAUG intentando curar las heridas de SANDHURST.
Afortunadamente, debido a la peculiaridad de la sala, las quemaduras del félido
casi han desaparecido, aunque el pelo sigue igual de chamuscado. La archibruja
se acerca y pone la espada élfica cerca del cuello de DRAUG.
-
Muerto por la espada del mayor héroe de tu raza, espada que has llegado a
portar... ¡Vaya paradoja! – dice HERUWATH, mientras la espada empieza a clavar
su punta en el cuello del elfo.
FËADRAUG
sólo observa la espada y luego se fija en HERUWATH. Sabe que está jugando con él y un movimiento en falso
le costará la vida. A pesar del peligro, el druida sonríe, mientras con la mano
derecha agarra el filo de la espada y la va apartando poco a poco. HERU intenta
clavar del todo la espada, pero las dos manos de DRAUG ya agarran el filo.
Gracias a los guanteletes, el elfo no se desangra y puede apartar la espada sin
daño alguno. La archibruja trastabilla y cae al suelo, soltando la espada.
FËADRAUG se levanta, mientras se lleva la mano al cuello. Apenas sí salen unas
gotas de sangre de la pequeña herida.
-
Tienes muchos pájaros en la cabeza – dice DRAUG -. ¿Te crees que esto es un
juego o algo así? Podrías haberme matado, pero aún veo que no has madurado.
El elfo
coge la espada y la observa. Luego mira a HERUWATH.
- Vete
– ordena DRAUG -. Vete o morirás. Y no creas que seré tu verdugo.
HERUWATH
se levanta entre risas. De pronto para de reír y lanza cinco Proyectiles
Mágicos contra FËADRAUG. El elfo murmura unas palabras en su lengua y una especie
de escudo transparente aparece delante de él, bloqueando el ataque de la
archibruja. Ahora quien parece confiado es el druida.
-
Aunque conozco pocas de las runas que quedaron ocultas son las más importantes
– comenta DRAUG, quien recoge la funda de la espada -. Acabo de usar un escudo
que puede detener cualquiera de tus ataques de proyectil. No me obligues ahora
a usar un hechizo ofensivo. He prometido no matarte, no me obligues a
traicionarme a mí mismo. ¡Márchate!
La
expresión en la cara de HERUWATH ha cambiado. Ya no se le ve tan confiada, pero
tampoco tiene miedo a nada, ni tan siquiera a la muerte. Con la mirada, intenta
buscar la espada-bruja que había perdido antes, pero cuando busca por donde
está YUU, retrocede asustada.
Cuando
todos han dado al elfo oscuro por muerto, éste se está levantando con cierta
dificultad usando su espada. Su medallón brilla con un intenso rojo sangre.
Cuando YUU está totalmente de pie, todos pueden ver que sus ojos, antes negros,
ahora son rojos.
Tose y
deja escapar una gran cantidad de sangre. Pero YUU no se queda mirando esto y
sigue caminando, arrastrando sus pies y su espada.
JENET
va a ir a por HERUWATH, pero SARAH le detiene.
-
Déjale, él ya se ocupará de la archibruja – comenta la juglar.
-
¿Dejarle, estás diciendo? – FLADNAG se acerca a SARAH -. El Guardián del Caos
está en las últimas, ¿cómo quieres...? ¿Cómo quieres que le dejemos actuar?
SARAH
mira a FLADNAG y luego vuelve a observar a YUU, acercándose cada vez más a
HERUWATH.
- Esto
no nos incumbe ya, nuestro objetivo es ARGOH. Y sé muchos de leyendas – SARAH
observa el medallón -, y ya os he dicho que esto no nos atañe – y con estas
palabras, la juglar se encamina hacia la puerta.
Incrédula,
HERUWATH retrocede hasta toparse con FËADRAUG. El elfo envaina la Ira
Sangrienta.
- Te lo
dije... Te dije que te fueras pero no me hiciste caso – DRAUG se aparta,
dejando que HERU, ya sin apoyo, caiga al suelo. El elfo silvano ignora esto e
intenta levantar a SANDHURST, a quien le susurra -: Lo siento por ti, amigo, pero
tu antigua señora prefiere la muerte antes que volver a verte con vida,
prefiere abandonar este mundo sin expresar sus auténticos sentimientos.
El elfo
arrastra al félido hasta la salida de aquel lugar. Son varios los que siguen el
mismo camino. Poco a poco, la sala va quedando más vacía, hasta tal punto que
los ecos de los pasos resuenan con gran fuerza. Antes de irse, AKASHA nota que
falta alguien más. Tras ver que MINT y el Gran Sacerdote ya habían pasado por
delante de ella, observa al fondo una figura familiar, aún cerca de la entrada.
AKASHA puede ver al semielfo, vestido con una larga túnica negra que no oculta
sus ropas de guerrero y la cota de malla, con la espada ancha y la daga en el
cinto, mientras en la mano sostiene un báculo del Caos.
- ¡AZRIEL!
– grita AKASHA -. Creí que habías muerto hace meses. ¡No te quedes ahí parado,
ya te explicaré todo!
-
Pero... ¿quién era ese monstruo? – el semielfo señala al cadáver de PHALNAX.
-
REPLICANTE ha sido vengada – es lo que responde la kunoichi antes de seguir por
el pasillo. El tal AZRIEL, simplemente, la sigue. Aunque se acerca a YUU y
HERUWATH, el elfo oscuro le dedica una mirada que hace que el nuevo decida
definitivamente salir de allí.
Cuando
todos se han ido, HERUWATH empieza a crear bolas de fuego que salen disparadas
de sus manos. Los proyectiles no llegan ni a rozar a YUU, quien empieza a reír.
Probando con la gran cantidad de hechizos de proyectil que conoce de la Magia
Negra, la Astral y las Elementales, HERU cae rendida al suelo, agotada y
desesperada sin comprender cómo es que ahora ese elfo oscuro no recibe ninguno
de sus ataques.
El
medallón del Guardián del Caos brilla con mayor intensidad, mientras unas
extrañas letanías se empiezan a oír. HERUWATH mira por todos lados, pero no ve
a nadie más. Hasta que advierte algo que la deja estupefacta.
Las
estatuas de los Dioses del Orden han cambiado y ahora son todas estatuas
representando a los diversos tipos de demonios matadores: los Vástagos, todos
como el demonio que había acompañado a YUU; los Destripadores, muchos más
grandes y de un aspecto ya no tan humanoide, con cuatro brazos sujetando cada
uno una gigantesca cimitarra; los Aulladores, de grandes cuernos y zarpas de
hasta ocho dedos con sus afiladas uñas; y los Juggernauts, los más grandes de
todos, ocultos tras sus impresionantes armaduras, grotescas e intrincadas,
portando espadas similares a la de YUU, pero muchísimo más grandes.
Todas
las estatuas parecen reír, incluso tener vida propia. Y en el lugar donde
debería ir Siffrit, aparece una figura poderosa, casi humana si no fuese por
los enormes cuernos que salen de sus sienes. Una figura sentada, con su espada
entre las manos. La archibruja reconoce esta última estatua: Alanster, Señor de
los Demonios Matadores.
Los
nervios se apoderan de la archibruja, pero HERUWATH realmente está aterrada
cuando observa gran cantidad de sombras, tal vez un centenar de ellas, todas
idénticas a los Juggernauts, todas detrás de YUU.
- La
furia de cien Juggernauts... – murmura YUU observando a HERU con una sonrisa
diabólica -. Dadle vuestro poder al Elegido. ¡Dádmelo para acabar con esta
maldita! – el aura de YUU asciende hasta lo alto de la sala, mientras las
sombras giran alrededor de ambos -. Nunca debiste tratarme como me trataste –
dice el elfo oscuro -, es más, nunca... ¡debiste haberme conocido!
La
espada de YUU se clava en el vientre de HERUWATH. Ella mira hacia abajo,
incrédula, mientras YUU cierra los ojos.
-
Per... perdóname... SANDHURST... – es lo último que dice HERUWATH, con lágrimas
en los ojos, cuando un destello inunda la sala.
Desde
el pasillo, lo único que se ve es una luz rojiza que sale de la sala que el
grupo ha dejado.
- Se...
se terminó, ¿cierto? – consigue decir SARAH -. Ya no la volveremos a ver...
- Ni a él
tampoco – termina MAGNUS -. El Elegido de Alanster ha caído, lo presiento.
- Sí...
Recuerdo que YUU era el Elegido de ese Señor Demonio o algo así – recuerda
DEEDLIT, deseando haber conservado sus gafas para tapar sus ojos, ahora húmedos
-. Nos lo comentó tras lo que le... lo que le dijo ese archibrujo en Zoroaster.
Ese brujo quiso libros prometiéndole a YUU que le ayudaría a recordar su
pasado. Creyó que sólo encontrarían libros, pero se sorprendió tras ver que YUU
era más de lo que aparentaba.
La elfa
no aguanta más y empieza a llorar, mientras NATHAN la abraza, intentando
consolarla. ARGUS, con los ojos cerrados, se lleva el pulgar derecho a la
frente y luego pone la mano sobre el pecho. Los que más habían conocido a YUU
dentro de lo que él les permitió, dejan escapar alguna lágrima o simplemente
liberan su rabia por la pérdida de un compañero a base de gritos o golpes a las
paredes.
-
Desgraciadamente, yo tendré que correr su misma suerte – dice RAGNUS, mientras
examina su mandoble, pensando en qué habría pasado si él hubiese sido quien
matase a HERUWATH y no YUU.
- ¡No
digas eso! – exclama MINT -. ¿Por qué tienes que aceptar tu destino? JEAN-LUC,
tú...
Pero la
sacerdotisa es interrumpida cuando los labios de RAGNUS besan los suyos. Cuando
se separan, los ojos de RAGNUS no dejan de mirar a los de MINT. Una pequeña
lágrima recorre la mejilla de RAGNUS, quien dirige su vista a los demás.
Suspira.
El
resto de aventureros, mientras tanto, comprueban que no tienen heridas graves e
intentan curar como pueden las que puedan entorpecer su lucha.
-
¡AKASHA!
-
AZRIEL... Menos mal que sigues vivo – AKASHA no parece querer llorar ante la
pérdida del Guardián del Caos -. Creí que moriste en esa misión.
- Ya
ves que sigo vivito y coleando... Estuve buscándote en Solderai cuando me
enteré de que estaban celebrando el entierro de una mediana. Cuando me dijeron
los que visitaron el camposanto que aparecía el nombre de “REPLICANTE” en la
lápida, no me lo pude creer. Pero al verla... – el semielfo baja la cabeza.
-
DHIS... No debes sentirte mal, la culpa fue de...
- Es
raro que tú me llames DHIS... Siempre me llamas por mi apodo cariñoso, AZRIEL –
DHIS mira a AKASHA -. Y sí, la culpa es de esa bestia que habéis matado y me
alegro de su muerte. Supongo que fue ese monstruo el asesino si me dijiste que
nuestra compañera ha sido vengada. Perdón por no actuar pero es que... Me
pareció que no me incumbía, aunque en verdad sí. Además, no sabía por donde
cogerlo, la verdad, y con tanta gente...
AKASHA
baja la cabeza.
- No te
culpes, por favor – dice la semielfa -. Tú no sabías que él la mató. Pero ella
de todas formas dudo que se enfade contigo, allá donde esté.
- Sí,
tienes razón – contesta DHIS, aunque sus palabras no concuerdan mucho con sus
pensamientos -. Siento lo de vuestro compañero... pero... No sé, creo que todo
esto merece algo de explicación, ¿no?
- Todo
a su tiempo – FLADNAG se acerca a los dos -. Creo que deberías presentarnos a
tu amigo, ¿no, YURI?
-
¿YURI? – pregunta DHIS, mirando a AKASHA.
- Oh,
bueno... él es BODHISATTVA, pero le puedes llamar DHIS para acortar – dice
AKASHA, tras lo cual le susurra a DHIS “Ya te explicaré”.
FLADNAG
extiende su mano.
- ¡Oye,
sé presentarme solo, AKASHA! Pero en fin... – comenta DHIS, mientras él y el
archimago se dan la mano -. ¿Y usted es...?
-
FLADNAG ADAM, archimago de Tolaria – responde FLADNAG -. Por tu túnica se ve a
la legua que eres de Zoroaster, ¿cierto? Aunque la ropa que llevas debajo, la
espada y la cota me hacen ver que no eres sólo brujo.
- Antes
era un mercenario, señor ADAM – contesta DHIS -. Así que usted es uno de esos
Héroes de Salk, ¿no es así? ¿Está todo el grupo reunido?
- Has
acertado – dice FLADNAG -. Aunque no sé qué haces aquí, lejos del campo de
batalla.
- Me uní
al ejército pensando que AKASHA se uniría también a esta juerga – relata DHIS
-. La vi varias veces, pero la perdía de vista muy pronto, además de que con el
campamento que teníamos buscarla era complicado. Sólo fue hasta hace unas
horas, cuando la vi yendo directamente a la ciudad.
“ Y yo
me decidí a seguirla a ella y a su grupo. Los caballos y las peleas me
retrasaron mucho. Cuando conseguí llegar a la ciudad, ya habrían pasado varias
cosas, porque llegué a un sitio donde se olía a humedad y chamusquina, además
de que me encontré a un enano muerto que... bueno... como que estaba... No sé
cómo decirlo...
- Sí,
lo sabemos, también lo vimos, de hecho tenemos parte de autoría en ello – dice
AKASHA.
- ¿Sí?
Quiero decir... Bien, pues eso, luego llegué al monasterio y encontré a un tipo
bastante fornido cuidando de un ronin inconsciente – ahora los ojos de DHIS
miran a AKASHA -. Cuando me dijeron que tú estabas dentro, AKASHA, no dudé ni
un momento, pero no sabía que hubiese pasado algo gordo en el monasterio, con
esas bestias-demonio, muertas unas e inconscientes las otras, y los tres
cadáveres que... ¡sí, que vestían como ellos! – señala primero a KENSOU y luego
a Nicholas -. Y ya lo único fue oír los ruidos de batallas, veros luchando y el
resto ya se sabe.
- ¿Uh?
¿Y ése? – pregunta KENSOU, tras ver que lo habían señalado. ATHENA le da un
codazo, ya que le ha parecido que su compañero no ha sido muy educado que
digamos.
Tras las presentaciones, el grupo vuelve a moverse, mientras se le va explicando a DHIS más o menos lo sucedido con el asunto de ARGOH.
“Una gran parte de mi orgullo de guerrero ha sido restaurado
con esta victoria” piensa LOTHAR. “Sólo espero vivir para ver el final de este conflicto
y poder disfrutar de algo de paz y tranquilidad... Y ahora con PHALNAX
definitivamente muerto por fin REPLICANTE podrá descansar en paz” mira a AKASHA
y DHIS, “aunque algo me dice que su espíritu sigue con nosotros... de alguna
forma”.
A pesar de todo, se nota en él una sombra de pesimismo, que
no resulta del agrado de DHIS. Pero todos saben que ver las cosas por el lado
negativo sólo empeorará la situación, sobretodo en este momento.
El
pasillo lleva a un habitáculo con unas escaleras de caracol. Aunque pueden ver
que el lugar está plagado de demonios alados, ninguno de éstos se atreve a
atacar. Es más, les dejan vía libre cuando están en medio del camino. Las
miradas de los demonios son una mezcla de curiosidad e ira.
Las
escaleras conducen a una amplia estancia totalmente oscura, excepto por unas
velas que iluminan una nueva escalinata. Más demonios alados se amontonan y
observan al grupo subiendo las escaleras. Y así, durante los cinco pisos del
enorme monasterio, los ojos de los demonios no dejan de seguir al grupo.
- No
nos atacan – susurra SANDRA, extrañada, ya en el penúltimo piso. Para ella, es
la primera vez que esto le pasa con unos demonios.
- Nos
dejan vía libre para llegar hasta ARGOH – le responde en voz baja JADE -.
Confían en su señor y para nosotros somos como el grupo de Psycho Soldiers que
se las dio de héroes cuando...
- ¡No
consentiré que una orejas picudas diga eso de mis compañeros! – exclama
Nicholas, sorprendiendo incluso a los demonios, los cuales empiezan a gruñir -.
Luego decís si soy un creído o si pitos y flautas, cuando deberíais miraros a
vosotros mismos. ¡Todos somos iguales, sabedlo bien! ¡Todos somos iguales y
moriremos igual! – Nick se pone delante y sigue el camino.
MAGNUS,
al oír a Ripstein, cae de rodillas y se lleva las manos a los ojos. SATOSHI se
agacha para ver qué le ocurre.
-
¡Decidle que vuelva! ¡Decidle que vuelva! – grita MAGNUS, pero parece que es
demasiado tarde. Cuando Nick sube todos los escalones y le pierden de vista, se
oye un alarido, claramente del corrupto Psycho Soldier.
Cuando
consiguen subir todos, descubren una sala ya no enorme, sino increíblemente
gigantesca, cuyo techo debe estar a más de veinte metros, perfectamente
iluminada con gran cantidad de candelabros y las lejanas lámparas de araña de
la misma. Varios cadáveres de Templarios, paladines, sacerdotes y sacerdotisas
yacen en el suelo, algunos enteros y otros totalmente despedazados. Las grandes
ventanas del lado izquierdo de la sala revelan un cielo gris oscuro, casi
negro, mientras varias gotas de lluvia caen y alguna que otra cae dentro del
lugar.
A ambos
lados de la sala, varios lienzos están rasgados y otros quemados. Las paredes
están todas llenas de sangre, empañando los preciosos frescos dedicados a los
Dioses del Orden, a la Gran Guerra y a la mitología siffririana que hay sobre
ellas.
Los
muebles también han sufrido lo suyo, quedando algunos convertidos en un montón
de madera inservible.
Muchos
de los miembros del grupo ya tienen las armas preparadas para la lucha.
Mientras, pueden observar cómo en el suelo, a pocos metros de ellos, yace boca
arriba Nicholas Ripstein, con varias heridas de espada en su cuerpo, una de ellas
atravesando su pecho.
MAGNUS
cae de rodillas, sollozando, mientras murmura que lo había visto, que sabía que
ocurriría. JULIUS se acerca a él, pero observa que no se puede hacer nada por
él.
-
Fiambre – es lo que dice el mediano -. Su imprudencia le ha costado la vida.
- ¡Y te
costará la tuya! – se oye, mientras procedente de ninguna parte una espada
atraviesa el hombro izquierdo de JULIUS.
El
mediano cae al suelo, llevándose la mano al hombro. Levanta los ojos y observa
a DREADLIN, justo enfrente de él y del cadáver.
- No
sabía que esa estúpida y el demonio de pacotilla os fuesen a entretener tanto,
mequetrefes - dice el archidruida con voz burlona -. Y este canijo no duró ni
dos cuchilladas – señala con la espada el cadáver de Ripstein, para clavarle la
espada en toda la boca, cerrada, destrozándole los dientes.
DREADLIN
no deja de remover la espada en la boca del difunto, mientras a más de uno le
empiezan a entrar nauseas.
- No
duró nada... ¡Pero vosotros me duraréis un poco hasta que ARGOH venga! No quiero
que mi padre se quede sin diversión – con su espada impregnada de sangre señala
al grupo -. ¿Visteis todos los demonios de abajo? Esperan que les llame, aunque
muchos se quedarán con las ganas – y con un chasquido de DREADLIN, se empieza a
oír un estruendo por las escaleras, lo que hace que los aventureros se aparten
de allí.
Una
docena de demonios alados sube por las escaleras. Algunos aún están subiendo,
otros ya han llegado a la sala.
En ese
momento, SANDHURST se despierta.
- HER...
HERU... – murmura, mientras DRAUG le suelta para que pueda incorporarse.
El
félido, al principio tambaleándose y desorientado, consigue despertar del todo
y ponerse en pie. El elfo saca la Ira Sangrienta.
- Lo
siento, SANDHURST, lo siento por HERUWATH – le dice FËADRAUG, con pesar -.
Nunca te dijo que te apreciaba de verdad. Yo pude ver cómo casi lloraba al
impactarte aquella Bomba de Fuego que casi te mataba, ya te dije en su momento
que ella quería que no te pasase nada en el bosque de Xion... y sabes que yo
nunca mentiría. Lo siento mucho, SANDHURST... lo siento.
Al oír
esto, SANDHURST se queda como petrificado, mirando a la nada, mientras los
demonios siguen subiendo. FËADRAUG observa cómo el félido empieza a llorar y
sus guanteletes se ven rodeados de un fuego intenso. SANDHURST grita el nombre
de la archibruja, cargando contra los demonios. Golpeándolos con toda su furia,
cinco de aquellos demonios yacen en el suelo, doloridos por los golpes.
DREADLIN retrocede unos pasos.
SANDHURST mira al archidruida, con una
expresión llena de ira. El félido se acerca a los demonios heridos, sin apartar
la mirada de DREADLIN. Con sus puños al rojo, va atravesándoles a cada uno el
pecho, matándolos al instante. Viendo esto, nadie podría creer que hacía casi una
hora estaba a punto de morir.
Luego
el félido mira a los demás demonios y les ataca sin compasión.
-
Psicopoderes y ahora esto... ¡la furia de un félido! – DREADLIN parece querer
correr, pero cuando se da la vuelta, ve una gran humareda negra al final de la
sala.
El humo
se va condensando y una figura de algo más de diez metros aparece al fondo
sustituyendo poco a poco al humo. Una armadura de un gris oscuro opaco, una
armadura que de por sí ya inspira una infinita maldad, llena de runas del Caos
y pinchos. En las placas pectorales, dos caras grotescas parecen retorcerse y
gritar. Dos enormes alas metalizadas que casi abarcan toda la anchura de la
sala se extienden para volver a replegarse. Un casco oculta el rostro del
enorme ser. Pero uno de los frescos, casi intacto, ya revela la identidad de
aquel monstruoso personaje. La imagen de los cinco héroes de la Gran Guerra
contra aquella bestia.
- ARGOH
– dice RAGNUS -. Así que tu aspecto real no es invención de los pintores.
- Ya me
preguntaba yo cómo tanto bicho podía meterse por una puerta como la de la
entrada – murmura KHANWULF, tras ver el humo del cual había surgido ARGOH y que
se va dispersando.
Una
espada oscura y de apariencia orgánica, sin brillo alguno, como la armadura,
aparece en la mano derecha de ARGOH. Éste blande el arma y la apunta al grupo.
Una voz muy grave, demoníaca y cruel sale del casco.
-
Volvemos a encontrarnos... Hace algo más de medio año que volví a este mundo,
tras más de tres milenios con mi alma en el Infierno, siendo el hazmerreír de
los Señores Demonios. Pero ya profeticé mi vuelta con la nueva decadencia de
los Reinos, más allá de las disputas iniciales tras la Gran Guerra. Una
decadencia que no origina el período de postguerra, sino la que los propios
seres crean sin necesidad de luchar... El odio que unas razas se tienen hacia
otras, tras siglos y siglos, acumulándose...
“ Que
ahora intenten unirse los Reinos en sus insignificantes Cuatro Ejércitos contra
mí no servirá para nada. Aunque parezcan que vayan a ganar, sólo será por el
momento, ya que está claro... ¡ NAAGRUM ARGOH TRIUNFARÁ!
Más demonios siguen subiendo por la escalera. Una veintena de monstruos alados, más los que esperan; DREADLIN; ARGOH... Todo parece apuntar a que esta lucha decidirá el destino final del mundo, como hace más de tres mil años atrás ocurrió. Siendo más numerosos ahora que antaño, ¿podrán los héroes acabar con la nueva amenaza de ARGOH?