CONFUSIÓN
“Frágiles y moldeables... Así son las almas de los humanos, tan propensas al Orden como al Caos" NAAGRUM ARGOH, Señor de los Demonios Alados
SOLDERAI, 25 de agosto del año 3287 después de la Gran Guerra
- SATOSHI, ¿puedo hablar contigo?
SARAH está algo nerviosa cuando ambos se encierran en la habitación. Tiene
asuntos que aclarar con el ninja.
- Dime, SARAH. ¿Ocurre algo?
- Realmente pensarás que es una tontería, pero... ¿por qué estás tanto tiempo
con AKASHA?
- ¿Qué...? ¡Oh, SARAH, creí que sería algo más serio!
- Para ti será una minucia... pero... para mí – SARAH deja escapar una lágrima.
- SA... SARAH... ¿Qué te pasa? – SATOSHI parece preocupado.
- Es todo culpa mía... ¿por qué no lo dije antes?
- ¿Decir qué?
- Soy una estúpida. ¿Por qué no te lo dije?
- Mira, SARAH, no entiendo qué te ocurre. Por favor, dímelo, estoy muy
preocupado.
- Son los malditos celos... SATOSHI, yo... Nunca te lo dije, pero yo estuve...
¡no! Estoy enamorada de ti.
El semielfo la observa. Baja la cabeza.
- No lo sabía...
- Nunca te lo dije – dice SARAH -. ¿Entiendes? No tuve valor para decírtelo.
- No puedo creer que tú, siempre tan decidida, te hubieses acobardado en este
tema. Debiste habérmelo dicho.
- Son las cosas de la vida... Pero por favor, dime, ¿qué tiene AKASHA para que
estés con ella?
Pregunta tal vez muy comprometida. SATOSHI mira a su compañera.
- Esa chica me preocupaba mucho – responde al fin el semielfo -. Cuando maté a
Yahiko, quedé bastante confuso, pensando en que yo me había convertido en un
ser como él o algo peor. Pero me animaron y al fin vi que no podía ser así, que
yo había perseguido un objetivo y... bueno, creo que la única forma de que todo
acabara fuese con la muerte de Yoshizuki.
” AKASHA lloraba. Descubrió que su maestro ... bueno, su padre la odiaba. Su
padre, ¿te puedes creer?
” Yo intenté tranquilizarla. Pero algo hizo que sintiera algo por ella... No sé
el qué...
- Ya veo... Lo tuyo fue un amor a primera vista.
- Tal vez – prosigue SATOSHI -. Y creo que lo suyo también fue así. Cuando la
dejé en Malkadian la oí decir, aunque desde lejos, que me quería. Estuve
pensando en ello. Realmente, algo había en ella que me atraía...
” Tal vez yo quisiera ayudarla a que pudiese tener una vida mejor, que dejara
de preocuparse por el pasado, aunque yo no fuese realmente un ejemplo a
seguir... Tal vez fuese ese el detonante de todo, el que me hizo ver por
primera vez el amor.
- SATOSHI...
- Siento que tú no me despertases ese sentimiento, SARAH. Realmente lo siento,
ya que te he destrozado el corazón... Perdóname – y se inclina disculpándose.
SARAH observa a su interlocutor. Empieza a pensar en todo lo que le ha
estado diciendo. Tras un minuto más o menos de silencio...
- No, yo soy la culpable de todo – dice SARAH, limpiándose las lágrimas -. Yo
debería comprender que hay que tener en cuenta los sentimientos de los demás...
¡Me he dejado llevar por el momento! Esto parecía una de esas historias sobre
triángulos amorosos.
- Pero... aún sigues enamorada de mí, ¿no es cierto?
- Bueno, será así... Pero tal vez pueda ser un flechazo, simplemente, que no
durará mucho. Y que luego encuentre a una persona que me atraiga más que tú...
Y entonces, tal vez, olvide todo esto.
” Pero al igual que lo mío, lo tuyo también puede ser que cambie. Recuerda que
tú también te enamoraste así sin más, al igual que AKASHA. Te lo digo porque
puede darse el caso de que aparezca alguien que te atraiga más que AKASHA... O
tal vez sea ella la que encuentre a alguien... Ten en cuenta que esto del amor
es muy extraño...
SATOSHI sonríe.
- Ojalá YURI sea realmente mi media naranja – contesta el semielfo -. A pesar
de que no siempre el amor a primera vista no dura mucho, tendré en cuentas tus
palabras... Eres una gran amiga – se detiene -. Pero... ¿y si yo para ti no soy
ningún flechazo que pasará pronto? ¿Qué...?
- Desgraciadamente, tendré que admitir mi fracaso si AKASHA es en verdad el
amor que te estaba destinado...
SATOSHI mira a SARAH. ¿Por qué dice eso? ¿No es cierto que las heridas
producidas por el amor son imposibles de curar?
Sin comprenderlo, se va del cuarto. SARAH lo observa. Se tumba en la cama y
sigue pensando.
”Tendré que seguir en la búsqueda de mi amor, pues...”, piensa la juglar.
- Señor - dice KENSOU a PHILEASS, en otra de las habitaciones del lugar -,
sepa que con usted he vuelto a creer que servíamos para algo, y aunque me deja
en buenas manos - mira a ATHENA y le guiña un ojo, después de esto KENSOU se
ruboriza enseguida -, echaré de menos sus enseñanzas el corto tiempo que
estemos separados.
El anciano sonríe.
- No hay de qué preocuparse, SIE - responde PHILEASS -, ahora debéis partir. Yo
me encargaré de que el señor TURMELLYRN se encuentre bien para la fatídica
lucha. Pero preocupaos ahora de vuestra misión.
KENSOU y ATHENA se despiden de su maestro y salen de la habitación. El resto
del grupo espera fuera, en una pequeña plaza para hablar con JADE sobre la
misión...
- ¡¿Qué?! ¿No nos acompañáis? – pregunta EMERALDAS.
- No, lo siento – dice JADE -. RAGNUS está organizando efectivos de guerreros
religiosos y FLADNAG hace lo mismo con los hechiceros.
- Mi maesse también quiere ocuparse de ese asunto, por eso ha dicho que no
vendrá tampoco – comenta DEED -. La verdad es que no sé si podré sentirme bien
sin NATHAN... Jo, yo con tanta ilusión y él se queda...
- MAGNUS se ha convertido en el consejero del gobernador de las Tierras
Bárbaras – prosigue JADE -, que se encuentra ahora en la ciudad junto a los
ejércitos que ha conseguido traer del oeste.
” Y los primeros efectivos elfos de mi división ya han llegado. Debo ocuparme
de que la venida del resto de soldados elfos se lleve sin percances. Además,
DRAUG está mal y he de cuidarlo en cuanto termine mis labores, aunque él ya
está al cuidado de ese tal PHILEASS.
- Sí, echaré de menos al maestro – dice ATHENA.
- Pero no entiendo – interrumpe XENAR -. Esta misión está al nivel de unos
héroes... No creo que nosotros podamos acabar bien en esto. ¿Y SANDHURST,
SATOSHI, SARAH y JULIUS? Ellos no han de organizar nada.
- SATOSHI es líder de los Kusanagi – comenta AKASHA – y creo que sus alumnos
están aquí en la ciudad. Por lo que se ve han decidido venir ante la demora de
su maestro.
- SANDHURST y JULIUS están en una misión de espionaje – dice JADE -. Respecto a
SARAH... No sé, tal vez ella sí quiera ir... Pero... Bueno, habría que
preguntarle, ¿no? Por cierto – y
JADE mira al grupo -, ¿y esa juglar, HATA? ¿Dónde está?
- Se fue – responde EMERALDAS -. Dijo que no deseaba seguir vagando sin saber
su destino y decidió volver a su ciudad natal, Drall. Me da pena que ya hayamos
perdido así a dos compañeros del grupo... Los extrañaré...
SARAH sale de las pequeñas casas residenciales en las que viven ahora los héroes
y sus compañeros, proporcionadas por el Emperador, aprovechando que habían sido
puestas en venta.
La ciudad está bulliciosa. Puede verse toda clase de personas deambulando de un
lado a otro. Observa que la cantidad de elfos ha aumentado en la ciudad.
”Deben ser los efectivos élficos y, seguramente, les acompañen sus familiares”,
piensa la juglar.
SARAH casi ha olvidado sus problemas de amor y se va en busca de sus
compañeros.
Pero es REPLICANTE quien la encuentra.
- SARAH, SARAH – dice nerviosa REPLICANTE -. Necesitamos a alguien para irse
con nosotros. ¿Qué tal si vienes tú con nosotros?
- Eh, eh, tranquilidad – responde SARAH -. ¿Qué es lo que hay que hacer? Si me
quiero ir con vosotros, he de saber qué pasa. A ver si me lo puedes explicar...
- Bueno, nos han llamado para una misión de rescate – sigue REPLICANTE -. Al
parecer, han secuestrado a ARGUS. Testigos oculares dijeron que fue un grupo de
trolls que se dirigió rápidamente hacia el norte con su presa.
- ¿Un secuestro? ¿Y los guardias? ¿No debería haber alguien con...? Espera,
¿ARGUS?
- Sí, ARGUS – continúa REPLICANTE -. Parece ser que estaba solo.
- ¡Menudo insensato! – dice SARAH -. Pero... No entiendo... ¿ARGUS TARIAR
secuestrado? ¿Qué llevaría a alguien secuestrarlo?
- Nadie excepto nosotros y JADE sabe de ello... Ella nos dijo que tal vez esté
relacionado con el asunto de ARGOH.
- Podría ser... Pero, ¿sólo vosotros y JADE? Supongo que RAGNUS también debe
saberlo, ¿no?
- Pues no... Es como si las altas esferas no quisieran molestar a RAGNUS, vaya
a ser que se preocupara demasiado... Necesitan a alguien que organice los
ejércitos de paladines y Templarios; si RAGNUS se enterara...
- Entiendo – dice SARAH -. Pero de todas formas tarde o temprano lo sabrá.
- Bueno, sí, pero ésa no es la cuestión ahora, SARAH. ¿Vas a venir? Por
favor...
SARAH empieza a pensar qué puede hacer. Mira a la mediana; parece
impaciente. Al fin responde:
- Bueno... la última vez no hice mucho, así que... ¡vamos allá! – y ambas se
van con el resto del grupo.
VEINTE MINUTOS DESPUÉS DE ESTE ENCUENTRO...
Una carta parte hacia Malkadian,
para avisarles cuanto antes de la alianza con los Kusanagi y que contacten con
el clan de SATOSHI cuanto antes. En poco menos de diez días la carta llegará a
su destino... Pero no llegará a tiempo para que los Yojimbo lleguen a
Solderai... Pero los ninjas son imprevisibles y aunque no lleguen a la capital
nada impide que los Yojimbo encuentren a su maestra de camino a Ghidnaar.
Mientras, en las casas
residenciales, JADE vuelve junto a AKASHA. FËADRAUG entra también, pero desde
la puerta del jardín. Se encuentran en el recibidor.
- Hola, chicas – dice el elfo -. Estaba
practicando con los elementales. ¡El golem de diamante está en plena forma, luce
muy bien bajo el sol! Una obra de arte fruto de la magia.
- DRAUG, espero que no estés forzando mucho la espalda – JADE parece muy
preocupada por el estado de su marido.
- No, mujer, estoy teniendo cuidado con la columna. Además, invocar a un elemental
en verdad requiere esfuerzo mental... Y sabes que yo soy un genio en el
entrenamiento psíquico.
- Sí, ya – dice JADE, algo impaciente -, le pedirás al viejo PHILEASS que te
ayude a ser un Psycho Soldier.
- ¡JADE, cariño, no seas tan cruel!
- Pero si no soy cruel, es que tú te estás yendo por las ramas.
Marido y mujer se ponen a discutir por estas tonterías, mientras AKASHA los
observa. Sonríe.
“Se ven muy felices, a pesar de todo”, piensa la semielfa. “¡Ojalá yo pueda
ser tan feliz con SATOSHI!”
Y mientras lo piensa, el mismísimo líder Kusanagi baja por las escaleras.
- ¿Por qué tenéis que organizar todo este escándalo? – pregunta SPIKE, mientras
baja las escaleras.
El semielfo lleva un albornoz y sus pelos están totalmente alisados y mojados,
cayendo delante de su cara y casi ocultándola. SATOSHI se echa los pelos hacia
atrás, dejando el rostro al descubierto. Sus almendrados ojos verdes ven a
AKASHA en el recibidor de la casa. Esboza una amplia sonrisa, respira
profundamente y se acerca hacia donde está YURI.
AKASHA mira con alegría a SATOSHI. Pero se queda pensando:
”Otra separación. Esto va a resultar mas duro de lo que creía”.
SATOSHI llega al fin con el trío. Aprovechando esto, AKASHA empieza a hablar:
- Sé que no hemos tenido mucho tiempo para conocernos, pero creedme cuando os
digo que os voy a echar mucho de menos y que sois unos grandes amigos -la
semielfa sonríe. Los demás también sonríen. AKASHA mira a FËADRAUG, sabe que
está mal de la espalda. Pero a pesar de ello se ha sacrificado para poder
salvarla - : DRAUG, muchas gracias por ocuparte de mí, por haberme curado y por
ser un gran amigo, muchas gracias de veras.
- No... no digas eso, AKASHA – dice DRAUG -. Yo lo hice por ayudar a una muy
buena amiga como tú. La verdad es que menos debo hacer yo, que fui quien te
dijo hace meses en Malkadian que podrías tener nuevas experiencias yendo de
aventuras... Y te metí en todo este asunto de ARGOH. Lo menos que puedo hacer –
y la mirada del elfo refleja serenidad – es ayudar a mis pupilos.
AKASHA sonríe y mira a JADE.
- Muchas gracias a ti también, JADE,
eres una estupenda persona...
- ¿Estupenda? – salta SATOSHI -. Pero si esta elfa es de lo más soso que hay.
Además, es una mandona, y...
- ¡Tú, escoba con patas, mejor cierra la boca! – responde enfadada JADE -. Que
aunque pueda ser lo que tú dices, tengo corazón, no soy de piedra.
- Tranquila, tranquila – dice SATOSHI -. Era broma... ¡Jo, hija, cómo te
alteras!
AKASHA coge de la mano a SATOSHI, interrumpiendo la conversación, y le aleja un
poco de los elfos.
- SATOSHI. – comienza a decir AKASHA -. Te voy a echar mucho de menos, tanto
que no puedo expresarlo con palabras - una pequeña lagrima resbala por la
mejilla de la ninja -. Recuerda que siempre voy a estar contigo, que no estás
solo y que te quiero, así que cuídate, amor mío, porque si te pasara algo yo...
yo... yo no sabría qué hacer.
AKASHA se acerca a él, le abraza y le da un profundo beso en los labios. Cuando
se separan, ella sonríe y se aleja.
- Por favor, dadles recuerdos a RAGNUS, JULIUS y demás, ¿vale? – y tras esto,
AKASHA vuelve a sumergirse en sus
pensamientos...
SATOSHI ve cómo se aleja. Sale de la
zona residencial.
El corazón del semielfo late con rapidez.
”Ya te lo dije, SARAH”, piensa SPIKE. “El amor a primera vista puede durar
mucho... Y éste puede ser el amor de toda una vida.”
UNAS HORAS MÁS TARDE...
El grupo al fin está listo: SARAH, REPLICANTE, RODEAD, AKASHA, DEEDLIT,
LOTHAR, ZHOVEN, KENSOU, ATHENA, XENAR, LAMBERT, GRONFORL (acompañado por Asno),
EMERALDAS (quien no se separa de su gato), ASSOTH, YUU y el aniquilador son los
que se encargarán de la misión de rescate.
Abandonan la ciudad por el norte, en busca del grupo de trolls secuestradores.
Aún siguen pareciendo extraños que alguien tan valiente y poderoso como ARGUS
TARIAR haya sido secuestrado de la forma más tonta. Pero eso se resolverá más
tarde... O eso piensan.
- Lo peor de todo es que no tenemos realmente mucha idea de dónde podría
estar ARGUS – dice ZHOVEN -. Es más, ¿podemos fiarnos de esos testigos oculares?
- No hay tiempo para ello, ZHOVEN – dice LOTHAR -. Hemos de encontrar a ese
ARGUS cuanto antes...
Una pequeña discusión les interrumpe. Pero esa conversación no viene del grupo... Sino de unos metros a la derecha.
El grupo se acerca. Ven que hay una mediana y un humano discutiendo.
La mediana lleva a la espalda un carcaj cargado de flechas y en la mano porta
un arco. De su cintura cuelga una espada normal y una daga. Bajo su ropa
sobresale en parte una cota de anillos y porta unas escuderas.
El humano va con dos espadas
anchas a la espalda. Bajo la camiseta se puede distinguir un poco una cota de
mallas, mientras que por fuera lleva unas semiplacas.
- ¡¿Cómo que no te quedan provisiones?! – dice la mediana.
- ¡¡Si no fuese por esa gula que tienes, aún nos quedaría comida!! – responde
furioso el humano.
- ¡¿Qué?! ¡Tú eres el que zampa sin descanso, OSKAR!
- Mira, LAURA, yo nada más que he tomado las tres comidas: desayuno, almuerzo y
cena. Tú eres la que come entre horas...
- ¡¿Me llamas mentirosa?! – grita la mediana.
LOTHAR decide acercarse.
- Disculpen si me entrometo... Pero, ¿qué es lo que les sucede?
- No nos gustaría que se metiera, amigo – responde OSKAR -. Pero la discusión
es entre LAURATHALHASA y yo.
- ¿LAURATA... qué? – pregunta el aniquilador, quien se acerca esperando ver
sangre -. ¡Menuda mierda de nombre es ése! ¿Qué pasa, que tus padres estuvieron
especialmente graciosos el día de tu nacimiento?
- Por favor, no metas cizaña – dice LOTHAR -. Además, no creo que...
Pero de nuevo otra interrupción. Esta vez, se oye un ruido de espadas entrechocando. Vienen de detrás de una colina.
Cuando los aventureros se van a asomar, de repente sube alguien. Es un
mediano, o eso parece aunque su estatura podría delatarlo como un hobbit,
envuelto en una túnica negra. Da un gran salto hacia atrás y cae de pie.
Lleva botas, lo cual es extraño para un mediano, y guantes de cuero. Esto es lo
único visible en él, además de su espada normal, ya que el resto de su cuerpo
queda cubierto bajo la túnica.
Pero hay algo extraño en el mediano, más incluso que el hecho de ir muy tapado.
Es su espada. Un examen más detallado revela runas del Caos inscritas sobre su
filo.
Casi tan pronto como el mediano cae, aparece la cabeza de un orco. A este
orco le sigue un pelotón de casi treinta más, armados con hachas de doble filo.
- ¡Maldito meketrefe! – grita un orco, de armadura algo más limpia que la del
resto, por lo que debe tratarse del jefe-. ¡Nunca debizte introduzirte en
nueztro territorio!
- ¿Vuestro? – pregunta burlón el mediano -. Soy libre de andar por donde
quiera. ¡Y si no me dejáis, os mataré!
Uno de los orcos se da cuenta de que hay más gente por allí.
- Jefe, kreo ke tenemoz máz intruzoz.
El jefe orco mira a los aventureros:
- ¡Idiotaz, elloz también morirán!
Con un unísono “¡WAAAAGHHH!”, el pelotón de orcos se lanza a la carga.
- ¡¿Qué?! – exclama OSKAR -. Pensaba preguntarles a esos tiramocos el por
qué de su reacción, pero como quieren jugar... ¡¡juguemos!! – y desenvaina una
de las espadas. Espera a que los orcos den el primer golpe.
- ¡¡¡¡Qué bien, qué bien, vamos a matar
orcos!!!! – grita GRONFORL - Ju, ju, ju. ¡Qué bien me lo voy a pasar!
- ¡¡Je, je, je...!! ¡¡Vamos a desempolvar las hachas!! – exclama el aniquilador
-. Desde lo de los muertos vivientes no he rajado a nadie... ¡¡¡¡¡A LA
CAAAAAAAAARGAAAAAAAAA...!!!!!
GRONFORL se dirige a su asno.
- Quédate aquí y observa cómo tumbamos a los orcos, ¿vale? – sonríe al burro y
saca sus hachas, partiendo a ayudar al aniquilador.
- ¡Bien, vamos a matar más bestias analfabetas! – exclama ZHOVEN, sacando
una ninja-to y la Espada de los Infiernos -. Lo que les voy a enseñar – y junto
a GRONFORL y el aniquilador, van a la carga. ASSOTH va a seguirles, aunque está
algo molesto por tener que luchar contra orcos...
”Aunque siempre he opinado que tengo derecho a defenderme si un orco me ataca”,
piensa ASSOTH. “No me quedaré como un gilipollas esperando a que me revienten a
palos”, desenfunda su Espada del Alba y se lanza al ataque también.
AKASHA mira a los orcos y esboza una
media sonrisa. “Tenía tantas ganas de pelearme que ya ni me importa contra
quien”, piensa.
- Así que orcos, ¿eh? – dice AKASHA en voz alta -. Bueno, algo es algo – ya en
serio, saca la kamatari y va a lanzarse a la carga -. Al menos dejaremos al
jefe vivo, que...
- ¡De eso nada! – exclama REPLICANTE -. ¡Aquí a matar a todos!
- Pues yo opino igual que AKASHA – dice RODEAD, mientras saca sus ninja-to -.
Deberíamos dejar a uno vivo, preferiblemente al jefe de los orcos.
- Me alegra que alguien me apoye, RO... – intenta decir AKASHA, pero los orcos
comienzan a llegar en avalancha. Hay poco tiempo de reacción y hay que estar
atentos a los ataques: treinta bestias verdes enfurecidas son toda una amenaza.
DEEDLIT mira con desdén a los orcos
y suspira con impaciencia.
"Pos vaya", piensa algo cansada. "No acabamos de organizarnos y
ya nos está calentando un batallón de orcos."
Se gira y observa a la pareja que antes peleaba y ahora ha decidido luchar
contra los orcos. DEED se fija en las espadas, una en la mano de éste y la otra
en la espalda. La elfa empieza a notar que le atraen peligrosamente la
atención.
"Interesante armamento el del humano este..."m piensa curiosamente. Y
entonces, con sobresalto, cae en la cuenta: “¡En todas mis aventuras no he
cambiado ni una sola vez de arma! Tantas veces con la cimitarra en la mano que
ya tengo pocas ganas de volver a esgrimirla... ¡necesito un cambio!”
Algo dudosa, mira al batallón de orcos que se acerca irremediablemente, algunos
ya ha empezado a luchar contra sus compañeros, por supuesto con intenciones no
muy amistosas. DEEDLIT observa su desgastada cimitarra y luego observa las
espadas anchas del humano, relucientes... brillantes...
Con una sonrisa, toma una determinación en un segundo.
"Solo será un pequeño préstamo", y rápidamente se acerca hacia OSKAR,
y agarrando la empuñadura de la espada a su espalda, lo mira y le dice
guiñándole un ojo:
- ¿Me permites un segundín? – y ante la mirada atónita de OSKAR, DEED saca la
espada de un tirón y se dispone a correr en pos de rebanar unos cuantos cuellos
orcos.
Pero la espada resulta ser demasiado
pesada para ella y nada más cogerla con una mano, la espada ancha cae al suelo.
DEED intenta levantarla, pero sólo lo consigue con las dos manos.
- ¡Maldita sea! – exclama -. ¡Cómo pesa la condenada!
- ¿Pero a quién se le ocurre llevar una espada ancha siendo un mago?
La voz de SARAH hace que DEEDLIT deje de forcejear con la espada de OSKAR,
quien se vuelve para ver su espada en manos de la elfa.
- Contenta, ¿no? – dice burlón OSKAR -. Ya hablaremos tú y yo luego sobre
cogerle las cosas a los demás, que ahora hay que matar orcos – e intenta coger
la espada.
- ¡Oye, te la he pedido! – exclama la elfa.
- DEEDLIT, para ser un héroe lo primero que debes hacer es conocer cuáles son
tus límites – comenta SARAH, levantando la espada ancha con menor dificultad
que su compañera y pasándosela a OSKAR -. Tu maesse parece más experimentado y
es más guerrero que hechicero; tu en cambio pareces más maga que guerrera, a pesar
de que raramente te he visto lanzar hechizos en lo poco que hemos estado
juntas.
- Pero es que me hace ilusión – comenta DEED -. Además, mi cimitarra ya está
hecha polvo y quería variar de arma...
- ¿Y esa hacha de leñador de tu cintura? – pregunta SARAH.
- No la uso mucho... Preferiría...
Pero no puede terminar la frase, ya
que de pronto llegan cinco orcos intentando acabar con los tres interlocutores.
- ¡Saca lo que sea de armas, pero rápido! – exclama OSKAR con sus dos espadas
anchas desenfundadas, relucientes con la luz del sol de poniente, deteniendo
los ataques de los orcos.
SARAH coge la empuñadura de su
Inspiración del Juglar. El mango, acabado en una pequeña cara de león, queda
bien agarrado entre las blancas, suaves y firmes manos de SARAH. Con gran
rapidez, desenfunda el arma. Un brillo azulado surge de su filo, cubierto por
pequeños y delicados grabados, entre ellos pequeñas runas que recubren el filo
de la espada.
A DEEDLIT le parece ver como si un rayo atravesara la espada desde la punta
hasta la parte cercana al mango de ésta.
Los primeros en llegar y atacar a los orcos son ASSOTH y ZHOVEN. Ambos
rodean a dos de los orcos y atacan por la espalda, pero han ido tan rápidos que
lo que podría haber sido el ataque que sentenciara la pelea ha quedado en
horrendas cicatrices sobre las espaldas verdes de los guerreros orcos, quienes
se vuelven con furia, levantando sus hachas de dos filos.
Pero justo llegan GRONFORL y el aniquilador para atacar a uno de los orcos.
GRONFORL falla, pero su compañero acierta y deja al orco tirado en el suelo,
moribundo y listo para rematar, cosa que hace sin contemplaciones.
- El próximo podría dejároslo... Si llegáis antes que yo, claro – sonríe el aniquilador
mientras remueve las tripas del orco con el hacha.
Seis orcos corren a socorrer a su compañero, que se ha quedado solo tras la
acción del aniquilador. Furiosos, sedientos de sangre y actuando
instintivamente, los orcos se abalanzan sobre el cuarteto.
- ¡¡Venid aquí!! – grita ZHOVEN -. ¡¡¡Tengo unas espaditas que os recibirán con
mucho cariño!!! – y a esto que empieza a atacar a uno de los orcos recién
llegados, mientras ASSOTH se ocupa del que queda de los dos orcos que estaban
al principio luchando contra ellos.
ZHOVEN consigue herir a su rival en el abdomen, pero la herida es superficial y
lo más que ha rajado a base de bien ha sido la armadura de cuero del orco.
Rápidamente se unen al ataque GRONFORL y el aniquilador.
- ¡¿Qué tal si nos repartimos uno de los orcos y así vamos más rápido?! –
exclama GRONFORL.
- No será tan divertido... ¡Pero vamos! – y sin previo aviso ataca a un orco a
su derecha, al que casi castra -. ¡¡¡¡Aunque sean unos putos hermanofloritas, a
estos orcos les arranco los huevooooooooooooss...!!!!
GRONFORL, intentando contenerse la risa tras oír la palabra “hermanofloritas”
(en vez de hermafroditas), también ataca al orco que hirió el aniquilador. El
orco intenta responder, pero se le cae el arma.
- ¡¡Serás inútil, manos de mantequilla!! – grita el aniquilador y acierta de
nuevo en el orco, aunque esta vez no ha conseguido hacerle heridas graves.
GRONFORL embiste con fiereza al orco y lo tira al suelo. Ambos se caen, pero el
enano agarra fuertemente al orco de la pierna, dispuesto a darle un golpe
definitivo. Pero en ese instante, otro de los orcos ataca a GRONFORL. Éste debe
detener el ataque del orco y dejar para luego lo que estaba haciendo.
El orco al que GRONFORL está agarrando intenta quitarse de encima al enano dándole
patadas. GRONFORL lo suelta, pero cuando el orco se va a levantar, el enano
actúa rápido y le clava las dos hachas en el pecho.
Mientras, el aniquilador se las ve con dos orcos, uno de ellos el que atacó
antes a GRONFORL.
- ¡Alegradme el día, verdes! – exclama el aniquilador. Va a atacar, pero los
dos orcos se le adelantan. Consigue esquivar una de las hachas, pero la otra la
tiene que detener a la desesperada. Cuando impactan ambas hachas, la suya y la
del orco, ambos contendientes se echan hacia atrás.
- ¡¿Necesitas ayuda?! – exclama ZHOVEN, corriendo hacia el aniquilador.
- ¡¡ZHOVEN!! - grita el
aniquilador -. ¡¿Se puede saber qué estabas haciendo, marica?!
- Ayudaba a ASSOTH a librarse de un verde muy pesado y luego nos hemos
entretenido con otro de estos bichejos - ZHOVEN mira a los dos orcos -. Bueno,
¿cuál de esos dos es mío?
- Da igual, pero recuerda que uno de ellos es sólo mío, ¿entendido?
- Muy bien – y ambos atacan.
El adversario del aniquilador, el orco más a la izquierda, no dura ni el primer
golpe, ya que el enano ha dado un terrible tajo en el abdomen a su adversario,
tanto que las vísceras del orco se desparraman por el suelo. ZHOVEN decide
centrarse en su combate, no quiere que el espectáculo, que sólo acaba de
comenzar ya que el aniquilador ha cogido su martillo y empieza a machacar al
cabeza del orco sin compasión alguna, le distraiga.
En uno de los ataques, a ZHOVEN se le cae la ninja-to tras detener un terrible
hachazo, pero hiere al orco con la Espada de los Infiernos. Esto enfurece más
si cabe al orco, quien empieza a lanzar hachazos en todas direcciones
intentando acabar con ZHOVEN.
El semielfo esquiva los ataques del orco, pero él tampoco consigue tocar a su
enemigo. De repente, el orco cae al suelo, con una herida muy profunda en el
costado.
El aniquilador levanta su hacha de guerra y su martillo.
- ¡Maldita sea, ZHOVEN! ¡¡Qué lento eres para matar a un puto orco!!
- Tranquilo, tío, tranquilo – dice ZHOVEN sonriendo al aniquilador -. Un golpe
y se acabó.
Pero confiarse no es bueno, y menos cuando el orco se levanta y ataca casi
por sorpresa a ZHOVEN. Afortunadamente, ZHOVEN ha esquivado en el último
momento. El semielfo gira sobre sí mismo y le da en la espalda al orco. Pero no
lo ha matado.
- ¡¿Un golpe?! – exclama el aniquilador -. ¡¡Ya te daré yo a ti golpe!! ¡¡Te
voy a enseñar a matar con rapidez, chico!!
El orco no entiende lo que pasa, pero cuando se vuelve hacia el aniquilador,
siente cómo algo hace que sus costillas se claven en sus pulmones.
Rápidamente, el aniquilador aparta el martillo del pecho y decapita con el
hacha al orco. ZHOVEN se queda sorprendido.
- Mucho decir tú “un golpe y se acabó”. ¡Pues no! – aunque le esté gritando a
ZHOVEN, el aniquilador sabe que su compañero está notando la ironía -. Al enemigo
hay que dejarlo molido a base de golpes rápidos y certeros.
” Venga, vamos a por más, no quiero aburrirme.
EMERALDAS empieza a sentirse un poco mareada entre tanta pelea. Tiene las manos libres para atacar a quien sea ya que dejó a su gato junto al burro de GRONFORL, pero la confusión en el campo de batalla es colosal.
Sólo consigue distinguir las voces de sus compañeros de entre los gritos de
los orcos. Pronto se topa con XENAR.
- Son duros estos orcos... Sólo unos cuantos y tendré mis cien orcos muertos –
comenta XENAR, viendo a EMERALDAS -. Se han echado encima y no me han dejado
retroceder... Me ha costado llegar hasta aquí, que les voy a enseñar cómo lanzo
el disco – mira a su compañera -. ¡Bueno, da igual, la próxima matanza usaré el
disco! – y mientras piensa “¿Y para eso me he puesto con prisas los guanteletes
estos?” mirándose los guanteletes de cobre, ya que son necesarios guanteletes
metálicos para parar el disco a la vuelta, ya que se corre el riesgo de perder
la mano si se lleva desnuda.
La mercenaria pues vuelve a la lucha cuerpo, animando a su compañera EMERALDAS.
La pirata acepta encantada.
Las dos corren entre los orcos y se reúnen con DEED, OSKAR, LAURA y SARAH. Los
cuatro están luchando duramente contra los orcos.
Poco puede hacer la arquera con su espada y su daga; tenía pensado alejarse
lo más rápido posible, pero no contó con que los orcos pudiesen ser más
rápidos. LAURATHALHASA es la que peor lleva el enfrentamiento contra los siete
orcos que los rodean. Pero la suerte sonríe a todos y a LAURA también. Con
increíble potra, se cuela por debajo de un orco y le da un buen golpe por la
espalda. El tajo ha partido la médula espinal del orco, quien cae muerto al
suelo.
- ¡Qué bien he empezado! – exclama la mediana, pero no tiene tiempo de
celebraciones, no ahora.
Así, SARAH para con increíble rapidez las hachas enemigas. Aun siendo una sola,
puede con los tres orcos que le atacan. DEEDLIT también colabora y lanza una
bola de fuego contra uno de los orcos, dejándolo un poco indispuesto, lo
suficiente para que XENAR le dé un golpe con su espada bastarda, acabando con
él.
SARAH puede parar mucho, pero parece no tener el día en cuanto a golpear, ya que apenas sí roza a los orcos. OSKAR, a pesar de sus pintas de gran guerrero, tampoco está teniendo buena suerte. La lucha se va eternizando, entre los fallos, bloqueos y simples roces no hay claro ganador. Ni aun superando en una persona a los orcos, pueden ganar... ¿Dónde estará el resto de sus compañeros?
Las ninja-to de RODEAD han saboreado el segundo orco. El primero yace
decapitado a escasos metros y ciertamente no le duró nada más que un golpe.
Aunque ha necesitado la ayuda de REPLICANTE con este último orco, al menos ha
conseguido descargar tensiones y ahora está más decidido a seguir la lucha.
AKASHA intenta perseguir a los orcos, pero se da cuenta de que éstos se
alejan ante su presencia. No sabe exactamente qué puede ser, pero tiene una
ligera idea... y un nombre: INGALA.
LOTHAR y LAMBERT también sienten algo extraño en la semielfa y el mismo nombre
les viene a la mente. Pero ahora no hay que desenterrar el pasado, y LAMBERT lo
sabe. Así que se acerca a uno de los orcos.
Por supuesto, el orco no se queda quieto e intenta detener a LAMBERT, pero el
bardo esquiva y en el ataque el hacha del orco choca contra el suelo y se
parte.
LAMBERT se coloca por detrás.
- Sorpresa – dice el bardo y clava la espada iónica en la espalda del orco,
matándolo de inmediato.
LOTHAR también ataca a un orco y le hiere en el pecho. El orco queda paralizado unos segundos por el dolor que sufre en el pecho, el cual le dificulta la respiración. LAMBERT va a ayudar a LOTHAR y ambos no tardan en matar al orco.
AKASHA consigue al fin encontrar a un orco con el cual luchar. El orco, al
ver a AKASHA, se dispone a luchar, pero de repente siente unas ganas tremendas
de huir despavorido, sin razón aparente. Está a punto de irse, cuando AKASHA
grita:
- ¡¡Estoy harta de que hoy los orcos huyan de mí, así que te ordeno que vengas
aquí yaaaaa...!!
AKASHA lo grita, pero pensando que va a ser en vano. Para su sorpresa, el orco
se gira hacia AKASHA y se dirige hacia ella. Pero no va con actitud ofensiva,
sino que se acerca como si nada. Se queda a un par de metros de la ninja.
- ¡¿Pero qué...?! – AKASHA no se lo puede creer. Piensa que el orco se burla de
ella, pero no hace pregunta alguna al orco, sino que simplemente lo parte por
la mitad con la kamatari.
Tras matar al orco, AKASHA siente algo... Como si una voz le estuviera
hablando. La siente en su interior, en su mente...
”Estamos unidas, ¿sabes? Gracias a mi magia, el orco ha tomado tus palabras
como una auténtica orden que viniera hacia ti. Sé que no lo hiciste con esa
intención, pero yo sólo intentaba ayudar.”
AKASHA reconoce la voz de INGALA. Pero ésta aún no ha terminado de hablar:
”Haz buen uso de la magia que irá floreciendo en ti a medida que pase el
tiempo, YURI. Enmienda mis errores...”
La voz desaparece. Pero AKASHA siente que no será la última vez que la escuche.
No tiene tiempo para pensar... Eso lo dejará para más tarde. Ahora ha de ayudar a sus compañeros.
ATHENA y KENSOU están siendo atacados por los dos orcos que quedan sin
pelear o morir, ya que hay varios huyen mientras su líder les dice algo en el
idioma de los orcos, tan grotesco y mal articulado que aunque alguno de los
aventureros lo conociera no lo traducirían del asco que les podría producir.
Además, el jefe orco no parece querer entrar aún en combate... Hasta que corre
hacia ellos dos. Lanza su hacha de doble filo contra ellos, por lo que realmente
tiene que ser un orco muy fuerte para poder lanzar semejante arma. KENSOU y
ATHENA se apartan rápidamente y el hacha no le da a ninguno, ni tampoco a los
orcos con los que estaban peleando.
El líder orco saca entonces una espada bastarda a la diestra y un hacha de
guerra a la izquierda. KENSOU coge fuertemente su bô-maza. Mira hacia atrás.
Los dos orcos están algo confusos por lo del hacha, pero aún están ahí. ATHENA
nada más que tiene una daga y una cimitarra... Poca cosa contra las armas del jefe
orco.
”No quiero desperdiciar los psicopoderes con estos malditos”, piensa KENSOU,
“pero he de hacer algo o al menos ATHENA acabará sus días aquí.”
GRONFORL y ASSOTH, mientras tanto, se dirigen hacia los otros dos orcos que
quedan de los que se han reunido para acabar con ellos cuatro.
- ¡Eh, elfo! – dice GRONFORL a su compañero -. ¿Tú no decías que los orcos
debían vivir? ¿Cómo es que estás matando a los verdes con esas ideas que
tienes?
- Es defensa personal – comenta ASSOTH -. ¿O quieres que ellos vengan a
matarme? Si mi vida está en peligro, debo anteponerla ante todo. ¡No hay nada
mejor que vivir, amigo!
- No te lo discuto – responde GORNFORL -. ¡Vamos a divertirnos!
El combate que ASSOTH y GRONFORL mantienen con los dos orcos empieza de forma brutal,
con un incesante sonido de metal entrechocando.
El combate se mantiene igualado por unos minutos, donde ninguno ha sido
alcanzado por su rival. La sangre aún no ha salpicado, pero ASSOTH rompe con la
rutina y hiere gravemente en el pecho a su adversario. Pero lo que no se espera
es la terrible reacción del orco. De un hachazo casi le arranca un brazo a
ASSOTH. Afortunadamente para el elfo, ni tan siquiera tiene el brazo roto, pero
le duele mucho. Debe ir rápidamente con DEEDLIT o con alguno que tenga hechizos
curativos, ya que no puede perder tiempo haciéndose un torniquete.
A GRONFORL le ha ocurrido casi lo mismo: ha herido a su contrincante, pero
también le han alcanzado, pero lo de GRONFORL apenas es un rasguño. Agarrando
sus hachas con fuerza, el enano intenta clavárselas al orco, pero su enemigo
las esquiva. GRONFORL también esquiva el ataque del orco, pero cae al suelo de
espaldas. Entonces es cuando nota que se olvidaba de algo.
Rueda lo suficiente para alejarse del orco, tira las dos hachas de batalla al
suelo y al final coge de su espalda algo que había deseado utilizar hace
tiempo: su hacha de dos filos.
- Perdona si he tardado en sacarla, pero es que prefiero dos hachas ligeras a
una pesada... pero ya que me lo pones difícil, sucio orco, no tengo más
remedio.
El ataque de GRONFORL es muy rápido, casi de aviso, pero produce heridas
considerables al orco en brazos y piernas. A pesar del dolor, el orco no suelta
su hacha. Pero GRONFORL lo obliga, aunque sea matándolo. Y así lo hace.
El orco cae al suelo con varias heridas de hacha en el pecho.
GRONFORL mira al orco caído... Pero de repente oye un grito... Reconoce al
instante la voz: es ASSOTH.
El elfo tiene ambos brazos gravemente heridos y le cuesta respirar. Está
perdiendo demasiada sangre y ya está notando que se le nubla la vista. Apenas
puede percibir más allá de una mancha oscura ante sus ojos y un zumbido en sus
oídos. Cae de rodillas, jadeando.
El orco observa a ASSOTH, moribundo de rodillas a él. El orco levanta su hacha,
listo para el golpe de gracia. Pero no llega a ejecutarlo, pues GRONFORL lanza
una de sus hachas contra él. Ninguna le da, pero al menos consiguen distraerlo.
Por suerte tampoco le ha dado a ASSOTH.
GRONFORL corre hecho un fiera hacia el orco.
- ¡¡¡ASSOTH, RESISTEEEEEEE...!!! – grita GRONFORL.
El orco ríe e intenta decapitar a ASSOTH. GRONFORL se había alejado demasiado
durante la lucha contra el orco al que acaba de matar, así que es imposible que
pueda salvar a su compañero.
Él no... Pero sí el aniquilador, ya que con el mismo sistema que utilizó antes
acaba con el orco. El aniquilador levanta la cabeza del orco y la observa.
- ¡¡Mira tú quién ha acabado decapitado, monstruo asqueroso!! – y lanza la
cabeza lo más lejos posible, riendo.
El aniquilador se vuelve y mira a ASSOTH. Ríe.
- Lo de decapitar es cosa mía... La verdad es que tenía ya ganas de matar a un
elfo... ¡sólo las hembras de tu raza merecen vivir para que yo me las tire! –
levanta el martillo sobre la cabeza de ASSOTH -. ¡¡Muere!!
Pero GRONFORL llega y se tira sobre el aniquilador.
- ¡¡Idiota!! ¡¡Deja que acabe con él!! – grita el aniquilador.
ZHOVEN llega y ve lo que ocurre.
- Oye, creo que no es buena idea matar a ASSOTH, ¿no te parece? – pregunta
ZHOVEN.
- ¿Para qué queremos este lastre? – el aniquilador mira a ZHOVEN y luego vuelve
su mirada hacia ASSOTH, preparando de nuevo su martillo. GRONFORL le agarra del
brazo.
- ¡No es un lastre! – exclama GRONFORL -. Es un componente del grupo y un grupo
ha de mantenerse unido, debe ayudar a sus compañeros.
- Y ayudaré al elfo a reunirse con sus antepasados – y vuelve a levantar el
martillo.
Los demás no saben nada de esta escena...
SARAH y sus compañeros se empiezan a cansar y se dan cuenta de que cuatro
orcos también se aproximan. Parece que la batalla está perdida.
- ¡¡Eso nunca!! – grita OSKAR -. No dejaré que esos pieles verdes me maten.
Los demás piensan igual que el guerrero. Pero de ahí a la realidad, la única
que tiene realmente esperanza de salir viva es SARAH.
Pero ocurre algo: de los cuatro orcos que se aproximan, uno cae al suelo y
no por haberse tropezado. Antes de que cayera, una sombra había saltado sobre
él y lo había decapitado. La sombra llega al suelo un poco antes de que se
desplome el orco sin cabeza. El misterioso mediano de la capa utiliza la cabeza
del orco, que sostiene en la mano, como arma arrojadiza contra otra de las
bestias. Le da en un hombro, pero debido a que el mediano no es muy fuerte sólo
consigue llamar la atención del objetivo del proyectil, es decir, uno de los
orcos que salían corriendo.
El orco, furioso al ver lo que le ha hecho el mediano encapuchado a su
compañero, se lanza al ataque.
El mediano corre también hacia el orco, dispuesto a llevarse a otro incauto
más. Pero en el choque apenas sí le hace una cicatriz en el brazo izquierdo. El
orco por supuesto no se queda quieto y ataca con el hacha; piensa que las
espadas del mediano no podrán detener el terrible poder de un hacha de dos
filos. Se equivoca...
La espada demonio del mediano, de apariencia frágil, detiene sin problemas
el hacha e incluso empieza a resquebrajar el filo del hacha. El mediano vuelve
a herir a su adversario sin apenas moverse.
El orco vuelve a cargar, pero esta vez el mediano no para, sino que esquiva el
golpe. En un intento desesperado para volver a atacar, el mediano para de nuevo
con la espada demonio y esta vez el hacha se parte por completo.
El mediano se acerca lentamente hacia el orco, quien ha pasado de la bravura a
la cobardía en poco más de un minuto.
Cuando el mediano está justo enfrente de él, el orco, como último atisbo de
valentía, le va a dar un puñetazo al mediano. Pero el mediano, sin moverse,
pone la espada demonio de por medio y le arranca la mano sin contemplaciones.
El orco se sienta de golpe, temblando de miedo. Intenta decir algo, pero el
horror que siente ante el mediano lo deja sin habla. El pequeño ser decide
acabar con todo esto y le corta la yugular al orco. El piel verde, mientras
pierde sangre a borbotones, cae
definitivamente y sufre toda clase de espasmos hasta quedar definitivamente
tirado en el suelo, totalmente frío.
Los orcos y el grupo de SARAH se han quedado perplejos ante la escena. Pero
aún hay más, pero esta vez no viene de parte del misterioso mediano.
Los otros orcos que corrían hacia el grupo de SARAH más caen mutilados. La
velocidad de los movimientos ha sido increíble y todos se sorprenden al ver la
Furia del Juggernaut de YUU. El elfo oscuro mira a sus compañeros más cercanos
y se da cuenta de que se aproxima alguien. Se gira y ve que son AKASHA, RODEAD,
REPLICANTE, LAMBERT y LOTHAR. De todas formas, les amenaza con la espada como
acto reflejo.
- ¡Tranquilo, tranquilo, que somos compañeros! – dice RODEAD, con al espada
cerca de su cuello.
YUU les mira y baja la espada. Vuelve a echar una mirada, esta vez hacia los
orcos. El grupo de cinco orcos que quedan junto a SARAH y demás está realmente
aterrado. El elfo oscuro los mira con aire de superioridad.
Se inclina un poco...
YUU exclama:
- ¡Bu!
Ante esta acción, muchos se habrían reído de lo ridícula que resulta. Pero
YUU nunca lo haría si estuviera ante un pelotón de orcos valientes... Cosa que
no ocurre ahora.
Los orcos gritan tras el “susto” y huyen despavoridos en todas direcciones. Se
pierden a lo lejos, pero uno de ellos no llega a su destino...
- ¡¡Qué bien!! ¡¡Es hora de probar la puntería!! – y XENAR lanza el disco en
dirección a uno de los orcos. El disco decapita limpiamente al orco y vuelve a
las manos de su dueña-. Que se me escape a mí un orco... ¡imperdonable! – dice
la mercenaria, aunque sabe que se le han ido bastantes más -. Ahora sólo me
faltan cinco... Je, dentro de nada, cien orcos muertos. ¡Además, ya estoy un
paso más cerca de ser como ARGUS! ¡¡JAJAJAJAJAJA...!!
- Deja de reír y vayamos a por esos tres que quedan – dice OSKAR, molesto por
no haber tenido suerte en la pelea y esperando conseguir algún trofeo.
Y se dirigen hacia donde están KENSOU y ATHENA.
Uno de los orcos se abalanza sobre KENSOU, pero el Psycho Soldier se
apresura en dar un golpe con el bô-maza a su adversario. El impacto tira al
orco al suelo, quien se rompe el cuello en la caída.
ATHENA lucha contra el otro orco mientras intenta zafarse del líder. Consigue
evitar los ataques de sus adversarios, pero no será así eternamente.
- ¡¡¡ATHENA!!! – grita KENSOU, con el bô listo para acabar con más orcos.
Se echa sobre el líder orco, esperando dejarlo inconsciente ya que hay que
mantenerlo vivo para el interrogatorio que le espera.
REPLICANTE se desliza con gran rapidez mientras sus compañeros intentan
llegar. En pocos segundos, ataca por sorpresa al orco, dejándolo grave. Pero el
orco aún se mantiene en pie y se dispone a acabar con las dos chicas de un
único golpe. Ellas se preparan para defenderse.
Una flecha pasa silbando al lado de ATHENA. Sólo la veloz ráfaga de viento ha
permitido a la Psycho Soldier saber que ha pasado una flecha, pues con la
velocidad a la que iba le habría costado verla. Pero parada sí que la ve.
Parada en medio de la frente del orco, quien cae muerto, aún con el hacha
aferrada entre sus manos.
Mientras, KENSOU intenta reducir al jefe orco, quien parece no estar
dispuesto a rendirse, aun estando solo, bien porque los suyos o se han largado
o han muerto en combate. Aunque el Psycho Soldier alcanza al orco, sólo
consigue quitarle el casco del golpe y hacerle un enorme moratón en la mejilla
derecha, pero nada más.
El orco no quiere conformarse con eso y contraataca. KENSOU evita el hacha de
guerra, pero le alcanza la espada bastarda. Afortunadamente, el filo de la
espada resbala con las placas de las escuderas de KENSOU. El joven respira
aliviado, pero rápidamente deja de relajarse y golpea dos veces en la cabeza al
orco, dejándolo sentado en el suelo y con una terrible cefalea que le impedirá
reaccionar. El jefe orco suelta las armas y se lleva las manos a la cabeza
mientras se queja del dolor.
SARAH se acerca a donde está KENSOU junto al resto del grupo.
KENSOU levanta al orco. SARAH observa al piel verde todavía quejándose de su
dolor de cabeza. SARAH lo agarra por una de las correas de sus escuderas y se
lo pone enfrente. El aliento del orco hace que por unos segundos la juglar,
pero recupera pronto la compostura.
- Muy bien, maldito hijo de Orgoroth, ¿a qué ha venido todo esto? – pregunta
SARAH
Mi cabeza... – gime el orco.
- Deja el dolor de cabeza y responde a mi pregunta: ¿por qué nos habéis
atacado?
- Ay... Vozotroz... Invadizteiz nueztro territorio... Ay, mi cabeza... Zólo
defendíamoz lo nueztro y punto... Ademáz, todo ez culpa de eze mediano con capucha.
Cuando lo dice, LOTHAR se da la vuelta para buscar a ese misterioso mediano.
Pero no encuentra ni rastro... ¿Qué habrá sido de él?
- Así que protegiendo vuestro territorio – sigue SARAH -. ¿De verdad no
había más intereses en todo esto? Además, ¿de dónde han salido tan de pronto
tantos orcos si esta zona es supuestamente de las más vigiladas del Imperio
Soldeví? Tú tienes algo que contarnos, orco.
- No zé de ké hablaz... Déjame, por favor. Prometo no volver a moleztar a la
gente, de verdad.
- Si quieres que te suelte – continúa la barda -, dime qué hay detrás de esta
defensa del territorio. Que yo sepa, una treintena de orcos no iría a lanzarse
a por un, en apariencia, simple mediano... Los orcos no sois especialmente
grandes defensores de vuestra tierra, según tengo entendido...
- ¡No te inventez cozaz, mujer, que tendráz una imaginazión increíble, pero tuz
chorradaz diztan de la realidad, y...!
- ¡¡Habla, estúpido!!
Ante la potente voz de SARAH, el orco no puede contenerse:
- ¡¡Eztá bien, eztá bien!! ¡Confezaré, pero no me matéiz, por favor!
- Ahora si que nos entendemos, orco – dice SARAH.
El líder orco empieza a decir todo lo que sabe:
- Zólo zervimoz a un extraño hombre... no zabemoz ké ez lo ke kiere, pero zólo
zé ke tiene retenido a un gato... Zí, uno de ezoz gatoz grandez de Mirri...
- Y dime – SARAH no suelta al orco -, ¿ese gato de Mirri lleva los símbolos
tolarianos?
- ¿Zímboloz de...? – el orco intenta recordar -. Zí... ahora ke recuerdo, eze
gato tenía eza “T” tan rara que tienen loz magoz de eza ziudad...
- Entonces estamos sobre la pista, ¿no, SARAH? – pregunta DEED.
- Sí, este orco nos va a decir dónde está ARGUS... amablemente – la juglar mira
al orco fijamente, con una expresión que intenta decir “y mejor que sea así o
si no te acordarás”.
El orco está realmente confuso y no sabe qué hacer. Por su mente corre la
idea de zafarse y huir, pero SARAH tiene otros planes:
- ¡Vamos, dinos dónde está ese hombre raro y el félido!
- ¿Y... y zi no oz lo digo? – pregunta el orco.
REPLICANTE se acerca.
- Más te vale que lo digas, majo – dice la asesina, mostrándole al orco su
Espada de los Infiernos.
El orco traga saliva.
- E... Eztán al norte... A trez horaz de viaje... Ez una cueva... Ahora...
¿puedo irme?
- ¡No, aún no! - dice KENSOU -. He visto cómo le hablaste a unos cuantos orcos
que se fueron del combate... Dudo que estuvieran huyendo así porque sí... ¿qué
decías?
El líder orco mira a KENSOU con furia, pero vuelve a mirar a REPLICANTE. Al
final, también esto lo dice:
- Hemoz avizado de vueztra llegada... Eze hombre mizteriozo no kiere extrañoz
por la zona y ya ke habéiz complicado laz cozaz, lo mejor era avizar... Eztáiz
condenadoz, aún kedamoz muchoz de nozotroz... Y muchoz de ezoz... Demonioz... -
la expresión de miedo va desapareciendo hasta convertirse en una sonora
carcajada, una risa que parece más que nada fruto de la locura -:
¡¡JAJAJAJAJAJA...!!
SARAH mira al orco. Lo suelta y hace un ademán a REPLICANTE. La asesina se
echa encima del orco y le raja el cuello con la espada. El orco cae al
instante.
- Jo, REPLICANTE – dice XENAR -. Tenías que haberlo dejado correr y así yo lo
habría matado con el disco... Jo, ahora me siguen quedando cinco orcos para
llegar a los cien...
- Lo habríamos hecho de no ser por esto que ha dicho - interrumpe SARAH -. Nos
había ocultado la presencia de demonios con ese... Hombre extraño.
- Sí, y es que yo también tenía ganas, ¿sabes? – dice REPLICANTE -. Además,
seguro que en esa cueva habrá suficientes orcos para que llegues al cien unas
cuantas veces.
XENAR sonríe.
- ¿Quién puede ser ese hombre extraño? - pregunta YUU -. Tiene toda la pinta de
que sea...
- ¿DREADLIN? - se adelanta SARAH -. No, él no puede ser. Aunque puedan estar
siguiéndole, él no está aquí en persona. Si así fuese, ese mediano que ha
desaparecido ahora mismo estaría muerto. Además, no habría sido tan
descarado... Treinta orcos, ¿a quién se le ocurre?
LAURATHALHASA se acerca a REPLICANTE.
- ¡Uff! Chica, eres muy buena – comenta LAURA.
REPLICANTE mira por encima del hombro a LAURA. La mira con un incomprensible
odio. Y se aleja de ella.
- Bueno, chicos, el que quiera saquear, es libre de hacerlo, pero sed rápidos porque tendremos que buscar refugio para esta noche – dice SARAH -. Mañana continuaremos búsqueda.
OSKAR mira al líder orco muerto. Intenta ver qué tiene de valor, pero no ve
nada interesante a parte de la espada bastarda y el hacha de guerra.
”Tal vez me puedan servir”, piensa OSKAR mientras coge las cosas.
Ve a RODEAD buscar entre los dos orcos que el ninja ha matado algo que poder
llevarse. OSKAR se acerca. El ninja lo mira.
- Un buen combate, ¿eh? – dice OSKAR -. Por cierto, me llamo OSKAR.
- Yo soy RODEAD SIRVENTÉS, del clan Urusei de Hellside -. Los dos se dan la
mano -. Y sí, un muy buen combate, la verdad.
- ¿Tú también buscas algo de valor entre estos montones de carne verde?
- Sí, pero no tienen nada a parte de sus mugrientas armaduras oxidadas y sus
hachas de dos filos... Bueno, sonará contradictorio, pero yo en verdad lucho
porque se imponga la justicia...
- Ciertamente... Contradictorio sí que suena... Un justiciero robando – empieza
a reír. RODEAD nota que no lo hace por malicia y a él también le entra la risa.
Pero algo les interrumpe de repente. Se oye un grito.
- Esa voz... – dice LAMBERT -. ¡ASSOTH!
Nerviosos, los aventureros corren hacia el lugar de donde vino el grito de
ASSOTH. Habían olvidado al elfo y a sus acompañantes ZHOVEN, GRONFORL y el
aniquilador.
- ¡Que no le pase nada grave! – exclama LAMBERT.
Cuando los aventureros llegan, observan la escena que se ha montado. Ven a
ASSOTH de rodillas, con los brazos hechos polvo y desangrándose. Enfrente del
elfo está el aniquilador forcejeando con GRONFORL. Algo ha estado ocurriendo
mientras los demás luchaban y luego interrogaban al jefe orco.
ZHOVEN intenta que el aniquilador recapacite sobre sus intenciones de matar a
ASSOTH:
- ¡Tío, te repito que ASSOTH merece vivir!
- ¡¡Que no, ZHOVEN, que no!! – grita el aniquilador -. ¡¡Este imbécil merece
morir, nada de vivir!! ¡¡Además, en su estado le haré un favor, así dejará de
sufrir!! – mira a GRONFORL -. ¡Y tú déjame en paz, plasta! ¿Quieres que te mate
a ti también? Igual que los humanos matan a sus semejantes, no tendré reparos
en machacar a uno de mi raza.
- Te repito que lo dejes en paz – dice GRONFORL. Hace todo lo posible para que
el martillo del aniquilador no caiga sobre la cabeza de ASSOTH y se la machaque
-. Lo podemos curar y entonces volverá a estar como nuevo. Las heridas son
profundas, pero sólo son hemorragias, ni brazos partidos ni nada. Unos hechizos
y estará como nuevo.
DEEDLIT se acerca a ASSOTH y se pone a mirar las heridas en los brazos del
elfo.
- Muy complicado... Hmmm... Si tuviésemos el hechizo de Invertir de DRAUG esto
sería pan comido – dice DEEDLIT -. Pero sin él, la herida no sanará del todo.
Tal vez podamos cerrar la hemorragia, pero los brazos de ASSOTH no estarán bien
hasta que apliquemos el hechizo o ASSOTH mantenga reposo... y esto último ahora
no nos conviene.
SARAH parece que se acuerda de algo. Se quita su pequeña mochila de la espalda
y la abre. De ella saca un pequeño libro verde, con unas letras doradas que
dicen “Magia Astral”.
- ¡Gracias a los Dioses que lo traje esta vez! – dice SARAH -. Creo que el
hechizo está aproximadamente por la mitad del libro, lo buscaré mientras curas
lo que puedas a ASSOTH, ¿vale?
- Oído cocina – responde DEED – Y menos mal que te has acordado de traerlo...
ASSOTH mira a ambas. Su estado está empeorando. Mira a sus compañeras.
- Gra... gracias, chicas – dice el elfo, a quien le cuesta cada vez más respirar.
Pero el aniquilador no parece compartir esta idea.
- ¡¡Tú, elfa, no le cures, maldita sea!! – vuelve a gritar el aniquilador -.
¡¡Si lo haces, lo mato a él y luego te dejaré que lo acompañes al Más Allá!! –
mira a SARAH -. ¡¡Y a ti rubia, primero te violo y luego te mato!! Si no
queréis eso, ¡¡no lo curéis...!!
Todos temen lo peor: está casi libre de GRONFORL, ya que éste no puede seguir
reteniendo al aniquilador por más tiempo. Al final se suelta y lanza su
martillo contra ASSOTH. Si no se actúa rápido, el elfo morirá.
"Pero bueno, ¡¿qué es eso de matar un compañero existiendo la posibilidad de curarle?!", piensa REPLICANTE. "Es que no es normal... bueno, quizá en el aniquilador un poco, ¡pero lo mismo da!".
Pero antes de que cualquiera pueda actuar, AKASHA intenta poner a prueba el
hechizo que le ha cedido INGALA. Así que se concentra y mira al aniquilador. Se
acerca a él, con la katana desenfundada, diciéndole:
- Deja a este elfo en paz, merece vivir, ahora ayúdanos a sacarle de aquí.
Al principio el aniquilador siente como un zumbido en la cabeza, que hace que
detenga el martillo y que incluso lo aparte de ASSOTH. Se lleva una mano a la
cabeza. Respira profunda y rápidamente.
Al final grita:
- ¡¡¡Calla, idiota!!!
Un grito tal que AKASHA cae sentada ante la impresión, con lo que la
concentración la pierde por completo. Y el aniquilador levanta de nuevo el
martillo, dejándolo caer otra vez.
Ya que ve como imposible detener el martillo a la mitad de su viaje hacia
ASSOHT, ZHOVEN empuja al elfo con el pie para que quede fuera del alcance del
martillo de aniquilador y casi simultáneamente arrastra al enano hacia un lado
mientras le dice:
- Mira, tú sabes que yo interpongo la espada por cualquiera que se te acerque,
pero es que aquí son bastantes, y... digamos que no saldríamos vivos de ésta,
así que más fácil: ¿por qué no dejas vivir un poco más al elfo y te calmas un
poco? Ya después si no se corren tantos peligros te las arreglas como quieras,
pero en este momento, creo que es más sensato vivir un poco más, ¿no te parece?
Además, en unas horitas habrá bastantes orcos que matar y todavía tengo que
mostrarte como se acaba un orco de un golpe, lo de ahora fue simplemente un
entrenamiento.
El aniquilador se queda observando el panorama. Todos están en su contra,
hasta ZHOVEN, quien ha conseguido apartar a ASSOTH del aniquilador, se muestra
reacio a la decisión del enano.
"¡Maldito cobarde!", piensa el aniquilador. "Primero que si el
elfo merece vivir, y ahora que si nos superan en número... El hecho de que sean
más no debería ser motivo para que ZHOVEN y yo nos caguemos... Si él me
traiciona..."
- ¡¡Escuchadme, imbéciles!! - grita el aniquilador -. ¿De verdad estáis
dispuestos a ayudar a este inútil? Decidme, ¿qué interés hay en gastarse
pociones curativas y desperdiciar magia con este debilucho? En algún momento
tiene que morir, y creo que yo no puedo esperar a ese momento - vuelve a
levantar el martillo - ¡ZHOVEN, traidor, aparta o tú también morirás!
Corriendo como puede, XENAR se acerca al aniquilador y con la empuñadura de
su espada bastarda le da en la mano al enano. Éste, del dolor, suelta el
martillo, que cae a su izquierda.
- Chicas -dice XENAR a DEEDLIT y a SARAH -, apartad al elfo de aquí, más de lo
que ha conseguido ZHOVEN. Parece que nuestro compañero no quiere lastres para
el viaje. Creo que tenemos que tener una charlita sobre la camaradería con
él... - añade mirando al enano seriamente.
El aniquilador observa a la mercenaria. Lanza una mirada despectiva a XENAR.
- ¿Camaradería? - dice el aniquilador -. ¡Je! Lo siento por ti, nena, pero yo
no entiendo de camaradería ni aunque me lo explicaras como a un niño de párbulo
- coge de nuevo su martillo con la mano izquierda -. Los compañeros de grupo me
sirven para no tener que hacer yo todo el trabajo, no pienso mantener
relaciones de amistad con ninguno - mira a ZHOVEN -. Como mucho podré tener
conocidos con los que compartir algunas aficiones - se gira hacia ASSOTH y
vuelve a mirar a XENAR -. Este elfo ya no me sirve, pues entonces, como vivo ya
no es útil... ¿Qué más da si lo mato?
" Vosotros vivís para salvar a la gente y, tal vez, el mundo, pero yo vivo
para divertirme a mi manera: matando y follando.
- ¡Modera ese lenguanje! - dice OSKAR -. Además, deja de estar tan tenso. ¿No
crees que deberías relajarte? Conozco un remedio para el estrés que te vendría
de perlas. Eso si quieres, claro, pues si prefieres pasar a la ofensiva no
dudaré en defenderme. Puede que con los orcos no tuviera suerte, pero
contigo...
- ¡¡Calla, entrometido!! - grita el enano -. ¡Tú y tu compañera os habéis
metido en donde no os han llamado, así que cierra la boca y prepárate, porque
puede que tú seas mi próximo objetivo...! - mira a XENAR -. Tras ella.
Cuando el aniquilador se dispone a atacar a XENAR, unas luces de extraños y
vivos colores lo dejan confuso; luego, siente un golpe en la cabeza. El
aniquilador suelta el martillo que tenía aferrado en su mano izquierda y cae al
suelo inconsciente.
- Lo siento, no era lo que yo quería hacer, pero era o él o nosotros - comenta
DEED, bajando el báculo con el que ha conjurado la Rociada de Color y ha
golpeado al aniquilador -. Ahora sí que podremos curar a ASSOTH, ¿no, SARAH?
- El esfuerzo valdrá la pena - responde SARAH, mientras vuelve a buscar el
hechizo.
- No te preocupes, colega -dice DEED a ASSOTH con tono tranquilizador -, no
pienso dejar que mueras - y bajando un poco la cabaeza añade -: Solo lamento no
tener la magia de DRAUG para acabar con tu dolor en un segundo. Pero haré lo que esté en mi mano para
ayudarte.
EMERALDAS mira al cielo. Observa que el sol se está poniendo y que en pocos
minutos caerá la noche. Las primeras estrellas empiezan a despuntar en el este.
- Voy a sentirlo por ese ARGUS TARIAR, pero hemos de buscar refugio para esta
noche - dice la pirata -. Si esos orcos que han huido realmente han avisado a
sus compañeros, no tardarán en llegar. Los orcos tendrán la vista atrofiada de
día, pero de noche la infravisión les hará jugar con ventaja. Además - y mira a
SARAH y DEEDLIT -, a vosotras os vendría mejor curar a ASSOTH junto a una
fogata, ¿no? Porque noto que empieza a levantarse un fresco...
- Está bien - dice ZHOVEN, cogiendo al aniquilador -. Busquemos un lugar donde
poder descansar. Y no os preocupéis por el aniquilador, que yo lo vigilo.
- ¡Esperad! Yo cojo dos hachas de doble filo, me las merezco por los dos
orcos que he matado - dice GRONFORL.
- Yo cogeré al final unas semiplacas de esas y un hacha de dos filos - comenta
RODEAD -. Al final entre tanta chatarra hay una armadura que al menos pueda
vender en la próxima ciudad por al menos la mitad de su valor...
- No sé qué decir - interrumpe KENSOU -. Eso de robarle a los muertos no es
nada justo.
- ¿Qué tiene de injusto coger objetos de los muertos si no los van a volver a
utilizar? - responde RODEAD -. Pienso que impongo la justicia al evitar que
estas armas caigan en malas manos o en manos de niños inocentes - y con tono
burlón se dirige a sus compañeros -. Y recordad, no dejéis tirada la basura en
el bosque.
Todos se ríen. KENSOU también esboza una sonrisa muy amplia, pero luego
vuelve a ponerse serio en el tema:
- RODEAD, te cito literalmente: "¿Qué tiene de injusto coger objetos de
los muertos si no los van a volver a utilizar?"
" Para mí, hay que honrar la memoria de los muertos y robando su arma es
como si robaras una parte de su alma, de su parte combativa. Pero, ¿los orcos
tienen alma? Bueno, eso no lo sabremos y ahora no discutamos sobre ello...
" Aun así no veo tan mal cogerles la comida, para que no se pudra y no
tener que buscar, y el dinero para poder seguir adelante con nuestras aventuras
y con la vida, que es la mayor de esas aventuras. El dinero es algo demasiado
superficial y material y no tiene nada de espiritual, aunque sigue dando un
poco de mal rollo robar a un muerto.
- Hmmm... Pero el hecho de que coja armas es para que los niños inocentes no
"jueguen" con ellas y hagan un mal uso de las armas - dice de nuevo
RODEAD.
ATHENA ve a los dos discutir por un tema que, para ella, no es de mucho
interés.
- Bueno, chicos, ya discutiréis esto más tarde - dice la muchacha -. Además,
siempre habrá alguien que se lleve las armas, ¿no? Si no somos ninguno de
nosotros serán tal vez los ladrones que puedan aparecer por aquí o los otros
orcos, en busca de armamento para reforzarse. Y ahora busquemos refugio.
LAURATHALHASA está algo desconcertada con la actitud de REPLICANTE. No sabe
qué pasa, por qué ese repentino odio sin haberle hecho nada. Tiene miedo de
preguntárselo a la asesina, así que decide preguntárselo a SARAH.
La juglar cierra el libro de magia astral y lo guarda en la mochila. Ella y
DEED llevarán a ASSOTH. La elfa, además, irá parando la hemorragia hasta llegar
al refugio. LAURA se acerca a ellas.
- Ho... hola - dice tímidamente la arquera - y perdonen si les pregunto algo
que tal vez... no sepan responderme - LAURA sigue confusa -. Pero... ¿qué le
ocurre a esa mediana? - no se atreve a buscar con la mirada a REPLICANTE -.
¿Por... por qué me odia? ¿Qué... qué le he hecho?
" Y... y siento si soy bastante tímida, pero aún no me siento muy
integrada, rodeada de tantos aventureros que son tan certeros e inteligentes.
SARAH y DEED se miran. ASSOTH, aunque bastante lastimado, sonríe.
- ¡Bah! Déjala - dice el elfo -. Seguro que... ¡cof, cof!... que se le pasará.
Ahora sólo preocúpate de ayudarnos... ¡Y gracias por el piropo!
GRONFORL ha cargado seis hachas de doble filo en Asno. Mort baja del burro y
se va con su dueña. EMERALDAS acaricia al gato y le dice:
- Pobre... ¿te he hecho esperar mucho? ¡Esos orcos me han entretenido más de lo
que deberían! Y luego ese aniquilador... ¡Ay, el mundo ciertamente está al
borde de la desesperación!
EMERALDAS se va junto a los demás, en busca de un lugar donde hacer noche. Pero
de repente se da cuenta de algo: YUU no está.
Mira a un lado y a otro, pero el elfo oscuro no está.
- ¿Dónde puede haberse metido? - dice EMERALDAS -. Y si se ha ido... ¡muy mal
por su parte el no despedirse! - mira al grupo, que se va alejando -. De todas
formas, siempre será bien recibido si decide volver - y se va con los demás.
YUU, por su parte, sube una colina a varios metros del grupo. Mira hacia
abajo y ve a sus compañeros irse. Suspira.
- De todas formas no he podido actuar como he querido... ¡casi he sido un
mandado! - YUU se saca el medallón de Alanster y lo observa detenidamente -. Sé
que debo hacer algo en esta loca lucha - guarda de nuevo el medallón -. ¡HERU,
tus días están contados!
Baja la colina, dirigiéndose en sentido contrario al que van sus compañeros.
Empiezan a aparecer nubes en el firmamento. Se ven esponjas y grises. La luz
de la luna no llega hasta la pequeña cueva que han encontrado los aventureros.
A pesar de no ser muy grande, es lo suficientemente espaciosa como para que se
pueda dormir bien, sobretodo siendo cerca de una veintena de personas. Las
paredes son bastante lisas, casi se puede decir que no han sido producidas por
procesos naturales.
- Otra cueva de enanos - comenta AKASHA -, como aquella en la que nos
sorprendió ARGOH.
- Así que tuvisteis un contacto con ese tal ARGOH, ¿no? - dice GRONFORL, algo
escéptico -. Bueno, ¿y era un bicho muy grande?
- Cuatro metros de Señor Demonio, sí señor - responde DEEDLIT, mientras intenta
aplicar unas curas a ASSOTH.
- Las leyendas de la Gran Guerra hacen referencia a una bestia con armadura de
más de diez metros de alto - dice SARAH, mientras señala en el libro el hechizo
de Invertir -. Y eso es lo que será ahora, si DREADLIN y HERUWATH han usado la
Ira Sangrienta.
- Pues entonces podemos prepararnos para una buena - DEED mira la página que
señala SARAH -. ¡Ah, gracias! - la elfa lee lo que dice el libro.
ASSOTH empieza a sentir bienestar. Siente cómo el dolor de sus brazos va
desapareciendo, hasta que finalmente no lo siente. DEED aplica las últimas
curas. LOTHAR se acerca y coge dos pócimas de su mochila.
- Mis modestas pociones curativas no servirán de nada, ¿verdad? - dice LOTHAR.
- ¡En absoluto! Toda ayuda es buena - responde AKASHA.
Después de que ASSOTH beba las dos pociones, todos empiezan a hablar sobre los motivos que tal vez han motivado a YUU a dejar el grupo. ¿Tal vez el hecho de haberse aislado de los demás y buscara una "auténtica" soledad? ¿O tal vez les haya traicionado? ¿O busca, ya no su pasado porque lo conoce, sino su futuro, su sino?
Tras ver que sus discusiones no llevan a nada, se empiezan a organizar las
guardias.
- ASSOTH, tú dormirás todo el tiempo, no es plan de que ahora te agotes - dice
SARAH y ASSOTH asiente. La juglar prosigue -: Recordad que serán guardias de
cuatro personas, tres vigilando para ver qué pasa afuera y otra que se
encargará de nuestro amigo aniquilador - y señala al enano, aún inconsciente -.
Yo me ocuparé de la segunda guardia.
- Yo también haré la segunda guardia - dice ATHENA.
- Lo mismo digo - contesta KENSOU, ya que no quiere separarse de su compañera
Psycho Soldier.
- Y yo cuidaré de nuestro rebelde - ZHOVEN deja escapar una pequeña risa - en
esa guardia.
- Yo me ocuparé de ese tal aniquilador en la primera guardia - dice OSKAR.
- Y yo haré la guardia con OSKAR - dice LAURATHALHASA.
- Me encargo de la tercera guardia - REPLICANTE mira de nuevo con furia a su
nueva compañera de aventuras. LAURA sigue sin entender a REPLICANTE.
- Haré la guardia con REPLICANTE - dice AKASHA.
- Yo haré esta primera guardia - comenta DEED -. Voy a intentar empollar el
hechizo este de Invertir. ¿No te importa que tome prestado el libro, SARAH?
- Claro que no - responde la barda -, aunque dudo que puedas aprenderlo en una
noche.
- Cosas más difíciles he aprendido en un par de horas - contesta algo orgullosa
DEEDLIT, mientras se pone al lado del aniquilador para empezar a aprender el
hechizo.
- Yo acompaño a DEED en esta primera guardia - dice EMERALDAS, mientras pasa su
mano por la empuñadura del Señor de los Tifones.
- Haré la última guardia - dice LOTHAR.
- Yo te acompaño - responde LAMBERT. Pero tanto el semielfo como el juglar
saben sus auténticas intenciones: quieren saber qué pasa exactamente con
AKASHA.
- Bueno, pues me encasqueto a mí misma la primera guardia, que aún estoy muy
despierta - dice XENAR.
- XENAR, ya está ocupada esa guardia - contesta EMERALDAS.
- ¡Bah! No importa que en esta guardia seamos más de cuatro, ¿no? Además, ya lo
he dicho, estoy muy despierta y dudo que pueda dormirme ahora.
EMERALDAS mueve la cabeza lentamente, negando. Sabe que por mucho que hable
llegará el alba y XENAR seguirá empeñada en hacer lo que dice y quiere.
- Bueno, pues entonces ésta será de cinco personas - responde al fin la pirata.
- Ahora que lo pienso, y viendo a XENAR, lo mejor sería que todas las guardias
fuesen de cinco, ¿no? Para que así todos vigilemos y nadie se queje - dice
GRONFORL -. Además, sólo faltamos RODEAD y yo. Ya que ASSOTH descansará todo el
tiempo y el aniquilador no hará la guardia ni aunque lo suplicara tras lo de
esta tarde... Pues eso, que si se hace así, me quedo con la última guardia.
- Vale... yo haré entonces la segunda - dice RODEAD.
SARAH sonríe:
- Bueno, pues nada, entonces las haremos de cinco personas. Para mí son muchas
personas, pero si queréis...
La primera guardia...
A la luz de la pequeña hoguera, DEEDLIT sigue intentando memorizar el hechizo
de Invertir. EMERALDAS observa su florete detenidamente, mientras observa al
aniquilador, quien aún no ha recuperado la consciencia. ¿O tal vez al final se
recuperó, pero ya que estaba tan a gusto y descansado se ha dormido y nadie se
ha percatado? Difícil de saber.
XENAR está dando vueltas en la entrada de la cueva, impaciente por saber qué va
a ocurrir en las próximas horas y deseosa de que la acción comience en su
guardia. Junto a ella, LAURA está comprobando sus flechas e incluso intenta
fabricarse unas cuantas con algunas ramas finas y consistentes; pero aún le
siguen faltando los penachos de la parte de atrás para tener unas flechas
realmente útiles.
OSKAR, por su parte, observa la fogata, aburrido. Nunca había tenido una
guardia tan aburrida como la de ahora, ya que siempre se las ha tenido que ver
con algún indeseable al que echar de su campamento o incluso matar.
La tranquilidad termina con un fuerte golpe de viento. La fuerza de la
ráfaga hace que la fogata se apague súbitamente. Y la luz de la luna vuelve a
aparecer, inundando la entrada de la gruta.
DEEDLIT intenta contener su ira, ya que estaba a punto de conseguir memorizar
el hechizo. EMERALDAS también intenta calmar a la elfa.
XENAR agarra con la mano derecha la empuñadura de su espada e intenta buscar
con la izquierda su disco. LAURA se echa un poco hacia atrás y se pierde
rápidamente entre las sombras. Con todo sigilo, mantiene su arco listo por si
hay que actuar.
OSKAR se arrastra lo más lejos que puede de la extinta hoguera y saca sus
espadas anchas. Parece que hay algo que no le gusta en todo esto.
En el exterior se oyen unas risas, agudas y macabras al mismo tiempo. Unos
pasos ligeros y otros cada vez más pesados. También se oyen gruñidos y una
respiración profunda acompaña a éstos en una estremecedora sinfonía que fue
iniciada con las extrañas risas.
XENAR intenta asomarse, pero una flecha, disparada hacia la entrada de la
gruta, le advierte de que no es buena idea. La flecha, al chocar con la piedra,
cae al suelo, con la punta partida.
La mercenaria observa la flecha. Los penachos son plumas de gallina, cubiertas
de sangre y, al parecer, barnizadas. Observando los trozos de la punta, XENAR
advierte de que era una punta de piedra, y por el redondeado de algunos de los
trozos, debió haber sido tallada para golpear, no para atravesar. La madera del
resto de la flecha es muy simple, pero mal cortada, ya que la flecha parece
doblada y hay algunas ramas pequeñas sobresaliendo de ella. Ha sido un milagro
que la hayan conseguido disparar.
- ¡¡Aquí, aquí!! - dice una aguda voz, algo lejos aún de la cueva.
XENAR dice algo en voz baja, aun sin saber si alguien la va a oír o si al
final se quedará hablando sola:
- Los de las voces agudas son goblins, sin duda. Pero esas pisadas fuertes...
Por los gruñidos deben ser trolls... Aunque luego esa respiración profunda...
Que los Dioses nos protejan, porque estos locos son capaces de haberse traído
ogros hasta aquí...
- ¿Ogros dices? - responde, también en voz baja, OSKAR -. Nunca me he
enfrentado a uno. Si fuesen sólo los trolls, vale, ¿pero ogros?
- Da igual - responde XENAR, girándose hacia el lugar de donde vino la voz -.
Yo nunca me enfrenté a las bestias-demonio y maté una en Sandria. Lo único que
hemos de hacer es estar unidos.
Una silueta, de apariencia humana pero mucho más alta y corpulenta, aparece
a unos metros de la entrada. Vuelve a oírse la respiración profunda. A lo lejos
se oyen los gruñidos de varios trolls.
Otra figura humanoide, similar a la anterior, llega al lado del primer ser.
Ambos parecen estar hablando, sobretodo conversan sobre comida y las mil y una
formas de cocinar a los aventureros que encuentren. Ciertamente, con tales
gustos culinarios, deben ser ogros.
"¡Me lo temía! Esto va a estar movidito", piensa XENAR.
DEED se acerca a donde cree que está ASSOTH y saca su báculo y el hacha de
leñador que tenía bajo la túnica.
”Ante todo hay que asegurarse de que
nada le pase a ASSOTH, que aún sigue débil”, piensa la elfa. “Luego, a matarse
a guantazos contra cualquier bicho feo que se nos aparezca... bueno, de todas
formas, OSKAR ya no se aburrirá”.
Se queda en ese sitio, defendiendo la posición y esperando la reacción de sus
compañeros.
En la oscuridad, la elfa observa una sombra moverse lentamente por entre los
sacos de dormir. Parece como si buscara una salida. Ve que en sus manos lleva
una guadaña.
Después de dos minutos de silencio y búsqueda infructuosa, AKASHA, aún con la
kamatari en mano, se acerca a XENAR.
-A mí me da que sin luchar de aquí no
salimos – le dice la ninja en voz baja a su compañera - ¿Qué podemos hacer? –
AKASHA agarra fuertemente la guadaña, a la espera de ver qué harán contra los
dueños de las voces.
XENAR está aún sumergida en sus
pensamientos y no ha prestado atención a lo que ha comentado AKASHA.
”Se ve que alguien ha mandado a esta
original partida hasta aquí para que nos merienden mientras dormimos...”,
piensa la mercenaria. “Al parecer están más que bien informados de nuestro
paradero, si vienen tan directamente hasta aquí en nuestra busca.”
Mira de nuevo la flecha. Le parece extraño ver una flecha tan rudimentaria,
cuando ha visto a los goblins en las guerras con arcos y flechas de bastante
calidad.
”Tal vez sean simples cazadores”, piensa XENAR. Pero de nuevo vuelve a
concentrarse en la situación actual: “Tenemos
que mantener el silencio y sorprenderles, unos cuantos de nosotros podremos
contenerles desde la puerta mientras alguien despierta silenciosamente a los
demás, que la tropa piense que sólo estamos los tres o cuatro de la guardia
defendiendo la entrada hasta que todos estén despiertos y listos para luchar.
Tampoco estaría nada mal que el aniquilador también se despertara; es una
lástima, porque es un gran luchador si no fuera porque ataca a quien no debe.”
Y se dirige a sus compañeros:
- LAURA, OSKAR, ¿podéis despertar al grupo sin armar mucho jaleo? Mientras,
EMERALDAS, DEEDLIT y yo nos quedaremos a contenerlos en la entrada hasta que
todos estén listos para luchar. Ellos se esperan que la mayoría de nosotros
estemos dormidos. Tal vez podamos sorprenderles un poco - susurra, apartándose
a un lado de la puerta para que no la vean, con la espada bastarda lista para
rebanar al primer intruso que cruce la puerta.
” Espero no parecer demasiado mandona: pero es que hay que hacer tiempo hasta
que espabilen todos los dormilones, no nos vayan a atizar estos brutos a todos
los de la guardia y pillen al resto medio dormidos...
- Hmmm... XENAR... ¿lo vais a hacer sin
mí?
XENAR se vuelve y mira hacia donde
vino la voz.
- ¡Perdona, AKASHA! – dice XENAR -. No sabía que estabas despierta... Pero, ¿a
ti no te tocaba la última guardia?
- ¿Crees que puedo dormir oyendo a los goblins gritar? De todas formas,
necesitaréis a una ninja, lo mejor para atacar en las sombras.
- Bueno, como quieras, AKASHA – responde XENAR, y AKASHA se coloca cerca de la
puerta, lista para defender la entrada.
LAURA, aun sin salir de las sombras y agarrando sus armas, intenta despertar
con el pie a ZHOVEN. Éste se da la vuelta.
- Nos van a atacar – dice la mediana en voz baja, esperando que al fin ZHOVEN
se levante.
Y lo hace. Pero LAURA le advierte, de nuevo en voz baja, que tenga cuidado,
porque puede delatarse y así hacer que el ataque enemigo sea inevitable. ZHOVEN
hace caso a su compañera y con disimulo va poniéndose las protecciones y coge
la Espada de los Infiernos y una ninja-to.
El semielfo se arrastra sigilosamente hasta donde está el aniquilador, mientras
LAURA intenta esconderse de nuevo. La posición que ha escogido es perfecta para
ella y no piensa perderla por ir despertando a sus compañeros uno a uno.
“Bueno, seguramente encontrará mas
diversión en esos bichos que en un pobre elfo herido”, piensa ZHOVEN, mientras
intenta despertar a su compañero enano.
El aniquilador se despierta rápidamente y saca su hacha de guerra. El cuello de
ZHOVEN está a escasos centímetros del filo del hacha.
- Cuidado, tío – dice ZHOVEN en voz baja –. No formes aún tanto jaleo porque
ahí fuera hay unos amigos que quieren recibir y vamos a sorprenderlos antes de
la matanza.
El aniquilador levanta una ceja. Coge con la otra mano el hacha de batalla. No
se pone ninguna armadura, se levanta y se dirige sigilosamente hacia donde está
ASSOTH.
DEED, quien aún sigue junto al elfo herido, no duda en volver a luchar contra
el enano. Pero ZHOVEN se adelante, puesto que llama a su compañero:
- Psssss... Eh, aniquilador. El elfo está curado, pero necesita un poco de
descanso. Además, los tipos que están ahí fuera te divertirán más, créeme.
El enano se aleja entonces de ASSOTH, refunfuñando. Se pega a una de las
paredes de la cueva y se queda esperando.
DEEDLIT despierta a GRONFORL y a RODEAD, mientras les explica ligeramente
qué ocurre. RODEAD se levanta y con las ninja-to y unos shuriken, se esconde
entre las sombras, sólo siendo visible para los ojos de GRONFORL y, si mirara,
el aniquilador.
La elfa también despierta a SARAH.
- ¿Eh? ¿Ya es de día? – SARAH se estira un poco -. Oye, ¿qué...?
- Shhh... – dice DEED -. Ahí fuera hay unos ogros junto a unos trolls y
goblins. Mejor no hacer ruido.
- Oh. ¿Y los demás? – SARAH se sienta y con la poca luz que la luna consigue
introducir en la cueva ve que OSKAR está despertando a los dos Psycho Soldiers
y a REPLICANTE -. Bueno, tú ve a luchar mientras me preparo. Si hace falta,
cuidaré de ASSOTH en vez de combatir, ¿vale?
- Muy bien. Gracias, SARAH – y DEED se va a la entrada, a ayudar a sus
compañeros.
GRONFORL se encarga de despertar a
LAMBERT y a LOTHAR.
- No arméis jaleo, chicos – dice el enano a los recién despertados -. Unos
cuantos bichos nos esperan y estamos planeando cogerlos por sorpresa.
El juglar y el cazarrecompensas asienten y se van preparando para luchar.
Cuando todo parece relajado, una nueva y también rudimentaria flecha golpea
las rocas de la entrada, corriendo la misma suerte que la anterior.
Con este choque, los dos ogros se lanzan hacia la entrada. Parece que serán
ellos los primeros, pero de repente algo sorprende a los aventureros: los ogros
se separan y corren hacia los lados. Quince goblins, dos de ellos con arcos,
estaban detrás de los humanoides y corren hacia la cueva, seguidos por tres
trolls.
- Muy listos esos canallas – dice EMERALDAS -. ¡Preparaos!
El choque entre ambos grupos es inevitable. XENAR, EMERALDAS y DEEDLIT,
apoyadas por el recién incorporado OSKAR, se encargan de retener a los trasgos.
Los goblins sólo llevan unas pequeñas hachas y dagas. No parecen ser tan
peligrosos, después de todo.
Un shuriken, venido de las profundidades de la cueva, hiere gravemente a uno de
los goblins en el costado. Pero los demás goblins siguen atacando, sin importar
lo que le ocurra a su compañero, algo extraño en esta raza, donde la cobardía
reina en cuanto uno de los trasgos sea gravemente herido o muera.
XENAR ataca a otro goblin. El golpe de su espada bastarda es letal, pero el
goblin esquiva lo suficiente para poder tener unos segundos de vida, la cual
acaba con una flecha en su garganta. LAURATHALHASA demuestra de nuevo su valía
con el arco.
Uno de los goblins pretende sorprender a XENAR, pero ella es mucho más rápida y para dos golpes que podrían haber dificultado las cosas en caso de haber golpeado. Pero no puede adelantarse al golpe de otro de los goblins, quien por sorpresa hiere en el abdomen a la mercenaria. Afortunadamente, y para su sorpresa, la cota de malla ha evitado que le provocaran un corte y lo que ha sufrido es una dura contusión. Pero se recupera rápidamente. “Un pequeño dolor de barriga no me va a detener”, piensa orgullosa.
LOTHAR, LAMBERT, ZHOVEN y el aniquilador llegan rápidamente a la entrada.
LOTHAR hiere al goblin que había sido herido por RODEAD, dejándolo en un estado
aún más lamentable; LAMBERT lo remata.
DEED y EMERALDAS intentan acabar rápidamente con uno de los goblins. La maga lo
golpea con su báculo, mientras su compañera pirata lo hiere gravemente con el
sable. EMERALDAS intenta clavarle el Señor de los Tifones en el corazón al
goblin, pero éste reacciona y consigue parar el florete con su daga, aun a
riesgo de romperla.
EMERALDAS hace fuerza con el goblin, para separarse. ZHOVEN decide atacar al
goblin que está desafiando a EMERALDAS. Su ninja-to hiere en el brazo al
goblin, haciendo que éste se separe de EMERALDAS; con la Espada de los
Infiernos da un terrible golpe en el pecho al trasgo, clavándole las costillas.
Debido a que ya estaba muy malherido, al agravarse sus heridas, el goblin muere
casi al instante.
- Gracias, ZHOVEN, aunque ya lo tenía dominado – agradece EMERALDAS.
- No hay de qué, chica – responde el semielfo -. Siento no habértelo dejado
para ti sola, pero es que debía ayudarte, que no sólo estaba ese goblin.
- ¡¡Cierto, hay varios retacos de esos y me los voy a
ventilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar...!!
El aniquilador sale a la carrera, pasa entre EMERALDAS y ZHOVEN y se abalanza sobre los goblins. Uno de ellos intenta para el hacha de batalla del enano con su daga, pero ésta se rompe y el hacha le produce una horrible en el hombro izquierdo. El impacto tira al goblinoide, dejándolo a merced del aniquilador. Pero la marabunta de goblins se completa.
Varios asaltan al aniquilador, pero apenas sí le rozan. El enano los observa
con una sádica sonrisa en su boca. Con las hachas en alto, lanza un terrible
grito y empieza la masacre. Tres goblins, incluido el que acababa de derribar,
caen al suelo totalmente despedazados mientras los demás verdes huyen del
aniquilador, quien corre hacia los trolls.
LAMBERT ve que no sólo los goblins se lanzan a por el aniquilador, sino que
también a por los demás. Uno de los goblins intenta acuchillarle. LAMBERT
intenta parar, pero se resbala y cae de rodillas. Afortunadamente, el resbalón
le permite evitar una terrible cuchillada y la daga sólo consigue hacerle una
pequeña rotura en la manga derecha, además de una inapreciable herida
superficial.
La cosa parece que se complica, ya que los trolls están muy próximos. RODEAD
sale de su escondite y ataca al goblin más cercano. El trasgo consigue ver a su
atacante y eso le ha salvado, por el momento, de la muerte. De todas formas, no
se ha librado del filo de las ninja-to. Se dispone a contraatacar...
En ese momento, con una rapidez tal que los que la han visto sólo han podido
distinguir una veloz sombra, REPLICANTE corre, con una daga mágica y su Espada
de los Infiernos para rematar al goblin. Y realmente lo hace, pues el verde no
la había visto venir, estaba tan concentrado en devolverle el golpe a RODEAD
que olvidó lo que ocurría a su alrededor.
RODEAD mira sonriente a la mediana.
- Eso estuvo muy bien, amiga – dice el ninja.
- Pues me alegro, porque pienso repetirlo – responde REPLICANTE -. ¡Venga,
vamos a por esos mequetrefes! A ver si conseguimos llegar a los trolls.
AKASHA consigue al fin ver una oportunidad para el ataque, ya que antes sus
compañeros y sus enemigos no le daban suficiente ángulo para atacar con la
kamatari. Ahora que ve que los goblins empiezan a escasear, toma la iniciativa.
Con una gran velocidad, parte por la mitad a uno de los goblins y en el mismo
movimiento decapita a otros dos, haciendo que llueva sangre sobre los pequeños
verdes.
Los goblins quedan impresionados ante lo que han visto. Con un único golpe,
esa semielfa ha acabado con tres de los suyos, dejando las matanzas del enano
aniquilador en poco más que una pelea en broma.
Aterrados, empiezan a dar vueltas y a intentar huir.
Pero los aventureros saben qué pasó con los orcos que huyeron en el combate de
la tarde, aún está muy fresco ese recuerdo en sus mentes. Por tanto, han de
dejar malheridos, inconscientes o muertos a los goblins. XENAR, LOTHAR,
LAMBERT, OSKAR y EMERALDAS acaban con tres de ellos, mientras aún quedan dos
que todavía tienen posibilidades de huir.
Uno de los goblins casi consigue salir de la cueva, pero un enorme brazo verde lo lanza contra las paredes de la cueva, espachurrándolo completamente. Todos se quedan sorprendidos ante la terrible fuerza del troll, quien intenta, sin éxito, entrar en la cueva. Su gran tamaño y el hecho de que los otros dos trolls intenten también entrar.
DEEDLIT se pone enfrente y pide a los demás que se alejen, incluido el
aniquilador, quien ha agarrado al último goblin e intenta matarlo, mientras sus
compañeros intentan razonar con él para que lo deje vivir un poco más. Ya le
han encontrado utilidad al goblin superviviente.
DEED se va a disponer a lanzar una bola de fuego, pero alguien le pone la mano
en el hombro, como si pidiera que parara un momento.
- ¡Quieta, chica! – dice SARAH -. Vamos a hacerlo tú y yo juntas, ¿vale?
Además, tú sola no podrás hacerles mucho daño.
- Si eso dices – responde la elfa, algo disgustada por no poder hacerlo ella
sola.
- Prepararé mis hechizos por si acaso – dice REPLICANTE, a la espera de poder
ella también poder atacar a los trolls.
Maga y barda se concentran, mientras
los trolls siguen gruñendo por querer entrar. Las dos muchachas lanzan unas terribles
bolas de fuego, de tal fulgor que toda la cueva queda iluminada. En el suelo,
los cadáveres de los goblins yacen totalmente inertes, muchos de ellos
divididos en varias partes, ofreciendo un espectáculo dantesco.
Todos quedan impresionados, pero a la vez orgullosos, de ser tan valientes como
para haber demostrado semejante potencial de combate, aunque tal vez haya sido
excesivo, casi bárbaro.
Las dos bolas impactan sobre los tres trolls gruñones. Una explosión de
llamas hace que los tres seres intenten despejar la salida. Rugen de dolor,
dolor que le producen las quemaduras, cuyos cuerpos no pueden sanar jamás.
RODEAD, adelantándose a los demás, quienes ya se disponen a abalanzarse sobre
los trolls malheridos, corre a gran velocidad hacia los trolls y hiere a uno de
ellos con sus ninja-to. Por supuesto, estas heridas no son nada para un troll,
así que si los demás no le ayudan pronto puede estar acabado.
Pero sí, los demás le van a ayudar.
REPLICANTE lanza un rayo contra el troll al que ha atacado RODEAD, para así
poder evitar que ataque inmediatamente al ninja.
Y también a gran velocidad, AKASHA ataca a los trolls. Con su guadaña decapita
a uno de ellos y a otro lo deja moribundo. No ha podido acabar con el de
RODEAD, pero está dispuesta a hacerlo.
Eso si el troll al que ha herido solamente le deja, ya que no quiere que la
semielfa acabe con él. Está a punto de darle un terrible puñetazo. AKASHA se
prepara para defenderse, pero no le hace falta, ya que el puño del troll jamás
se ha acercado a ella.
OSKAR saca la espada ancha del corazón del troll.
- ¡Uf! Vaya carrera, pero al menos he podido matar a un troll – dice OSKAR, y
mira a AKASHA -. ¡Oye, no seas tan impulsiva, chica, o un día de estos vas a
morir!
- Ya he estado en esa situación – responde AKASHA, sin pensar.
Mientras, el último troll cae a manos de GRONFORL, quien parece disgustado
tras haber estado todo el tiempo sin hacer nada.
- ¡¡Ya está, hombre!! ¡Al final he tenido que acabar yo con el trabajo! – el
enano recoge el hacha que había usado como arma arrojadiza para decapitar al
troll, objetivo que ha cumplido -. Bueno, aún quedan esos ogros de los que
habláis, ¿no? ¿O es que queréis que huyan, digan lo que ha pasado y venga un
centenar de verdes o demás cosas a hacernos una visita?
- Tendremos que apartar los cuerpos de los trolls, GRONFORL – dice KENSOU,
quien está realmente frustrado por no haber hecho nada -. ¡Vamos, quitémoslos
de aquí y vayamos a por los ogros!
Todos empiezan a empujar, excepto el aniquilador, que sigue sujetando al
goblin, y ZHOVEN, que intenta que el prisionero no muera antes de tiempo.
Una vez han conseguido apartar los cuerpos, tras varios minutos de forcejeo,
los aventureros descubren decepcionados que los ogros han desaparecido.
- ¡Maldición! ¡Se han largado! – exclama XENAR -. ¡¡Como vuelvan por aquí juro
que...!!
- ¡Tranquila, tranquila! – dice SARAH -. Es una lástima haberlos perdido de
vista... Seguro que avisarán a más de los suyos. Veo que este sitio ha dejado
de ser seguro, chicos. Debemos irnos de aquí antes de que otra partida venga a
por nosotros.
Pero la juglar, antes de pedir la opinión de sus compañeros, se acerca al
goblin capturado. Le pide al aniquilador que le deje respirar.
El trasgo al fin consigue respirar bien. SARAH se agacha y mira fijamente al
goblin.
- ¿Vosotros también sois de esos que sirven al “hombre extraño”? – pregunta la
barda.
- Yo... esto... no... no puedo decirlo – responde el goblin, totalmente
aterrado.
SARAH clava más su mirada en los asustadizos ojos del goblin.
- Quieres morir sin traicionar a los tuyos, ¿eh? – dice SARAH -. ¡No, amigo, tú
no vas a morir, pero sí vas a traicionar a los tuyos! ¡Tú nos llevarás hasta
donde se encuentran tus compañeros!
- No... ¡no pienso hacer eso! – grita el goblin.
El aniquilador aprieta fuertemente el cuerpo del pequeño ser. El goblin siente
un terrible dolor y chilla.
- Si quieres que el enano deje de apretarte, mejor será que colabores.
Todos miran por detrás del aniquilador. Allí está ASSOTH, levantado, aunque
cansado.
- ¡ASSOTH! – exclama LAMBERT -. ¿Cuánto llevas despierto?
- Hace bastante – responde el elfo -. Con vuestro jaleo, lo raro es que
siguiera durmiendo. De todas formas, me estaba haciendo el muerto por si acaso,
que cualquiera sabe si esas bestias llegarían hasta el interior de la cueva.
De nuevo, la atención se centra en el goblinoide. Todos le miran fijamente. ¿Realmente han de dejar que ese ser les lleve hasta la guarida del enemigo? ¿Y qué van a hacer ellos? ¿Se van a quedar allí y esperar a que les vuelvan a atacar o se les ocurrirá otra cosa que hacer?
GRONFORL va recogiendo algunas hachas y dagas, apilándolas para ponerlas
sobre su asno. Mientras, los demás intentan sacarle información al goblin.
- Escucha, duendecillo – dice LOTHAR
mientras coge dos dagas de los goblins que han caído -, vas a decirnos lo que
queremos saber, o tu muerte será larga y muy dolorosa -. El semielfo va a
cortarle una muñeca al goblin, pero de repente oye algo.
- Tú, ahora mismo nos vas a decir todo
lo que queremos saber, si quieres, incluso puedes contarnos hasta tu vida en
verso, guapetón, ¡¡así que empieza!!
LOTHAR se vuelve.
- ¿AKASHA? ¿Qué demonios estás haciendo? ¿Intentas acaparar protagonismo? Creo
que lo de antes fue suficiente, ¿no?
- Jo, deja que pruebe mis poderes, por favor – AKASHA cambia repentinamente del
tono serio a otro algo más ridículo -. Te prometo que no tardaré mucho.
- ¿Qué poderes? – pregunta REPLICANTE -. A ver, ¿qué hablas tú de unos poderes
que tienes y que quieres probar? ¿Y a mí que soy tu mejor amiga no me lo
cuentas? Si es que...
- Ay, vaya, creo que sois muy pocos lo que lo sabéis, ¿cierto? – AKASHA se gira
hacia sus compañeros -. Tras el combate contra INGALA, y según cuenta la
leyenda sobre la maldición que ambas sufríamos, cuando una de las dos muriera a
manos de la otra, sus esencias se unirían... Y, bueno, eso es lo que me ha
pasado, porque ahora tengo poderes y encima tengo que soportar a LYS en mi
mente. Sólo es eso.
Los demás, excepto LOTHAR y LAMBERT, que ya lo sabían, y SARAH, quien ya había oído hablar de esa leyenda, se quedan algo traspuestos.
KENSOU se atreve a hablar, pero ya ni del goblin, muerto de miedo mientras
el aniquilador y LOTHAR no lo sueltan, ni del tema de la extraña maldición de
la ninja:
- Estaría bien iluminar la cueva con
algunas antorchas o hechizos de iluminación, ¿no? Que con la luz de la luna no
hay para mucho, además de que me temo – y echa un vistazo al exterior – que se
está nublando, así que...
SARAH saca una pequeña antorcha de su mochila, la enciende con un pequeño
hechizo de fuego y la clava en el suelo, iluminando de nuevo toda la estancia,
aunque ahora durante mucho más rato, hasta que el grupo se vaya.
Los cadáveres de los goblins yacen desperdigados por toda la cueva. La mayoría,
como bien advirtieron los aventureros en el momento en que se lanzaron las
bolas de fuego, están descuartizados.
- Será mejor que comprobemos que estén todos muertos – prosigue KENSOU -, no
sea que os acerquéis a robar a alguno de los que quedan enteros y os meta una puñalada
trapera. En cuanto hablemos con el goblin podremos buscar otro sitio para
descansar y más tarde ya volveremos a por ellos, ¿no?
- Pues yo opino que deberíamos incinerarlos – dice LOTHAR, aún sin soltar al goblin, quien parece cerrar los
ojos por miedo a la llama -. No me gustaría dejarlos ahí, estropeando el
paisaje, y tampoco me gusta que la gente sepa por dónde he pasado.
LOTHAR se vuelve hacia el goblin. Se queda mirándolo fijamente. El goblinoide abre un poco uno de sus ojos y lo observa, aún con temor.
Pero de repente, algo parece que alegra al goblin, ya que de repente su
miedo se desvanece y sonríe, para más tarde terminar en una alocada risa.
Desconcertada, SARAH se acerca al verde y saca su espada, la Inspiración del
Juglar. Pide a LOTHAR que se aparte.
La barda pone la espada en el cuello del goblin, quien cesa de reír, pero aún
mantiene en su cara una descarada sonrisa.
- ¿Por qué ríes? – pregunta SARAH.
- Ahora que me acuerdo – dice el goblin -, no todo está perdido... Aún podemos
ejecutar la misión. ¡No podréis llegar a donde está nuestro jefe porque
moriréis! Jajajajajaja...
SARAH golpea al goblin en la cabeza con la empuñadura de la espada. Le da
bastante fuerte, para al menos hace que el goblin se quede callado un rato,
pues lo ha dejado inconsciente.
- Histérico – murmura SARAH – Ya seguiremos más tarde. Ahora habrá que irse a
otro lugar.
GRONFORL va a cargar las cosas en su burro. Pero Asno, quien ha estado
bastante tranquilo durante la pelea, se levanta y empieza a rebuznar. El gato
de EMERALDAS, Mort, parece que también siente algo en el ambiente y los pelos
de su espalda se erizan, a la vez que levanta la cola y muestra una cara
agresiva.
- Los animales sienten el peligro – dice EMERALDAS -. Creo que ese mequetrefe
tenía razón después de todo... Vamos a tener más movida, chicos.
Afuera, la noche avanza. Tres sombras intentan buscar cobijo bajo la poca luz que aún puede ofrecer la luna.
Son tres hombres en busca de un lugar donde dormir.
Uno de ellos lleva una armadura completa de herrería antigua, por lo que debe
tener sus años; sin embargo, está impecable, casi como si fuese estrenada hace
poco. De la cintura de este hombre cuelga una espada bastante grande y sobre su
espalda lleva un mandoble.
El otro viajero es un semielfo. Lleva sus espadas anchas en el cinto y tiene
puestas unas escuderas, adornadas con algunos símbolos élficos. A su lado, un
hombre con una capa negra que lo cubre casi por completo.
El hombre del mandoble se gira hacia el encapuchado:
- Oye... tú, como te llames, ¿vas a seguir oculto tras esa capa o al fin
podremos ver quién eres?
El encapuchado se gira hacia el hombre que le habla.
- ¡Mucho cuidado con lo que me dices a mí, KHANWULF, el Lobo Negro! – responde
el encapuchado.
- Vaya, así que tienes nombre, mote y todo, ¿eh? – dice el semielfo -. Bueno,
esperamos que si no es mucha molestia te quites la capa, por favor. Es que
desde que nos hemos encontrado en Solderai llevas todo el tiempo la capa
puesta.
- Bueno – dice Lobo Negro -. Si se dicen las cosas de buenas maneras, entonces
sí, que ante el Lobo Negro, es decir, ¡yo! – y esto lo dice de un vozarrón -
hay que ser educado.
Lobo Negro se quita la capa de encima y se la guarda en la mochila que llevaba a su espalda. La capa había ocultado a un corpulento bárbaro, con una armadura totalmente de cuero reforzado con remaches de metal, una obra de artesanía bárbara, y una espada bastarda y otra ancha en la cintura. Una ráfaga de viento advierte a KHANWULF que no debió ser buena idea haberse quitado la capa.
- Oye, LLOYD – dice el semielfo al humano de la armadura completa -, ¿crees
que podremos encontrar alguna aventura por aquí? No creo que...
- Hombre, aquí no la encontraremos – bromea LLOYD -. Intentaremos llegar a
algún pueblo donde podamos acabar con cualquier bicho inhumano que se nos cruce
y listos. ¿Alguna objeción... errr... VIRUS?
- Sí, así me llaman – responde VIRUS -. Y sobre lo que dices, no, en absoluto,
estoy de acuerdo con lo que dices. Además, en Solderai hay un gran lío con el
ejército y todo eso... Deben estar preparándose para algo gordo. Me pregunto
qué será...
- No lo sé, pero... – LLOYD iba a seguir, pero algo le hace detenerse.
Lejos de donde están los tres
viajeros, dos sombras suben una pequeña colina. Se dirigen a una especie de
cueva, a unos doscientos metros del trío.
LLOYD se fija en las dos sombras.
- Hmmm... – tras varios segundos observando, se dirige a sus compañeros -: Por
suerte, esos ogros no nos han visto... Parecen estar dirigiéndose a aquella
cueva de allí.
Cuando LLOYD señala a la cueva, ve que en la entrada se puede ver una luz. Al
poco, oye unos rebuznos y se ven sombras moviéndose entre la luz, como si
estuviesen alertados de algún peligro.
- Ogros, ¿eh? – dice KHANWULF -. Bueno, tengo ganas de ejercitarme un poco,
aun siendo tan de noche. Y además, habrá gente en peligro, por lo que se ve en
la cueva... Quizás nos recompensen. ¿Qué tal si...?
- En mi opinión no deberíamos – interrumpe VIRUS -. Es más, creo que no debimos
dejar Solderai, los ogros son un grave problema que dudo que podamos
resolver... por ahora – se vuelve hacia donde habían venido -. Tendremos que
irnos y pensar en volver a la capital. Bueno, yo estoy decidido y volveré a la
capital. Sigo con la curiosidad sobre la movilización de tantos efectivos
militares.
KHANWULF se ríe delante de VIRUS.
- ¡Estáis locos los soldevíes! – exclama el bárbaro, quien agarra su espada
bastarda y corre hacia donde están los ogros... aunque ya ve que están en la
entrada de la cueva, bloqueándola.