EL EJÉRCITO DE LOS DEMONIOS

"Sacrificarse por un ideal justo es más que admirable... Hacerlo por el Caos... Suena bien, pero no sales ganando al final." JULIUS SEREG, asesino Imperial.

ESPINA ÉLFICA, 18 de julio del año 3287 después de la Gran Guerra

La visita de SANDHURST GADHIAR no parece importar ni a DEEDLIT ni a AKASHA. SHIRÔ no ha vuelto y eso es mala señal. Así que, al final, ambas deciden volver por el pasadizo hasta la cueva y salvar a la quimera... o al menos saber dónde pueden habérselo llevado.
La ladrona se acerca a DRAUG y le da un beso en la frente, ante una mirada amenazadora de JADE.
- Puede que no nos volvamos a ver, compañero - dice AKASHA - Cuida de los demás por mí, no se puede dejar a un compañero solo - acto seguido, se va por donde vino a ver si encuentra a SHIRÔ; si no le ve, volverá con los demás, pero seguirá su rastro en caso de ser necesario.
DEED le da una palmadita a DRAUG y le dice con una amplia sonrisa: - Me voy con AKASHA, siempre es mejor que vayan dos que una... Pero te advierto que yo sí pienso volver y que no tengo ninguna intención de espicharla a manos de un monstruo con semejante cara. ¡No te librarás de mí tan fácilmente, druida! - el elfo sonríe a ambas mientras ellas se van.

LAMBERT se ha quedado algo indispuesto, después de ver que la situación le sobrepasaba: ver a AKASHA llorar, ARGOH... Pero de lo que no se olvida es de la "gracia" de YUU, y aún le queda mucho por decir:
- Ya te agarraré yo, ya... Tú y tus grandes ideas - dice el bardo -. Si no fuese por lo grave de la situación, te amarraría a una silla y te...
- ¿Y qué? - dice YUU -. Sí, lo del sacrificio es una gran idea, y si me vas a amenazar, cántame tus canciones, que son las peores de todas, ¡¡¡¡¡bardo del tres al cuarto!!!!!
Parece que todo va a acabar en pelea, pero SANDHURST los detiene.
- Hay asuntos más importantes que una discusión tan estúpida - dice el félido -. Esperaremos a vuestras amigas y luego os diré lo que haya que decir.

La ladrona y la maga corren lo más rápido que pueden. No pueden dejar que SHIRÔ los abandone, y no  precisamente por voluntad propia de la quimera. Correr por el pasadizo no es lo mismo que ir con tranquilidad: ahora se dan cuenta de lo tortuoso que puede llegar a ser. Pero no es momento de quejas: SHIRÔ las necesita.
Pero todo el esfuerzo es en vano. Al salir de la cueva, las dos observan la enorme figura de ARGOH volando en dirección hacia Zoroaster. Pueden observar que alguien va montado sobre ARGOH... y que otra persona está siendo agarrada por el Señor Demonio: debe ser SHIRÔ.
- ¡Maldita sea! – grita DEED -. Tanto esfuerzo para nada.
AKASHA se queda mirando hacia dónde se dirige ARGOH. – Tal vez no todo esté perdido – dice la líder Yojimbo, muy tranquila -. Tendremos que seguir su rastro hacia donde se han marchado. Deben ir hacia el Bosque Oscuro de Zoroaster.
- ¿Y qué tiene que ver ese bosque con todo esto? – pregunta la maga.
- FËADRAUG te lo explicará todo. Lo mío es sólo... un presentimiento. Algo parece que no saldrá como queremos – y al terminar, ambas vuelven a la cueva para volver con los otros.

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Y mientras tanto, no muy lejos de donde se encuentran los aventureros, dos misteriosos personajes suben las laderas de estos verdes campos, tan distantes de Malkadian. Uno de ellos es un humano muy alto y fornido, se le ve como un gran guerrero; el otro es un misterioso semielfo, no parece que quiera mostrarse muy interesante, tal vez sólo quiere tranquilidad.
- Debe ser por aquí, ¿no, LOTHAR? – pregunta el humano.
- Llevas preguntándomelo desde que el viejo Jeremías de esa posada de Malkadian nos lo contó todo, PYROS – contesta LOTHAR -. Esperemos que esa recompensa valga la pena el haber tenido que estar meses y meses andando para encontrar a nuestro objetivo... – en efecto, son cazarrecompensas.
PYROS se queda mirando una de las colinas. Cerca de ella observa que se levanta una pequeña montaña. Distingue a alguien allí.
- Esperemos que al fin hayamos llegado. ¡Vamos hacia allá!  – comenta PYROS, mientras él y LOTHAR comienzan a correr hacia esa montaña.

DEEDLIT y AKASHA vuelven con el resto del grupo. Están a punto de contar lo que les ha ocurrido, cuando de repente escuchan un grito:
- ¡¡¡LA RECOMPENSA ES NUESTRAAAAAA...!!!

De repente, dos personajes aparecen corriendo colina arriba. Uno de ellos es un humano corpulento y el otro un semielfo bastante extraño.
- Por esa ‘inspirada’ frase, deben ser cazarrecompensas – dice JADE -. No sé qué querrán, pero debemos alejarlos de aquí cuanto antes.
DRAUG se incorpora al fin. Le duele el cuerpo, pero aún se tiene en pie. Los dos cazarrecompensas llegan hasta donde se encuentra el grupo de aventureros. El semielfo se adelanta y comienza a hablar:
- Buenos días. Somos el Oscuro y mi compañero PYROS. Estamos aquí en busca de mucho dinero, así que si no os importa, tendréis que colaborar con nosotros, ¿vale? .
- ¿Cómo? – pregunta DRAUG -. Oye, perdona, no sé qué tenemos que ver con  vosotros, pero ahora mismo os aconsejaría que os fuerais de aquí. No es muy seguro últimamente estar por estos prados...
- ¡Oh, vaya! – dice con un tono sarcástico PYROS -. Vaya a ser que venga una vaca y nos persiga – y él y LOTHAR se parten de la risa.
Pero de pronto dejan de reír. Y, casi instintivamente, sacan sus armas.
- ¡¡Al fin dimos contigo, bastardo!! – grita LOTHAR. Todos se quedan sorprendidos ante la reacción de los cazadores de recompensas, algunos incluso se veían lo peor y tienen sus manos agarrando las empuñaduras de sus armas. Pero todo tiene una explicación: - ¡Vamos, enano asesino, maldito sádico hambriento de sexo, te llevaremos a Ghidnaar para que te quemen en una hoguera, como a los herejes, mientras nosotros gastamos nuestra recompensa! – prosigue PYROS.

Todos se vuelven hacia el aniquilador. ¿Es él un fugitivo?
- Por si no lo sabíais – dice LOTHAR -, este enano está buscado en Arda, Lass, Sunna, Mellyrnram, Nûm, Ghidnaar, Tolaria, Minos, Ghroer y Mordhrem. Un tabernero de Malkadian nos dijo que estaba con un grupo de aventureros...con varios elfos y semielfos, dos enanos más, una hobbit, un sacerdote y un juglar... Y, bueno, os encontramos. Ahora entregadnos a ese tipo u os haremos sufrir, por cómplices... No haremos distinción.

KENSOU decide no hacer nada, porque el enano nunca le cayó bien, aunque al principio el resto del grupo tampoco le cayera bien... Pero la primera impresión es eso, únicamente una primera impresión. Además, no está dispuesto a luchar sin razón. Un Sacerdote de la Guerra sabe cuándo actuar con las armas y cuándo con las palabras.

 

AKASHA se acerca a los dos cazarrecompensas con la katana desenvainada y les saluda:
- Mi nombre es AKASHA YOSHIZUKI – ante esto, todos sus compañeros se quedan con la boca abierta -, líder del clan Yojimbo. Si me permiten opinar, debería decirles que aunque este enano aniquilador sea un pesado, un violador (o por lo menos ganas tiene) y un psicópata no deberían hacerle daño ni querer atraparle, porque entonces se meterían en un buen lío -les sonríe con cara de psicópata y prosigue -: pueden luchar contra nosotros o irse de aquí... elijan...
Pero su compañera REPLICANTE se da cuenta de algo:
- ¡¡¡PYROS!!! ¡¡¡Cuánto tiempo!!! ¿¿Qué haces por aquí?? No creerás de veras que vas a poder contra mí luchando, ¿no? – la mediana se ríe -. ¿Tú y cuántos más?

 PYROS no tarda mucho en responder: - Pues sí, amiga REPLICANTE, ahora te recuerdo, te agradeceré lo que hiciste por mí. Es bonito ayudar a quien lo necesita en momentos como aquél... – y se vuelve hacia AKASHA -. Soy PYROS, un cazarrecompensas. Nunca cuento mis propósitos a nadie . Si quieres saber más sobre mí pregunta a REPLICANTE. No pienso atacar a nadie. A decir verdad, no me gusta la violencia. Sólo os intimidaba, ya que sólo uso la fuerza en casos en los que hay que usarla. Además, como sabes ya, tengo todas las de perder – se vuelve hacia su compañero -. Lo siento, LOTHAR, pero creo que me uniré a ellos. Una deuda de vida es una deuda de vida.

El semielfo sonríe: - No pasa nada – contesta LOTHAR -. Respetaré tu decisión. Una deuda de sangre es mucho más valiosa que cualquier recompensa. Si vas a acompañarles, tal vez me vaya con vosotros por algún tiempo. Lo sentiré por la tal AKASHA: la pobre tenía ganas de pelea, pero ya nuestras espadas se cruzarán en otra ocasión.

 

LOTHAR se dirige hacia el aniquilador y le dice en voz baja: - No te relajes, porque al igual que nosotros muchos otros buscan tu cabeza.

El aniquilador lo mira con cara de indiferencia, como diciendo: - ¡Pues me la chupáis tú y los muchos otros!

 

Después de intentar convencer a DEEDLIT de que no vale la pena echar ahora una Rociada de Color para huir porque los cazarrecompensas se han unido al grupo y decirle a XENAR que ya no hay pelea, la atención vuelve a centrarse en SANDHURST. Al final, podrá contar lo que ocurre.

- Espero que sea algo bueno y que justifique el hecho de no dejarme actuar – dice DEEDLIT.

- Te aseguro que habrá valido la pena, elfa – dice el félido -. Pues bien – y esto lo dice con un tono algo grave -, estoy aquí para deciros que voy a necesitar vuestra ayuda.

- ¡¡¿¿EEEEEEEEEEHH...??!! – todos se han quedado sorprendidos ante esta afirmación.

- Pues sí, es verdad, quiero que me ayudéis, no os quedéis mirando con esas caras – dice SANDHURST -. Creo que lo que yo quiero también puede ser de interés para vosotros... Quiero que evitéis a toda costa que LADY HERUWATH encuentre a DREADLIN.

 

Si antes todos estaban sorprendidos, ahora lo están todavía más. ¿Uno de los sirvientes de HERUWATH pidiendo que les ayude a que el objetivo de su señora no se cumpla?

- Esto me huele a trampa... – piensa JAAS -. No sé si confiar en él...

- ¿Por qué tienes tantas ganas de que te ayudemos, SANDHURST? - pregunta JADE, algo desconfiada.

- No quiero que penséis que os estoy engañando o algo así, por favor, debéis creerme.

- Por favor, prosigue – dice MAGNUS.

- Está bien... Veréis, nuestra señora nunca se ha propuesto a resucitar a NAAGRUM ARGOH. Cuando su padre planeaba todo esto, ella estaba conmigo y con SILK, un brujo de confianza, en Hellside, alejada de Herugurth III, para educarla en las artes de la magia negra. Yo procuré no hablarle nada de los planes de su padre y de DREADLIN respecto al asunto de ARGOH.

“ Cuando volvimos y encontramos la Torre Herugurth destruida, LADY HERUWATH encontró unos libros acerca del bosque de Xion y de varias profecías sobre el Señor de los Demonios Alados... Y desde los acontecimientos de Xion, que ya debéis conocer, busca a DREADLIN para devolver todo su poder a ARGOH...

“ Yo confieso que fui el asesino del terrateniente aquél en Mirri, pero todo fue un error, yo buscaba al que iba a ser su asesino... Y sin quererlo, fui yo el asesino... Por eso, yo quiero que salgan las cosas buenas de la gente... Me uní a los Herugurth porque creía que mi vida no tenía sentido. Cuando conocí a LADY HERUWATH, pensé que podría hacer de ella una buena persona, independientemente de qué apellido tuviera... pero ese bastardo de DREADLIN la ha terminado de corromper...

“ Sólo os pido que la alejéis de todo esto, mientras buscamos una forma de acabar con ARGOH... Además, mientras no consigan la Ira Sangrienta, todo irá bien...

 

Silencio. Todos miran a DRAUG. El elfo saca su espada y la observa.

- Ma... maese TURMELLYRN... ¿tiene usted esa espada maldita? – dice SANDHURST, pálido.

- No sé qué puede tener de importante la espada de Eladamri en todo esto – dice DRAUG -. ¿De qué se trata?

- Me parece que habrá más peligro, después de todo... Creo que LORD DREADLIN todavía no se ha informado de ello, pero la Ira Sangrienta es la clave para la resurrección astral de ARGOH...

- ¿A qué te refieres? – pregunta DEED.

En ese instante, DRAUG se queda pensativo, como si estuviese recordando algo. Al instante: - “Eladamri lanzó un potente hechizo para encerrar la parte astral de ARGOH, para que así Derrick pudiese acabar definitivamente con el demonio, ya que su parte corpórea era vulnerable, como la de cualquier demonio alado. Y así fue, si bien Eladamri quedó muy agotado, perdió gran parte de su poder y, por ello, casi todas las runas de la Ira Sangrienta quedaron ocultas, sólo siendo visibles y útiles...” FËADRAUG TURMELLYRN (en élfico, “Espíritu de lobo” y “Señor de los bosques”).

SANDHURST asiente: - Esas runas ocultas encierran el poder de ARGOH. Si DREADLIN consigue llevarse a LADY HERUWATH y le quitan a usted la Ira Sangrienta, Daron estará condenado.

 

DRAUG vuelve a guardar la espada en su vaina.

- Esto... DRAUG... – dice AKASHA -. Hay algo que debes saber. Es sobre SHIRÔ...

- ... ¿Y de qué se trata?

- Creo que sé más o menos los planes de DREADLIN y a dónde pueden haberse llevado a SHIRÔ...

- Interesante – dice MAGNUS -. No me gustaría perder para siempre a ese callado pero simpático muchacho... ¿Qué nos puedes contar, AKASHA?

La semielfa prosigue: - DEED y yo hemos visto a ARGOH volando en dirección hacia Zoroaster. Tememos que tal vez se dirijan hacia el Bosque Oscuro...

- Hmm... – DRAUG queda pensativo -. Sí... Puede ser que...

- ¿Qué? ¿Es lo que temo...?

- Si temes que tenga algo que ver con la Puerta a los Infiernos del Bosque Oscuro de Zoroaster, es eso: van a abrirla por completo para traer más demonios para la lucha.

 

Las cosas se complican.

- ¿Cómo? – pregunta PYROS -. Vamos a ver. Primero este tipo, que debería ser de los malos, es en verdad un buen chico. Y luego habláis de unos tales HERUWATH, DREADLIN, ARGOH y SHIRÔ y sobre Zoroaster y su bosque… Vamos a ver, ¿qué ocurre aquí?

- Es sencillo – dice LAMBERT -. Al parecer, se necesitan a dos poderosos brujos para resucitar a ARGOH, el Señor de los Demonios Alados. AUGUSTUS DREADLIN, antiguo archidruida de Sandria, ha resucitado a ARGOH en cuerpo y alma... Se supone que el tercer Herugurth recuperaría el poder de ARGOH... Pero fue asesinado, así que es su hija, HERUWATH, la única persona que puede hacer que la resurrección completa de ARGOH se lleve a cabo – se para un poco -. Por eso, DREADLIN la busca y este buen félido, que a pesar de servir a esa archibruja no parece tan mal tipo, quiere evitarlo... De todas formas, la resurrección total no se podría efectuar a menos que tuvieran la espada del gran héroe élfico de la Gran Guerra, que ahora FËADRAUG porta... Por cierto, TURMELLYRN, ¿no crees que hay algo raro en la espada? No sé... Si esa espada tiene más de 3000 años, ¿qué hace tu nombre grabado en ella?

- Es algo que no me había parado a pensar – dice DRAUG -. Mis padres me llamaron FËADRAUG por mi abuelo. Lo de esta espada... es extraño...Pero eso debe ser algo que debemos descubrir... De todas formas, ahora tenemos dos cosas en mente: alejar a HERUWATH de DREADLIN y rescatar a SHIRÔ. Creo que tendremos que dividirnos en dos grupos... Yo iré con SANDHURST...

- Vale, pues yo iré contigo – dice JADE.

- Será mejor que yo vaya con los que quieran rescatar a SHIRÔ – dice MAGNUS -. Esa pobre quimera necesita la ayuda de sus amigos más que nunca...

 

- Yo iré a rescatar a SHIRÔ – dice KENSOU -. En el fondo bajé para ayudar a la gente, y aunque vayamos a salvar al mundo, intentarlo al menos, tenemos una vida que salvar cuanto antes.

- Pues yo voy a por SHIRÔ – AKASHA se decide -, alguien a quien yo aprecio mucho me dijo que tenía que aprender a ocuparme de mis amigos.

- División de opiniones, amiga AKASHA – dice REPLICANTE -. Yo he decidido ir con DRAUG, buscar a esa tía me parece importante... ¿Tú qué crees, PYROS? Puedes venir conmigo, al fin y al cabo ya te salvé la vida una vez.

PYROS se lo piensa. – Está bien – dice el cazarrecompensas.

- Venga, vayamos a rescatar a SHIRÔ – dice DEED.

- Hmmmpf... Tal vez vaya a por el esperpento de SHIRÔ; si no llega a ser por él, jamás habría llegado hasta aquí, con tantos orcos para machacar – dice el aniquilador -. Además, si se lo ha llevado ese demonio gordo, seguro que encontraremos muchos bichos como él... ¡Y tal vez encuentre a ese puto enano! – todavía tiene en su mente la humillante derrota ante URDUS KLÉIN.

 

LOTHAR se sienta en un rincón entre las rocas, pensativo, aunque nada de esto le incumbe, nota que algo le ata. Mira desde lejos cómo PYROS y su antigua amiga se preparan para ir juntos. Su lugar estaría con PYROS, su viejo camarada.

- Pero mi instinto me dice que debo dirigirme al rescate de SHIRÔ – piensa el semielfo, por lo que, al final, se dirige hacia AKASHA. Sonríe a la ladrona y le dice: - ¿Aceptarías mi espada a tu lado?

La líder de los Yojimbo sonríe.

 

LAMBERT parece ver que está ocurriendo algo muy gordo y que él ya tiene más o menos idea de qué es. Tal vez sea mejor seguir en el grupo, a ver si es de utilidad.

- Y como va a haber que dividirse, pues iré en el mismo grupo que vaya... AKASHA – piensa LAMBERT -. No es por nada, que ella se las puede apañar sola, pero estoy algo preocupado por lo que sea que la ninja descubrió anoche (¿anoche?, si parece que han pasado semanas desde lo del diario y el ataque de ARGOH...) y además está esa persistente sensación de "reconocimiento", como si ya nos hubiésemos encontrado en una vida anterior... Estaré cerca de ella, por si acaso.

Y el bardo se va con MAGNUS, AKASHA, LOTHAR, KENSOU, DEEDLIT y el aniquilador.

 

La guerrera XENAR observa a toda la comitiva. Por lo pronto la mayoría de los que se preparan se disponen a rescatar a SHIRÔ.

- Son buenos guerreros – piensa XENAR, y si siguen por este camino no quedarán muchas espadas para luchar en la misión de la búsqueda (¿o tal vez rescate?) de HERUWATH.

Al final, se decide: - ¡Pues me voy con DRAUG y compañía, que luego vendrá lo del LORD DREADLIN ese! Nunca he visto auténticos combates entre magos y éste promete muchos fuegos artificiales. DRAUG, nos debes enseñar tus trucos, buen druida...

- Sí, XENAR, tienes razón – dice JAAS -. Voy a acompañarte. ¿Alguien más?

- Yo, con tal de no estar con LAMBERT, cualquier cosa – dice YUU, mientras el juglar le echa una mirada amenazadora.

- Bueno... después de todo, es un gran tipo ese SHIRÔ – con esto, EMERALDAS se une también al rescate.

 

DRAUG, a modo de despedida, dirige sus palabras hacia la partida de búsqueda.

- Puede que pase mucho tiempo hasta que nos volvamos a encontrar... Pero recordad esto: en menos de cinco meses quiero que todos estemos en Solderai, la capital. El Emperador va a necesitar a grandes guerreros, hechiceros y sacerdotes para evitar a toda costa que una nueva Gran Guerra se produzca...

“ Bueno... Espero que volvamos a vernos... Me sentiría culpable si a alguno de vosotros le pasara algo... o si muriera... – el elfo sonríe a sus compañeros, que van a rescatar a SHIRÔ -. ¡Nos veremos! ¡Hasta la vista!

SI QUIERES SABER QUÉ HACE EL GRUPO DE FËADRAUG Y JADE, MIRA EL CAPÍTULO

"LA SEÑORA DE LA MUERTE"

 

La partida de rescate se despide del druida y sus compañeros. Se aleja y va perdiendo de vista poco a poco al grupo que buscará a HERUWATH...

- Bien, ¿cómo vamos a rescatar a SHIRÔ? – pregunta DEEDLIT -. Porque vamos, tendremos un plan, ¿no? Además, nos hemos dejado en el tintero lo del Bosque Oscuro de Zoroaster. ¿Se supone acaso que debemos hacer algo también al respecto?

- Tal vez – responde MAGNUS -. El curso de la batalla todavía no está decidido... Hmm... Debemos saber qué puede suceder... Sí, es una sabiduría indecisa, pero mejor ésta que ninguna.

- De todas formas, lo único que podemos hacer ahora es andar – dice LAMBERT -. Lo importante es no perder el tiempo en charlas. ¡Venga, SHIRÔ nos espera!

- ¡Eso, a salvar al soldado SHIRÔ! – grita KENSOU.

El paso de la compañía se acelera.

 

Y llega la noche. LAMBERT ameniza al grupo con algunas historias sobre las leyendas de Käleddrûg, la antigua pangea que englobaba todos los continentes de Daron. El cansancio se apodera de todos y esa noche, duermen profundamente...

 

EN OTRO LUGAR...

SHIRÔ abre los ojos. Aún le duele un poco de la caída, pero se siente mucho mejor de lo que estaba. Se da cuenta de que está tumbado en una cama. Busca sus armas, pero no las ve en la habitación donde se encuentra. Se da cuenta también de que no lleva sus gafas de sol. Sus débiles ojos no soportarían por mucho algún potente rayo de luz. Las cortinas están echadas, pero de todas formas está en una habitación iluminada por una aparentemente triste vela sobre una mesa de noche, pero que emite una brillante luz de su rojiza llama.
Oye que la puerta se abre. Ante él, una cara conocida le trae un plato de guiso. Se lo deja en una mesa y le da a la quimera sus gafas de sol.
- En cuanto termines, LORD DREADLIN hablará contigo – dice URDUS KLÉIN, con una expresión entre la sonrisa y el enfado absoluto – Después de estar casi medio día inconsciente, seguro que algo de hambre tendrás. ¡Que te aproveche! – el enano se dirige hacia la puerta abierta. Tras él, ésta se cierra con un gran estruendo.

- Y seguro que me han puesto lentejas envenenadas – piensa SHIRÔ mientras se pone sus gafas. No habrá luz solar, pero él está ya muy unido a ellas – No sé qué querrá DREADLIN, mientras no sea sacrificarme a su señor... Todo fue por mi culpa, por salvar a los demás... por ella... la elfa... – se queda pensativo un momento -. Creo que tengo un plan – al pensar esto, se siente vigilado; pero a él le da igual -. Y es un plan sorprendente...

Después de dudarlo un poco, al final SHIRÔ se come lo que le ha traído el enano. Espera un rato y ve a URDUS entrar en la habitación.

- Venga, burda quimera – dice URDUS -. LORD DREADLIN va a hablar contigo.

 

SHIRÔ sonríe. El enano se queda extrañado, pero decide pasar de largo esto y lo lleva por el pasillo. Viendo lo que hay a su alrededor, SHIRÔ se percata de que deben estar en una casa de montaña... Y bastante grande, tal vez sea, más que una simple casa, una residencia para vacaciones de invierno. No sabe dónde exactamente, pero al menos está feliz de no estar en un calabozo.

- Pensión completa y servicio de habitaciones... – bromea para sus adentros.

Al final del pasillo, los dos encuentran una puerta. URDUS llama. Una voz responde: - ¡Adelante!

 

Ambos entran. La estancia es bastante grande, con una gran mesa en el centro. Allí ven a varios demonios alados comiendo lo que parece haber sido un hipogrifo. En uno de los extremos de la mesa, DREADLIN extiende una copa. A su lado, un semielfo le da un poco de vino. Sin querer, se le derrama un poco sobre la manga de la túnica del archidruida, quien entra en cólera.

- ¡¡Estúpido malnacido, mira lo que haces!! – le da un terrible puñetazo, terrible en un hombre de más de 50 años. Al semielfo se le cae todo el vino. Los demonios se ríen de él -. ¡¡Debieron haberte matado los orcos en el asalto a aquella posada del Reino Élfico, a ti y a tu protegida de las gafas rojizas, esa sucia elfa maga que ahora va con TURMELLYRN!!

- ¿Elfa maga de gafas rojizas? ¿TURMELLYRN? – piensa SHIRÔ -. ¡¡Bastardo, no deberías haber dicho esas cosas sobre DEEDLIT!!

Pero SHIRÔ decide no actuar. A pesar del trato al esclavo y de las sucias palabras sobre DEED, sabe que no puede actuar con ira y echarlo todo a perder. Sigue pensando en su plan, un plan infalible... Un gran plan.

 

AUGUSTUS ve a la quimera de pie, junto a URDUS. Sonríe y habla a SHIRÔ:

- ¡Vaya, vaya! Al final nuestro invitado se ha despertado. ¡Muy bien, amigo, ven y siéntate!

SHIRÔ se acerca a la mesa y se queda sentado. Pensando en su plan, la quimera decide hacer como si nada y escuchar al archidruida.

- Mira, DREADLIN...

- ¡¡Te prohíbo que me trates como a un simple campesino, maldito!! – grita DREADLIN, al que parece haberle molestado que SHIRÔ le hablara “de tú”. Los demonios se giran, dejando por un momento el festín del hipogrifo, y miran con ojos amenazadores a la quimera –. A mí,  a LORD AUGUSTUS DREADLIN, me debes hablar como a un noble... Porque yo incluso tengo más poder que cualquier rico terrateniente...

- Ciertamente – dice una voz ronca -. Poder... Eso es lo que siempre los mortales ansían... ¿aún no saben que el poder que tanto buscan soy yo?

Y de las sombras, un enorme demonio alado de unos 4 metros de alto sale a la luz: ARGOH.

- Me extraña que después de la paliza aún estés tan... sano – dice ARGOH, algo sorprendido -. Espero que escuches bien lo que te tiene que contar AUGUSTUS...

- DREADLIN, vamos al grano - dice SHIRÔ, sin dejar que ARGOH termine -. Realmente no sé qué quiere de mí, y este jueguecito me está empezando a disgustar. Sólo tengo dos preguntas... La primera, ¿qué quiere de mí? Y la segunda,¿quién es ese esclavo suyo, el que ha derramado su vino?

DREADLIN sonríe: - Tu primera pregunta es fácil de contestar... Pero antes de nada: ¿te suena a algo Zoroaster?

- Pues sí, la verdad es que es la gran ciudad de brujos del Imperio Soldeví – responde SHIRÔ.

- Escucha con atención mis palabras – dice DREADLIN -. ¿Sabes la leyenda de la Puerta del Infierno, en el Bosque Oscuro?

- ¿La Puerta del Infierno? ¿No es ése el supuesto portal dimensional que lleva a los Planos Infernales? – dice SHIRÔ.

- No supuesta... EXISTE – DREADLIN resalta mucho esto -. Ese portal nos puede ayudar en el dominio de Daron...

- A ver... según lo que estoy oyendo, vais a... - DREADLIN está a punto de volver a gritarle a SHIRÔ, pero la quimera, más que nada por no oír al viejo pegando gritos, rectifica -: Ustedes van al Bosque Oscuro a por la Puerta del Infierno... Y en el Infierno hay muchos demonios... Tal vez... Hmmm... ¿Planean sacar de allí unos pocos para sus enfermizos planes de conquista?

- ¡Vaya, creí que serías menos despierto, joven! – dice ARGOH -. Y no creas que podrás contárselo a tus amigos... más que nada porque tú te vendrás con nosotros a Zoroaster...

- Pero... No entiendo nada... – las dotes interpretativas de SHIRÔ se ponen a prueba -. ¿Qué tengo yo que ver con todo esto?

- Tu poder – dice DREADLIN -. Realmente tienes un gran poder, muchacho, un poder inmenso, descomunal diría yo, para ser una simple quimera. Y el portal es muy débil para que pueda pasar cualquier demonio en condiciones... Así que necesitamos a alguien de gran poder... Ya que no hemos podido coger a FËADRAUG, bien nos vales tú...

" Y no, no es lo que piensas, no es ningún sacrificio... Sólo es la primera cosa que harás por nosotros...

- ¡Pero si no tengo ni la más remota idea de magia!

- No hace falta, ya haremos todo lo que haya que hacer...

“ Respecto a tu segunda pregunta... Ese semielfo era una especie de caballero mago, un tipo que iba siempre con una elfa de melena castaña y gafas rojizas... Se entrometió en la búsqueda de la Ira Sangrienta y ahora paga por su afrenta...

“ Ya he respondido a tus preguntas... Partiremos esta noche. Hay un draco preparado para llevarte... Y no creas que podrás aprovecharte y huir... A pesar de descender de dragones, un simple draco no podrá contra más de cien demonios alados – y SHIRÔ advierte algo: no sólo está el grupo de demonios del ‘festín’ en el salón, sino que algunos están en el techo, agarrados a él bocabajo, y otros empiezan a entrar en la habitación, tal vez movidos por el olor a comida... Ya se imagina cómo debe ser el resto de la casa...Y el exterior, porque en una casa de montaña tantos demonios...

“ Ah, y no te preocupes por los amigos que quieran salvarte... Llegarán aquí mañana, si van bien de tiempo... Ya sabrán dónde es... ¡URDUS, llévalo a su cuarto! Y tus armas... quedan confiscadas... Mi buen... SHIRÔ – y a esto que ríe como un loco, uniéndose luego ARGOH y los demonios. Al final, un conjunto de risas macabras, entre lo diabólico y lo demente, inunda la sala.

 

URDUS mete prisa a la quimera. SHIRÔ, a pesar de todo, sonríe.

 

- Ya está bien de esta farsa... ¡No he terminado aún!
” LORD DREADLIN, veo que vuestro plan es realmente genial... no, genial no, perfecto. Debo decirle que realmente es un plan con mucho sentido. Juntos podríamos dominar este mundo... ¿no es así? – la mirada de ARGOH se fija en SHIRÔ -. O por lo menos dar lugar a ARGOH como verdadero gobernante del mundo... o del universo... como él mismo disponga.

” Yo personalmente creo que es estúpido preocuparse por... por esa banda de... entrometidos, inferiores. El elfo ese, con sus aires de líder, realmente no lo soporto. Y el... ¿bardo? Por favor, he escuchado orcos con más sentido de la armonía. Por favor, LORD DREADLIN, no crea usted que esos insignificantes seres pueden derrotarle. Me uniré a usted y a ARGOH.


” No crea vuestra merced que quiero yo escapar, contáis con un valeroso guerrero que no se hecha para atrás ante nada. ¡Cómo podría yo querer escapar cuando frente a mí se abre la puerta de la oportunidad, la Puerta de los Infiernos!
” Yo he venido hasta aquí, siguiendo a esos ingenuos, porque dentro de mí presentía a ARGOH y sabía que era mucho más fuerte, y sin duda vencería a sus rivales... por eso aguanté a ese pesado enano pervertido, las canciones y chistes del bardo estúpido, ver a la mediana depilarse los pies, realmente son deprimentes... La pelea contra el Señor Demonio fue parte de mi plan... Pero confieso, dolió mucho...
” Sólo quisiera pediros una cosa. El hombrecillo ese, el semielfo, creo que podría sernos útil. Sería un rehén. Quería pediros que... si sois tan... amable... esto... no... perdonadme. Os quería pedir que dejarais al semielfo a mi cargo, creo que sé de una manera para utilizarlo en contra de esos aficionados a héroes... sé que es mucho pedir, y que es vuestro esclavo, pero confío en un plan que nos dará una ventaja sobre ellos...

 

DREADLIN queda sorprendido: primero le hablaba de tú; luego de usted; y ahora de vos... Y lo de la lucha contra ARGOH... Todo ello, planeado de antemano. DREADLIN ríe...

- ¡Me gustas, eres un tipo con carácter y muy buen actor! – dice DREADLIN -. ¡Jamás pensé que alguien como tú pudiera engañarme a mí...! Los que lo consiguen no deben morir... Deben ser mis amigos... Y tú has subido muchos enteros... Muy bien, tal y como dices, te unirás a nosotros.. Y bueno, tal vez pueda curarte esas heridas, no me gustaría que estuvieses en malas condiciones para cualquier circunstancia.

“ Y lo del semielfo... La verdad es que estoy harto de él... Haz con él lo que quieras. De todas formas ya iba a dejar de ofrecerme cualquier tipo de servicio...

- ¿Eso significa que ya no es prisionero? – dice URDUS.

- Exacto – responde AUGUSTUS -. Ahora sólo es nuestro invitado... Te esperamos esta noche, SHIRÔ, no faltes.

- Vale, así lo haré, LORD DREADLIN – le hace una reverencia y se va a su habitación...

 

Esa tarde... SHIRÔ está algo intranquilo...

- Estando en mi fría ‘mazmorra’ (ni se han dignado en cambiarme de habitación, si tan invitado suyo soy) esperando a la noche, mil pensamientos corren por mi mente. ¿Quién ganará en esta batalla? ¿Habrá muchas bajas? ¿Qué haré yo mismo? - no pudiendo encontrar una respuesta, intenta dormir un poco, aunque es un poco difícil ya que de vez en cuando se escuchan las carcajadas de demonios, que como gárgolas, están en el techo, haciendo tonterías.

 

Y a la noche...

- SHIRÔ, es hora de irse – la voz del archidruida lo despierta de su letargo. Parece que todo se va a complicar ahora...

 

Fuera, una centena de demonios, ARGOH y un draco esperan. SHIRÔ se sube con el semielfo. Le guiña un ojo. El semielfo no entiende nada.

Empieza el vuelo. ARGOH en cabeza, sobre él DREADLIN y detrás de él los demonios, rodeando al draco. SHIRÔ ve una buena oportunidad de interrogatorio, así que se acerca al semielfo y le hace varias preguntas en voz baja:

 

"¿Quién eres?" Pocos conocen mi nombre, señor, ni tan siquiera mi protegida, que sólo me llamaba maesse ("salvador" en élfico). Soy NATHAN SILVER-RAIN, caballero de la Orden de Eladamri y antiguo hechicero de Valmân.

"¿De dónde vienes?" Aunque mis padres son del Imperio Soldeví, yo nací en Eladamri, capital del Reino Élfico. Pero desde hace años... nunca he tenido hogar alguno... Salvo con DREADLIN.

"¿Cómo has llegado a parar aquí?" Una noche estábamos mi protegida, de nombre DEEDLIT, y yo en una posada cercana a las fronteras con el Imperio, cuando los orcos de DREADLIN nos asaltaron. DEEDLIT quedó inconsciente debajo de unas mantas, oculta de los ojos orcos, mientras yo era linchado, amarrado y llevado ante DREADLIN.
Esos locos decían que habían capturado al portador de la Ira Sangrienta, la mítica espada del Señor Eladamri, héroe de la Gran Guerra. Pero DREADLIN vio que no era así, que yo era un simple semielfo. Enfandado, quiso más que nada humillarme antes de matarme... y llevo diez años siendo su esclavo.

"¿Sabes algo de los planes de DREADLIN?" Poco sé de lo que quiere el archidruida que vos desconozcáis. Sólo sé que busca a una descendiente de los Herugurth, HERUWATH, y que pretende hacer que le ayude a recuperar la parte astral de ARGOH, ese maldito bastardo de Rogatar, el Dios Demonio. Pero al parecer necesitan la Ira Sangrienta para poder liberar esa parte astral, ya que el Señor Eladamri la neutralizó encerrándola en casi todas las runas de la espada. Pero no sé quién tiene ahora la espada... Y espero que DREADLIN jamás lo encuentre...

 

Los demonios pasan de la conversación. Como no escuchan nada, creen que SHIRÔ estará amenazando al semielfo. DREADLIN no hace ni caso. Después de pasar esta noche y el día de mañana volando, llegarán a Zoroaster.

SHIRÔ sigue hablando:

- Bueno, siento mucho que estés aquí, metido en esto. Supongo que no tienes nada que ver. Siento mucho que lleves 10 años de vida como esclavo.
” Honestamente, yo estoy en tu misma situación, en cuanto a que DREADLIN me ha capturado y simplemente no pienso dejar que me mate. Si has sobrevivido durante 10 años con el brujo, será por algo...
SHIRÔ sonríe y levanta la ceja izquierda:
- ¿De casualidad no sabrás cómo se puede matar el alma astral de un demonio?

 

NATHAN no sabe qué decir...

- Por favor, señor, dejemos lo del alma astral para cuando sepa algo del asunto. Y si he tenido que estar sirviendo a este bastardo ha sido por el deseo de volver a ver a esa chica... a DEEDLIT... al final conseguí que dejase la vida de ratera y tuviese algo en qué creer, una vida digna de una chica tan pura... Eso ha sido superior a mi código de caballería... Puede que muchos digan que soy un fracasado y que no merezco seguir en la Orden de Eladamri...

“ Pero si te importa el bienestar de los demás... ¡Ni la religión podrá contigo! – esto lo dice en realidad en voz baja, pero muy emocionado, de todos modos -. Sólo el hecho de ver a DEED sana y salva... Sin tener que correr estos riesgos... Yo... yo... Estaría contento para el resto de mi vida... – y deja caer una lágrima.

“ Espero, SHIRÔ, que vos seáis...

 

Los demonios se ríen, creyendo que el semielfo llora del miedo o algo así... ¿Cuánto durará todo esto?

 

SHIRÔ no puede soportar ver a NATHAN llorar...

- Por favor señor, no llore... No me gusta ver a un hombre llorar, vamos, me hace sentirme como una quimera mala e insensible...Volveremos a ver a DEEDLIT, eso espero.
” Ya sabe lo que dicen... la batalla no acaba hasta estar muerto... y si yo puedo hacer algo por ella... aunque me tenga que morir le prometo que volverá usted a verla... Pero por favor no llore... ¡sea un hombre!

Y entonces SHIRÔ sonríe tontamente (intentando tranquilizar al semielfo), como suele hacer cuando no sabe qué decir o se da cuenta de que ha dicho una tontería...

- Sólo una cosa, señor SHIRÔ – dice NATHAN -: DREADLIN no soporta ver su propia sangre. Más que nada, el enfado que cogió esta tarde conmigo se debía a que no podía ver el vino sobre su túnica, como si por ahí estuviese sangrando... Es tal vez su único punto débil...

A SHIRÔ le da una gran alegría oír que ese ser infernal tiene, al menos, una debilidad...

 

Esa noche pasa como si nada... Al igual que el día siguiente...

 

 

AL DÍA SIGUIENTE...

 

Es un nuevo día en el rescate de SHIRÔ. Ha sido muy raro que nadie los haya sorprendido mientras dormían, ni el más mísero ladronzuelo. Pero todavía hay prisa, así que deben seguir su camino...

La mañana se pasa rápida a una marcha acelerada. En unas tres horas, una residencia de montaña se ve a escasos minutos de donde está el grupo. Allí, planeando sobre ella, unos demonios alados dan vueltas.

- ¿Repartimos palos ya? – pregunta el aniquilador.

- ¿Y si hacemos que cuatro de nosotros distraigan a los demonios, mientras los otros cuatro se escabullen dentro de la residencia a buscar a SHIRÔ? -propone la DEEDLIT.
- No es un mal plan - le responde LAMBERT -, pero tal vez sería mejor tratar de hacer que los demonios se alejen de la entrada sin delatar nuestra presencia en la zona...
”Aquí - prosigue, señalando el carcaj que lleva colgado a la espalda - tengo una flechas incendiarias. Podría disparar una de forma que se iniciase un fuego entre el boscaje por allí - señala al oeste de su posición- y cuando los demonios se acerquen a investigar qué ocurre podríamos infiltrarnos desde allá - señala una zona del boscaje al este de la mansión -. ¿Qué os parece? Teniendo en cuenta que no sabemos lo que puede encontrarse ahí adentro creo que no es inconveniente que dividamos nuestras escasas fuerzas...
Sonríe burlonamente, y acaba:
- Claro, que yo sólo soy un humilde cantor, y no tengo entrenamiento en estrategias de sigilo, como otros. Si tuviéramos con nosotros a ese "simpático" elfo del Caos seguro que idearía un "brillante" plan para sobrepasar este obstáculo...

- Pues ya puedes ir echando las flechas... Me parece buena la idea. Aunque sigo pensando que alguien debería quedarse cubriendo retaguardia, además de que cuantos más entremos menos oportunidades tendremos de pasar inadvertidos... Pero claro, esto también es una humilde opinión...

 

- Yo creo que deberíamos tratar de ocultarnos y que ningún demonio alado nos viera – propone KENSOU -; en cuanto uno nos vea y dé la voz de alarma, nunca conseguiremos entrar, creo que es mejor que se enteren una vez estemos dentro. Sí, ya sé que será peor salir una vez se enteren, pero por lo menos lograremos llegar con SHIRÔ.

- Sí, podríamos intentar distraer a los alados mientras nos colamos dentro – dice LOTHAR.

AKASHA mira a KENSOU y asiente:

 -Sí, hay que ir a buscarle, despacito y con buena letra... - de todas formas ha sacado la kamatari, no vaya a ser que los pillen desprevenidos; un demonio sigue siendo un demonio...
- Entonces el rumbo a seguir está claro, se intenta el sigilo, pero nos preparamos para la batalla.
- Entonces... ¿uso o no las flechas?

 

Pensando en la solución, al final LAMBERT tiene que lanzar una flecha incendiaria. Mientras DEED le aguanta la bandurria, el juglar sostiene el arco, con una flecha lista. Un poco de concentración... y no da en el boscaje.
- ¡Mierda! - exclama LAMBERT, aunque no muy fuerte, ya que si lo oyen se acabó todo.
Mientras se lamenta, se da cuenta de algo: la flecha ha caído bastante lejos del boscaje, sí, pero también lejos de su posición... y de la casa. Hay una pequeña humareda que con los hierbajos empieza a aumentar. Los demonios observan el humo. Después de vacilar un poco, se van para allá todos menos uno, que sigue allí. Parece que saben que el fuego no se genera espontáneamente en el prado... Pasan unos minutos y apenas se les puede distinguir.

- ¿Qué hacemos? - dice DEED -. Se ha quedado uno ahí parado... Espero que ya no se chafe más este plan...
- Haré como si no lo hubiera escuchado - dice LAMBERT, pillando la indirecta.
- Pues nada, tendré que abrir el camino a hostias - responde el aniquilador, sacando sus hachas.

El aniquilador intenta esconderse entre unas hierbas más altas que el resto. Pero su casco lo delata...
El demonio alado se da cuenta de ello. Al principio se queda observando y, a veces, haciendo como si nada. El aniquilador se confía...
Y cuando menos se lo espera, el enano ve cómo se acerca en picado el demonio. Su cara muestra sed de sangre y ningún sentimiento más. El aniquilador ve que hay pelea y, como no quiere sorpresas, esquiva al demonio, quien remonta el vuelo. Después la bestia se vuelve y aterriza.
- Venga, espantajo con cuernos - amenaza el enano anónimo -. ¡Que te los voy a meter por el culo!
El demonio se lanza a la carrera, al igual que el aniquilador. Los más de dos metros del demonio no impresionan a este enano de poco más de un metro. El aniquilador lanza un fuerte hachazo, hábilmente esquivado por el demonio.

- Ese tipo es un temerario de cuidado - comenta MAGNUS -. Pero bueno: entre que el fuego está lejos de la casa y que así esos demonios tardarán en saber qué está ocurriendo, es hora de entrar.
- Espero poder recoger su cuerpo reconocible para la recompensa - piensa LOTHAR.
Todos van corriendo lo más sigilosamente hasta la casa. No hay nada que temer: ni piedras, ni ramas fáciles de romper... Consiguen llenar sanos y salvos a la casa. Además, el demonio está muy metido en la lucha, así que difícilmente los tendría en cuenta.

AKASHA, con una horquilla de su pelo, consigue forzar la cerradura de la entrada. Todos entran, sin armar jaleo.
Unos pocos candelabros encendidos iluminan el interior. Tristemente encendidas, las velas muestran un pasillo, con una bifurcación a la izquierda del grupo. Avanzando hacia allí, ven puertas bastante antiguas y descuidadas. Las cortinas están echadas. Todo parece exquisitamente decorado y cuidado, excepto las puertas. Una gran residencia de montaña, hay que decirlo.
Examinando las habitaciones de esta bifurcación, ven que no hay nada interesante: son simples dormitorios, nada más. Deciden volver al pasillo principal y seguirlo. Al avanzar unos metros, ven otra bifurcación a su izquierda. Lo mismo: dormitorios.

Al final del pasillo, llegan a una puerta. Está abierta. Eso puede parecer misterioso...
Todos entran en el salón. Es bastante grande y la habitación se presenta también muy iluminada. Alrededor de una mesa, observan una extraña imagen: tres demonios alados sentados a su alrededor; junto a ellos, un enano de cabelleras oscuras: ni más ni menos que URDUS.


- Bienvenidos a la residencia de LORD DREADLIN - dice KLÉIN -. Es una lástima que ya se haya ido... Y con vuestro amigo... Debo contaros la gran genialidad de vuestro... ¿puedo llamarlo "compañero"?
" Vuestro ¿amigo? SHIRÔ parecía tan zoquete como vosotros... Pero ayer nos demostró que entre los idiotas siempre hay un listo que se disfraza como ellos... JEJEJEJEJEJE...
" Por si no lo habéis pillado, cosa muy normal en vosotros, SHIRÔ se ha unido a nosotros... ¡Nos ha gustado toda su actuación, no pensé en ningún momento que nos engañara a todos, incluidos vosotros!
Es demasiado para los aventureros: ¿SHIRÔ un traidor?

- Y bien, como SHIRÔ y LORD DREADLIN se han ido con ARGOH y algunos demonios, me han dejado a cargo de la casa. De alguna forma, parece que los demonios alados no os han visto...
" Y... ¡vaya, MAGNUS! ¿Cómo tú por aquí? ¿Acaso no te convences de que no puedes contra mí? ¿Y el aniquilador? Es una pena que no esté... Debe haberse cagado, el pobre... Jejejejejeje...
" Dejémonos de tonterías... ¡Ya os tenemos! - los demonios se levantan al oírlo, tirando las sillas estrepitosamente, y se vuelven al grupo, con sus alas desplegadas...

 

KENSOU piensa: “Parece que ahora si que tendremos que luchar... además los demonios representan todo a lo q me opongo, decido armarme con el martillo clerical, ya es hora de honrar a mi maestro (creo que el b no les dolerá demasiado a estos "amigos”).”

El sacerdote se aparta un poco para poder hechizar su arma para volver a la primera línea de ataque. Con su postura ha quedado clara delante de todos su actitud.

 

AKASHA se ha quedado anonadada:
- ¿¿Cómo que SHIRÔ se ha unido a vosotros?? ¡¡¡Eso no te lo crees ni tú enano cabezón!!! - a pesar de lo que dice, se para a pensar un instante en la posibilidad de que sea cierto -. ¡¡¡Por cierto, no me dais miedo ni tu ni esos bichos de pacotilla!!! ¡¡En guardia!!

 

- Aunque la situación parece realmente desesperada, antes de actuar precipitadamente voy a pensar un poco – piensa LAMBERT -: SHIRÔ no se encuentra en la casa, así que de nada nos sirve ponernos a pelear ahora; por otro lado, los demonios no podrán moverse con facilidad en el interior de la habitación, ni les será muy útil su capacidad voladora. Eso de extender sus alas debe ser más que nada para intimidar.

“ Si nos detenemos a combatirlos, aunque de momento la lucha puede estar equilibrada, quizás lleguen más refuerzos que nos pongan las cosas difíciles de verdad, pero si salimos huyendo sólo lograremos que los demonios nos persigan hasta el exterior, donde podrán hacer uso de sus alas, además de avisar a sus compañeros, si es que estos no se han dado ya cuenta de la treta con la flecha...
- Mierda, estamos en un callejón sin salida... – exclama.
Desenfunda la espada barda con la derecha, mientras prepara en la mano izquierda su espada corta, dispuesto a vender cara la derrota del grupo, si ésta llegara... Pero entonces fija su atención en KLÉIN, que se ha quedado detrás de los demonios. Una idea cruza su mente.
- ¡MAGNUS! - grita al rúnico, acercándose de tal forma que sólo sus compañeros le escuchan -. Necesitamos a un rehén para poder salir de aquí. Tenemos que capturar a URDUS como sea... Quizás AKASHA y EMERALDAS puedan echarte una mano, mientras los demás entretenemos a estos bichos...

- ¡Alto y claro, bardo! – dice EMERALDAS.

- ¡Me ha gustado el plan del bueno de LAMBERT, voy a apoyarlo! – dice DEED -. Si es necesario hago de rehén, que estoy harta de no hacer nada, ¡puñetas ya! Si es que la inactividad no es buena, creedme...

 

La semielfa ladrona escucha las palabras del juglar. Vuelve a mirar a URDUS:
- ¿De veras crees que he venido aquí a buscar a SHIRÔ? – dice, como para dar a entender que lo suyo es personal -. Es parte de mi plan, pero yo vine aquí a buscar a alguien bastante más importante, y créeme si te digo que no eres tú. Tenía que hacerle una entrega... – los ojos de AKASHA brillan y de ellos cae una lagrima mientras coge la kamatari, el arma de Yahiko Yoshizuki, su padre... -. ¡Vamos, déjate coger, no aguantarás mucho aquí con nosotros, te vendría mejor rendirte...!

- SHIRÔ me pudo engañar... ¿pero alguien como tú podrá... malnacida?
La palabra prohibida. Tan pronto como AKASHA la escucha, ideas suicidas se suceden por su cabeza... salir fuera de la casa e intentar distraer a esos bichos, como debe (o debería) estar haciendo el aniquilador, mientras los demás escapan... o tal vez atacar a URDUS, sin pensárselo:
- Una sola vida no es importante – piensa la ladrona -, y menos la mía, la de una malnacida...
La furia está nublando su mente y solo piensa en una cosa: VENGANZA
Ve que acabar con URDUS no podrá calmar su sed de venganza. Así que, pensándolo mejor, se dispone a prender al enano, viendo que lo de LAMBERT puede valer... Siente algo en él que le hace fiarse de su capacidad de razonar... Algo que ver con ese deja-vú que siente con el bardo...

 

- Las cosas cada vez se complican más – piensa LOTHAR -, es la primera vez que recuerdo no tener claro qué hacer - mira a AKASHA, quien tiene lágrimas en sus ojos, y mira interrogante al resto del grupo -. ¿Qué deberíamos hacer? La lucha es una opción, pero habría que ver si se evita... tal vez la idea del bardo...

 

Un extraño rugido viene del techo... dos demonios alados caen y agarran a DEEDLIT, alejándose del grupo con ella rápidamente.

- ¿No querías ser rehén, elfita? – dice URDUS, mientras ríe -. Todo estaba ya preparado por si la elfa de las gafas rojizas se personaba. Muy bien... y ahora, si me disculpáis, la señorita y yo haremos un pequeño viaje. ¡Que lo paséis bien en el Infierno, niñatos! JAJAJAJAJAJAJAJA...

- ¡¡¡¡Eeeeeeh...!!!! ¡Que lo de hacer de rehén no iba en serio! ¡Jo, si es que nadie se puede tomar a bien una broma...! – suplica DEEDLIT mientras es arrastrada por los demonios hasta el fondo de la sala.

 

Al llegar a la pared, aunque parezca que no hay salida, URDUS abre la pared falsa que oculta un pasillo, que llevará al exterior seguramente. Por allí se meten el enano, los demonios y DEEDLIT...

- ¿Qué planes tiene ese marinero de agua dulce que estén relacionados con DEED? – pregunta EMERALDAS.

- Si queréis la respuesta a esta pregunta – dice KENSOU -, debemos llegar hasta URDUS...

- Pero me parece que al final sí habrá pelea – comenta MAGNUS, sacando su hacha rúnica  y poniéndose en guardia. Los demonios de la mesa pliegan sus alas y corren en embestida hacia el grupo.

 

Un grito se oye detrás del grupo. Y unas pisadas a gran velocidad.

- ¡¡¡CABRONES, NO ME DEJÉIS SIN PELEAAAAAAAR...!!!

Es el aniquilador. Aparece bastante magullado, pero muy contento. En la mano derecha lleva la cabeza del demonio con el que estaba luchando, mientras en la izquierda está una de sus hachas... rota. Lanza el arma inservible y la cabeza hacia los demonios, para retrasarlos, mientras saca su otra hacha y el martillo.

- Sin mí no hay diversión...

Los demonios no se han impresionado al ver la cabeza de un compañero suyo separada de su cuerpo: es algo a lo que se han acostumbrado durante siglos. La ira crece en ellos... La lucha va a ser terrible...

 

Fuera, URDUS y los dos demonios intentan llevarse a DEED como pueden, pero ella se está resistiendo.

- Vamos, orejuda – dice URDUS -. Si sigues oponiéndote a nuestros planes, no podremos llevarte ante...

Y DEED invoca tres Lanzas Luminosas, para cada demonio y para URDUS. El enano resiste el conjuro, pero la naturaleza divina de la Lanza Luminosa hace que los demonios queden gravemente afectados y suelten a la hechicera, mientras se retuercen del dolor. DEED aprovecha y vuelve a la casa...

Los demonios, incorporados pero dolidos, se disponen a seguirla, pero...

- Dejadla ir – dice URDUS -. Peor será para ella cuando sepa que la vida su ‘maesse’ no va a durar mucho tiempo...

 

KENSOU decide no estar quieto e intenta llegar rápidamente hasta el pasillo. “Si perdemos a URDUS, perderemos la pista de SHIRÔ” piensa el sacerdote.

Se abre un pequeño espacio con el martillo y gracias a la distracción creada por el aniquilador, consigue llegar a la puerta que da al pasillo secreto.
Una vez llega allí, la puerta se abre hacia é y aparece DEEDLIT.

- DEED – dice SIE -, si perdemos a URDUS, perdemos a SHIRÔ - y se va por el pasillo, para salir al exterior.

DEEDLIT queda pensativa en la entrada...

 

AKASHA parece disgustada ante todo: - ¡¡Esta elfa!! ¿quién le manda meterse en líos?? – y va corriendo al pasillo mientras grita:  - ¡¡¡DEED, espera!!!

 

DEEDLIT, al final, toma una decisión:

- Pero bueno, ¿¿cómo que mi ‘maesse’ durará poco??  - grita la elfa mientras se gira, dispuesta a emprenderla de nuevo con Lanzas Luminosas contra los demonios y dispuesta a patear a URDUS -. ¡Hey, los de dentro, que ahora os ayudo!

 

EMERALDAS se queda anonadada...

-Rayos y centellas! – dice mirando cómo la elfa se aleja por el pasillo, ahora por su cuenta - Esa chica vuela más que una bandera pirata en plena tempestad. ¡Agárrate a su proa o te caerás! Será mejor que siga a AKASHA por si necesita ayuda...¡AKASHA, espérame que voy contigo!

 

LAMBERT, LOTHAR, el aniquilador y MAGNUS se quedan dentro.

- Chicos... – dice MAGNUS -. ¿Sabéis eso de ‘soldado que huye nunca muere’?

- ¡Eh, tú, rúnico! ¡A mí lo de huir no me mola! – responde el aniquilador -. ¡Yo nací para pelear, no para huir!

- Hasta los héroes alguna vez debemos huir cuando algo se presenta difícil. Seremos héroes, pero antes de nada somos personas, no Dioses, y no siempre todo saldrá a pedir de boca. Sé que no es propio de mí y que incluso me avergüenzo... Pero para mí URDUS es más importante que estos demonios... El que quiera, que me siga – y se va con su hacha en mano hacia el pasillo, en busca de KLÉIN.

 

Fuera, KENSOU se encuentra al enano con los dos demonios, quienes se empiezan a sentir mal.

- El hechizo de tu amiga los ha dejado indispuestos... ¡Pero aún quedo yo! – y cogiendo el hacha que antaño perteneciera al gran héroe enano Gliântek, corre hacia el sacerdote. Pero en ese momento, salen DEED, AKASHA, EMERALDAS y, unos segundos después, MAGNUS.

URDUS frena en seco. Se ve rodeado. Los demonios no pueden luchar, los otros están retenidos dentro porque el aniquilador está entreteniéndolos, con el apoyo de LAMBERT y LOTHAR; los otros demonios... no sabe dónde están.

 

Se siente inferior... No sabe qué hacer... por primera vez su prepotencia no le sirve de nada: ha perdido.

KLÉIN  vuelve a colgar en su cinto el hacha. Con cara seria, mira a los demonios malheridos. Saca el Hacha de los Elementos, se concentra y un enorme elemental del fuego aparece, calcinando a los demonios y la hierba de alrededor. Pero el fuego desaparece tan misteriosamente como apareció el elemental. URDUS se gira hacia los aventureros.

- Os podría hacer eso – dice el enano -, pero he cambiado de opinión. Y no creáis que iré de rehén a ningún sitio, idiotas. Vamos a ir al Bosque Oscuro de Zoroaster. Debe haber unos diez demonios más o menos por aquí... y son lo suficientemente grandes y fuertes como para llevarnos a todos hasta allí.

El enano se va a la casa. Todos lo siguen, no se fían de él. Entran y ven que el aniquilador está luchando con los tres demonios, en un combate donde los contendientes aún no se han alcanzado. URDUS hace una señal y los demonios se detienen.

- ¡Eh, mariconas, que hay que pelear! – grita indignado el aniquilador. Se vuelve y ve a URDUS -. ¡Aaah...! Ya estás aquí, ¿eh? No, si al final te voy a dar la paliza del año, amiguete. Tú acércate y vamos a...

URDUS mira a los demonios. Les dice que busquen a unos seis o siete compañeros, que van a irse con LORD DREADLIN. Los demonios salen de la habitación, en busca de sus compañeros. El enano mira al aniquilador.

- Tal vez otro día, amigo – dice URDUS, quien se vuelve hacia MAGNUS, lanzándole una mirada de desprecio. MAGNUS calla.

 

KLÉIN se acerca a DEEDLIT.

- Perdona, orejuda, tengo algo que decirte...

URDUS se lleva a la elfa a un rincón apartado de la habitación. Los demás deciden respetar el secreto que pueda haber entre ellos.

- Veo que estás muy interesada en saber qué pasa con tu ‘maesse’... Pues te lo diré y así te lo digo con antelación...

“ Como recordarás, hace diez años, cerca de las fronteras del Imperio Soldeví, un caballero semielfo llamado NATHAN SILVER-RAIN se encontraba en una posada con una chica, una elfa de extraños ropajes y gafas rojizas, a la que el semielfo llamaba DEEDLIT... Y tú pareces ser esa tal DEEDLIT... Sólo hay que ver tus pintas para reconocerte – a DEED le ha molestado el comentario del enano.

“ También recordarás – prosigue KLÉIN – que la posada fue atacada por unos orcos. Estos orcos fueron mandados por LORD DREADLIN en busca de la mítica Ira Sangrienta, la espada de Eladamri y clave para la resurrección de ARGOH, el Señor de los Demonios Alados. Tu ‘maesse’ se interpuso en el camino de los orcos y fue capturado. Tuviste suerte de no estar a la vista de los orcos, ya que suelen violar a las chicas jóvenes y degollar a las elfas...

“ Los orcos creyeron tener al poseedor de la Ira Sangrienta. El semielfo lo negaba. Fue llevado ante LORD DREADLIN. Le enseñaron su espada, pero no era la Ira. DREADLIN se disgustó muchísimo al ver que su plan había fracasado... No quería matar al semielfo... Tal vez le podía ser útil, ya que había oído hablar de que la protegida de NATHAN, es decir, tú, se había juntado con el druida TURMELLYRN, otro de los posibles portadores de la Ira Sangrienta.

“ DREADLIN decidió que lo mejor era humillar al semielfo, después de todo se interpuso donde no le llamaron. Por eso nos ha estado sirviendo durante estos diez años como esclavo. Al saber LORD DREADLIN que tú estabas realmente con el druida, sabía que tenía que hacer algo para atraerlo y quitarle la espada y, tal vez, la vida. DREADLIN sabía que tú eras un punto fuerte del grupo y que DRAUG te había cogido cariño... Ello explica, por ejemplo, el veneno Hades de tu vino en Malkadian, regalo de los Yojimbo, o cómo es que has sido el blanco de muchos de nuestros guerreros. Eres muy importante para el grupo y sabíamos que a tu ‘maesse’ le daría algo como te pasara cualquier cosa... Simplemente, queríamos disfrutar viéndolo sufrir y quitándonos un escollo de en medio... Sí, librarnos de ti.

“ Pero la llegada de SHIRÔ y esa sensación que tuvimos de que tal vez él supiera algo sobre ti y que nos podrías servir más viva que muerta, hizo que nuestros planes cambiaran. Mientras tu ‘maesse’, quien seguro no vivirá en cuanto el Ejército de los Demonios llegue, ya que no nos servirá para nada, está en Zoroaster, nosotros quisimos llevarle un regalito antes de morir: TÚ.

- Pero, a ver – dice DEED -, ¿y qué puñetas tengo que ver...?

- Tu ‘maesse’ no soportaría ver cómo su niña sufre delante de él... Sería lo último que vería antes de morir... Luego nos servirías muy bien para algunos planes de LORD DREADLIN.

“ Creo que ya sabes demasiado. En fin, que nos vamos. Si quieres ver a tu ‘maesse’ y a SHIRÔ, adelante, pero no quiero quejas en el trayecto. Además, vamos con retraso. ¡Aligera, elfa!

 

DEED se queda mirando fijamente la expresión burlona de KLÉIN. El cerebro y el sentido común le dictan una cosa, pero el corazón otra... finalmente decide hablar:

- Pues bueno, está bien, iré contigo (muchas opciones tampoco tengo), pero no quiero que pienses que me voy a dejar torturar tan fácilmente, enano. Tu llévame ante DREADLIN y el supuesto traidor SHIRÔ y luego ya veremos. Pero respóndeme a una cosa: ya que me habéis conseguido (no sé bien para qué, pero vosotros ya sabréis...), mi maess... bueno, NATHAN, ya no os es de utilidad para vosotros, ¿no piensas que gastaríais más energía incluso si os molestáis en hacerle sufrir? No creo que las cosas las tengáis tan holgadas de tiempo como para tomaros el lujo que fastidiar un poco más a la peña. Ya le habéis hecho daño durante diez años, y a mí tampoco me habéis alegrado el día, así que, ¿por qué no soltáis al semielfo, que nada os ha hecho? Mi vida por la suya, es un cambio justo y además ,según tú mismo, saldríais ganando.

 

URDUS decide no responder. – Eso ya te lo contará LORD DREADLIN – dice el enano -. Tómame como un simple mandado...

Acto seguido camina hacia delante, incitando al enano a seguirla. Camina con la cabeza muy alta y muy derecha, para mostrar al enano que sus palabras no le habían afectado lo más mínimo y que su condición de guerrera es más fuerte que mis sentimientos personales o su condición de maga. Sin embargo, se pone sus gafas, para evitar que URDUS vea su expresión de sufrimiento y los ojos cada vez más húmedos...

DEED piensa:
"SHIRÔ, sé que no nos has traicionado, que aun sigues con nosotros. No se bien que cosas te traes entre manos, pero, por favor, cuida de mi ‘maesse’ hasta mi llegada... Ahora soy yo la que ha de arriesgar la vida por salvar a aquel que me la dio"

 

- ¡Ah! una cosa más, ni se te ocurra hacer daño a mis amigos, ¿te enteras, enano? – dice DEED a URDUS...

 

 

Y PASA EL TIEMPO...

 

BOSQUE OSCURO DE ZOROASTER, 20 de julio del año 3287 después de la Gran Guerra

Al final han llegado al Bosque Oscuro de Zoroaster. Su nombre le va como anillo al dedo a este frondoso conjunto de árboles de hojas perennes. No es que la luz apenas pueda pasar entre sus hojas, ya que sí lo hace y con gran intensidad. Son los propios árboles.
El oscuro color de sus hojas y de su tronco ha quedado impreso desde el principio de los tiempos. Este bosque ha conocido la auténtica maldad. Muchos aún se preguntan cómo una comunidad como la de Sandria puede realizar las pruebas para archidruida en este lugar maldito. Los druidas sandrianos siempre han argumentado que la maldad no está en los árboles y que muchas leyendas son ciertas, en referencia a todo el poder Caótico de la Puerta de los Infiernos, si es que realmente existe este portal dimensional.
DREADLIN lo sabe. La maldad no se encuentra en los incorruptibles árboles: sólo en sus bestias, que se encuentran en zonas periféricas del bosque generalmente (afortunadamente para ellos, la Puerta está en lo más profundo del bosque) y en el origen de todo ello...

El draco ha dejado a sus pasajeros y ha vuelto a elevarse, quedándose sobre el bosque. ¿Por qué?

SHIRÔ ha estado todo el tiempo junto a NATHAN, durante los descansos para comer y para echar una siesta (vigilados por tantos demonios era imposible escapar... y menos en una cueva, ya que no es nada lógico dormir a la intemperie con cien demonios). Ahora que han llegado al bosque, parece que no habrá marcha atrás...
DREADLIN sigue adentrándose en el bosque junto a ARGOH. Todos los siguen durante el camino. Mientras, SHIRÔ se da cuenta de que el draco va avanzando a medida que el grupo lo hace. Curioso...
- Debe haber algo más en todo esto – piensa SHIRÔ -. Creo que no me han contado todo.

Después de varios minutos de andar sin pausa, al final SHIRÔ y NATHAN notan algo. Es una extraña y poderosa presencia, un extraño poder que inunda el lugar. A medida que se acercan distinguen una luz... Cada vez es más intensa e intensa... Al final, ven que la luz luz es un óvalo del tamaño de un troll, de colores extraños, purpúreos y rojizos, girando en una eterna espiral. No se distingue nada allí.
- Esta debe ser... la Puerta de los Infiernos – dice SHIRÔ.
- Efectivamente, mi buen SHIRÔ – responde DREADLIN -. Ya estamos aquí... Ahora sólo debemos esperar...
- ¿Esperar? – a SHIRÔ las cosas parece que se le están torciendo -. ¿A quién?
- Es una sorpresa – dice ARGOH -. Tanto para ti como para el semielfo...

A lo lejos, nueve demonios alados de unos tres metros de alto cada uno vuelan en dirección hacia el Bosque Oscuro. Una vista más detallada de estos seres nos descubren que están siendo montados, como si fuesen vulgares bestias voladoras.
- Ya casi hemos llegado – dice URDUS.
Ir en un demonio alado no es nada cómodo. No es como ir en un draco, que es mucho más grande, o en un hipogrifo, mucho más tranquilo y agradable. Es como ir caminando sobre piedras. Unas simples y rudimentarias correas consiguen que el ‘jinete’ no se caiga de la ‘montura’. Los demonios esperan que al fin lleguen sólo para no tener que soportar más esos pesos en sus espaldas.

Sólo han parado una vez, para comer y dormir. Los demonios han tenido que ir volando a gran velocidad, ya que el tiempo es primordial para URDUS: su señor lo está esperando. DEED se da cuenta de ello. Pero lo que no sabe es por qué en verdad hay tanta prisa...
A lo lejos, ven una oscura sombra sobre el bosque. Por su forma es un draco. La bestia está volando sobre una pequeña zona del bosque, a baja altura, casi rozando las hojas de los árboles más altos. URDUS mete prisa a los demonios.

El batir de varias alas llega hasta los oídos de ARGOH.
- Ya están aquí. Ha llegado la canalizadora...
- ¿La qué? – SHIRÔ se queda anonadado.
- ¡Oh, lo siento por ti y por NATHAN! – dice DREADLIN -. Olvidé deciros algo sobre nuestros cambios de planes...
” En un principio, cuando creíamos que ibas a venir con nosotros a la fuerza, pensaba acabar con la miserable vida de NATHAN antes de marcharnos; sobre cómo podríamos utilizar tu poder, pensé al principio que podría ser yo el canalizador del mismo, para así poder abrir completamente la puerta... Hasta que decidiste estar con nosotros y tomar a NATHAN a tu cargo...
” Mientras descansabas, ARGOH y yo empezamos a discutir un nuevo plan. Era mejor que yo no malgastase fuerzas para canalizar tu poder, así que empezamos a discutir la posibilidad de tomar a un tercero para que nos hiciera el trabajo. El hecho de que NATHAN aún viviera me dio una genial idea. Por ello, URDUS no nos ha acompañado...
” Un extraño presentimiento me hacía saber que la elfa de las gafas rojizas vendría a rescatarte. Sabía yo que NATHAN había sido el ‘maesse’ de la chica. Y alguien, URDUS en este caso, debía comunicarle a la elfa que su maestro estaba con nosotros y que llevarla hasta él podría ser una grata sorpresa para su ‘maesse’. No sé si URDUS habrá soltado alguna barbaridad sobre si mataremos a NATHAN o no, ya que ahora eres tú el que decide su vida, pero espero que lo principal del mensaje, que ella tiene que venir hasta aquí, lo haya transmitido.
” Es una suerte que tengáis en el grupo a una maga con bastante poder. Es joven y puede que sufra mucho durante el proceso, pero nos va a ser de gran utilidad tanto ahora como en el futuro...

En la mente de SHIRÔ, varias ideas se pasean al libre albedrío. La confusión lo inunda.
Quien lo tiene todo claro es NATHAN, quien, tras diez años de silencio, al final salta:
- ¡¡Sucio malnacido!! – grita el semielfo, en un tono impropio de un caballero -. ¡¿Acaso sabes lo que haces?! Esa chica, DEEDLIT, ha sido lo único para mí. Yo le enseñé a amar la vida cuando no tenía esperanzas; a cambio, conseguí a una gran amiga, a una persona que llenara mi vida... Tal vez ella piense eso de mí, que yo he llenado un hueco que sentía vacío.
” Además, maldito, ¿no tienes acaso conciencia? Si ella va a sufrir, ella, una elfa joven, ¿por qué quieres utilizarla? – las lagrimas caen con furia de sus ojos. De sus manos sale un potente fulgor...
- ¡Imposible! – exclama DREADLIN -. Te lancé un hechizo de Sello Astral. ¡No puedes usar tu magia!
- El Orden triunfará sobre el Caos... – dice NATHAN y una tremenda bola de energía sale de sus manos, impactando de lleno en el archidruida.

Los demonios han observado la escena con total estupefacción. Una gran humareda envuelve el lugar donde supuestamente debería seguir DREADLIN... Pero sólo queda su túnica, chamuscada.
- Esto se acabó – dice NATHAN.
- ¡Deja de soñar!
Una lanza de hielo atraviesa el pulmón derecho del semielfo, quien cae muy malherido... La lanza ha venido desde encima de uno de los árboles.
DREADLIN baja. Sólo lleva una camisa, sus pantalones y las botas. Parece que al anciano aún le sobra agilidad a pesar de los años.
- Insensato... Vuelve a hacerle eso al hijo de ARGOH y juro que la próxima irá al lado izquierdo – y mientras lo dice, el archidruida saca del pecho del semielfo la lanza, haciendo que NATHAN grite del dolor. Tira la lanza de hielo contra el suelo, partiéndola en pedazos.

Los ‘jinetes’ de los demonios ya habían bajado poco antes de la confrontación entre NATHAN y DREADLIN. DEEDLIT lo ha visto todo...

- ¡¡¡MAESSE!!! – la elfa corre hacia él e intenta desesperadamente curarle la herida- ¡’Maesse’ soy yo!, ¡soy DEEDLIT!, ¡estoy aquí!, ¡no te vayas!, ¡no te vayas otra vez por favor!...
- DEED... DEEDLIT... ¿Qué... haces... aquí...?
- Por favor, ‘maesse’, ahora no – y de sus ojos caen pequeñas lágrimas, como minúsculos diamantes líquidos, que caen sobre la cara de NATHAN. El semielfo intenta sonreír y acaricia la cara de DEED. Ambos se han reencontrado.

Los demás han visto la crueldad de esta escena.
Asombrado, lo único que SHIRÔ consigue decir es "¡Demonios!", rodeado de ellos, se ve incapaz de hacer nada... Mira a DEEDLIT a través de sus gafas, su cara tiene una expresión que le parte el alma... ¿¿Qué puede hacer??
- ¡¡DREADLIN!! ¡No hacía falta eso! – grita SHIRÔ -. ¿No ves que este hombre nada te podía hacer? Además... ¡has dicho que era mío! – Parece como si nada le saliera con sentido. El brujo le observa, se ríe.
- Es simple defensa personal – ríe DREADLIN -. Además, deberías vigilarlo más a menudo – y se dirige hacia su túnica, destrozada en el suelo. Rebusca en ella y saca una espada. Debería estar también calcinada, pero no es así: está intacta. La Espada Bruja de Gurthtur aún tiene mucho que decir.

"Demonios" piensa SHIRÔ de nuevo y se acerca a NATHAN. “Todavía sigue vivo...” sigue pensando, “¿¿pero durante cuánto tiempo??” Se dirige a la elfa con cara de gran preocupación: - DEEDLIT, sálvale tal y como te salvó él a ti – le dice en voz baja.
Esto llena de valor a la elfa, quien sigue usando su magia curativa, esperando salvar al ‘maesse’.

Los demás también se preparan para lo que pueda venir. LOTHAR mira a SHIRÔ, la persona que tenían que rescatar, y que les ha metido en un buen lío. Mira a DEED y comprueba que físicamente aún está bien, sólo tiene dolida el alma.
Mira al resto del grupo. “La mayoría estamos cansados, pero eso no importa, hay trabajo que hacer” piensa LOTHAR.
Finalmente mira a AKASHA. La ladrona parece que no va a hablar, es más, está lista para el combate. El cazarrecompensas ve en sus ojos una tremenda furia, un ansia de sangre que va acompañada de una tremenda tristeza. “Sigo sin saber porque, pero su presencia me da nuevas fuerzas” LOTHAR parece tranquilo...
Mira alrededor, los rodean fuerzas abrumadoras, es posible que muchos de ellos no vean un nuevo día.
Finalmente cierra los ojos, se concentra y desenvaina sus espadas. “¡Estoy preparado para la batalla!”

El archidruida desenvaina la Espada Bruja y se acerca a la elfa. DEED ha conseguido cerrar la herida y su ‘maesse’ no corre peligro de muerte. Lo ve muy cansado. Está a punto de seguir, cuando una mano firme le agarra del brazo izquierdo y la levanta. AUGUSTUS sonríe.
- Bueno, bueno... Así que tú eres DEEDLIT, ¿eh? – dice DREADLIN -. Pues tienes suerte de estar aquí. Has encontrado a tu querido salvador y le has devuelto ese favor. Muy enternecedor... ¡pero que me reblandezcan el corazón no es lo que necesito ahora!
Tira fuerte de DEEDLIT, mientras su mano izquierda sostiene la espada. Los demás intentan ayudarla, pero los demonios se aproximan peligrosamente. URDUS llega hasta donde está MAGNUS. Una sonrisa malévola se presenta ante el rúnico.
- Es una lástima que un... ¿héroe? como tú no pueda ser derrotado por mí, el gran URDUS KLÉIN – el Enano del Caos vuelve a sonreír. La expresión de MAGNUS sigue seria -. Es una lástima que no pueda machacarte... Pero son las órdenes de LORD DREADLIN, y eso hay que respetarlo – escupe cerca de los pies de MAGNUS y se da la vuelta.

- Tus necias palabras tendrán su eco en el Infierno – maldice MAGNUS.

DREADLIN agarra a DEED con más fuerza si cabe y la pone delante del portal. La elfa observa los chillones colores girando sin parar; puede notar el olor del azufre, ver los horrores del Infierno... y ver a los demonios.
Un furioso ejército de demonios alados, todos ellos preparados para luchar con todo tipo de armas demoníacas, esperan salir al fin para servir a su Señor.
- Y ahora, SHIRÔ, acércate – le dice DREADLIN a la quimera.
SHIRÔ duda... No sabe qué hacer...

Mientras, se empiezan a escuchar pasos. Todos se quedan expectantes, esperando saber qué o quién puede ser. De los árboles salen un semielfo y una juglar.
- Esto... creo que hemos llegado a algún sitio que no nos incumbe en este bosque, amiga HATA – dice el semielfo.
- Tú y tus ideas de tomar un atajo por el Bosque Oscuro, ZHOVEN – replica la chica.

- ¿Y éstos quiénes son? – pregunta URDUS.

SHIRÔ ignora a los recién llegados. Se acerca al brujo, le mira con mala cara y le dice:
- Suéltela. Lo que quiera hacer, hágalo conmigo, pero a ella déjela en paz.
" Si quiere matar a alguien, máteme a mí, pero a ella no le haga nada. Yo merezco morir en esa puerta infernal. Soy un ser desgraciado que ha nacido para traer la destrucción a este mundo. Pero a ella, déjala en paz de una vez, maldito bastardo...

DREADLIN observa a la quimera. Un extraño gesto se dibuja en la cara del brujo. Una mezcla de odio y sed de sangre inunda a DREADLIN.
- Sabía que al final tu parte sentimentalista acabaría delatándote. Esta falacia ha durado suficiente. ¡URDUS!
Y las fuertes manos del enano atrapan las de la quimera, agarrándoselas tras la espalda, de forma que no pueda irse. No puede moverse. SHIRÔ siente una fuerza sobrehumana... más que nada, sobre-enana...
- Siente la fuerza de la runa Heracles, quimera del tres al cuarto – sus manos aprietan más las muñecas de SHIRÔ.

Pero SHIRÔ no sufre, no teme al dolor... Es más, no siente dolor. Sólo ve que ese enano le impide avanzar.

“Maldita sea...” Piensa simplemente HATA, pues ve que “ llegamos justo cuando a una elfa la van a poner en la tumba, además un chaval se incorpora y le dice de majaderías al viejo...”
No puede evitar poner su cara de.. " ya nos cargó la.." y se da vuelta despacito, mientras se han distraído con las palabras de SHIRÔ... Le pellizca una nalga a ZHOVEN y le dice en voz baja -  ¡¡¡Esta es la nuestra, vámonos volando de aquí!!! Mira que esos nos hacen puré aquí mismo...

Pero ZHOVEN parece que no está de acuerdo con su compañera. Decide desenfundar su espada mientras le dice a HATA que se prepare:
- Esto estará muyyyy bien - y mira a los aventureros, quienes parecen ser amigos como diciéndoles "Vosotros también vais p’adentro, ¿no?"

HATA duda... pues después de todo, ya que han interrumpido, o ayudan... o ayudan. Así que, sabiamente se queda hecha una estúpida sin saber que hacer... No es una bárbara, pero tampoco una cobarde... sólo está indecisa.

La desesperación se hace patente. KENSOU ve algo en SHIRÔ... Así que, viendo que su martillo aún está hechizado, va a tener que echar mano de la fuerza de sus brazos y la potencia de su martillo. “Voy crear un pequeño temblor que separe a DEEDLIT del portal y también lo suficiente de DREADLIN, y dejaré a SHIRÔ frente a este listo para hacer las barbaridades que se nota que va a hacer por lo que se le ve en la cara.” Levanta el martillo y una fuerte sacudida se origina al caer sobre la tierra.
Un pequeño pero efectivo temblor. Todos lo sienten, incluido DREADLIN. Casi pierde el equilibrio el brujo, pero afortunadamente tiene a la elfa agarrada y ella se mantiene en pie, así que se agarra más firmemente a la elfa. DEED está casi a punto de caer, pero no es así. Los demás, simplemente, han intentado mantener el equilibrio. LAMBERT ha hecho todo lo posible para no ver su bandurria tirada y destrozada en el suelo y los nuevos, con los árboles alrededor, no han tenido tantas complicaciones. El único que no se ha visto afectado ha sido ARGOH.
Termina el temblor. Graznidos de pájaros se escuchan, mientras se les oye sobrevolar la zona. DREADLIN observa al Sacerdote de la Guerra.
- Pequeño idiota – dice el brujo, a la vez que unos demonios se acercan a la carrera hacia el grupo.

En un intento desesperado, AKASHA le lanza unos shurikens a DREADLIN para que por el dolor suelte a DEED, pero un demonio se interpone y recibe las estrellas, que apenas sí le hacen unos pequeños rasguños. Después de esto, se dispone a luchar contra todo aquél que le impida matar a DREADLIN. Mira a los dos que han llegado y les dice:
- Tened cuidado, iros o luchad con todas vuestras fuerzas, ¡¡¡pero decidid ya!!!
- Tranquila, ya vamos... al menos yo – responde ZHOVEN.

El hacha rúnica de MAGNUS empieza ya a hacer estragos. Los demonios quedan impresionados ante la fuerza del enano, quien está destrozando piernas a diestro y siniestro, para después rematar a sus enemigos en el suelo. La furia inunda a MAGNUS, a pesar de que a él también le estén pegando, pero para él lo importante es expulsar a estos seres del mundo.
- ¡Vaya con el enano! – exclama KENSOU -. ¿Por qué nadie me dijo que el rúnico era un experto en lucha?
- ¿Tal vez porque nunca le hemos visto luchar? – responde AKASHA. Pero no hay tiempo para detenerse, DREADLIN es el objetivo ahora y nadie detendrá a los aventureros.

EMERALDAS se abre paso como puede...
- ¡Que toda la escoria se aparte de mí o probaréis el acero forjado en plena tormenta y enfriado con sangre! ¡AKASHA! Aquí me tienes para ayudarte, estoy tan dispuesta como un tiburón hambriento. ¡¡¡¡Arrrr!!!! – mientras su sable aparta a varios demonios...

El demonio que se ha encarado con AKASHA no la deja pasar. Ella se intenta abrir paso, hiriendo al demonio con la katana, pero éste empieza a golpear con furia a la ladrona, dejándola tirada en el suelo y la katana al lado. Está disfrutando y quiere volver a repetir la paliza a la semielfa, pero en ese momento, un florete le hiere en el pecho. El demonio retrocede del dolor. EMERALDAS ha llegado a tiempo.
- Tranquila, grumete, que mientras esté yo este tipo no te hará nada – dice EMERALDAS. AKASHA coge la katana, se levanta y se lanza a la carga. El demonio lo ve como un juego y esquiva los golpes de la ladrona, pero se sorprende con EMERALDAS, quien no deja de darle con el florete. La pirata saca su sable para rematar, pero el demonio lo advierte y esquiva con rapidez su ataque y el de AKASHA. Pero el florete y una ninja-to que nadie se esperaba se clavan en el pecho del demonio, cayendo éste inerte al suelo.
- Uff... – AKASHA respira aliviada -. Un poco más y acabo en la tumba. ¡Gracias, EMERALDAS!
- No hay de qué, chica.

Y mientras... LOTHAR no se lo piensa dos veces, apunta con la ballesta a la entrepierna de DREADLIN. ”Si cae es probable que el resto de enemigos no continúen la batalla. Es una táctica indigna de un auténtico guerrero, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas.” Esta a punto de disparar, pero...

DEEDLIT, en una imprevista maniobra, golpea al brujo en donde a los hombres les duele mucho. DREADLIN no puede soportar el dolor y suelta a DEED, mientras intenta calmarse. Acto seguido, la elfa saca su cimitarra. Ahora que ve que su ‘maesse’ no corre peligro de muerte (al menos, por ahora) está dispuesta para la lucha.
- Puedes haberme destrozado parte del alma, ¡pero te hará falta destrozarme en combate para que me rinda al destino que me has preparado, brujo! – nada más decirlo, la elfa ataca.

A pesar del dolor, DREADLIN responde rápidamente a la maniobra de la elfa. La cimitarra golpea la Espada Bruja de Gurthtur una y otra vez, sin éxito. El archidruida aún no pasa a la ofensiva...
Viendo cómo ha cambiado la situación, SHIRÔ forcejea y, de un empujón, se libra de URDUS y corre hacia DREADLIN. El brujo lo ve y, a duras penas, consigue esquivarlo. Parece que al fin su espada va a tener alguien a quién arrancarle la vida.
Ante tanta confusión, LOTHAR decide guardar su ballesta, desenfundar sus espadas y luchar contra los demonios, en pos de ayudar a los demás.

Al ver que ZHOVEN se lanza contra DREADLIN, y hay otros que lo atacan, HATA se mantiene en su posición, con arco y flecha en mano... al ver que los otros atacan al jefe, se dispone a matar a todo aquél que se acerque a ayudarle... De todas formas, ese brujo tiene toda la pinta de querer cargarse a cualquiera y ella está decidida a no estar entre sus víctimas.

LOTHAR corre hacia uno de los demonios y dando un salto, coge su espada corta y rebana el cuello del demonio. La cabeza cae al suelo en un baño de sangre negra y el cuerpo se desploma sobre ella. LOTHAR continúa corriendo...

HATA lanza cuatro flechas contra uno de los demonios. Éste las está esquivando todas y se acerca con peligro hacia la juglar. La barda decide que es momento de probar la dureza de su espada iónica...
AKASHA se da cuenta de que HATA está en apuros y corre rápidamente a la carga. Sin que la bestia se dé cuenta, lanza un terrible espadazo que le destroza la espalda al demonio, cayendo al suelo.
- Chica, no hacía falta, ya me iba a ocupar – dice HATA -, ¡pero gracias!

Visto que el anterior temblor no ha sido del todo bueno, KENSOU repite, pero no una sino varias veces. Los demonios no se le pueden acercar. KENSOU sigue golpeando el suelo con su martillo. Al final, en el séptimo golpe, se abre una grieta, que avanza hacia DREADLIN. El brujo la ve y consigue apartarse, pero el temblor lo lanza contra el suelo. Allí queda a merced de cualquiera. En ese momento, el Sacerdote de la Guerra corre hacia el brujo.
- ¡Te enseñaré quién es el ‘pequeño idiota’! – grita KENSOU. Un demonio se le acerca con rapidez. A la carrera pretende golpear a KENSOU, pero resbala y se parte el brazo derecho. Con un primer golpe, aprovechando el mal estado del demonio, KENSOU le lanza un buen martillazo, que no afecta mucho al demonio. Pero el siguiente, lanzado con más fuerza aún, hace que la parte izquierda de la cara del monstruo quede totalmente destrozada, mandando el cadáver unos metros hacia la izquierda de KENSOU.
- Esto representa a lo que yo me opongo, a lo que debo enfrentarme – el Sacerdote de la Guerra sabe que los demonios deben ser destruidos, tal y como ha sido instruido como Sacerdote de la orden Psycho Soldiers.

DREADLIN va a incorporarse, pero una sombra salta sobre él. Es SHIRÔ. Con una increíble agilidad y sin que el brujo pueda evitarlo, la quimera muerde la pierna derecha de DREADLIN. El archidruida grita de dolor, mientras intenta coger la Espada Bruja. La consigue agarrar e intenta librarse de SHIRÔ. La primera vez ni se acerca al guerrero, pero la segunda ya va con más peligro. Pero la agilidad de SHIRÔ es superior y se aparta a tiempo. La espada de DREADLIN golpea el suelo.

El brujo mira su pierna. Le duele y... ve algo. Un líquido rojizo sale de la zona donde SHIRÔ le había mordido. Mira hacia arriba y ve a SHIRÔ. La quimera sonríe, con ese líquido en sus labios. DREADLIN no lo soporta: ha visto su propia sangre, su peor fobia.
El archidruida se intenta levantar apoyándose en la espada. Su cara muestra una mezcla de odio, miedo y locura. Cada vez que mira a SHIRÔ o mira su pierna, un extraño sentimiento recorre su cuerpo. Un escalofrío que no lo deja tranquilo. Su visión se vuelve roja, roja como la sangre. Su mente está confusa. Un fuerte grito y DREADLIN se desploma. Y como está tan cerca del portal, lo hace sobre él...

Una intensa luz, de colores rojizos, alumbra el Bosque Oscuro. El brujo grita de dolor, no puede soportar el dolor.
LOTHAR intenta aprovechar la ocasión para rematar al brujo, así que saca su ballesta y apunta. Hay demasiados demonios dando vueltas y eso le dificulta la visión. A tientas, decide disparar hacia donde se supone que está la cabeza de DREADLIN, pero en vez de ahí le da en el hombro izquierdo. Ha sido un error muy grave, pero todo es culpa de los demonios. De todas formas, el virote hace que DREADLIN se retuerza todavía más de dolor.

El cazarrecompensas intenta rematar la faena, pero MAGNUS, quien observa lo que ocurre y viendo que no hay solución, se lo impide al gritar:
 - ¡¡¡Huid...!!! ¡¡Salgamos de aquí!! – y así, el grupo sale de allí. DEED ayuda a NATHAN a levantarse y todos se alejan. Los demonios, en la confusión, no se dan cuenta de que se han largado... excepto uno de ellos, que se lanza hacia el ataque, sin avisar a sus compañeros.

El aniquilador se da la vuelta y arremete contra el demonio.
- ¡Idiota, vuelve aquí! – grita MAGNUS.
- ¡¡Dejadme solo, que éste es mío!! – grita el aniquilador, golpeando al demonio. El martillo hace que el demonio retroceda y el hacha abre una pequeña cicatriz en la pierna del monstruo. Pero el demonio responde con un fuerte puñetazo.
El aniquilador cae y rueda en el suelo. Pero se incorpora con gran rapidez y corre de nuevo hacia el demonio. Un nuevo hachazo para el demonio, pero también un puñetazo para el enano, pero éste todavía peor que el anterior.
Al aniquilador le sangra la nariz. Monta en cólera y corre con una furia maldita. Salta y, de una simple tajada, corta por la mitad y a la altura de la cintura al demonio.
- Ahora sí nos vamos – dice el enano y todos huyen...

Mientras, en el portal, se ve cómo DREADLIN cae al fin al suelo. La puerta sigue igual que antes. Los demonios supervivientes, que siguen siendo muchos, observan a DREADLIN tirado bocabajo. URDUS se acerca. Está desesperado.
- Mi señor... LORD DREADLIN, despertad, por favor... – pero no reacciona. Teme lo peor... Se levanta y se dirige a los demonios -: Oídme todos. Nuestro señor ahora está indispuesto, pero ello no es impedimento para buscar a esos bastardos. ¡Rastread el bosque! Y no temáis: sólo los grandes exploradores y los archidruidas podrían salir de aquí a pie... ni aunque ese elfo estuviese con ellos, no lograrían escapar del Bosque Oscuro de Zoroaster... con vida – el enano suelta una gran carcajada, que bien han podido escuchar los aventureros.

¿Cómo van a salir del Bosque Oscuro?