DESAPARICIONES DE EDHELCÚ
"¿Más desapariciones? ¿Es que acaso atraigo las desgracias a mi alrededor? ¿Tanto ofendí a los Dioses?" FËADRAUG TURMELLYRN, sacerdote druídico.
EDHELCÚ, 3 de junio del año 3287 después de la Gran Guerra
La historia de los elfos ha vuelto a escribir con letras de oro una nueva
victoria sobre los viles orcos. JADE AREWEN y su nuevo guardaespaldas
(temporal), TAKASHI SETO, han decidido descansar en una ciudad cercana al campo
de batalla llamada Edhelcú, ya que la contienda se produjo mucho tiempo antes
de llegar a Wölffen.
En la ciudad, de tamaño mediano, hay gran cantidad de elfos paseando por sus
calles. Algunos de ellos, portando arcos y carcajs llenos de flechas, se
dirigen hacia las distintas galerías de tiro que hay en la ciudad. En una de
las calles, se dan cuenta de que hay un elfo parado en una esquina. Es un elfo
Silvano de pelo castaño, largo y recogido en una coleta. Lleva una capa de
color verde oscuro, una cinta negra en el pelo y una semiplaca sobre una cota
de mallas. También porta en su espalda una espada larga y en su cinto tiene un
carcaj y una cimitarra. Ahora mismo, el elfo está examinando su arco. Para
cualquier otro hubiera parecido otro de los muchos arqueros de Edhelcú o tal
vez un explorador; pero JADE es la única que sabe quién es realmente...
- ¡¡FËADRAUG!! - grita la elfa, ante la atónita mirada de TAKAHASHI, a quien
parece que le suena de algo, pero no se acuerda de qué.
DRAUG se vuelve hacia la donde provenía la voz y ve a JADE corriendo hacia él.
El elfo se cuelga su arco en el hombro izquierdo y corre hacia ella. Ambos se
funden en un gran abrazo y en un romántico beso.
- Lo que me faltaba - se dice a sí mismo SETO -. No sólo tengo que hacer de
canguro de esta ricachona, sino que encima he de hacer de carabina. ¡Maldita
sea mi suerte!
La pareja se acerca al ronin y JADE presenta a SETO a su novio.
- Hola, TAKAHASHI - le dice DRAUG -. Como ya sabrás, soy FËADRAUG TURMELLYRN,
el novio de JADE. ¿Eres su...?
- ¿Su amante? - dice SETO, sin tener ni idea de lo que dice -. No, yo no soy su
amante. Yo por el momento guardo el celibato. De todas formas no pensaba...
- Que no, que no... Pregunto si eres su guardaespaldas. Porque hijo, vas con
muchas armas - dice el elfo mirando las espadas del ronin.
- Ah... pues... sí... ¡Sí, soy su guardaespaldas!
- Bueno, chavales - interrumpe JADE -. Vamos a descansar un poco y tomemos algo
en una taberna.
El trío se va a una pequeña taberna cercana al lugar del encuentro entre los
dos novios. TAKAHASHI decide investigar un poco por la taberna. Se da cuenta de
que hay aventureros venidos desde el lejano continente Nan-Sûlkhelek, aburridos
tal vez de luchar en la eterna nieve de sus tierras y buscando acción en zonas
más cálidas, y un par de medianos que hablan de extrañas desapariciones en la
ciudad. El ronin los oye y se les acerca.
- Disculpen, amables señores, ¿podrían decirme de qué asuntos sobre
desapariciones hablan? - pregunta SETO.
- Oh, muy buenas - contesta uno de los medianos -. Se ve que acabas de llegar.
Bueno, como no pareces peligroso, te contaremos lo que sabemos. Verás, al
parecer hace unas semanas han desaparecido cerca de treinta elfas de esta
ciudad. La gente no sabe cómo puede ser esto y lo único que se sabe es que se
han visto sombras en el noreste de la ciudad durante la noche. Pero de todas
formas, no sabemos qué puede ser todo esto.
- A saber - sigue SETO -. Bueno, gracias por saciar mi curiosidad. Tal vez nos
veamos en otra ocasión.
- Pues vale - dicen los dos medianos a la vez - ¡Hasta luego! - y vuelven a su
charla.
SETO se acerca a la parejita feliz y les cuenta todo lo que sabe.
- ¿Más desapariciones? ¿Es que acaso atraigo las desgracias a mi alrededor?
¿Tanto ofendí a los Dioses? - exclama DRAUG ante las palabras del ronin.
- Tranquilo, cariño - intenta calmarlo JADE -. Tampoco lo tuyo fue para tanto.
Bueno, SETO, ¿estás dispuesto a colaborar?
- Por supuesto - dice TAKAHASHI -. Mi no-dachi está lista para todo.
- Muy bien - dice incorporándose DRAUG -. Entonces, pongámonos en marcha.
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Son cerca de las cuatro de la tarde. Los tres salen por el noreste de la
ciudad y llegan a los bosques cercanos a la ciudad. Después de algunas horas de
caminata, deciden descansar un poco. Cenan y SETO se dispone a dormir. Los dos
enamorados se quedan de guardia.
De repente, TAKAHASHI es despertado de golpe. En ese instante, se encuentra a
una joven elfa a su lado. Sabe que no es JADE, ya que es rubia; la ve asustada,
llorando e intentado esconderse detrás de él. El ronin mira al frente y ve a
DRAUG y a JADE hablando en élfico con unos tipos extraños, unos elfos oscuros
mercenarios. TAKAHASHI intenta entender lo que dicen, pero sólo entiende la
parte final de la conversación:
- Dadnos a la chica o morid - dice uno de los extraños.
- ¡Nunca, vil serpiente! - contesta DRAUG.
En ese instante, los mercenarios corren hacia los dos aventureros. FËADRAUG
invoca al trueno y un rayo cae sobre uno de los mercenarios, quien queda muy
grave. TAKAHASHI recuerda ahora quién ese tipo: es el famoso sacerdote druídico
del que tanto ha oído hablar en boca de muchas personas y a lo que él no había
hecho caso. Confiado, coge su Segadora y va a ayudar a sus compañeros.
La batalla sólo acaba de empezar. Todos deciden pasar a las armas de cuerpo a
cuerpo. Cuando FËADRAUG saca su Ira Sangrienta, ésta, la Armadura de Eladamri y
la Segadora brillan con un extraño fulgor. No saben qué puede ser, pero esto ha
impresionado también a sus oponentes. Ni cortos ni perezosos, corren hacia
ellos y empieza la lucha en serio. DRAUG se defiende como puede, ya que la
mayoría de los enemigos han ido a por él. La espada de JADE consigue quitarle
algunos enemigos de encima y el druida decide responder a sus rivales con
certeros golpes de la Ira Sangrienta. TAKAHASHI se dispone a destrozar
armaduras con su katana legendaria y los enemigos empiezan a huir. Pero no hay
al final supervivientes entre los elfos oscuros.
DRAUG limpia la sangre de su espada y la envaina. JADE se tumba en el suelo,
descansando después de haber luchado con todas sus fuerzas (lo que explicaría
la corta duración del combate). El druida y el ronin se acercan a la muchacha
que, por lo que se ve, huía de los elfos oscuros.
- Jovencita - dice DRAUG -, ¿cómo te encuentras?
- Bi... bien, señor - dice la elfa -. Esos hombres... yo... me...
- Tranquilízate, chica, tranquilízate - le dice SETO, muy sereno -. Venga,
respira hondo. Así, muy bien. Ahora, ¿podrías contarnos qué te ocurría?
- Pues... Esos hombres me perseguían porque yo... escapé de ellos.
- Cuéntanos algo más sobre esa escapada - dice DRAUG.
La elfa prosigue: - Ellos han estado secuestrando a las mujeres de Edhelcú. Son
elfos de Dirkton que dicen estar buscando mujeres para tener hijos con ellos.
Al parecer... si... si tenemos hijas con ellos, seguirán violándonos... y si...
y tenemos hijos... nos... matarán.
- ¿A cuántas mujeres han dejado ya embarazadas esos bastardos? - pregunta SETO.
- No... no lo sé. Lo que sé es que escape mientras intentaban quitarme la ropa.
Ya tres de mis compañeras están encintas y yo... no quería ser la siguiente...
yo... - la elfa parece que va a desmayarse y DRAUG rápidamente le lanza un
hechizo de cura: le ha visto una enorme herida en el costado y se estaba
desangrando.
- Tranquila - le comenta DRAUG -. He parado la hemorragia y ahora estás mejor.
Tú no te preocupes... Aún quedan nueve meses para que vuestro trágico destino
se cumpla... Pero nosotros no vamos a esperar tanto, nos moveremos ahora mismo
hasta allí y acabaremos con esos estúpidos y liberaremos a las secuestradas -
DRAUG se detiene un momento y empieza a concentrarse. De repente, de la
espesura del bosque, sale un lobo que, sin intención hostil, se acerca al
druida -. Acompáña a la chica hasta Edhelcú - le dice el elfo al lobo -.
Asegúrate de que no le pase nada.
La muchacha se despide y se va con el lobo, aunque al principio estaba asustada de él. El trío decide terminar de descansar y empezar un nuevo día...
Al día siguiente, siguen con la caminata por el bosque. Parece que no hay
nada que temer por el momento. Después de casi cuatro horas andando sin tener
noticias de nada, se dan cuenta de que el bosque se acaba. Al fondo ven una
especie de campamento. A lo lejos se ven varias casas, hechas de madera y como
si no fuesen a estar allí mucho tiempo. En el centro de este peculiar
campamento se encuentra una casa más grande que las demás, de dos pisos.
Alrededor de todo el campamento hay una verja.
- ¡¿Un campo de concentración?! - exclama TAKAHASHI.
- Ése debe ser el sitio donde retienen a las chicas de Edhelcú - comenta JADE
-. Será mejor esperar a que anochezca para atacar.
Y así hacen. Son las ocho y media de la noche y TAKAHASHI se ofrece
voluntario para observar lo que ocurre. Se desliza raudo hasta unos metros
cerca de la verja. Allí ve a dos elfos haciendo guardia. Con rapidez, SETO se
desliza hasta uno de ellos y lo degolla. El otro se da cuenta de que allí está
el ronin e intenta avisar a sus compañeros... Pero DRAUG, que también se había escondido
por si acaso TAKAHASHI fallaba, no le da oportunidad alguna y lo atraviesa con
su cimitarra.
- Un trabajo limpio y sin testigos - dice SETO -. ¡Me gusta!
- Sí, muy buen trabajo - responde DRAUG -. Ahora debemos buscar la forma de
entrar... no me gustaría estar buscando la entrada, porque allí seguro que hay
guard...
DRAUG no puede terminar la frase, ya que ve a TAKAHASHI levantando su Segadora
y rajando la verja. JADE sale de su escondite y se dirige al ronin.
- ¡Cielo santo! - dice la elfa -. ¿No podrías ser más sutil a la hora de
internarte en territorio enemigo? ¿Qué hubiera pasado si la verja estuviese
hechizada y electrocutara a aquél que la toque? ¡Y encima con una espada!
- O eso o quedarnos fuera, rica - responde el ronin -. Y si no os importa,
debemos entrar ya.
Sin nada más que decir, pasan por la verja. En el interior, ven varias casas de
idéntico diseño y en la más cercana que tienen oyen gritos de mujeres y risas
de hombres.
- Ésta debe ser una de las casas donde retienen a las mujeres - dice DRAUG -.
Utilizaré los Fuegos Fatuos para crear la ilusión de que arde la casa...
- ¡Quieto! - dice TAKAHASHI -. Esas chicas están traumatizadas. Si ven también
la ilusión, puede que les dé un ataque al corazón.
- Pues tienes razón - responde DRAUG -. Pero el hechizo sólo afecta a aquellos
sobre los que se echa... Y yo, desde el principio lo iba a realizar sobre los
tipos que están volviendo histéricas a las chicas.
- Jo, para una vez que quería destacar y ser el mejor - se dice el ronin.
DRAUG invoca los Fuegos Fatuos y de repente los gritos de las mujeres cesan.
En su lugar, se oyen las voces de hombres gritando "¡Fuego!".
- Las chicas no saben qué ocurre realmente - dice JADE -. En cuanto los tíos
salgan, los vamos matando.
- Esa idea me gusta mucho - dice SETO.
A medida que van saliendo, los elfos oscuros van cayendo. En total son diez los
asesinados. El trío entra en la casa. Allí ven a diez elfas asustadas, quienes
no comprende qué ha ocurrido con esos hombres. Los aventureros deciden explicar
lo que pasa.
- Los hemos engañado para que creyeran que todo ardía - explica DRAUG -. Ahora
vosotras sois libres. Id por el agujero de la verja y esperadnos en el linde
del bosque. Nosotros haremos lo que podamos para salvar al resto. Id a donde os
he dicho y no hagáis ruido, no queremos que os descubran.
- ¡Bien! - exclama SETO -. Ahora es cuando empieza la acción.
Las elfas hacen caso al druida y se van por el agujero de la verja. Los
aventureros salen y FËADRAUG saca de su mochila un grimorio. Lo abre y empieza
a recitar un hechizo. En ese instante, la tierra se revuelve y de ella aparece
un enorme golem transparente. Es un Golem de Diamante.
- Iremos directamente a la casa más grande de todas - dice DRAUG -. Este golem
es lo suficientemente resistente como para acabar con todo aquél se interponga
en nuestro camino. ¡Adelante!
Rápidamente, y sin importar que los vean, los cuatro corren hacia la gran casa,
con el golem enfrente. De repente, SETO decide irse a uno de los lados de la
casa.
- No es conveniente hacer este tipo de visitas por la puerta principal - dice
el ronin -. Como me gustan las sorpresas, ¿por qué no mejor ir por la puerta
trasera?
Para asegurarse de que no se vaya a estropear todo por el cambio de planes,
FËADRAUG echa sobre todos ellos un hechizo de Camaleonismo, para que sean
confundidos con el medio y no sepan que están allí. Los cuatro llegan a la
parte trasera y el hechizo de camuflaje se disipa. No hay puerta trasera. En su
lugar hay cuatro ventanas. SETO abre una de ellas y se cuela dentro. DRAUG
ordena al golem vigilar y que, en caso de que necesiten ayuda, entre. El trío
se mete en la casa...
Tras pasar un pequeño pasillo, se encuentran con una puerta. TAKAHASHI la
abre y los tres se quedan escondidos. Se fijan en el interior de la sala,
iluminada por quinqués, y ven que hay tres elfos oscuros guerreros y, en el
centro, un hombre mayor sentado en una especie de trono. Es un anciano de larga
barba gris, ojos cansinos y cara de pocos amigos en general. SETO decide
colarse escondido. El hombre del trono murmura unas palabras que el ronin no
entiende... pero parece que FËADRAUG y JADE sí.
TAKAHASHI decide cargarse a uno de los guerreros y DRAUG, para no dejarlo solo,
se va a por otro. JADE, en las sombras, decide preparar su ballesta y apunta al
último elfo oscuro guerrero. Tanto el ronin como el druida-explorador atacan a
sus oponentes, acabando con sus vidas. Por supuesto, esto los deja a la visión
del anciano.
- Bienvenidos, intrusos - dice el anciano -. Parece que queréis algo.
- Sí - contesta SETO -. Queremos tu cabeza y que las mujeres sean libres.
- Me temo mucho que eso es imposible, extraño - replica el viejo -. Los elfos
de Dirkton sabemos que ARGOH ha resucitado y que nuestro pueblo está en
decadencia. La raza de los elfos oscuros de Dirkton fue la mayor entre los
seguidores del Caos y movidos por la vuelta del Señor de los Demonios Alados
vemos que podemos renacer. Por ello secuestramos a estas mujeres: los hijos
nacidos en el Reinado de ARGOH serán grandiosos y devolverán el poder de la
raza oscura de Dirkton.
- Maldito loco - dice DRAUG -. Ese bastardo de ARGOH pagará por todo su mal en
cuanto el enfrentamiento sea inevitable.
- Pero antes te daremos a ti una lección, anciano - dice TAKAHASHI.
- Imbéciles - ríe el anciano -. No deberíais haber desafiado al gran Kresser
Khal.
En ese instante, el anciano se levanta y una columna de fuego se levanta
desde su pies, cubriéndolo. Cuando la columna se disipa, aparece un
impresionante demonio con una enorme espada.
- Ahora veréis lo que los brujos-demonio podemos hacer, estúpidos mortales -
dice Kresser Khal.
TAKAHASHI corre hacia él para destruirlo, pero JADE grita y dispara hacia el
demonio. Antes de que alcance al brujo-demonio, el virote arde y se desintegra.
- Ha hecho una Cúpula de Fuego - dice JADE -. Si la tocas, te quemarás y encima
no podrás hacerle daño.
- ¡Mierda! - maldice el ronin -. Esto se complica.
El último guerrero va a atacar a SETO, pero DRAUG reacciona y lo deja inerte en
el suelo. Rabioso al no poder luchar contra el monstruo, el ronin decide
esconderse y esperar a que el efecto del hechizo se disipe.
El brujo-demonio, en cambio, decide que no puede dejar que le ataquen por
sorpresa y no duda en luchar contra SETO, quien se da cuenta de que no puede
hacer nada. Como último recurso, decide saltar para salir del combate, pero el
monstruo no le deja y su espada cae con fuerza. TAKAHASHI, gravemente herido,
cae al suelo. El brujo-demonio decide acabar definitivamente con él, pero en
ese momento se da cuenta de algo y nota un duro golpe en la espalda: es el
golem FËADRAUG, que ha abierto un boquete en la pared.
El druida corre hacia SETO mientras el demonio y el golem se enzarzan en una
tremenda pelea. FËADRAUG cura a TAKAHASHI y le dice que sabe qué puede hacer.
DRAUG se levanta, mira al demonio y extiende sus manos hacia él.
- Y ahora, TAKAHASHI, ¡ataca! - ordena FËADRAUG.
SETO no entiende nada, pero le hace caso y corre hacia el brujo, quien parece
estar a punto de destruir al golem. El ronin, con su no-dachi, consigue atravesar
al demonio.
- Es... es... ¡es increíble! - exclama TAKAHASHI -. ¿Pero no tenía ese hechizo
que lo protegía y que encima me quemaba?
- Sí... pero lo he disipado - contesta DRAUG.
- Y... ¡¿y por qué no lo hiciste antes?! - grita TAKAHASHI, furioso.
- No me dio tiempo a reaccionar cuando te hirió el demonio y encima, en medio
de la confusión, llegó el golem. Pero ya ves: más vale tarde que nunca.
El demonio, ajeno a la conversación, observa que su oscura sangre cae al
suelo y su visión se va nublando. Al final, cae al suelo y su cuerpo se va
desintegrando, primero sus músculos y órganos blandos, y luego los huesos y lo
que quede, incluyendo sus armas.
- Parece que todo ha acabado - dice JADE.
En ese momento, un elfo oscuro entra en la casa por el boquete hecho por el
golem para ver qué ha ocurrido. Cuando ve a los aventureros y al golem medio
destrozado y se da cuenta de que su líder no está, se va corriendo mientras
grita a los cuatro vientos que Kresser Khal ha muerto. El enorme alboroto hace
suponer que los elfos oscuros planean irse, pero los aventureros salen y
aprovechando el gentío, consiguen sacar a las mujeres de allí, matando a todo
aquél que se oponga a dejarlas marchar.
Al final de todo, y en medio de la noche, treinta mujeres y dos hombres van dirección
a Edhelcú.
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Al día siguiente, por la noche, llegan todos a Edhelcú. En la puerta les
espera la muchacha que salvaron de la persecución y al alcalde del pueblo.
El alcalde felicita a los valientes guerreros el haber salvado a las mujeres
secuestradas. Pero deciden esperar a que todos estén descansados para tratar el
problema.
A la mañana siguiente...
- Los Dirkton y el asunto de ARGOH - dice el alcalde -. Es increíble que todo
esto esté relacionado.
- A nosotros también nos cogió por sorpresa, alcalde - dice JADE -. Según el
oráculo, ARGOH recuperará su poder en seis meses...
- Pero no hay que fiarse tanto, JADE - replica DRAUG -. El oráculo también dijo
que eso ocurriría dentro de nueve meses y tal vez esa predicción fue la que
movió a los Dirkton a llevarse a las mujeres para violarlas, ya que creían,
según su líder, que así, en el Reinado de ARGOH, renacería la raza de los Elfos
Oscuros de Dirkton.
- Debemos proponer a su majestad Lord Tauron que comience a preparar con los
soldevíes toda una estrategia para encontrar y destruir a ARGOH - dice el
alcalde -. De todas formas, nuestros mejores guardias y arqueros han reforzado
la guardia y no tememos más secuestros ni ataques.
TAKAHASHI, que no ha estado dando importancia a la charla, interrumpe la
conversación:
- Esto... señores, si me disculpan, debo volver al Imperio Soldeví. El padre de
JADE me prometió 2000 reales y tal vez la señorita AREWEN me prometió dinero
por hacer de guardaespaldas. En fin, señorita, como supongo que tendrá dinero,
¿me lo podría pagar ahora? Es que tengo mucha prisa.
La avariciosa actitud de SETO molesta a la elfa, pero ella decide que es mejor
darle el dinero antes de que empiece a incordiar. En total, le da 4000 reales
(8000 coronas soldevíes).
- Gracias - dice SETO -. Y ahora, y siento ser pesado, un último favor:
¿podrían convencer a un mago para que me transporte hasta Solderai?
Al final, SETO se sale con la suya y, despidiéndose de sus nuevos amigos (o eso creo), vuelve a Solderai.